Portada :: Bolivia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2017

Entrevista a Alfredo Rada, viceministro de Coordinacin con Movimientos Sociales de Bolivia
Yo no soy progresista, soy socialista

Andrea Martnez
La diaria


El viceministro de Coordinacin con Movimientos Sociales de Bolivia, Alfredo Rada, visit Montevideo para participar en el debate La izquierda de Amrica Latina en la encrucijada. Alternativas para avanzar. Tanto en esa instancia como en conversacin con la diaria inst a los partidos polticos de izquierda de Amrica Latina a posicionarse como socialistas y abandonar el camino del progresismo, porque considera que mantener el modelo capitalista implica necesariamente que los cambios impulsados por los proyectos revolucionarios sean reversibles, como est sucediendo en Argentina y Brasil.

Cul es la tarea del Viceministerio de Coordinacin con Movimientos Sociales?

Trabaja dentro del Ministerio de Presidencia en relacin directa con el presidente y es un viceministerio mediante el cual se busca llevar adelante un gobierno de movimientos sociales, tal como plante Evo [Morales] cuando asumi en 2006. Se encarga de efectuar la coordinacin con una gama de organizaciones sociales que hay en Bolivia, donde tenemos una cultura organizacional muy avanzada. Todos los sectores sociales se organizan en sindicatos u otro tipo de estructuras. Hay tres vertientes de estos movimientos sociales: la obrero-sindical, en la que estn todos los sindicatos de trabajadores, que forman parte de la Central Obrera Boliviana; la campesino-indgena, que tiene organizaciones con estructura sindical o territorial, basada en autoridades originarias; y la urbano-popular, en la que sobresalen las juntas de vecinos que se conforman en los barrios y las agrupaciones de comerciantes de calle. Unas 40 organizaciones nacionales de estas tres vertientes confluyen desde 2007 en lo que se denomina la Coordinadora Nacional por el Cambio, la Conalcam, con la que Evo se rene una vez por mes. l la ha definido como su segundo gabinete, el de los movimientos sociales.

Un tema que se debati en estos aos es que la afinidad ideolgica entre los gobiernos de izquierda y los movimientos sociales hace difcil que estos ltimos cumplan con su funcin de presionar para mejorar las condiciones de vida y laborales. Esto se ve en particular en el caso de los sindicatos, a los que les ha costado ir en contra de los gobiernos de izquierda. Este esquema planteado en Bolivia, no acenta estas dificultades?

No, porque no estamos hablando de un cogobierno. Dentro del gabinete de ministros no hay ningn representante de un sector de la burguesa, pero tampoco de los sectores sociales. La Conalcam tiene el sentido de convertir la demanda social en poltica pblica. All las organizaciones plantean sus demandas al presidente, pero tambin est para debatir las cuestiones generales que hacen al gobierno, como la agenda poltica o incluso la econmico-productiva, sin formar parte del gabinete. Lo que hay no es un cogobierno, sino una especie de control social de la gestin de gobierno. Ellos mantienen su propia identidad, ms all de que exista una comunicacin fluida con el presidente. La coordinacin permanente con los movimientos sociales es una virtud del proceso boliviano que se ha perdido en otros procesos polticos de transformacin en Sudamrica.

En los ltimos meses hubo varias visitas a Uruguay de jerarcas del gobierno de Morales, entre ellas la del vicepresidente lvaro Garca Linera y la del ex canciller David Choquehuanca. En el contexto regional de la izquierda, ustedes consideran que Bolivia es un modelo a seguir, el que s funcion correctamente, en comparacin con propuestas ms cautas, como la de Argentina o la de Brasil?

Nosotros no pretendemos dar recetas a nadie, simplemente venimos a hablar de nuestra experiencia, a transmitir lo que hemos logrado y las dificultades que tenemos. Cada proceso poltico depende de las caractersticas y particularidades de cada pas, pero lo que hemos visto en el caso boliviano es que la estabilidad poltica se debe, entre otras cosas, a una gestin de gobierno en la que el presidente asume personalmente la relacin y la coordinacin con los movimientos sociales. El segundo elemento que explica esa estabilidad es el acompaamiento de un modelo econmico que permita crecimiento y redistribucin, porque si no lo hay, no hay rgimen que resista.

Qu medidas se adoptaron para cambiar el modelo econmico boliviano?

Nosotros implementamos nacionalizaciones y estatizaciones que han cambiado por completo el perfil de nuestra economa y nos permitieron contar con nuevos ingresos que ahora se quedan en Bolivia, que generaron un shock de ingresos fiscales que ha incrementado la inversin pblica a niveles nunca vistos, y las reservas internacionales, que crecieron de 1.750 a 15.000 millones de dlares entre 2006 y 2015. Hemos logrado incrementar el tamao de la economa boliviana. Cuando Evo asumi el gobierno en 2006, el Producto Interno Bruto [PIB] de Bolivia era de 9.000 millones de dlares; hoy es de 35.000. Esto ha permitido acercar a nuestra economa a la de los pases vecinos, la brecha regional se est cerrando. Son logros econmicos que se mantienen. Haba analistas de derecha que decan que el modelo econmico de Evo iba a durar mientras se mantuvieran altos los precios de las materias primas, pero cuando se cayeron esos precios del petrleo, los minerales, la soja y la quinua, los principales productos de exportacin de Bolivia, la economa se mantuvo. Eso ocurre porque el crecimiento del PIB signific tambin un crecimiento de la demanda interna, y ese es otro de los secretos del modelo econmico. Hemos apostado por ampliar el tamao de la economa nacional y diversificar la matriz productiva y las fuentes de ingresos del pas para no seguir siendo una economa primaria exportadora. En los ltimos aos se hicieron inversiones muy importantes en energa, infraestructura y transporte, estamos haciendo grandes esfuerzos. Eso tambin explica la estabilidad que el gobierno de Evo tiene a 11 aos de haber comenzado su mandato.

Qu cree que dej de funcionar en los casos de Argentina y Brasil, donde los proyectos de izquierda no lograron mantenerse?

La izquierda latinoamericana debe analizar si es bueno diluir nuestras propuestas ideolgicas asumiendo trminos que no reflejan lo que debera ser un proyecto revolucionario. En el ltimo tiempo se ha optado por abandonar un planteamiento abiertamente socialista en aras de la denominacin de progresismo, y yo tengo problemas con eso: no me asumo como un progresista, sino como un socialista. Hablar de progreso en un sistema capitalista significa reproducir inequidades, desigualdades, depredacin e injusticias. El progresismo est dentro de un sistema capitalista que pervive; eso significa que todos los avances que logremos en materia de justicia social siempre van a estar en riesgo. El sistema capitalista depende fundamentalmente de dos fuentes de acumulacin de capital: la explotacin de la fuerza de trabajo y la depredacin de la naturaleza. Los retrocesos tan atroces que estamos viendo ahora en Argentina y Brasil se explican porque no se cambi el sistema capitalista, que justamente obtiene ganancias de convertir a la fuerza de trabajo en una variable de ajuste en momentos de crisis, como se est haciendo con la contrarreforma laboral, y convertir a la naturaleza en una fuente de depredacin, como se pretende hacer en la Amazonia. Ese es un tema que debemos debatir en Amrica Latina: la izquierda debe retomar abiertamente una identidad socialista, y desde los gobiernos debe plantearse la construccin del socialismo, buscar la manera de profundizar los cambios pasando de una revolucin democrtica y cultural a una econmica y social.

Usted hizo mucho hincapi en la necesidad de que el gobierno se articule con los movimientos sociales. Qu sucede con el reclamo de las organizaciones que se oponen a la construccin de un camino que atravesar al Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro Secure (TIPNIS)?

Ningn gobierno como el de Evo ha impulsado tanto a nivel nacional como internacional este debate sobre los derechos de la madre tierra. Pero siempre hemos dicho que la defensa de estos derechos debe guardar un equilibrio con la atencin a las necesidades de la poblacin, incluyendo aquella que vive en los parques nacionales, y lo que est pasando en el TIPNIS es que estamos aplicando esto que siempre dijimos. Debemos ser coherentes y ver cmo logramos ese equilibrio. Los que protestan por la instalacin del camino viven en otros lugares del pas; tienen el derecho democrtico de expresarse, pero el gobierno debe escuchar a los pobladores que viven ah, con todas las carencias que tienen.

Entrevista realizada por Andrea Martnez y publicada en La diaria de Montevideo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter