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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2017

Centenario de la revolucin rusa y del repudio de las deudas (X parte)
En Gnova (1922), las contrapropuestas soviticas frente a las imposiciones de las potencias acreedoras

Eric Toussaint
CADTM


El 20 de abril de 1922, Chicherin comunic la respuesta sovitica a las propuestas occidentales divulgadas el 15 de abril.

La respuesta indicaba: La delegacin rusa reitera su opinin que la situacin econmica actual de Rusia y las circunstancias que la han llevado justifican plenamente, para Rusia, su liberacin total de todas sus obligaciones citadas en las propuestas antes mencionadas, como consecuencia del reconocimiento de sus contrareclamaciones. |1|

A pesar de su desacuerdo con las exigencias desmesuradas de las potencias occidentales, la delegacin rusa se presentaba preparada a hacer concesiones concernientes a la deuda contrada por el zar antes de la entrada en guerra el 1 de agosto de 1914. La delegacin avanzaba una serie de propuestas.

En el caso de que hubiera un acuerdo, se comprometa a comenzar el pago de la deuda treinta aos ms tarde: La reanudacin de los pagos que deriven de los compromisos financieros aceptados por el Gobierno de Rusia (), comprendido el pago de los intereses, comenzar despus de un periodo de treinta aos transcurridos a partir del da de la firma del presente acuerdo. |2|

La delegacin rusa deca que slo firmara un acuerdo con los otros gobiernos si stos reconocan plenamente al Gobierno sovitico y si los crditos de Estado a Estado no eran acordados para reembolsar su deuda, sino para permitirle reconstruir su economa. Concretamente, eso significaba que el Gobierno sovitico peda primero recibir el dinero de manera de poder relanzar la economa del pas, lo que le permitira, despus de un plazo de treinta aos, comenzar el reembolso de una parte de la deuda contrada por el rgimen zarista antes del 1 de agosto de 1914.


Las contrapropuestas occidentales sobre la deuda rusa

El 2 de mayo de 1922, las potencias convocantes hicieron nuevas propuestas a la delegacin rusa pero, aunque sobre algunos puntos hicieran pequeas concesiones (especialmente al proponer un retraso de 5 aos antes de la reanudacin del pago de la deuda), introdujeron nuevas condiciones inaceptables, en particular, en el plano poltico. La clusula 1 precisaba que todas las naciones deberan comprometerse a abstenerse de cualquier propaganda subversiva del orden y del sistema poltico establecidos en otros pases, el Gobierno Sovitico ruso no intervendr de ninguna manera en los asuntos interiores y se abstendr de cualquier acto susceptible de alterar el statu quo territorial y poltico en otros Estados.

Eso significaba especialmente que el Gobierno sovitico deba renunciar a llamar a los pueblos coloniales a que hicieran respetar su derecho a la autodeterminacin. En concreto, debera autoprohibirse sostener la independencia de colonias como la India, las colonias africanas de diferentes imperios, en particular los imperios britnico y francs. Habra sido necesario tambin que el Gobierno sovitico dejara de aportar su apoyo a las huelgas y otras formas de lucha en otros pases.

La clusula 1 agregaba: Tambin suprimir en su territorio cualquier tentativa de ayuda a movimientos revolucionarios en otros Estados. |3| Eso prcticamente significaba que debera dejar de sostener a la Internacional comunista (conocida tambin como la Tercera Internacional) que haba sido creada en 1919 y tena su sede en Mosc.

En materia de deuda, la clusula 2 reafirmaba la posicin de las potencias occidentales: Que el Gobierno Sovitico ruso reconocera todas las deudas y obligaciones pblicas, que haban sido contradas o garantizadas por el Gobierno Imperial Ruso o por el Gobierno provisional ruso o por l mismo con respecto a las Potencias extranjeras.

El punto 2 de la clusula 2 rechazaba la demanda sovitica que consista en hacer valer su derecho a indemnizaciones por las prdidas materiales y humanas causadas a Rusia por la agresin a la que las potencias extranjeras la haban sometido durante y despus de la revolucin. El texto deca: Los Aliados no pueden admitir la responsabilidad invocada en su contra por el Gobierno sovitico ruso, por las prdidas y daos sufridos durante la revolucin en Rusia despus de la guerra.

La clusula 6 exiga el establecimiento de una comisin arbitral internacional en la que Rusia estara en minora: Esta Comisin estar compuesta de un miembro nombrado por el Gobierno Sovitico ruso, de un miembro nombrado por los portadores extranjeros, dos miembros y un Presidente, que sern nombrados por el Presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos o, en su defecto, por el Consejo de la Sociedad de las Naciones o el Presidente de la Corte Permanente Internacional de Justicia de La Haya. Esa Comisin decidir todas las cuestiones concernientes a los intereses no pagados as como a los modos de pago del capital y de los intereses, teniendo en cuenta la situacin econmica y financiera de Rusia.

En resumen, las potencias convocantes reemplazaban la comisin de la deuda rusa, propuesta por las mismas el 15 de abril, por una comisin arbitral que dispondra de poderes muy extensos y en la que Rusia tendra una posicin minoritaria.


La respuesta sovitica reafirmaba el derecho al repudio de la deuda

Gueorgui Vaslievich Chicherin en 1925.

El 11 de mayo de 1922, la delegacin sovitica comunic su respuesta, que ratificaba el fracaso de las negociaciones de Gnova y que reafirmaba con fuerza el derecho al repudio de las deudas.

Chicherin afirm que ms de uno entre los Estados presentes a la Conferencia de Gnova repudi en el pasado deudas y obligaciones contradas por el mismo, ms de un Estado confisc y secuestr bienes de ciudadanos extranjeros o de sus propios ciudadanos sin que por ello hayan sido objeto del ostracismo aplicado a la Rusia de los Sviets.

Chicherin subray que un cambio de rgimen por la va de una revolucin conllevaba la ruptura de las obligaciones tomadas por el rgimen anterior. No corresponde a la Delegacin Rusa legitimar ese gran acto del pueblo ruso ante una asamblea de potencias de la que muchas cuentan en su historia con ms de una revolucin; pero la Delegacin rusa est obligada a recordar ese principio de derecho: que las revoluciones, que son una ruptura violenta con el pasado, aportan nuevas normas jurdicas en las relaciones exteriores e interiores de los Estados.Los gobiernos y los regmenes surgidos de la revolucin no estn obligados a respetar las obligaciones de los gobiernos derrocados.

La soberana de los pueblos no es afectada por los tratados de los tiranos

Chicherin prosegua: La Convencin francesa, de la que Francia se reclama como su heredera legtima, proclam el 22 de septiembre de 1792 que la soberana de los pueblos no es afectada por los tratados de los tiranos. Conforme a esta declaracin, la Francia revolucionaria no solamente destruy los tratados polticos del antiguo rgimen con el extranjero, sino que incluso repudi su deuda de Estado. Slo consinti el pago, y eso por motivos de oportunidad poltica, de un tercio. Es el tercio consolidado, cuyos intereses comenzaron a ser regularmente pagados a comienzos del siglo XIX. Esa prctica, erigida en doctrina por eminentes hombres de leyes, fue seguida, casi constantemente, por los gobiernos surgidos de una revolucin o de una guerra de liberacin. Los Estados Unidos repudiaron los tratados de sus predecesores, Inglaterra y Espaa. |4|

Chicherin, sobre la base de esos precedentes histricos, sostuvo que la Rusia sovitica tena el derecho de proceder a las nacionalizaciones de los bienes extranjeros en su territorio: Por otra parte, los gobiernos de los Estados vencedores, durante la guerra y sobre todo cuando se concluyeron los tratados de paz, no dudaron en confiscar los bienes de los ciudadanos de los Estados vencidos situados en sus territorios e incluso en territorios extranjeros. Conforme a esos precedentes, Rusia no puede estar obligada a asumir una responsabilidad cualquiera con respecto a las potencias extranjeras y a sus ciudadanos por la anulacin de las deudas pblicas y por la nacionalizacin de los bienes privados.

Frente a la demanda de indemnizaciones avanzadas por parte de las potencias occidentales, Chicherin replicaba: Otra cuestin de derecho: Es el Gobierno ruso responsable de los daos causados a los bienes, derechos e intereses de los ciudadanos extranjeros a causa de la guerra civil, fuera de aquellos que les fueron causados por actos propios del Gobierno, es decir la anulacin de las deudas y la nacionalizacin de los bienes? En esto, tambin, la doctrina jurdica est totalmente a favor del Gobierno ruso. La revolucin, como todos los grandes movimientos populares, siendo asimilada a fuerzas mayores, no confiere a los que la han sufrido ningn ttulo de indemnizacin. Cuando los ciudadanos extranjeros, apoyados por sus gobiernos, demandaron al Gobierno del zar el reembolso de las prdidas ocasionadas por los acontecimientos revolucionarios de 1905-1906, este ltimo rechaz sus demandas, motivando su negativa por la consideracin de que, no habiendo acordado indemnizaciones por daos y perjuicios a sus propios sbditos por hechos anlogos, no poda poner a los extranjeros en una posicin privilegiada.

Chicherin conclua esa parte de su argumentacin de este modo: As que desde el punto de vista del derecho, la Rusia sovitica no est en absoluto obligada a pagar deudas del pasado, a restituir bienes o a indemnizar a sus antiguos propietarios, ni tampoco a pagar indemnizaciones por los otros daos sufridos por los ciudadanos extranjeros, ya sea por la legislacin que Rusia, en ejercicio de su soberana, se ha dotado, ya sea por el hecho de los acontecimientos revolucionarios.

A continuacin, el responsable de la delegacin sovitica reafirm la disposicin de la Rusia sovitica a hacer concesiones de manera voluntaria con el fin de intentar llegar a un acuerdo.

Por lo tanto, en un espritu de conciliacin y para llegar a un acuerdo con todas las potencias, Rusia ha aceptado reconocer una parte de la deuda.

Chicherin mostr su dominio de la jurisprudencia al afirmar: La prctica y la doctrina estn de acuerdo para imponer la responsabilidad de los daos causados por la intervencin y el bloqueo a los gobiernos autores de esos hechos.Para no citar otros casos, nosotros nos contentaremos con recordar la decisin de la Corte Arbitral de Ginebra del 14 de septiembre de 1872, que condenaba a Gran Bretaa a pagar a Estados Unidos 15 millones de dlares por los daos causados a estos ltimos por el corsario Alabama City que, durante la guerra civil entre los Estados del Norte y los Estados del Sur, haba ayudado a estos ltimos.La intervencin y el bloqueo de los aliados y de los neutros contra Rusia constituan por parte de estos ltimos actos de guerra oficiales. Los documentos publicados en el anexo II del primer Memorando ruso prueban con evidencia que los jefes de los ejrcitos contrarrevolucionarios no lo eran ms que en apariencia y que sus verdaderos comandantes eran los generales extranjeros enviados especialmente a ese efecto por algunas potencias. Esas potencias no slo tomaron parte directa en la guerra civil, sino que son las autoras.

En un documento anexo suministrado por la delegacin sovitica, se desarrollaba el razonamiento siguiente: Las deudas de antes de la guerra contradas por Rusia al extranjero estn ms que compensadas por los enormes y duraderos daos causados a nuestra riqueza nacional por la intervencin, bloqueo y guerra civil, organizados por los Aliados. ()Pero lo que fue hecho por una mano (emprstitos de antes de la guerra) fue destruido por la otra (intervenciones, bloqueo, guerra civil). Por eso, la nica medida equitativa sera considerar las deudas de antes de la guerra como amortizadas por los daos causados y abrir una nueva era de relaciones financieras. |5|

Chicherin reafirmaba que Rusia estaba preparada para hacer concesiones si se le concedan crditos reales: en su deseo de obtener un acuerdo prctico, la Delegacin rusa () ha entrado en la va de ms amplias concesiones y se ha declarado dispuesta a renunciar condicionalmente a sus contrapretensiones y a aceptar los compromisos de los gobiernos derrocados a cambio de una serie de concesiones por parte de las potencias, de la que la ms importante es la puesta a disposicin del Gobierno ruso de crditos reales de una suma previamente determinada. Desgraciadamente este compromiso de las potencias no se ha mantenido.

El responsable de la delegacin sovitica rechaza la pretensin de las potencias convocantes a reclamar de Rusia el reembolso de los crditos otorgados al zar y al Gobierno provisional para continuar una guerra que el pueblo rechazaba: Asimismo el Memorando se basa completamente en la cuestin de las deudas de guerra, cuya anulacin era una de las condiciones de la renuncia de Rusia a sus contrapretensiones.

Con respecto a la voluntad de las potencias convocantes de imponer a Rusia una comisin internacional de arbitraje, Chicherin respondi que si esa comisin se institua: La soberana del Estado ruso se convierte en un juego de azar. Puede ser puesta en jaque por las decisiones de un tribunal arbitral mixto compuesto por cuatro extranjeros y un ruso que deciden en ltima instancia si los intereses de los extranjeros deben ser restaurados, restituidos o indemnizados.

Finalmente, Chicherin denunciaba el hecho de que potencias, como Francia, exigan encarnizadamente que la Rusia sovitica indemnizara a algunos capitalistas sin tomar en consideracin la masa de pequeos tenedores de ttulos rusos que Rusia estara dispuesta a indemnizar: La Delegacin rusa constata que los Estados interesados, al reservar toda su solicitud para un grupo restringido de capitalistas extranjeros y haciendo prueba de una intransigencia doctrinaria inexplicable, han sacrificado los intereses () de la multitud de pequeos tenedores de crditos rusos y de pequeos propietarios extranjeros cuyos bienes fueron nacionalizados o secuestrados, y que el Gobierno ruso tena la intencin de integrarlos entre los reclamantes de los que reconoca la justicia y la validez. La Delegacin rusa no se puede privar de expresar su sorpresa de que potencias como Francia, que posee la mayora de pequeos portadores de crditos rusos, hayan mostrado la mayor insistencia para la restitucin de bienes, subordinando los intereses de los pequeos tenedores de crditos rusos a aquellos de algunos grupos que exigan la restitucin de sus bienes.

Chicherin concluy sobre la responsabilidad de las potencias convocantes en el fracaso de la negociacin: afirmaba que para que se alcanzara un acuerdo habra sido necesario que las potencias extranjeras que organizaron la intervencin armada en Rusia hubieran renunciado a hablar a Rusia con el lenguaje de un vencedor a un vencido, Rusia no ha sido vencida. El nico lenguaje que hubiera podido llevar a un acuerdo comn habra sido el que tiene uno respecto a otro de los Estados contratantes en pie de igualdad. ()Las masas populares de Rusia no sabran aceptar un acuerdo en el que las concesiones no tuvieran su contrapartida en ventajas reales.


Traducido por Griselda Piero

Notas:

|1| Op. Cit. p. 195

|2| Op. Cit. p. 198

|3| Op. Cit. p. 206

|4| Op. Cit., pp. 221-222

|5| Citado por Alexander N. SACK, Les rclamations diplomatiques contre les soviets (1918-1938), Revue de droit international et de lgislation compare, nota 152, p. 291. Para la versin inglesa, vase: http://heinonline.org/HOL/LandingPa...

Parte 1: Rusia: el repudio de las deudas en el ncleo de las revoluciones de 1905 y de 1917
Parte 2: De la Rusia zarista a la revolucin de 1917 y al repudio de las deudas
Parte 3: La revolucin rusa, el repudio de las deudas, la guerra y la paz
Parte 4: La revolucin rusa, el derecho de los pueblos a la autodeterminacin y el repudio de la deuda
Parte 5: La prensa francesa a sueldo del Zar
Parte 6: Los emprstitos rusos no mueren nunca
Parte 7: El gran juego diplomtico alrededor del repudio de las deudas rusas
Parte 8: En 1922, nuevo intento de las potencias acreedoras de someter a los Sviets
Parte 9: El contraataque sovitico: el Tratado de Rapallo de 1922

Eric Toussaint es matre de confrence en la Universidad de Lieja, es el portavoz de CADTM Internacional y es miembro del Consejo Cientfico de ATTAC Francia. Es autor de diversos libros, entre ellos: Procs dun homme exemplaire , Ediciones Al Dante, Marsella, 2013; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orgenes hasta la actualidad , Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global , El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos , Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique , Le Seuil, Pars, 2012. Este ltimo libro ha recibido el premio Prix du livre politique, otorgado por la Feria del libro poltico de Lieja. Ultimo libro: Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015. Es coordinador de las publicaciones Comisin de la Verdad Sobre la Deuda.

Fuente: http://www.cadtm.org/En-Genova-1922-las

 


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