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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2017

Reiniciar Podemos

Jnatham F. Moriche
Rebelin


Podemos sali malherido de su segundo Vistalegre. Las causas hay que buscarlas, en buena medida, en el primero. En otoo de 2014, el ncleo fundador del proyecto, que pocos meses antes haba pilotado con brillantez la campaa de las elecciones europeas, impuso unas normas draconianas que le sirvieron para acaparar la direccin y acallar expeditivamente toda forma de pluralidad y disenso interno. El liderazgo carismtico de Pablo Iglesias fue clave a la hora de imponer la estrategia de normalizacin diseada por igo Errejn, en la que ―siguiendo la muy cuestionable relectura de la sociologa poltica de Antonio Gramsci propuesta por Ernesto Laclau― los sectores ms concienciados y organizados de la sociedad y la militancia ―bien vinculados a las izquierdas tradicionales, bien a los nuevos movimientos sociales―, con sus demandas de funcionamiento interno ms horizontal y participativo y su ambiciosa agenda de transformaciones polticas, econmicas o medioambientales, suponan un obstculo para conectar con las grandes mayoras electorales, y deban en consecuencia adaptarse frreamente a la hoja de ruta del partido o ser excluidos de su direccin y estructura.

As fue como, en aquel primer Vistalegre, el denominado ncleo irradiador, en lugar de entablar un proceso de dilogo y cooperacin orientado a sincronizar la pluralidad de orientaciones tericas y prcticas del campo poltico, social, sindical y cultural transformador, hizo simplemente valer la fuerza de sus nmeros, basados sobre todo en la nueva militancia captada a travs de los medios de comunicacin de masas, con escasa o nula experiencia poltica previa y una conexin sobre todo emocional con el partido a travs de la figura de Iglesias. Trasladada a territorios y municipios mediante las denominadas listas avaladas por Pablo Iglesias ―construidas sobre el nico criterio de la lealtad incondicional al equipo dirigente y sus directrices―, esta lgica de administracin de la pluralidad mediante el aplastamiento numrico logr, con apenas un puado de excepciones, disciplinar y homogeneizar la organizacin, al precio de provocar una primera sangra entre sus bases y extirpar de ellas casi cualquier rasgo de autonoma y creatividad.

Es probable que Iglesias y Errejn jams pensasen entonces que, solo dos aos despus del primero, concurriran enfrentados a un segundo Vistalegre, y que aquella ausencia de dispositivos de mediacin y representacin de la pluralidad, que experimentaban entonces como una ventaja, convertira su disputa en un choque de ferocidad descontrolada y costes exorbitantes en trminos de capital humano e imagen pblica, de los que Podemos dista de haberse recuperado e incluso parece seguir agravando desde entonces ―como estos das ejemplifica el conflicto abierto entre la direccin y los rganos de garantas del partido. Es ahora, cuarteada la cohesin y el aura taumatrgica del ncleo fundador, cuando se perciben en toda su gravedad las consecuencias de la disparatada pretensin errejonista de presentar batalla a la daada pero todava resistente hegemona sistmica neoliberal mediante un partido sin apenas dispositivos de movilizacin social ni pedagoga poltica, desenraizado de la sociedad civil organizada y la cultura y la comunicacin crticas, drsticamente centralizado y jerarquizado y casi enteramente dependiente del liderazgo carismtico y su expresin meditica ―carencias todava ms evidentes desde que Podemos ya no disputa la hegemona del campo progresista a un PSOE desvencijado por las aspiraciones de perpetuacin de su vieja guardia, sino reforzado y a la ofensiva bajo el nuevo liderazgo de Pedro Snchez.

Iglesias gan a Errejn este segundo Vistalegre apostando por un nuevo protagonismo de las bases y el activismo, capaces de extender a la materialidad de las relaciones sociales cotidianas los avances conquistados en los medios de comunicacin y las instituciones. Por desgracia, no parece haberlo conseguido, ni en realidad parece haberlo intentado seriamente, para acabar enseguida asumiendo, sin el virtuosismo dialctico y estratgico de los errejonistas, su misma hoja de ruta, apenas salpimentada por tramabuses y otras gesticulaciones efmeras, quizs suficientes para agitar a una cada vez ms reducida hinchada de incondicionales, pero completamente intiles, cuando no contraproducentes, a la hora de rearticular sus relaciones con la sociedad civil organizada, cuya actividad en el perodo 2011-2013 abri la ventana de oportunidad a su xito inicial.

Es mrito incuestionable del equipo fundador de Podemos haber resuelto con su golpe inaugural de talento y determinacin el paralizante imps en que las fuerzas transformadoras de la sociedad espaola se hallaban sumidas tras aquel ciclo de protestas de 2011-2013. Pero tambin ha sido su error creer que poda conducir en solitario el proceso de cambio, sin reincorporar a esas fuerzas transformadoras y mancomunar con ellas su direccin, mediante procedimientos de reconocimiento mutuo, cooperacin y codecisin, sin duda muchsimo ms complejos y costosos, pero tambin ms productivos y duraderos, que el rdago plebiscitario y la fruicin disciplinaria. A la vista de su convulsa vida interna, su tambaleante lnea estratgica, su frgil implantacin territorial y su menguante impacto cultural, se hace evidente que el modelo de partido del primer Vistalegre, agnicamente prorrogado tras el segundo, conduce inexorablemente al declive. En los prximos meses ―ya con las elecciones autonmicas y municipales en el horizonte, y ante la permanente posibilidad de un adelanto de las generales― Podemos deber elegir entre persistir en esta deriva declinante o reiniciarse en una clave completamente nueva, aspirando a federar, en un proyecto de cambio realmente consensuado y compartido, todo el genio creativo de las fuerzas transformadoras de la sociedad. De ello depende, no solo el futuro del partido, sino la posibilidad del cambio poltico en nuestro pas.

Publicado originalmente en Diario Hoy, 10/09/2017

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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