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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2017

Aciertos y problemas de la superexplotacin

Claudio Katz
Rebelin


La superexplotacin fue una tesis central de la teora de la dependencia postulada por Marini. Subray que las clases dominantes de la periferia compensan su lugar subordinado en el mercado mundial, remunerando a la fuerza de trabajo por debajo de su valor.

A travs de esa succin adicional de plusvala, los capitalistas preservan sus ganancias e imponen salarios inferiores por jornadas de labor ms prolongadas e intensas. Con esos mecanismos contrarrestan el deterioro de los trminos de intercambio generado por la provisin de materias primas y la adquisicin de bienes elaborados.

Como los grupos dominantes priorizan los negocios de exportacin, desatienden el bajo nivel de los ingresos populares y la consiguiente contraccin del mercado interno.

Marini atribuy la consolidacin de este modelo a la sobrepoblacin histrica de Amrica Latina. Seal que el gran volumen de la mano de obra indgena -reforzado con los flujos inmigratorios- aport los excedentes demogrficos requeridos para apuntalar la superexplotacin (Marini, 1973; 38-49).

El terico brasileo plante esta interpretacin del subdesarrollo en contraposicin a los liberales, que explicaban el retraso regional por el desaprovechamiento de las ventajas comparativas y el desaliento de las inversiones extranjeras. Contrast tambin su enfoque con los keynesianos, que resaltaban la reducida promocin estatal de la industrializacin (Marini, 2005:139-150). La superexplotacin fue concebida, por lo tanto, como un rasgo determinante de la configuracin socio-econmica de la regin.

LGICA E INTERPRETACIONES

Los principales adversarios de Marini de la poca objetaron la nocin sealando que era un rasgo accidental y carente de significacin terica. Estimaron que expresaba formas primitivas de plusvala absoluta, que contradecan las inversiones determinantes de la industrializacin brasilea de los aos 60 (Cardoso; Serra, 1978).

El terico marxista respondi aclarando que la superexplotacin inclua aumentos de la productividad y no supona un simple estrujamiento de la fuerza de trabajo (Marini, 1973: 91-101, 1978: 57-106). Destac que constitua una modalidad de la plusvala relativa en las economas intermedias. Aadi que la modernizacin fabril se realizaba en esas regiones, con menor inversin de punta y mayor afectacin fsica de los operarios.

Marini resalt la preeminencia de esa amalgama durante la industrializacin por sustitucin de importaciones. Indag especificidades del trabajo asalariado sin extender su novedoso concepto al siglo XIX. Por eso resulta discutible la aplicacin de esa nocin a estructuras semicapitalistas como el apartheid, que violaban los principios de libre circulacin de los obreros.

El pensador brasileo tambin subray que su teora no implicaba estancacionismo. Al igual que Marx acotaba el impacto de la pauperizacin absoluta a sectores especficos (Marini, 1973: 81-101). El autor de El Capital situaba mayoritariamente esa desventura en los desempleados de la industrializacin inglesa del siglo XIX y Marini en los segmentos ms desamparados de la periferia contempornea.

La principal intrprete de Marini de esos aos precis que la superexplotacin no aluda a un deterioro general de las condiciones de vida de los obreros. Slo buscaba esclarecer las peculiaridades de la fuerza de trabajo en la periferia industrializada (Bambirra, 1978: 70-73).

Marini distingui su tesis de distintos enunciados de la opresin laboral agravada. No caracteriz a la superexplotacin como un atropello adicional. Comparta la indignacin moral frente a esas agresiones, pero pretenda clarificar un rasgo de las economas dependientes.

Por esa razn tampoco asoci su nocin con la degradacin taylorista denunciada por los investigadores del control patronal. Ese enfoque indagaba cmo la gerencia divorcia la concepcin de la realizacin de las tareas, para reducir el dominio que mantienen los obreros de su propia actividad.

Marini apunt hacia otra direccin. Busc explicar los padecimientos de los asalariados de la periferia, en estrecha conexin con la lgica del subdesarrollo imperante en esas regiones.

OBJECIONES COMPATIBLES

Algunos pensadores compartieron su teora de la dependencia sin aceptar el concepto de superexplotacin. Sealaron la incompatibilidad del capitalismo con la generalizada remuneracin de la fuerza de trabajo por debajo de su valor (Cueva, 2012: 200).

Recordaron que Marx demostr cmo la lgica objetiva de ese sistema asegura la reproduccin normal de los asalariados, mediante retribuciones fijadas por el mercado laboral. Con esos salarios se perpeta la extraccin del trabajo excedente que nutre a la plusvala.

Cueva destac que el capitalismo no necesita mecanismos adicionales para desenvolverse y afirm que la sub-remuneracin de los asalariados transgreda los principios de la acumulacin. Estas normas implican la reproduccin de la fuerza de trabajo mediante precios acordes al valor de esa mercanca.

La violacin de esos criterios amenazara la propia supervivencia de los trabajadores. Si no reciben los bienes requeridos para subsistir tenderan a padecer un deterioro, que socavara el nutriente humano del sistema. El socilogo ecuatoriano estudi un antecedente de ese tipo, en su indagacin de la masacre demogrfica padecida por Amrica Latina durante la des-acumulacin originaria del siglo XVI (Cueva, 1973; 65-78).

Se podra estimar que la superexplotacin rige por otras vas, a travs de la apropiacin capitalista de aos futuros de vida del trabajador. Esa confiscacin se procesara a travs del agotamiento prematuro de las capacidades laborales de los asalariados (Bueno, 2016: 91-95).

Pero una presin de este tipo convive en los hechos con el aumento del promedio de vida de los trabajadores. El sistema impide una reduccin sustancial de la jornada de trabajo acorde al aumento de la productividad, pero no obstruye la reproduccin normal de los operarios. El capitalismo se recrea con formas brutales sin devastar su principal cimiento.

Es cierto que un gran ejrcito de reserva aporta brazos para contrarrestar el desgaste de los asalariados. Pero esa sustitucin no opera con puros reemplazos de contingentes laborales, como ocurra con la Mita o la esclavitud en la era colonial.

La superexplotacin es tambin definida por un deterioro del componente histrico-social de la fuerza de trabajo, que no afecta necesariamente al pilar biolgico de ese recurso (Bueno, 2016: 102). Pero si el primer elemento de mejoras socio-culturales afronta una degradacin permanente y sistemtica, los trabajadores no podran actuar como la fuerza dirigente de un proceso de emancipacin. Conformaran una multitud desamparada y distanciada de las potencialidades transformadoras de los oprimidos que avizoraba Marini.

Cueva critic el concepto de Marini compartiendo sus diagnsticos de la dramtica situacin afrontada por los asalariados latinoamericanos. Seal tambin que debera utilizarse algn trmino alusivo a esas pesadillas. Por eso afirm que los desaciertos tericos de la superexplotacin, no invalidaban la presencia prctica de algn smil de esa categora (Cueva, 2012: 200). Su divergencia con el concepto y coincidencia con la teora marxista de la dependencia abrieron un sendero de importantes reflexiones.

VALOR BAJO DE LA FUERZA DE TRABAJO

Cmo se podra reformular la intuicin de Marini sin los problemas conceptuales de la superexplotacin? Existe algn enunciado que compatibilice las objeciones de Cueva con las caractersticas de la fuerza laboral en las economas dependientes?

La solucin ms sencilla es postular que en esas regiones predomina un valor bajo de la fuerza de trabajo. Esa tesis es coherente con la mirada de Marx sobre el salario, como una remuneracin acorde al costo de reproduccin de los asalariados. Adems, reconoce la envergadura del ejrcito de reserva y la vigencia de salarios sustancialmente inferiores en la periferia industrializada.

Varios autores han sealado que esta divergencia de remuneraciones tiene un cimiento histrico en las brechas de productividad (Figueroa, 1986: 113-122). La lucha de clases modifica los promedios nacionales de los salarios dentro de ese condicionamiento, que separa estructuralmente a una regin subdesarrollada de otra avanzada. Por eso los valores de la fuerza de trabajo (y las canastas de consumos correspondientes) son sustancialmente diferentes.

Estas divergencias de salarios se estabilizan en funcin de dos procesos: el lugar que ocupa cada pas en la estratificacin global (centro, semiperiferia y periferia) y su nivel interno de desenvolvimiento (economas avanzadas, medias o retrasadas). Ambas dimensiones estn estrechamente relacionadas pero guardan cierta autonoma entre s.

Los salarios nacionales no constituyen magnitudes fijas e inmutables. Ascienden o descienden junto a las mutaciones registradas en la divisin internacional del trabajo.

Los bajos valores de la fuerza de trabajo en la periferia se verifican en la magnitud de la pobreza, que afecta tanto al sector precarizado como formal de los asalariados.

En las economas desarrolladas el alto valor de ese recurso restringe el drama del empobrecimiento slo a los excluidos (Portes, 2004; cap 1, 4). En ambos casos, los precios de la mercanca laboral quedan establecidos por las normas capitalistas de la explotacin.

Tambin en las dos situaciones, el curso del salario es determinado en el largo plazo por tendencias objetivas (productividades y base demogrfica) y en la coyuntura por el tono del ciclo (prosperidad o recesin). La accin de los trabajadores (intensidad de la lucha de clases) define el resultado final.

Este registro de valores cambiantes y estratificados de la fuerza de trabajo (alto en el centro, bajo en la periferia y medio en la semiperiferia) exige utilizar conceptos marxistas clsicos, distanciados del principio de superexplotacin.

IRRESOLUCIN ESTADSTICA

Las controversias conceptuales sobre el valor de la fuerza de trabajo no se zanjan con clculos de las distintas magnitudes nacionales. Lo mismo vale para la teora de la superexplotacin. No es un dato a corroborar con ejemplos de mayor sufrimiento de los asalariados de la periferia.

Algunos autores presentan el acortamiento de la vida laboral o la escala del ejrcito de reserva, como indicios del pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor (Ruiz Acosta, 2013: 35-89). Pero los mismos datos pueden ser exhibidos como evidencias de un valor bajo de ese recurso. Esos parmetros ilustran niveles de vida y no tipos de remuneracin.

Marx nunca equipar al salario con el mantenimiento de los trabajadores a niveles de pura subsistencia. Difera sustancialmente con los economistas clsicos en ese plano. Identificaba el monto de los ingresos de los asalariados con el tiempo socialmente necesario para su reproduccin.

Esa magnitud incluye componentes fisiolgicos y sociales. El primer elemento podra medirse con registros de alimentacin, indumentaria o vivienda. Pero el segundo abarca derechos conquistados junto al avance de la productividad cuya cuantificacin es ms compleja. No existe un nmero estricto de los salarios que indique lo requerido para cubrir ambos componentes.

Todo depende de la forma en que se evalen las necesidades que configuran el valor de la fuerza de trabajo. Qu bienes se privilegia y cules se descartan? Esos requerimientos incluyen el automvil, las vacaciones y los servicios de salud?

Con un criterio muy exigente -que incorpore por ejemplo la educacin gratuita en todos los niveles- se podra afirmar que la superexplotacin rige en Estados Unidos. Lo mismo ocurrira con Japn, si se toman como referencia los patrones occidentales de bienestar.

Utilizando en cambio un criterio laxo, se podra afirmar que el agobio de la superexplotacin no alcanza a Bangla Desh. All se verifica la reproduccin elemental de la fuerza de trabajo mediante una canasta de consumos ultra-bsicos.

La gran diversidad de parmetros nacionales que actualmente existe para definir los patrones de pobreza ilustra esta complejidad estadstica. Las estimaciones en Argentina (32,2% de la poblacin) ubican ese porcentual en el mismo plano que Bolivia (32,7%) y por encima del promedio latinoamericano (28,2%). La inconsistencia de estas comparaciones retrata hasta qu punto la simple medicin no resuelve el problema.

Otro ejemplo de la misma limitacin se verifica en el reciente debate sobre la continuidad, eliminacin o agravamiento de la superexplotacin bajo la gestin de Lula (Bueno, 2016: 133-136, 205-209). Durante esa administracin declin el desempleo y la pobreza junto a incrementos del salario mnimo. Pero tambin se expandieron la precariedad y la rotacin del trabajo. Segn la ponderacin asignada a cada uno de estos factores se arriba a conclusiones opuestas.

La superexplotacin carece, por lo tanto, de expresiones matemticas directas. Las necesidades fisiolgicas y sociales no se definen con modelos o cifras de referencia.

Los parmetros comparativos sirven, en cambio, para evaluar valores altos, bajos o medios de la fuerza de trabajo. Ese contraste de magnitudes nacionales indica posicionamientos relativos, en un ranking de pagos equivalentes a lo requerido para la reproduccin de los trabajadores.

CENTRALIDAD DE LAS TRANSFERENCIAS

El registro de cambiantes valores de la fuerza de trabajo es coherente con interpretaciones del subdesarrollo, centradas en las transferencias de plusvala de la periferia al centro. Ese enfoque no sita la causa del retraso econmico-social de ciertos pases en la superexplotacin.

Dussel expuso esta visin en divergencia con Marini. Retom la mirada de los economistas marxistas (Bauer, Grossman, Rosdolsky, Mandel), que explicaron cmo opera el pasaje de plusvala de las economas retrasadas hacia las avanzadas.

Ese drenaje se consuma a travs de los precios vigentes en el mercado mundial. La concentracin de actividades que requieren trabajo complejo, tecnologas desarrolladas e inversiones significativas en las economas ms avanzadas, determina que los precios de sus productos sean superiores a sus valores. Intercambian, por ejemplo, un da de trabajo por tres de su contraparte y lo inverso ocurre con las economas subdesarrolladas.

Estas transferencias internacionales son cualitativamente diferentes a la apropiacin de valor al interior de cada nacin. En este mbito los capitales ms concentrados acrecientan sus beneficios a costa de los ms rudimentarios, bajo el imperio de patrones nacionales de precios, monedas y tipos de cambio. Por el contrario a escala mundial rigen normas que estabilizan las relaciones de dependencia.

Las transferencias de plusvala entre distintas burguesas no implican ningn tipo de explotacin. Consagran modalidades de dominacin reguladas por la coaccin a competir en condiciones adversas para la periferia.

La dinmica de la ley del valor a escala internacional induce esa redistribucin de plusvala a favor de las economas ms avanzadas. Los capitalistas de las principales potencias intercambian sus mercancas por ms trabajo que el incorporado a los productos vendidos

Marini aceptaba la gravitacin de ese mecanismo pero no estudi su funcionamiento. En su texto clsico resalt la centralidad del intercambio desigual como determinante de la superexplotacin. Pero al desarrollar su tesis termin asignando mayor incidencia a este segundo proceso que al primer condicionante (Marini, 1973: 24-37).

Dussel cuestiona este desplazamiento analtico que convierte a la superexplotacin en la principal causa de los desequilibrios internacionales. Afirma que las condiciones laborales vigentes en la periferia constituyen un efecto y no la raz del subdesarrollo. Considera que Marini confundi las causas con las consecuencias (Dussel, 1988: 355-357).

Este sealamiento es compatible con la teora marxista de la dependencia. Como ya ocurri con Cueva la correccin de equvocos permite perfeccionar esa concepcin.

Al resaltar el papel de las transferencias de plusvala se sita la lgica de la dependencia en la dinmica mundial de la acumulacin. En ese escenario se definen las inserciones centrales y perifricas y los grados dismiles de desarrollo. Los diferentes valores de la fuerza de trabajo son coherentes con el lugar ocupado por cada concurrente en el escenario global.

Marini remarcaba el peso de la estratificacin mundial y dedujo de esa pirmide el comportamiento de las burguesas latinoamericanas, que compensaban ubicaciones adversas con superexplotacin. No percibi que ese contra-balanceo sera a lo sumo un efecto secundario y no el epicentro de la dependencia.

La correccin que introduce Dussel permite superar el sobre-dimensionamiento de la superexplotacin. Tambin contribuye a introducir reemplazos del pago por debajo del valor de la fuerza de trabajo por remuneraciones acordes al bajo valor de ese recurso. Con este replanteo se puede avanzar en la actualizacin de la teora de la dependencia.

DEPENDENCIA SIN SUPEREXPLOTACIN

La conveniencia de formular un enfoque de la dependencia sin recurrir al concepto de superexplotacin es corroborada por la mirada de Amin. Esa visin remarca la naturaleza intrnseca de la polarizacin mundial y de los mecanismos de apropiacin de plusvala utilizados por los capitalistas metropolitanos.

Atribuye esa captura a la convergencia de diferentes formaciones econmico-sociales en un mismo mercado mundial. Destaca que en ese mbito operan las estructuras dominantes y subordinadas que reproducen la desigualdad global. Esa brecha potencia los modelos auto-centrados vigentes en los pases avanzados y los procesos desarticulados predominantes en la periferia (Amin, 2008: 237-242; 2003: cap 4).

Esta caracterizacin destaca que las relaciones de dependencia estn determinadas por las estructuras polarizadas del mercado mundial, que refuerzan las particularidades de la fuerza de trabajo de los pases subdesarrollados.

Amin explica las ganancias extraordinarias que genera la explotacin de los asalariados de la periferia por la relativa inmovilidad del trabajo, en comparacin al vertiginoso desplazamiento de los capitales y las mercancas.

A diferencia de Marini, el economista egipcio estudia esas singularidades de la fuerza de trabajo en las economas subdesarrolladas, sin utilizar el concepto de superexplotacin. Con excepcin de algunos pasajes referidos al intercambio desigual no menciona ese trmino.

Tampoco indaga remuneraciones de la fuerza de trabajo por debajo de su valor. Slo evala situaciones generadas por diferencias de salarios superiores a las brechas de productividad, resultantes de la mayor inmovilidad de la fuerza de trabajo de la periferia. Considera que los flujos de las migraciones no se equiparan con los movimientos ms intensos del dinero y las mercancas (Amin, 1973: 67-68) .

Al explicar los beneficios extraordinarios derivados de esa desproporcin entre salarios y productividades, Amin establece una relacin comparativa entre los dos polos de la economa mundial. Observa parmetros mutables de la dependencia que no son propios de Amrica Latina, ni de ninguna otra regin. Esclarece ese estatus sin considerar remuneraciones de la fuerza de trabajo por debajo de su valor.

VARIEDAD DE USOS

Tambin pensadores muy prximos a Marini desenvolvieron detalladas exposiciones de la teora de la dependencia, sin tomar en cuenta el concepto de superexplotacin. Slo aludieron tangencialmente a esa categora, para ilustrar cmo las clases dominantes locales dividen el excedente con sus socios externos (Dos Santos, 1978: 320).

El carcter prescindible de esa categora se corrobora tambin en la existencia de autores que cuestionan o aceptan el trmino, desde contundentes miradas antidependentistas.

En el primer caso la nocin es impugnada estimando que pretende definir el valor de la fuerza de trabajo de manera ahistrica, sin considerar el curso de la lucha de clases (Castaeda; Hett, 1991: 51-66).

Esta objecin desconoce que toda la trayectoria de Marini estuvo signada por su compromiso con la lucha revolucionaria. Supone un inimaginable divorcio de los razonamientos del pensador brasileo con las batallas sociales. Olvida que Marini elabor su categora en estrecho contacto con las resistencias obreras de su pas.

Los problemas tericos de la superexplotacin no afectaron la estrategia socialista, que el terico de la dependencia impuls en explcita sintona con la revolucin cubana. Paradjicamente Castaeda -que cuestion su omisin de la lucha de clases- termin confrontando abiertamente con ese principio. Como canciller de un gobierno derechista, el crtico mexicano involucion de la ortodoxia marxista a una fantica defensa del neoliberalismo.

Pero la recepcin de la superexplotacin fue en los hechos muy variada en las teoras contrarias al dependentismo. Algunas miradas no slo aprobaron sino que extendieron esa idea. En un anlisis del caso argentino, se aplica por ejemplo el concepto para explicar cmo la confiscacin acentuada de los trabajadores, beneficia de manera excluyente a los capitalistas locales.

Se postula que ese sector absorbe el grueso del excedente, a travs de capturas contrapuestas al flujo hacia el exterior que describe Marini. En lugar de drenajes hay afluencias de plusvala desde centro hacia la periferia (Iigo Carrera, 2008: 20).

Los inconvenientes de esta mirada fueron abordados por el pensador brasileo en su investigacin sobre del ciclo dependiente. Lo que se corrobora aqu es cmo una versin de la superexplotacin puede ser incorporada a enfoques ubicados en las antpodas de Marini. Ese concepto no es la llave maestra de la teora marxista de la dependencia.

SUPEREXPLOTACIN CON Y SIN MARX

En ciertas interpretaciones el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor es atribuido al propio Marx. Se resalta esa aplicacin en los anlisis sobre la explotacin sufrida por los coolies y esclavos de las colonias (Higginbottom, 2012: 253- 267).

Pero esas referencias aluden a modalidades no asalariadas y por lo tanto ajenas a los principios del capitalismo. Marx investig la funcin de esas variantes en la acumulacin primitiva y en la constitucin del mercado mundial. Pero concentr sus estudios en el caso ingls, para develar la lgica laboral imperante en la era contempornea. En esa indagacin no dej ninguna duda sobre la remuneracin de la fuerza de trabajo por su valor.

En lugar de explorar las peculiaridades de una plusvala adicional, el pensador alemn busc resolver el misterio de una mercanca que genera ms valor del requerido para su reproduccin.

Es errneo suponer que la superexplotacin est presente en Marx como una ley inmanente del capitalismo (Nascimento, 2013: 115-127). Esa lectura no slo diluye la lgica de la plusvala. Tambin contradice el propio enfoque de Marini, que observaba la remuneracin por debajo del valor como una especificidad de la periferia. En la reinterpretacin del fenmeno se lo presenta como un rasgo indistinto del capitalismo.

Estas visiones tienden a identificar la superexplotacin con la dilapidacin de la fuerza de trabajo. Sugieren que el capitalismo depreda la capacidad laboral del obrero hasta extenuarlo, olvidando que el asalariado no es un esclavo divorciado del mercado. En los hechos estas miradas retoman la interpretacin proudhoniana de la explotacin, como un robo desconectado de la lgica objetiva de la acumulacin.

Otras tesis remontan la superexplotacin a Marx con interpretaciones ms moderadas. Slo describen su abordaje de esa modalidad en los estudios de las fuerzas contrarrestantes de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (Smith, 2010: 31-32). Pero en este caso se alude a un problema muy especfico y no comparable con la lgica general de la plusvala.

Los autores que resaltan la total ausencia de criterios de superexplotacin en El Capital ofrecen evaluaciones ms acertadas (Carcanholo, 2013: 101-104). Las razones de esa omisin saltan a la vista. Marx busc esclarecer la naturaleza del sistema econmico contemporneo, contrastando el beneficio surgido de la plusvala con las formas precedentes de lucro.

Esas ganancias pre-capitalistas frecuentemente derivaban de la violacin del cambio entre equivalentes a travs de engaos comerciales. En el sistema actual ese tipo de inequidades son secundarias.

Algunos pensadores aceptan la primaca de este abordaje en Marx. Destacan que lo central no es lo dicho u omitido por el autor de El Capital, sino la coherencia de esas modalidades con el funcionamiento del capitalismo. Pero igualmente recuerdan que el pensador alemn sugiri la existencia de formas de explotacin redoblada (Osorio, 2013: 10-20).

Reconocen que la superexplotacin viola los principios en que se cimenta el sistema (ley del valor), pero entienden que esa negacin no contradice la lgica del desenvolvimiento capitalista. Estiman que la dialctica del desarrollo incluye ese tipo de transgresiones.

Recuerdan adems que los razonamientos abstractos del tomo I de El Capital, asumen otras modalidades en las formas concretas del tomo III. El pago de la fuerza de trabajo por su valor en el planteo inicial, derivara en una remuneracin por debajo de ese piso, en la realidad verificable de los salarios en la periferia ( Osorio, 2013: 10-20).

Pero si esa violacin es vista como una norma: Qu sentido tiene la teora del valor como fundamento ordenador de la lgica del capitalismo? Una transgresin debera ser observada a lo sumo como una excepcin. No es sensato suponer que el edificio terico de El Capital opera en los hechos al revs.

La dependencia no se basa en la violacin sino en el cumplimiento de la ley del valor. Ese criterio es decisivo en la caracterizacin de la fuerza de trabajo y aporta tambin una gua para resolver viejos enigmas de la teora marxista, como la transformacin de los valores en precios.

AUSENCIA DE FORDISMO

La superexplotacin es a veces explicada por la estrechez de los mercados de la periferia. Se resalta su impacto sobre la fragilidad del consumo -en comparacin con el centro- por dos razones: los trabajadores cuentan ms como productores que como adquirientes de productos y las burguesas exportadoras de productos primarios realizan en el exterior sus beneficios. Por eso soslayan la conformacin del circuito masivo de consumo, que algunos tericos heterodoxos denominan fordismo.

Ciertos autores opinan que la principal caracterstica de la superexplotacin es justamente el uso del fondo de consumo como cimiento de la acumulacin (Osorio, 2013: 10-34). La falta de significacin del salario en la realizacin de la plusvala recicla la carencia de adquisiciones relevantes. El trabajador compra un televisor, pero gasta menos en salud o alimentos y por eso incrementa su pobreza relativa. La insuficiencia del salario obstruye la reproduccin normal de la fuerza de trabajo (Osorio, 2017: 8-10; 2009: 107-115).

Esta caracterizacin parte de un acertado diagnstico de severa limitacin del poder adquisitivo en las economas subdesarrolladas. Un verdadero abismo separa a Estados Unidos de Brasil en el volumen corriente de compras de la poblacin.

Marini constat esa diferencia y describi cmo el capitalismo incentiva el consumo sin permitir su disfrute. El propio sistema propicia ampliaciones de las ventas y obstruye su concrecin reduciendo los costos salariales.

Estas tensiones entre la produccin y el consumo que derivan en ltima instancia de la estratificacin clasista de la sociedad- desembocan en crisis peridicas. Estas convulsiones -que impiden la venta de las mercancas a precios compatibles con la ganancia esperada- son ms agudas en la periferia por la estrechez de los mercados.

Los crticos de la teora de la dependencia objetan esta visin. Sealan que los bajos ingresos populares no obstaculizan la acumulacin, si los capitalistas continan invirtiendo. En contraposicin a Marini afirman que esa ampliacin de los negocios transforma los productos de lujo en compras usuales y bienes necesarios de los trabajadores (Astarita, 2010: 55-58).

Con otros razonamientos -enfticamente opuestos a cualquier teora sub-consumista- se estima que los problemas de realizacin son equivalentes en los pases avanzados y subdesarrollados (Valenzuela Feijoo, 1997).

Pero en realidad Marini nunca identific las limitaciones del poder de compra con el subconsumo, ni con el estancamiento de la economa. Postulaba un enfoque multicausal de la crisis, que combinaba los desequilibrios de realizacin con la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.

En nuestra lectura de esa misma tesis hemos destacado cmo el primer aspecto opera con mayor fuerza en las economas subdesarrolladas y el segundo en las avanzadas (Katz, 2009: 117-119).

El reconocimiento de la obstruccin al fordismo en la periferia es indispensable para explicar la mayor intensidad de la crisis en los pases subdesarrollados. En estas regiones justamente ocurre lo que el antidependentismo descarta: la estrechez del mercado induce a los capitalistas a invertir menos en productos de consumo.

Marini registr acertadamente esta perdurable contradiccin de las economas perifricas. Pero extrem su anlisis sin notar que ese desequilibrio no se asienta en la superexplotacin. La retraccin del consumo obedece a la simple vigencia de salarios reducidos. No implica pagos por debajo del valor de la fuerza de trabajo. Si las remuneraciones fueran tan insignificantes los frgiles circuitos de compra siquiera podran emerger.

Lo que predomina en esas regiones es la perpetuacin de ingresos escasos que contraen el mercado, asfixiando en forma peridica el desenvolvimiento auto-sustentado.

DNDE ES MAYOR LA EXPLOTACIN?

La superexplotacin suscita tambin debates sobre la sujecin diferenciada que padecen los asalariados del centro y la periferia. Algunos autores sostienen que la teora de la dependencia omite que el trabajo es ms productivo en el primer segmento y pierde relevancia en el segundo (Callinicos, 2001).

Otros pensadores argumentan que ese enfoque ignora la vigencia de tasas de plusvala superiores en las economas desarrolladas (Valenzuela Feijoo, 1997). Con la misma fundamentacin se afirma que el crecimiento de Estados Unidos, Japn o Alemania obedece a la mayor productividad de esas economas y no a la apropiacin de plusvala generada en los pases retrasados (Astarita, 2010: 109-110).

Pero Marini siempre reconoci que la tasa de plusvala es superior en el centro. All se concentran las inversiones ms significativas y se gesta el mayor volumen de trabajo excedente. Este diagnstico es aceptado tambin por los defensores contemporneos del concepto de superexplotacin (Osorio, 2009: 167-186).

El problema a esclarecer es ms complejo por otro motivo. La mayor tasa de plusvala en el centro no equivale a porcentuales de ganancia tambin superiores. Al contrario en la periferia industrializada la tasa de beneficio es ms elevada, puesto que la composicin orgnica del capital es inferior (tcnicas de trabajo intensivas) y con la misma inversin se logran rditos ms significativos. Amin complementa este hecho resaltando la existencia de diferencias salariales superiores a las brechas de productividad.

Cuando se afirma que la tasa de explotacin es mayor en el centro se identifica este ltimo concepto con la extraccin de plusvala. Pero si la confiscacin de trabajo excedente es asociada con el nivel de esfuerzo exigido al asalariado, esa obligacin es ms gravosa en la periferia.

La explotacin presenta, por lo tanto, dos acepciones que se utilizan para convalidar una u otra caracterizacin. Si es identificada con la magnitud del trabajo confiscado es claramente superior en las economas ms productivas del centro. Si por el contrario es asociada con los padecimientos de los asalariados, la escala de ese agobio es mayor en los pases subdesarrollados.

Los antidependentistas utilizan el primer parmetro y algunos defensores de la superexplotacin el segundo. En este ltimo caso se sugiere que el grueso de la plusvala circulante en el planeta es generado en la periferia (Smith, 2010: 50).

Pero ya en los debates de los aos 60 se demostr el equvoco de esa tesis (Bettelheim, 1971: 169-174). Este mismo error es acertadamente cuestionado en la actualidad (Mercatante, 2016). En los hechos coexisten los dos fenmenos. Hay mayor productividad en las economas metropolitanas y tambin lucros superiores derivados de la brutalidad laboral imperante en la periferia. Ambos procesos confirman los postulados de la teora marxista de la dependencia.

APLICACIONES ACTUALES

Los debates sobre la superexplotacin son muy tiles para evaluar la brecha de salarios vigente en la actual etapa de mundializacin neoliberal. Este anlisis requiere introducir las dos correcciones que hemos propuesto. Por un lado, sustituir el concepto de pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor por baja remuneracin de ese recurso. Por otra parte, priorizar las transferencias internacionales de plusvala en la explicacin de la dependencia.

Estos dos enunciados facilitan la interpretacin de lo ocurrido en las ltimas tres dcadas de ofensiva del capital contra los trabajadores. El escenario keynesiano de posguerra que estudi Marini ha quedado totalmente modificado por esa andanada internacional de precarizacin laboral.

Se han diversificado las formas de empleo, con mayor dispersin de las remuneraciones y eliminacin de las reglas salariales definidas. Se afianza la individualizacin de los ingresos, con exigencias de validacin permanente de las calificaciones y una premeditada dislocacin de la solidaridad obrera.

Esta agresin segmenta el trabajo en sectores formales e informales. En la primera franja se mantienen los niveles de estabilidad requeridos para la continuidad de la acumulacin y en la segunda rige la precarizacin sin lmites.

Las viejas caracterizaciones centradas en el contraste de universos obreros estables (del centro y la periferia) deben ser revisadas. El nuevo marco est signado por el deterioro y la fractura laboral en ambos polos. Qu implicancias tienen estos cambios para el valor de la fuerza de trabajo?

El interrogante no puede zanjarse observando slo lo ocurrido con los asalariados. Otra mutacin de la misma envergadura se ha consumado en la divisin internacional del trabajo. En este terreno se verifica la nueva gravitacin de empresas transnacionales, que actan en la cadena global de valor mediante el desplazamiento de la industria hacia Oriente. Estos cambios han alterado radicalmente la fabricacin y localizacin de la produccin en funcin de la baratura del trabajo.

Para maximizar esta ventaja las empresas transnacionales fracturan geogrficamente los procesos fabriles. Las mercancas elaboradas en cierta zona son adquiridas en otro punto del planeta. Este proceso incluye la terciarizacin de labores hacia compaas que asumen parte del riesgo (y del costo) de la globalizacin productiva.

El principal efecto de estas transformaciones es el incremento de la brecha mundial. La desigualdad entre las naciones ha crecido ms rpidamente que la fractura dentro de los pases. La fuerza de trabajo de las economas subdesarrolladas recupera gravitacin como reserva de la explotacin.

En este contexto recobran actualidad varios razonamientos de Marini para explicar la inversin extranjera en la periferia. El aprovechamiento de la fuerza de trabajo abaratada despierta actualmente ms apetito de lucro que en el pasado. Una planta en Bangla Desh promete ms ganancia que su equivalente en Brasil hace cuarenta aos.

La nueva segmentacin internacional de la produccin genera las mismas transferencias de plusvala que estudiaron los tericos de la dependencia. Algunos investigadores sostienen que la magnitud de esos giros no es contabilizada por los sistemas estadsticos actuales, elaborados con criterios de agregacin nacional (Smith, 2010:34-40).

La nueva cadena global de valor introduce adems estratificaciones ms complejas. La polarizacin centro-periferia es complementada con la introduccin de nuevas categoras intermedias. Cmo podra conceptualizarse este escenario en la tradicin de la teora marxista de la dependencia?

UN ESQUEMA TENTATIVO

La contraposicin entre pases con valores altos de la fuerza de trabajo (Estados Unidos, Alemania) y bajos (Filipinas, Bangla Desh) est mediada en la actualidad por economas intermedias (Corea del Sur, Brasil). Esta diferenciacin -que despuntaba en la poca de Marini- se ha tornado ms visible.

El simple contraste entre economas con parmetros de explotacin y superexplotacin no registra esa diversidad. Tampoco permite notar el pasaje de un status a otro.

La segmentacin entre el sector formal e informal de los asalariados es un rasgo compartido por todas las economas. Una fuerte brecha de ingresos separa a dos sectores igualmente explotados al interior de cada pas. Estos grupos mantienen a su vez diferencias estructurales con sus equivalentes de otros lugares. En el centro, la semiperiferia y la periferia imperan distintas modalidades de extraccin de plusvala.

En los tres tipos de pases existe tambin un sector de trabajadores empobrecido o semi-desempleado. El concepto de superexplotacin podra ser aplicado a este segmento, considerando que en cierta medida es remunerado por debajo de su valor. Esta situacin se verifica entre los inmigrantes en el centro, los recin llegados del campo en la semiperiferia y los marginales urbanos de la periferia.

El valor alto, medio o bajo de la fuerza de trabajo est determinado por el grado de desarrollo interno y la modalidad de insercin en el mercado mundial de los tres tipos de pases. Pero lo que tiende a estabilizar ese lugar en la etapa actual de mundializacin neoliberal es la funcin de cada economa en la cadena global de valor. Ese rol depende del peso de las empresas transnacionales y del impacto de la nueva industrializacin asitica.

Como las transferencias de plusvala estn determinadas por el lugar final de cada economa, si el pas es receptor de esos flujos mantendr o alcanzar una ubicacin central. Si por el contrario es emisor de esos recursos soportar o afianzar un status perifrico. En el medio se sitan las economas con emisin o recepcin acotada de esos movimientos.

Esas transferencias consolidan o modifican la preeminencia de valores, altos, bajos o medios de la fuerza de trabajo, segn la magnitud y el tipo de inversin predominante en cada pas. Lo que define una situacin nacional frente a otra es la relacin comparativa de los salarios con las productividades.

El siguiente cuadro presenta con cifras imaginarias distintas ubicaciones de esa variedad de estatus. El valor de la fuerza de trabajo de los explotados formales (E1), informales (E2) y superexplotados (S) de los pases representativos de cada grupo, es ordenado en funcin del lugar ocupa en la cadena global de valor (CGV).

 

Lugar en la CGV

Valor de la fuerza de trabajo




E1

E2

S

Centro avanzado

100

70

30

Nuevo centro

40

20

10

Semiperiferia ascendente

60

40

20

Semiperiferia descendente

50

30

15

Periferia

20

10

5

 

Las economas centrales avanzadas (como Estados Unidos, Alemania o Japn) mantienen esa condicin por su primaca en la internacionalizacin productiva. Concentran las tareas ms complejas de concepcin de las distintas actividades. All se localizan por ejemplo grandes firmas de la nueva tecnologa de la informacin, que requieren labores altamente calificadas. Los valores de la fuerza de trabajo son ms elevados en los tres segmentos considerados.

Nuevos centros -como China- ha registrado un ascenso al status de gran potencia por su creciente protagonismo en el proceso productivo global. Aunque el valor de su fuerza de trabajo es inferior a pases ms relegados en la pirmide mundial, el gigante asitico subi escalones absorbiendo ms plusvala que la transferida fuera de sus fronteras.

En las semiperiferias predominan valores medios de la fuerza de trabajo. Pero economas ascendentes de ese rubro (como Corea del Sur) consumaron un salto desde lugares bsicos hasta especializaciones ms significativas. En esa trayectoria valorizaron su fuerza de trabajo.

Por el contrario las economas descendentes del mismo rengln (como Brasil) han padecido una regresin industrial y un retorno al perfil agro-exportador. Por eso decrecieron en el ranking de la globalizacin productiva y en el consiguiente valor comparativo de su fuerza de trabajo.

Este contraste entre dos semiperiferias sintoniza con el reemplazo del modelo de sustitucin de importaciones por esquemas de industrializacin orientados por las exportaciones. El primer caso favoreca -en la era keynesiana- a las economas intermedias con cierto peso de los mercados internos (Brasil). El segundo potenci -en la mundializacin neoliberal- a naciones ms relegadas y con reservas laborales ms numerosas o disciplinadas (Corea).

Finalmente pases de la periferia inferior (como Bangla Desh o Filipinas) con bajsimos valores de la fuerza de trabajo han quedado incorporados al piso de la cadena global de valor. Esa insercin ha sido factible por un grado de internacionalizacin del transporte, las comunicaciones y el comercio inimaginable en la poca de Marini.

A diferencia del modelo expuesto por el terico brasileo, este esquema concibe a la superexplotacin como una categora muy acotada, pero presente en todas las economas. Las brechas internacionales persisten y se amplan en todos los segmentos. El abismo que separa a un desamparado estadounidense de su par en Bangla Desh es tan significativo, como la fractura que distingue a los explotados de ambos pases. Esta misma divergencia se verifica en las restantes situaciones del cuadro.

CONTROVERSIAS SOBRE LA EXTENSIN

Una interpretacin que combine los distintos valores de la fuerza de trabajo con la dinmica de las transferencias internacionales de plusvala es esclarecedora de los determinantes actuales del subdesarrollo. Aporta mayores pistas de reflexin que las distintas tesis genricas sobre la globalizacin o el neoliberalismo.

Las vertientes ms radicales de estos ltimos enfoques suelen resaltar correctamente los propsitos capitalistas de la etapa actual. Subrayan la intencin de elevar la tasa de explotacin, mediante la dualizacin laboral y la masificacin del desempleo. Pero estas observaciones no clarifican de qu forma el modelo actual reconfigura las relaciones de dependencia y las brechas entre economas avanzadas y retrasadas.

El concepto de superexplotacin es utilizado por otros analistas para clarificar esa temtica. Pero el principio de remunerar a la fuerza de trabajo por debajo de su valor genera problemas irresolubles. Ese abordaje no registra la existencia de mercados laborales interiormente segmentados, internacionalmente diferenciados e igualmente signados por la presencia de los desamparados.

Estas dificultades se verifican en el debate sobre la extensin mundial de la superexplotacin. Esa ampliacin fue sugerida por el propio Marini en sus ltimos escritos.

Varios autores retoman ese sealamiento para destacar cmo la superexplotacin se ha generalizado en los centros desde los aos 90. Estiman que el desarrollo de empresas globales ha forjado espacios comunes de acumulacin, que permiten utilizar esa sub-remuneracin de los salarios como un nuevo instrumento de concurrencia . La universalizacin de la pobreza, la informalidad laboral y el estancamiento de los sueldos corroboraran ese cambio (Martins, 2011a: 293-294, 302-303; 2011b).

Esta visin entiende que la superexplotacin se ampli a los pases desarrollados, a travs de firmas que acrecientan la precarizacin laboral, mediante la diversificacin de sus inversiones (Sader, 2009: 27-36; 2012).

Pero si la superexplotacin se ha extendido a escala universal, ya no constituye un mecanismo propio del capitalismo dependiente. Ha perdido la especificidad que le asignaba Marini.

Esa contradiccin se torna muy visible, cuando se afirma que los mismos mecanismos de compensacin de prdidas utilizados por la burguesa latinoamericana, son ahora implementados por sus pares del centro.

Se supone que en ambos polos se exprime por igual a los asalariados para contrarrestar retrasos tecnolgicos o adversidades de productividad (Bueno, 2016: 49-56, 66-68). En esta versin o en planteos semejantes (Santana, 2012: 135- 137) el divorcio con las tesis de Marini es mayor. La teora de la dependencia es asemejada a una concepcin sobre las nuevas formas de explotacin del siglo XXI.

Algunos seguidores del pensador brasileo perciben este problema, pero igualmente estiman que la superexplotacin se ha extendido, luego de perder su exclusiva localizacin en las economas dependientes (Sotelo, 2013; 78-81).

Afirman que ese rasgo constituyente de las sociedades latinoamericanas se ha convertido en un dato operativo de la economa internacional (Sotelo, 2012: 161-167). Destacan que ese proceso despunta slo como una tendencia, sin notar que la atenuacin del diagnstico no reduce la contradiccin con las tesis de Marini.

Para preservar ese enfoque tambin se afirma que la extensin de la superexplotacin coexiste con las brechas de poder adquisitivo entre el centro y la periferia (Sotelo, 2013: 92-93).

Pero en que se cimenta esa fractura si los asalariados de ambas regiones soportan la misma sub-remuneracin salarial? El fundamento inicial de esa disociacin se diluye, al suponer que el ingreso de los asalariados no cubre en ambos casos la reproduccin normal de la fuerza de trabajo.

La extensin de la superexplotacin afecta todas las crticas del dependentismo al enfoque transnacionalista, que postula la total desaparicin de las fracturas entre el centro y la periferia.

Esta ltima mirada extrema la tesis de la tercermundizacin del planeta. Equipara una maquila mexicana con un taller precario en Los ngeles, omitiendo que los salarios de ambos pases continan girando en torno a diferentes canastas nacionales de bienes. No registra la persistencia de la brecha de ingresos entre Estados Unidos y Mxico, que se refleja en padecimientos de distinta escala entre los pauperizados de ambas naciones.

Los crticos de la extensin del concepto de superexplotacin resaltan estas contradicciones. Recuerdan que es una categora de las economas dependientes y afirman que la ampliacin de su incidencia socava la teora marxista de la dependencia (Carcanholo, 2013:108-124). Estiman que se pone en riesgo los pilares de esa concepcin (Massa, 2013: 83-85).

Pero alcanza con subrayar ese contrasentido? La mundializacin neoliberal no ha modificado la estructura internacional del mercado de trabajo? Cmo interpretar la creciente precarizacin y segmentacin laboral en todo el planeta?

Estas preguntas que la tesis extensiva no logra responder- son soslayadas por la visin opuesta. Este ltimo enfoque remarca la inconsistencia de su contraparte sin ofrecer alternativas. Supone que la tesis inicial de Marini rige con plenitud, evitando registrar hasta qu punto ha quedado cuestionada por la mundializacin neoliberal.

UN SENDERO PROMISORIO

La teora marxista de la dependencia aport el principal esquema analtico para develar las peculiaridades del capitalismo latinoamericano. Pero incurri en ciertos desaciertos conceptuales, que tendieron a enmendarse con observaciones de pensadores convergentes con esa concepcin.

La superexplotacin es una de las nociones corregidas con esa maduracin del dependentismo. La modificacin sustituye la idea de pago por debajo del valor de la fuerza de trabajo por una remuneracin baja de ese recurso.

Esta revisin permite no slo resolver viejos interrogantes del caso latinoamericano. Tambin introduce un criterio para interpretar la diversidad contempornea de los salarios. Esa variedad deriva del lugar ocupado por cada economa en la cadena global de valor, en el nuevo escenario de empresas transnacionales e industrializacin asitica. Este anlisis ofrece respuestas a los enigmas del desenvolvimiento de Corea y China.

La revisin del concepto de superexplotacin es coherente con la primaca asignada a las transferencias internacionales de plusvala, como principal determinante del subdesarrollo.

El estudio de esos flujos bajo la mundializacin neoliberal exige retomar algunos temas abordados, omitidos o poco indagados por Marini. El ciclo dependiente es un ejemplo del primer tipo, la renta del segundo y la lgica poltica de la dependencia del tercero. En nuestros prximos artculos analizaremos estas asignaturas pendientes.

RESUMEN

Marini postul que la burguesa latinoamericana recrea el subdesarrollo al compensar su adversidad internacional con superexplotacin. No identific el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor con la plusvala absoluta, ni con la miseria creciente.

Pero esa sub-remuneracin contradice la lgica del mercado laboral, que determina los bajos salarios de la periferia industrializada. Las empresas lucran con la existencia de brechas de esos ingresos mayores que las diferencias de productividad. Los desniveles de desarrollo estn altamente condicionados por las transferencias de plusvala a favor de las economas avanzadas.

La teora de la dependencia no requiere un concepto de superexplotacin omitido por Marx. Hay tasas de plusvala superiores en el centro, pero mayor estrechez del consumo y agobio laboral en la periferia.

En un cuadro de generalizada precarizacin se reordenan las diferencias nacionales de salarios de los explotados formales, informales y empobrecidos. Tanto la extensin del concepto de superexplotacin a las metrpolis, como el desconocimiento de la mundializacin neoliberal obstruyen la actualizacin de la teora de la dependencia.

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Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su pgina web es: www.lahaine.org/katz

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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