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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2017

El 11 de septiembre de 1973 fue una fecha fatdica, cuyos ecos siguen resonando en Chile y el mundo
Un da para recordar

Carolina Vsquez Araya
Rebelin


Lo recuerdo bien. Yo viva en la calle Hurfanos, en el centro de Santiago y apenas comenzaba el da cuando sonaron las primeras rfagas. Al asomarme a la ventana pude ver a los soldados sobre las terrazas de los edificios vecinos y comprend de inmediato lo que vena despus. Mi hija era muy pequea y estaba asustada, no comprenda por qu tenamos que arrastrarnos por el piso del departamento sin levantar la cabeza pero yo saba del riesgo de recibir una bala perdida. Aun cuando la amenaza de golpe haba flotado en el ambiente desde haca un tiempo, para quienes vivamos la aparentemente slida democracia chilena la sola idea de una asonada militar era inconcebible.

Sin embargo, sucedi. Durante los siguientes das el caos fue total, el pnico de no saber los lmites exactos de la represin, los informes boca a boca sobre quema de libros en grandes piras en plena calle, las frenticas llamadas telefnicas y la aventura de desplazarse por la ciudad buscando a los familiares y amigos, todos dispersos, era surrealista.

La bsqueda de personas sospechosas de pertenecer a partidos de izquierda algo legal y legtimo hasta el da anterior- se operaba con minuciosidad en sectores residenciales de clase media y en barrios populares. Las capturas eran masivas y los camiones del ejrcito, que pasaban durante las noches cubiertos con lonas para proteger de miradas curiosas su carga de muerte, provocaban escalofros. Tambin los cuerpos tirados a la vera del ro Mapocho.

Cuando se habla del golpe de Estado contra el gobierno de Salvador Allende, por lo general se suele aludir a los hechos ms impactantes, como el ataque areo y terrestre contra el palacio de la Moneda y la posterior muerte del presidente Allende. Sin embargo, para quienes vivimos esos momentos, uno de los sentimientos predominantes, ms que el miedo a la represin, fue el estupor. Un desconcierto absoluto al presenciar este hecho indito para nuestra generacin y las anteriores, con el rompimiento de una lnea histrica de tolerancia y activismo poltico sin ms cortapisas que las establecidas por la ley. Y de pronto, esas leyes supuestamente inmutables cambian y se vuelven contra un pueblo sorprendido en medio de la noche.

Las polticas de Salvador Allende y su equipo de gobierno, aun cuando no satisfacan todas las aspiraciones de una ciudadana mayoritariamente capitalina, constituan un avance significativo para los sectores ms pobres, campesinos y obreros. Lo que jams perdonaron los crculos de gran poder econmico fue el desafo de plantear reformas que reduciran su cuota de influencia y los colocara en el plano de un interlocutor ms, despus de haber dominado la escena poltica durante dcadas.

La estrategia de la extrema derecha chilena, con la complicidad de partidos de centro, se bas en una campaa meditica masiva y el bloqueo econmico interno, al establecer alianzas con ciertos sindicatos como el del transporte terrestre que hoy tambin amenaza a la estabilidad de Chile, y el gran socio de aventuras golpistas: el Departamento de Estado, con Henry Kissinger a la cabeza, en una urdimbre de tcticas efectivas que acabaron con el ensayo del socialismo en libertad.

Chile nunca volvi a ser una nacin verdaderamente democrtica. Las desigualdades y las limitaciones actuales en aspectos tan fundamentales como la salud y la educacin son herencia de una dictadura tan bestial que sus ecos an perduran en la mente y el imaginario de buena parte de la poblacin. Nunca como hoy se vieron en ese pas los extremos tan distantes entre ricos extremadamente poderosos y pobres de miseria, con un gran contingente de jvenes enfrentados a un futuro incierto pero con la voluntad de participar de los cambios que el pas necesita para retomar, algn da, el camino hacia una democracia ms justa y equilibrada.

Blog de la autora: http://www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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