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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2017

Mis recuerdos del golpe

Vctor Hugo de la Fuente
Le Monde Diplomatique


'Levntense muchachos!' Los marinos se han tomado Valparaso. Con esas palabras, como a las cinco de la maana, nos despert el padre del Chico Toro, en cuya casa del cerro Barn nos alojamos la noche del lunes 10 de septiembre de 1973.

Habamos viajado a Valparaso, tres compaeros de Santiago (El Chico toro, el Flaco Ruiz y yo), para asistir a una reunin del Comit Regional del Partido Comunista Revolucionario (PCR), llevando tambin los ltimos materiales y el peridico El Pueblo. La reunin se alarg y no alcanzamos a regresar a Santiago, como tenamos previsto, por lo que nos quedamos a dormir en Valparaso.

Tras el aviso del golpe nos levantamos rpidamente y comenzamos a conversar sobre lo que tenamos que hacer ante una situacin doblemente imprevista: un golpe de Estado y adems nosotros en Valparaso, lo que no estaba en absoluto contemplado.

Aunque todo el mundo hablaba de las posibilidades de un golpe de Estado (incluso la portada del peridico El Pueblo que andbamos trayendo alertaba sobre la asonada golpista que se preparaba) evidentemente enfrentar la realidad del golpe no era lo mismo.

Lo primero que hicimos fue limpiar los documentos en nuestras ropas y tambin en el auto, deshacindonos de cualquier elemento comprometedor. Llamamos a algunos contactos en Santiago y luego los tres camaradas nos trasladamos a la casa de la hermana del Chico Toro en el cerro Polanco. All discutimos si ponamos la bandera chilena en el frontis o no, decidimos hacerlo, para evitar problemas y disminuir la posibilidades de ser allanados. En la casa nos dedicamos a escuchar las noticias en las radios chilenas y luego internacionales. Impresionante fue or al presidente Salvador Allende sealar que haba ordenado al Ejrcito dirigirse a Valparaso para sofocar el intento golpista, lo que nos dio alguna esperanza. Ms tarde escuchamos que el general Carlos Prats avanzaba con tropas leales desde el sur, pero pronto comprendimos que el golpe se haba impuesto y que la resistencia fue menor de la esperada y era aplastada. Los ltimos discursos de Allende nos impresionaron y con el tiempo tomaron an mayor envergadura.

Conversamos intensamente toda la tarde y casi toda la noche Qu sucedi? Qu errores cometimos los sectores revolucionarios y qu errores cometi el gobierno? Pero siempre concluamos que el golpe no se produjo por los errores sino por la determinacin de las clases dominantes de defender sus privilegios a toda costa. El rechazo a las profundas reformas que promovi el gobierno de Salvador Allende hizo que los grandes empresarios y sus partidos polticos, junto a los Estados Unidos, impulsaron y apoyaron una conspiracin de las Fuerzas Armadas, como ha quedado finalmente establecido por la historia, incluso reconocido por el Informe Church, del Senado estadounidense, sobre accin encubierta en Chile 1963-1973.

Esa noche del 11 de septiembre dormimos muy poco y el mircoles 12 nos despertamos temprano y seguimos reflexionando y viendo tambin qu hacer, tanto para conectarnos con los dems camaradas, especial preocupacin tenamos por los compaeros campesinos y mapuches del Netuai Mapu que, como confirmamos despus, fueron ferozmente reprimidos. Tambin debatimos qu debamos hacer para enfrentar la nueva situacin en que seguramente pasaramos a la clandestinidad. Yo haba terminado la carrera de periodismo en la Universidad de Chile, haba hecho la prctica pero me faltaba el examen de grado, pero ya era evidente que no podra retornar a la universidad, pues era conocido como dirigente estudiantil, incluso haba sido candidato a presidente de la Fech. Tomamos una serie de medidas entre ellas separarnos para evitar que nos detuvieran a los tres juntos y fijamos puntos para vernos en Santiago en fechas determinadas.

Yo me fui a casa de la Ta Mimi en Via del Mar, en realidad amiga de mis padres, quien me acogi tres noches, y a quien aprovecho nuevamente de agradecer de todo corazn. Solo pasamos un susto el jueves, en que como a las dos de la madrugada me despert por ruidos en la habitacin. Los marinos estaban allanando la casa y alcanc a escuchar que preguntaban por la biblioteca -que mi ta no tena- finalmente al no encontrar nada sospechoso se retiraron y yo me qued con el tremendo susto.

Recin el sbado 15 se abrieron la carreteras y pude volver a Santiago en el auto, que fue manejado por un hijo de la Ta Mimi, siendo detenidos en tres controles militares, en uno de los cuales retaron a mi primo por llevar el pelo largo, pero no pas ms all. Al llegar a Santiago ese sbado, como a medioda, nos separamos y yo me fui directo a la librera Huitrae, ubicada en San Antonio 434, local 14, donde hoy est la librera de Le Monde Diplomatique y saqu todos los documentos comprometedores.

La historia de ese local merecera un texto aparte, pero solo dir que en tiempos de la UP la librera Huitrae (que en mapudungn quiere decir lzate) era una librera del PCR y vendamos los materiales del movimiento ESPARTACO y toda la literatura que enviaban de la Repblica Popular China, incluyendo el famoso libro rojo. Das despus del golpe la DINA se apropi del local, que perteneca a mi padre, poniendo un letrero que deca Cooperativa Austral, ocupndolo por alrededor de tres aos. Cuando mi hermano Rodrigo tom una foto del local para agregarla al dossier con el que intentaba recuperarlo, fue detenido y llevado a Villa Grimaldi, posteriormente lo liberaron y unos meses despus devolvieron el local.

Luego de limpiar la librera, tras asegurarme que no haba problemas, fui a mi casa en Los Dominicos y tambin saqu o elimin todo lo comprometedor. (En un mes la allanaron tres veces, llevndose mis libros incluyendo los archivos periodsticos, con mueble y todo, inquietando a mi hermana Mnica que all viva). Saliendo me fui a una casa de seguridad que tena prevista y luego donde mis abuelos maternos que me acogieron.

Despus de varias reuniones con compaeros de la direccin del PCR me sealaron que haban decido que yo y Jorge Palacios nos asilramos y desde el exterior apoyramos las actividades en Chile.

De la casa de mis abuelos, a fines de septiembre, me fui a la residencia del Embajador de Espaa en el barrio El Golf, ya que me haban informado no tena proteccin policial. (Esto tambin merecera un captulo completo, ya que estamos hablando del embajador de la Espaa franquista).

Despus de esperar dos horas en el patio delantero de la residencia, finalmente el mismo embajador, Enrique Prez Hernndez, se acerc a travs de la reja de salida de los autos y me pregunt qu quera, le dije que asilarme, que era estudiante, que haban allanado la casa y mis padres se encontraban en esos momentos en Espaa, despus de otras preguntas, abri la reja y me hizo pasar.

Al ingresar a la residencia, toda la tranquilidad y entereza que haba tenido desde el golpe en adelante se me vinieron abajo, las piernas y la voz me temblaban. El embajador se dio cuenta y me hizo sentar inmediatamente, me dio agua y me tranquiliz amablemente. Me llevaron a una suite y me dejaron descansar. En la residencia solo haba un refugiado, los asilados espaoles de los primeros das ya haban partido.

El mes que estuve en la residencia, a la espera del salvoconducto para poder abandonar el pas, fue muy tranquilo y le mucho. La habitacin era confortable pero no poda salir de ella. Nos llevaba la comida un mozo, siempre de primera calidad, incluso recuerdo una vez que el mozo me dijo estas codornices las caz el seor embajador.

El nico sobresalto fue el 12 de octubre, ese da en la maana el mozo me dijo, hoy debe estar tranquilo, ya que vendrn a almorzar los miembros de la Junta militar. Efectivamente, desde mi ventana observ como llegaba Pinochet y dos de los tres comandantes en jefe. Cerraron la Avenida Apoquindo, llegaron tanquetas y automviles y vi entrar y -luego de un par de horas- salir al dictador.

Unos das despus el embajador me comunic que las autoridades chilenas me haban otorgado el salvoconducto y que viajara en un vuelo Iberia hasta Madrid, que todo estaba bien y que me acompaaran al aeropuerto, hasta dejarme arriba del avin. Y as fue, recuerdo el trayecto en el auto de la embajada, escoltado por motos policiales, y haber pasado frente a la Moneda, una imagen que no olvidar jams.

El viaje tena una primera escala en el aeropuerto de Ezeiza. Al descender tuve la inmensa sorpresa y alegra de encontrarme con mis padres, que llevaban das esperndome en el aeropuerto de Buenos Aires. Brotaron las lgrimas de ellos y mas, pero tambin de las azafatas que haban empatizado con mis padres y tambin solidarizaban con los chilenos vctimas de la dictadura.

As comenz mi vida de exiliado a raz del golpe. En Espaa me qued tres semanas (alcanc a adquirir el libro Va chilena al golpe de Estado de Manuel Vzquez Montalbn, quien despus me cont que ese libro slo haba estado un da en las libreras ya que fue requisado a las 24 horas de su publicacin) Tras interrogarme en el subterrneo de la Direccin General de Seguridad, en la Puerta del Sol, el gobierno espaol no me permiti quedarme, me dieron un Ttulo de Viaje vlido slo para un pas y me expulsaron.

Con pasaportes falsos recorr Italia, Albania, China, Argentina y otros pases, hasta que en 1975 me instal en Pars. Realic diversos trabajos, estudi comunicaciones, pero fundamentalmente me dediqu a labores de apoyo a la Resistencia, publicando el boletn de la Agencia Chilena Antifascista (ANCHA) y particip en numerosos mtines en decenas de pases. En 1982 entr a trabajar a Radio Francia Internacional, fui tambin corresponsal de Radio Cooperativa en Pars. A fines de 1987 aparec en las listas que permitan el regreso, y a comienzos de 1988 volv a Chile, incorporndome a la revista Anlisis, cubriendo tambin el plebiscito del 5 de octubre para Radio Cooperativa. Luego de idas y venidas entre Francia y Chile, en septiembre del 2000 fund la edicin chilena de Le Monde Diplomatique y la editorial An Creemos en los Sueos, de ambos sigo siendo director y, como dice Edith Piaf, 'je ne regrette rien'.

*Director de la edicin chilena de Le Monde Diplomatique.

 

Este texto reproduce en extenso la versin del publicado en el libro Mi 11 de septiembre 24 periodistas relatan su vivencia. Ediciones Occidente, septiembre de 2017. All tambin dan sus testimonios Vernica Ahumada, Sergio Campos, Leonardo Cceres, Jorge Andrs Richards, Miguel ngel San Martn, Enrique Contreras, Anglica Beas, Gladys Daz, Erasmo Lpez, Antonio Mrquez, Enrique Martini, Lidia Baltra, Jorge Pia, Marcel Garcs, Marcelo Castillo, Felipe de la Parra, Federico Gana, Hctor Alarcn Manzano, Joaqun Real, Miguel Davagnino, Cristian Ruiz, Enrique Fernndez y Alejandro Arellano.

http://www.lemondediplomatique.cl/Mis-recuerdos-del-golpe.html



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