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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2017

El poder y la nueva agenda de desarrollo: oportunidades para un cambio del paradigma

Pablo Jos Martnez Oss
CTXT

El nuevo plan de desarrollo para 2030 elude la poltica. Quiere mostrarse como un consenso despolitizado porque se es el principal y ms peligroso consenso de nuestros das


ERNESTO RODERA

La nueva agenda de desarrollo, la Agenda 2030, representa una contradiccin evidente: su literalidad aboga por alcanzar transformaciones tan profundas y complejas que no encajan con el paradigma dominante de desarrollo. La Agenda 2030 no puede ser considerada como un plan de gobierno global, ni como un consenso bsico, ni mucho menos un documento de carcter jurdico que establezca acuerdos y obligaciones que fueran a dar lugar a acciones previsibles por parte de los distintos actores implicados. Tan slo se trata de un agregado de demandas transnacionales, reflejo de las tensiones actualmente existentes entre los diferentes actores y sus distintas visiones del desarrollo[1], de ah sus numerosas contradicciones e insuficiencias. La Agenda 2030 es producto de un tiempo caracterizado por el agotamiento de un paradigma de desarrollo que no logra ya extender su completa dominacin, y por la emergencia de temticas, actores y evidencias que exigen una revisin en profundidad del mismo.

Ambas visiones estn reflejadas en la Agenda 2030 aunque no con igual peso. Se trata de una agenda abierta a las interpretaciones polticas de los diferentes actores que se sientan implicados. Es la apertura de la misma realidad, que en su carcter dinmico afirma que la historia es un sistema de posibilidades, siendo los actos de los seres humanos los que hacen que algunas de esas posibilidades se actualicen y otras se obturen. Por eso, analizar la actual distribucin del poder global nos permite indagar sobre las posibilidades de transformar el paradigma de desarrollo a partir de la misma agenda. No en vano, hablar de la Agenda 2030 es hablar de la gobernanza mundial y es, por tanto, hablar de poder.

El desplazamiento del poder global

Una de las paradojas ms notables en relacin a la Agenda 2030 es la consideracin de que lo ms importante para su cumplimiento es lo que haga cada uno de los pases del mundo, de forma que funcione la siguiente hiptesis: si todos los gobiernos del mundo adoptan la agenda, la agenda se cumplir. Pero cabe preguntarse tienen los gobiernos estatales el poder suficiente para adoptar las medidas que requiere la Agenda 2030?

Hace justo un siglo que Lenin adverta de que el poder ya no lo tienen los estados, sino las grandes empresas[2]. Pero fueron los estudios de Susan Strange los que dieron lugar a la teora estructural del poder en el mbito del sistema internacional, sealando que no slo se estaba produciendo un desplazamiento del poder de la esfera pblica a la esfera privada, sino que dicho desplazamiento estaba constituyendo un cambio en la naturaleza del poder que se estaba transnacionalizando. Existe un poder estructural que configura las reglas del juego para todos, al cual no pueden sustraerse ni siquiera los estados nacin. El desplazamiento del poder ha trado consigo un cambio en la naturaleza del poder que pone en riesgo las posibilidades de rendir cuentas, de exigir responsabilidades y, en definitiva, de reconocer, nombrar y, en definitiva, derrocar el poder que se muestre como inhumano o excesivo. Hasta el punto de que no es fcil identificar quin tiene el poder.

As, la Agenda 2030 no puede explicarse como la imposicin unilateral de las preferencias de determinados actores sobre el resto. Por ms que la influencia del sector privado transnacional haya sido evidenciada en una resolucin final, compatible con una visin del desarrollo anclada en el crecimiento econmico y la conservacin de un rol autnomo y preponderante del sector privado transnacional arrogndose de manera exclusiva la innovacin, la generacin de empleo y de riqueza[3].

No obstante, como cualquiera podra observar, este paradigma del desarrollo centrado en el crecimiento econmico, el aumento de las exportaciones, la buena voluntad de los actores y la centralidad del sector privado no es atribuible en exclusiva al sector privado. Hay muchos otros actores que comparten y conviven con dicho paradigma. Gobiernos de pases muy diferentes junto con muchos otros actores del espacio de sociedad civil entienden la Agenda 2030 como un esfuerzo ms para continuar la senda del desarrollo de las ltimas dcadas. Se trata de una coalicin, no siempre voluntaria y consciente, que ejerce un poder muy similar a lo que Gramsci defini como ideologa o cultura, en la medida en que cuenta con el consentimiento generalizado de la poblacin mundial, an y cuando suponga una subordinacin por parte de un gigantesco y creciente colectivo de personas.

Dicho de otra forma, la Agenda 2030 es funcional a la hegemona del paradigma de desarrollo. Normal que, para algunos, esta agenda no sea ms que un nuevo ejemplo de lo que Stephen Gill denomina neoliberalismo disciplinario, en su caracterizacin de la globalizacin como un proceso de dominacin de intereses de clase transnacionales sobre el resto de los seres humanos. Y, as, el acuerdo global constituira un ejemplo de las dinmicas del poder transnacional que en realidad constrien las posibilidades mismas de las transformaciones profundas que, sin embargo, dice auspiciar si atendemos a su literalidad. Pero, dejmoslo claro, el problema es el paradigma de desarrollo y su hegemona, y no tanto la Agenda 2030 en s misma.

Sostenibilidad y desigualdades como ventana de oportunidad

No puede decirse que la agenda sea un buen aparato de dominacin que ayude a imponer el paradigma de desarrollo hegemnico, en tanto en cuanto no logra herramientas tiles para su consolidacin. La inclusin de los denominados Medios de Implementacin (MdI) no aporta ninguna novedad a las dificultades que la comunidad internacional ya tiene para reducir emisiones nocivas y detener el cambio climtico, alimentar a toda la poblacin o procurar empleo con derechos de manera universal. Slo continuidad de los mismos mecanismos o nuevos aplazamientos de acuerdos sin garantas de su realizacin.

Cuando la realidad amenaza la posicin de las instituciones, stas suelen adoptar trminos y conceptos de los discursos disruptivos con la nica intencin de solventar la amenaza y salvaguardar el privilegio. Igual que hacen numerosas instituciones, ante la evidencia del patriarcado, incorporando discursos procedentes del anlisis feminista, evitando con ello revisar ni modificar ninguna de sus acciones. O cuando el sector privado reverdece con eptetos y discursos sobre la sostenibilidad su reputacin sin modificar un pice sus prcticas productivas. O cuando el sector no lucrativo afirma realizar acciones de incidencia poltica sin renunciar a su posicin histrica de neutralidad y evitando tomar partido en los conflictos de carcter poltico.

Eso explica que sostenibilidad ambiental o desigualdad de renta hayan tenido que entrar en la Agenda 2030. Ambas cuestiones ponen de manifiesto la terrible deriva que nos espera resultado de la hegemona del paradigma de desarrollo basado en el incremento del crecimiento econmico, la liberalizacin comercial indiscriminada y la progresiva desregulacin de las finanzas globales. Son buenos ejemplos de cmo la realidad se acaba imponiendo a pesar de los esfuerzos por disimularla. Popper nos hablara de falsabilidad de nuestros paradigmas, que, en lo concerniente a las teoras del desarrollo, parece una buena descripcin de los momentos actuales en tanto que sus principales proposiciones parecen estar siendo refutadas.

La evidencia de haber superado ya los lmites de los ecosistemas terrestres, en su doble capacidad de proporcionar fuentes energticas y de absorber los residuos de los ciclos de produccin, nos sita ante una tesitura prcticamente imposible de abordar desde el paradigma dominante. Pero las resistencias a entregar el poder tambin son harto conocidas, como muestran las llamadas a confiar en ms capital y ms tecnologa. Nada menos que eso. La idolatra de nuestro tiempo es una curiosa combinacin de persecucin del crecimiento econmico ilimitado y confianza ciega en el poder de la tecnologa. Qu bien lo describe Riechmann cuando habla de la primaca de la tecnociencia como la creencia indispensable para sostener el paradigma hegemnico.

Denominar los 17 objetivos con el apellido de sostenible, incorporar como meta la desvinculacin del crecimiento econmico de la degradacin medioambiental o lograr la gestin ecolgicamente racional de los productos qumicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida () y reducir su liberacin a la atmsfera, el agua y el suelo son propuestas que parecen imposibles de cumplir en el marco de buena voluntad al que se limita la agenda.

En definitiva, resulta desconcertante cmo las respuestas a los desafos globales ms importantes que sugiere la Agenda 2030 tratan de mostrarse como nicas alternativas valga el oxmoron posibles. Es la lucha del paradigma hegemnico de desarrollo y las fuerzas y dinmicas que lo sostienen por evitar el colapso. Es hegemnico precisamente porque logra establecer lo que es posible, pensable y decible. Como ya advirti Fernand Braudel en su anlisis del capitalismo, lo cierto es que aunque ste sea privilegio de unos pocos, es impensable sin la complicidad de la sociedad.

Conclusin: la democracia en riesgo

Queda largo camino por recorrer para lograr deshacernos de un paradigma que esclaviza a media humanidad y ha llevado a nuestro soporte biolgico cerca del colapso. Una definicin de la poltica, segn Alain Badiou, es la posibilidad de no ser esclavos. Por eso las respuestas posibles, las posibilidades en forma de respuestas, slo se abrirn polticamente.

No se trata de que los poderes polticos vuelvan a imponerse a los poderes econmicos. Ambos son abstracciones procedentes de la razn, que para analizar separa lo que en la realidad est constitutiva e irremediablemente unido. Economa, poltica, sociedad y ecologa conforman la nica realidad. Por eso, con acierto, la doctrina del desarrollo sostenible habla de proceso multidimensional. Con nuestros actos optamos entre alternativas previamente dadas, aunque la particularidad de nuestros actos es que contienen un momento de creacin, de invencin de nuevas realidades. Y as es como sucede la historia, por invencin optativa.

Hace algo ms de doscientos aos los seres humanos lograron abrir una posibilidad histrica, la de gobernarnos a nosotros mismos a partir de principios y valores como la igualdad, la dignidad y la libertad, que ahora reconocemos como democracia. Esta posibilidad est siendo amenazada en los ltimos tiempos, cuyos sntomas claros son la progresiva mercantilizacin de cada vez ms esferas de la vida, la emergencia de valores individualistas y la criminalizacin de la participacin, la privatizacin de lo pblico, y la cooptacin por parte de intereses privados de las instituciones pblicas as como de los espacios sociales no gubernamentales. La pretendida ciencia econmica, con sus predicciones y econometras, trata de consolidar la separacin definitiva de la economa de sus arraigos sociales y polticos, como ya advirtiera Karl Polanyi, arrinconando al poder pblico representado por los estados a una configuracin de estado mnimo cuyas nicas funciones se reducen a proporcionar la seguridad jurdica precisada por el capital y a labores represoras y penitenciarias para garantizar la otra seguridad.

La Agenda 2030 quiere mostrarse como un consenso despolitizado. Tal vez para evitar conflictos intergubernamentales, pero tambin y sobre todo porque se es el principal y ms peligroso consenso de nuestros das. Por eso se limita a apelar a la buena voluntad de todas las partes para asumir la responsabilidad conformando una alianza global. Sin diferentes responsabilidades. De manera casi infantil, sin pensar que entre distintos actores, pases, organizaciones e instituciones se reproducen relaciones de poder, es decir, relaciones eminentemente polticas. Mejor mostrar la irrelevancia de la poltica. Impedir el ejercicio de la poltica, mediante su desprestigio o la represin en cualquiera de sus formas, es la mejor manera de asegurarse de que no se abren posibilidades indeseables, no vaya a ser que vengan a transformar la actual distribucin del poder global y quieran tomarse en serio lo de la sostenibilidad y la desigualdad.

Notas:

[1] Martnez y Martnez, 2016, La Agenda 2030: cambiar el mundo sin cambiar la distribucin del poder?, en Lan Harremanak, Revista de Relaciones Laborales n33 pp. 73-102. Universidad del Pas Vasco.

[2] Lenin (1917): El imperialismo: fase superior del capitalismo.

[3] Lou Pingeot (2014): La influencia empresarial en el proceso post 2015. Cuadernos 2015 y ms, n4. Editorial 2015 y ms.

Pablo Jos Martnez Oss. Doctor en Relaciones Internacionales. Miembro del colectivo La Mundial.

[Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opinin del autor]

Fuente: http://ctxt.es/es/20170906/Firmas/14826/desarrollo-agenda-paradigma-cambio-economia-global.htm



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