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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2017

Costa Rica
La bsqueda de la democracia real en el mes de la patria

Luis ngel Salazar Oses
Rebelin


La patria de quin? Veremos que la Patria a cuyos festejos por su "Independencia" se nos convoca, no es la de todos como nos lo hacen creer pues, lo que en ella rige, es un gobierno que, acorde con los intereses de sus dueos, es simplemente una Plutocracia -gobierno de los ricos-, denominada eufemsticamente "Democracia Representativa " y que, ha travs de nuestra historia republicana no ha sufrido cambios profundos, ya que el factor que la fundamenta se mantiene, con sus lgicos reajustes, esencialmente estable, nos referimos, como es evidente, a la propiedad privada sobre los grandes medios de produccin -constituyente angular de la estructura econmica- que se han mantenido en manos de una muy reducida lite lo que implica que, la superestructura -lo poltico, los social, lo filosfico, lo jurdico, lo artstico, lo religioso, etc.- asentada sobre esa estructura injusta econmica, se mantenga, de una u otra forma, supeditada a quienes poseen el poder econmico. Esta Democracia Representativa est consolidada por nuestra Constitucin Poltica en su artculo 105 que, los constituyentes emplearon para, con un solo prrafo que reza: "La potestad de legislar reside en el pueblo, el cual relega en la Asamblea Legislativa por medio del sufragio", robarle el " kratos -autoridad, poder- al dmos -pueblo-; tan descarado fue este robo que lo constitucionalizaron e, incluso, lo blindaron de tal manera que solo le dejaron al Soberano Pueblo destronado, el recurso del referndum pero, tan maniatado y manipulado por el Tribunal Supremo de Elecciones y el Poder Legislativo, que se vuelve utpica cualquier reforma realmente favorable y trascendental a los intereses del Pueblo costarricense. Basta estudiar someramente la Ley 8482 del 09/03/1992, "Ley sobre la Regulacin del Referndum", para comprobar lo que afirmamos.

Por ejemplo, su artculo 2-"Materias no sujetas a referndum" plantea que, de conformidad con el artculo 105 de la Constitucin Poltica, "no se podr someter a referndum proyectos de ley sobre materia presupuestaria, tributaria, fiscal, monetaria, crediticia, de pensiones, seguridad, aprobacin de emprstitos y contratos ni actos de naturaleza administrativa". "No podr convocarse a ms de un referndum al ao, tampoco durante los seis meses anteriores ni posteriores a la eleccin presidencial ". Todo su desarrollo quedar supeditado a la vigilancia y control del Tribunal Supremo de Elecciones, cuyas ms altas autoridades son electas, por cierto, por la Corte Suprema de Justicia, constituida por magistrados escogidos por el Poder Legislativo, integrado por diputados que, en su inmensa mayora, requieren para serlo de la bendicin de la argolla hegemnica. Finalmente, el artculo 4- subtitulado "Carcter vinculante del referndum", establece que lo tendr siempre y cuando participe el 30% del padrn electoral, caso de molificaciones a la legislacin ordinaria y, cuando participe un 40%, cuando de legislacin que requiera mayora calificada se trate. Si recordamos que el electorado es muy sensible a los efectos de la propaganda y la informacin que se irradia por los grandes medios de comunicacin y, que estos estn en manos de la lite del poder, pues ya sabemos quien tiene las de ganar. Otro mecanismo de participacin popular es el llamado "Ley de Iniciativa Popular" (Ley No. 8491 del 09/03/2006) que. en su artculo nmero 1, plantea que un mnimo del 5% de los ciudadanos inscritos en el Padrn Electoral, podrn ejercer esta iniciativa para formar leyes o reformar la Constitucin, lo que parece muy democrtico pero, en el siguiente prrafo prohibe enviar proyectos de ley relativos a materia presupuestaria, tributaria, fiscal, sobre emprstitos, ni contratos o actos de naturaleza administrativa y, lo que es peor: si los ciudadanos logran, luego de un laborioso proceso, hacer llegar su iniciativa hasta el Tribunal Supremo de Elecciones, este, luego de revisarla minuciosamente... La trasladar a la Asamblea Legislativa para que siga el proceso normal -revisin, modificacin, debates, etc.- y, si a la mayora parlamentaria le parece, modificarla a su antojo o archivarla!

Finalmente, los ciudadanos tienen, tericamente, la posibilidad de influir al menos en el destino de sus comunidades. mediante su intervencin en sus gobiernos locales municipales pero, aqu su participacin est tambin bloqueada pues, segn lo establece el Cdigo Municipal vigente (Ley No. 7794, publicado en la Gaceta No. 94 del 18/05/98) en su artculo 17, inciso "e", el Alcalde debe presentar al concejo municipal, ".., un programa de gobierno basado en el diagnstico de la realidad del cantn", que debe "incorporar la perspectiva de gnero, el enfoque de derechos humanos y el principio de no discriminacin por motivos de sexo o cualquier otra condicin", agregando que este programa de gobierno, "...deber ser difundido a las diferentes organizaciones y a las personas vecinas del cantn" pero, no se da derecho alguno a esas organizaciones y personas de cuestionar, modificar o rechazar proyectos y, mucho menos, proponer los suyos propios y, el inciso "g", le define al alcalde la obligacin de "Rendir cuenta a los vecinos del cantn mediante un informe de labores ante el Consejo Municipal (no ante la Comunidad ni sus organizaciones), para ser discutido y aprobado (No rechazado) en la primer quincena de marzo de cada ao". (Parntesis nuestros). Si a esto agregamos que, por obra y desgracia del sistema capitalista neoliberal vigente, de la inseguridad econmica y social que le genera a nuestro Pueblo, de la educacin formal e informal domesticadora que le receta a la que agrega distractores de todo tipo -"opioftbol", religin fantica, politiquera , telenovelas, etc, etc.-, podemos comprender que a la poblacin costarricense agitada, angustiada y adormecida, le quedan muy pocos nimos, salvo en casos extremos, para reclamarle a sus gobernantes cumplimento en sus funciones, mxime que la protesta social ha sido sistemticamente reprimida y judicializada . De esta manera la "democracia representativa " queda desnuda de sus mitos y convertida en real Plutocracia y, en muchos casos, en simple Cleptocracia o gobierno de los ladrones.

Difcil tarea entonces la de encontrar en nuestro pas hoy da la democracia real, esto es un gobierno autnticamente del, por y para el Pueblo, mxime que las clases dominantes tranquilamente ejercen su tirana, con la muy eficaz ayuda de sus fieles manejadores de sus aparatos ideolgicos -Iglesias, escuelas, radio, TV , etc.- y represivos -polica, tribunales, crceles , etc.- de manera tal que con los primeros cubren y reducen a nada sus crisis internas, banalizan las externas y manejan a su antojo las mentes de sus dominados y, con los segundos, someten a quienes an osan rebelarse. Con su reformismo y asistencialismo, pagados por los impuestos del mismo Pueblo, mantienen niveles de resignada supervivencia en miseria y sufrimientos, en las mayoras realmente desposedas por lo que las masas, adems amenazadas por la creciente criminalizacin, esto es, represin, persecucin y judicializacin, de la protesta social, se dejan expoliar tranquilamente y, adems, an no se conforma orgnicamente un Partido poltico o un movimiento popular de izquierdas que despierte, informe objetivamente, una y movilice a esa mayora popular. En fin, aunque crecen lenta pero irreversiblemente las condiciones para que se genere el cambio del capitalismo neoliberal por un autntico socialismo, real precursor del comunismo humanitarista y ecologista, a los sectores ms conscientes de nuestra Nacin, les quedan muchas tareas por delante que realizar, las que deben empezar por lograr su unin, dejando de lado todo sectarismo, todo prejuicio y, obviamente, toda vanidad personal. De no iniciar y concretar de inmediato todo este proceso de autntica redencin popular, continuaremos como Pueblo nuestro camino a la conversin en simples ciervos menguados y, nuestra Nacin, real "patria de los ricos", seguir jugando el vegonzoso papel de chupamedias del imperialismo yanqui, cada da ms genocida y ecocida y, de verdadera negacin radical de la "nacin libre y soberana" que hoy, cnicamente, la aristocracia reinante, nos invita a celebrar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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