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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2017

Per
Tres presas para la Casa Blanca

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


En unos das ms Pedro Pablo Kuczynski partir a los Estados Unidos de Norteamrica. Con el Visto bueno del Congreso de la Repblica, hablar en Naciones Unidas y antes o despus -qu ms da- se reunir con Donald Trump. En la circunstancia, le presentar tres preseas que acreditan su acrisolada obsecuencia.

En algo ms de un mes, en efecto, el mandatario peruano ha cumplido a pie juntillas el dictado de Washington: Retir al embajador de la Repblica Bolivariana de Venezuela, el dignsimo Diego Alfredo Molero Bellavia, impidi el ingreso al pas a la embajadora itinerante de la Repblica Saharaui Jadiyetu Al Mohtar y declar Persona No Grata al embajador de la Repblica Democrtica y Popular de Corea Kim Hak-Chol quiz slo porque su gobierno decidi hablarle fuerte a la Casa Blanca.

Ninguna de estas tres acciones ha tenido como fuente y origen nuestro pas. En el caso de Venezuela, ha sido la carga de la contra de Caracas la que puso una Pica en Flandes contando con el beneplcito de la administracin yanqui. En el segundo, el gobierno de Marruecos presiono va la espuria mayora parlamentaria fujimorista. En el tercero todos lo recuerdan- fue el Vicepresidente de los Estados Unidos quien, desde Buenos Aires cumpli el encargo de pedir a los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile y Per que rompieran relaciones con Pyong Yang. Por lo menos ac, casi tarea cumplida.

Mayor servilismo no se vea en el Per desde los aos cincuenta del siglo pasado, cuando el gobierno de Manuel Prado, haciendo mritos ante los Estados Unidos votaba en la OEA como lo ordenaba el embajador Stevenson.

Despus, hubo atisbos de lo mismo, cuando Morales Bermdez le hizo guios al Fondo Monetario y al Banco Mundial y pretendi aplicar el Plan Piazza, para reinsertar al Per en el sistema financiero internacional; cuando Belaunde, en 1980 us el escndalo de Mariel para debilitar nuestras consolidadas relaciones con Cuba; y hasta con Alejandro Toledo que hoy goza de la proteccin de sus amos- quien vot contra la Patria de Mart en Naciones Unidas, contrariando la lnea histrica de la Cancillera, alumbrada por el preclaro pensamiento de Ral Porras.

Pero por lo menos en lo que va del presente siglo, el Per no lleg al extremo de la vergenza, como ocurre hoy, cuando Torre Tagle aplic las medidas que comentamos y que tienen una motivacin muy concreta: hacer meritos ante el Mandatario yanqui a fin de neutralizar la iniciativa golpista de Keiko Fujimori.

Es casi un lugar comn en el debate nacional la idea que Fuerza Popular -el Partido de la Mafia Keikista- anda empeada en decidir el relevo de Pedro Pablo Kuczynski de la Jefatura del Estado para proceder a una nueva eleccin presidencial que podra entregarle el Poder al clan Fujimori a travs de su candidata de oficio.

Se arguye, para ese efecto, desde demencia senil hasta corrupcin galopante; pero tras la carga, asoman las orejas de la Mafia sedienta de Poder.

El nmero de votos para ese efecto, virtualmente los tiene, ya que cuenta con la adhesin aprista, y hasta con el apoyo de algunos otros despistados parlamentarios de diversas bancadas para los que no existe enemigo principal sino el que tienen transitoriamente al frente.

Sin respaldo congresal, y con una carga sucesiva de errores que lo llevan al aislamiento y a la derrota, PPK no podra impedir tal exabrupto. Tan slo le queda el apoyo externo. Y por eso se esmera en demostrarle al inquilino de la Casa Blanca que es l -y no ella- el referente seguro y dcil que tiene, en el Per y en Amrica Latina.

Y es que Keiko, en efecto, podra -tal vez- ganar por medios fraudulentos una eleccin peruana, pero eso no le otorgara una carta ciudadana que la acredite como vocero confiable en la regin. Sera como si la hija de Pinochet, o la hija de Videla;, se convirtieran de pronto en Mandatarias en Chile o Argentina. Alguien podra adjudicarles liderazgo continental?

Hacerle ver a Trump, entonces, que ese camino es inapropiado constituye la tarea de hoy para el Presidente Peruano. Pero l, adems, es consciente que no es con palabras que habr de conseguir lo que busca. Tambin en la materia, son los hechos los que cuentan.

Liderar la lucha contra el Proceso Bolivariano, acatar las instrucciones de la Monarqua Marroqu y aceptar sumisamente las indicaciones del Vice Presidente Yanqui; no es algo que lo puedan hacer todos.

Las preseas que lleva PPK a la Casa Blanca, entonces, tienen sentido y, sobre todo, precio. Es el pago que lleva al Donald de nuestro tiempo para mantener su puesto.

Gustavo Espinoza M. Colectivo de direccin de Nuestra Bandera.  

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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