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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2017

Superar el enfoque populista

Antonio Antn
Rebelin

Extracto de la Comunicacin presentada en la III Conferencia Internacional de sociologa de las polticas pblicas y sociales: GLOBALIZACIN, DESIGUALDAD Y NUEVAS INSURGENCIAS, Zaragoza, 1 y 2 de junio de 2017.


Hace casi una dcada se inici una crisis sistmica (socioeconmica, poltica, territorial y europea), con un amplio movimiento de protesta social (2010-2014) y un prolongado ciclo electoral (2014-16), con una recomposicin del sistema poltico y la consolidacin de las llamadas fuerzas del cambio. De ello he realizado una explicacin detallada. La interpretacin de este proceso, por su novedad y la profundad de sus cambios, es compleja. Ha requerido dar un paso ms en la reflexin terica: revisar las teoras convencionales que presentan diversas insuficiencias y limitaciones. En particular, las ms influyentes en el seno de las izquierdas y fuerzas alternativas como el marxismo, las teoras sobre los movimientos sociales y la contienda poltica y el discurso populista.

El presente trabajo es un paso ms en esa direccin de aportar reflexiones para avanzar en una teora alternativa desde la valoracin crtica del populismo como doctrina influyente en dirigentes de Podemos, eje de las fuerzas del cambio. Las necesidades prcticas y estratgicas de las fuerzas alternativas son muy grandes y la capacidad terica pequea; adems, est acompaada de una gran fragmentacin e inadecuacin con la realidad actual, con la correspondiente dificultad para ejercer una funcin de desvelamiento o interpretacin crtica que sirva para la transformacin.

Parto de la exigencia colectiva de una elaboracin y un debate terico especfico, vinculado con el cambio poltico pero superador del inmediatismo de la accin social y poltica cotidiana. Nos atae, particularmente, a la intelectualidad progresista, lamentablemente, la mayora de ella condicionada por esquemas del pasado e intereses del presente. El objetivo no es elaborar una teora completa o una mezcla eclctica de las teoras disponibles. La oportunidad es dar un impulso a la teora social y poltica que favorezca la transformacin sociocultural, econmica e institucional y facilite la cohesin de las fuerzas del cambio. La interpretacin la hago desde la hermenutica social y el realismo analtico e histrico.

Aqu, resumo tres aspectos, las aportaciones e insuficiencias de la teora populista de Laclau, una valoracin general como teora poltica y la necesidad de un pensamiento crtico transformador.

Ambigedad ideolgica e idealismo discursivo de la teora populista

La teora populista de E. Laclau y Ch. Mouffe, como teora del conflicto, aporta, respecto de las teoras funcionalistas y el consenso liberal o el determinismo economicista, criterios interpretativos ms realistas para analizar el proceso de crisis sistmica, protesta social y conformacin de un sujeto sociopoltico de cambio, experimentado esta ltima dcada en Espaa. Pero presenta importantes limitaciones, no solo para interpretar el proceso sino, sobre todo, para facilitar una orientacin estratgica al mismo.

La primera insuficiencia de la teora populista es su ambigedad ideolgica: El populismo es, simplemente, un modo de construir lo poltico (Laclau, E., La razn populista, 2013: 11). O bien: Por populismo no entendemos un tipo de movimiento identificable con una base social especial o con una determinada orientacin ideolgica- sino una lgica poltica (dem.: 150).

Hay una diversidad de movimientos sociales con rasgos comunes de tipo populista (polarizado) pero son muy distintos, incluso completamente opuestos, por su carcter sustantivo, su sentido respecto de la libertad y la igualdad de las capas populares. Ese carcter indefinido del papel y la identificacin ideolgico-poltica de un movimiento popular es el punto dbil de esa teora populista. Es incompleta porque infravalora un aspecto fundamental. Vale poco una teora que es solo una tcnica o una lgica procedimental (antagonismo) compatible con movimientos populares contrapuestos por su contenido. La garanta de basarse en demandas salidas del pueblo, sin valorar su sentido u orientacin, es insuficiente. Ese lmite no se supera en el segundo paso de unificarlas, nombrarlas o resignificarlas (con significantes vacos) con un discurso y un liderazgo cuya caracterizacin social, poltica e ideolgica tampoco se define. El momento populista es secundario; lo principal es si hay crisis poltica por y con dinmicas igualitarias-emancipadoras.

La particularidad en Espaa es que los lmites de esa teora se han superado y completado por el contenido cultural, la experiencia sociopoltica y el carcter progresista y de izquierdas de unas lites asociativas y polticas, dentro de un movimiento popular democrtico con valores de justicia social; es decir, por el tipo de actor (o sujeto) existente.

La segunda insuficiencia de Laclau es el idealismo discursivo, la sobrevaloracin del papel del discurso en la construccin de la realidad sociopoltica.

La teora populista es incompleta, como anlisis y orientacin para avanzar en la igualdad-libertad-solidaridad; o, para conseguir hegemona y conquistar el poder.

Laclau engloba o clasifica a todos los movimientos populares bajo el mismo concepto de populistas, atendiendo a una particularidad: su polarizacin con el poder para alcanzarlo. En consecuencia, ese punto de partida es insuficiente y no desvela o critica lo principal: el papel sociopoltico-cultural o sentido tico-ideolgico de un movimiento popular (y el poder). El aspecto fundamental de la realidad sociopoltica sobre la que clasificar e interpretar a los movimientos populares debe ser su significado en el eje igualitario-emancipador o autoritario-regresivo. No es sobre la vieja tipologa izquierda/derecha dada la confusin sobre el significado de izquierda; pero s sobre su sentido poltico-ideolgico e histrico en relacin con la igualdad-libertad-fraternidad o las relaciones de dominacin. El anlisis (cientfico) de la realidad se debe complementar con una actitud poltica-tica transformadora. Adems, esa realidad se debe seleccionar e interpretar desde un enfoque social y crtico o, si se prefiere, tico-normativo.

En ese autor hay tambin una infravaloracin del contenido poltico-ideolgico o tico de un movimiento popular y, en consecuencia, del tipo de cambio poltico que promueve. Esa pluralidad de realidades en que se concretara su teora demuestra una desventaja, no un elemento positivo o conveniente. Es incoherente al juntar tendencias con diferencias y antagonismos de sus caractersticas principales. Esa comparacin basada en el mecanismo comn refleja su ambigedad ideolgica y confunde ms que desvela la realidad tan diferente, incluso opuesta, de unos movimientos u otros (ya sea Le Pen con Podemos, el nazismo con el PCI de Togliatti, el populismo latinoamericano con la Larga Marcha de Mao o los Soviets, o el etnopopulismo y el racismo con los nuevos movimientos sociales y de los derechos civiles).

Para qu sirve meterlos todos en el mismo saco de populistas?. Para destacar la validez de una teora por su universalidad, su amplia aplicabilidad histrica?. Pero, esa clasificacin, qu sentido tiene; solo el de resaltar un mecanismo constructivo, el del conflicto nosotros-ellos, en oposicin al consenso liberal y en vez de la clsica lucha de clases?. Esa diversa y amplia aplicabilidad no demuestra una teora ms cientfica (u objetiva) sino menos rigurosa y ms unilateral respecto de lo sustantivo: su sentido poltico liberador.

Esa ambigedad poltico-ideolgica refleja su debilidad, su abstraccin de lo principal desde una perspectiva transformadora: analizar e impulsar los movimientos emancipadores-igualitarios de la gente subalterna. Para ello la teora populista sirve poco y distorsiona. Como teora del conflicto (frente al orden) es positiva en el contexto espaol, con actores definidos en ese eje progresista-reaccionario. Partir de los de abajo le da un carcter popular. Pero lo fundamental de su papel lo determina segn en qu medida conecta y se complementa con un actor sociopoltico concreto, con su cultura, experiencia y orientacin sustantiva igualitaria-emancipadora (como en Espaa). Aqu, sus insuficiencias se contrarrestan con el sentido progresivo (justicia social, democracia) de la ciudadana activa espaola y sus lderes, incluido los de Podemos, que se han socializado en la cultura progresista, democrtica y de izquierda (social).

Laclau pone de relieve algunas deficiencias de la clsica interpretacin estructural-marxista y su lenguaje obsoleto. Pero tampoco es realista; comparte su idealismo, aunque se va al otro extremo constructivista. Y, sobre todo, infravalora elementos internos sustantivos (ticos o ideolgico-polticos) para evitar su conexin con actores autoritarios-regresivos. Es su inconveniente y la crtica principal.

En definitiva, dada la importancia de las necesidades polticas y estratgicas del movimiento popular en Espaa, la diversidad de corrientes de pensamiento entre las fuerzas alternativas y, especficamente, la tarea de cohesin y consolidacin de la nueva representacin en torno a Podemos y el conjunto de sus aliados y confluencias, es imprescindible un esfuerzo cultural y un debate terico para avanzar en un pensamiento crtico que favorezca la transformacin social. Aun sin luces largas (estrategia global) hay que enfocar mejor con las luces cortas (anlisis concreto, arraigo con la gente), contando con la experiencia y las mejores tradiciones de los movimientos emancipadores de los dos ltimos siglos.

La teora poltica como anlisis y gua para la accin

La teora de Laclau no solo interpreta dos tipos (y otros intermedios) de populismos similares (en la lgica) y antagnicos (en su contenido, significado y orientacin), sino que sirve para construirlos y transformar las relaciones de poder. Este pensador no valora solo el anlisis, sino la conquista de la hegemona y el poder. Su teora es, fundamentalmente, normativa. Pero sin caracterizar el poder y el sujeto transformador, as como su interaccin, se queda incompleta, indefinida o ambigua sobre su significado sustantivo. Su teora procedimental, con parecidos mecanismos de amigos-enemigos a los del hobbesiano y proto-nazi Carl Schmitt, puede servir para transformar la realidad en los dos (o ms) sentidos: autoritario-regresivo y emancipador-progresivo. Es incompleta para la funcin principal de orientacin, pero tambin para la de anlisis, al no clarificar (desvelar) las dos dinmicas contradictorias, claves para la contienda poltica. No digo que sea antipluralista (crtica convencional desde mbitos de la derecha y la socialdemocracia) sino ambigua, es decir, que su funcin depende de segn qu contexto, dinmica popular, liderazgo y pensamiento la acompae.

No se trata de que esa teora pueda interpretar la pluralidad de formas como se pueden configurar las dinmicas populistas (el antagonismo). Laclau admite la posible construccin no unvoca del pueblo o su posible fracaso hegemonista. Pero englobarlas bajo el mismo rtulo es problemtico. De lo que se trata es de explicar e impulsar la dinmica popular emancipadora-igualitaria, renovando las expresiones convencionales (gramscianas) del conflicto social, acumulacin de fuerzas transformadoras y cambio hegemonista de las relaciones de poder.

Este pensador reconocera la construccin ambivalente o contradictoria de un pueblo desde el punto de vista tico-poltico-ideolgico (su crtica al etnopopulismo lo refleja). Pero infravalora sus lmites interpretativos y normativos en ese campo. Su teora aporta el anlisis de unos mecanismos constructivistas de hegemona (cultural) pero no se centra en lo principal: la orientacin ideolgico-poltica o tica de ese movimiento popular en el plano principal emancipatorio-igualitario-solidario y, por tanto, del tipo de cambio poltico y su modelo socio-econmico. Eso es lo que defino como ambigedad ideolgica e insuficiencia sustantiva de la teora de Laclau.

Como dice Fernndez Liria: Ms Kant y menos Laclau. O como seala Villacaas, menos populismo y ms republicanismo. Ambos en el sentido de priorizar no el antagonismo como lgica poltica sino el republicanismo ilustrado como contenido emancipador con un sesgo institucionalista. Por otro lado, Monedero critica la ineficacia transformadora de su idealismo: Laclau quiere convertir el cambio social en un discurso y, con bastante probabilidad, lo desactiva.

La discusin sobre la validez de una teora social o poltica, de sus criterios analticos y valorativos, incluye su objeto, enfoque y prioridad, que deben ser conocer para transformar en un sentido igualitario-emancipador de las capas oprimidas frente a las oligarquas opresoras. No obstante, este autor clasifica a los movimientos populares segn su vinculacin con sus criterios procedimentales, no sustantivos, de lgica poltica: antagonismo y hegemona de un sujeto construido discursivamente. Pero el resultado de ese cajn de sastre populista es heterogneo o contradictorio segn su contenido u orientacin sustantivos (ideolgico-polticos o ticos). No clarifica sino obscurece la realidad.

Esa clasificacin populista es secundaria (y contraproducente) al asemejar movimientos distintos u opuestos con una particularidad supuestamente comn (antagonismo hegemonista mediante unificacin discursiva vaca). No nos sirve como principal gua u opcin poltica, tica o normativa. No podemos decir, sin ms, que queremos construir (pueblo), apoyar movimientos populistas o defender el populismo, sin precisar su contenido, su papel y su contexto. Promovemos el empoderamiento cvico o poder popular en un sentido tico-poltico progresivo. Favorecemos movimientos populares igualitarios-emancipadores; estamos en contra de algunos movimientos populistas autoritarios-regresivos (aunque encajen y estn embellecidos o velados en la teora de Laclau de lgica antagonista del pueblo).

Esa pluralidad de formas populistas no valida esa teora, sino la invalida como anlisis y gua adecuados para la accin transformadora igualitaria. Hay que tener elementos crticos suficientes (ideas, valores, enfoques) para cuestionar esa ausencia sustantiva en esa teora y poderla criticar o completar.

Un pensamiento crtico transformador

La diferencia con Laclau no es que l considere a su teora solo como ciencia analtica, sino que en su componente orientador, de gua para la accin, se queda corta, es ambigua, polismica y confusa. Le quito validez porque no aporta suficiente orientacin en el aspecto ms crucial para el cambio poltico, su sentido democrtico-igualitario. Aporta un mecanismo (polarizacin como identificacin del pueblo y construccin de hegemona y poder) pero no precisa el carcter de los dos polos (pueblo-oligarqua) y su interaccin, el contenido o componente principal de esa gua (estrategia o programa) y su impacto sustantivo (no procedimental de la simple hegemona) en las relaciones de dominacin.

La eleccin del llamado significante (nominacin) se realiza por esa supuesta eficacia articuladora contra-hegemnica (culturalmente), en cmo conseguir apoyo popular y ganar poder; pero se relativiza el carcter de ese sujeto (y del poder) y el para qu. Ese contrapoder es frgil si no est enraizado en una funcin (tica-ideolgica) liberadora de la gente subordinada. Al desconsiderar este aspecto, Laclau llama vaco a su significante, porque es independiente de la realidad material de subordinacin y de los valores de igualdad, libertad o democracia. A efectos discursivos, puede escoger alguno de ellos, pero solo si cumple coyunturalmente con esa funcin identificadora del pueblo.

Ese espontanesmo seguidista de la opinin del pueblo es positivo frente al elitismo de las oligarquas regresivas y autoritarias, desligadas y en contra de las demandas populares; pero todava es insuficiente y manipulable para determinar el papel y los objetivos del movimiento frente al poder. El proceso articulador es ms complejo y mediado y, sobre todo, debe definir el horizonte en dilogo con la dinmica real. No al estilo de la estrategia y la ideologa comunista, determinista y global, pero s con una gua de alcance medio y principios o valores democrticos e igualitarios. Es la lnea para discernir los distintos tipos de populismos y construir un pueblo libre e igual.

En definitiva, la cuestin analtica y poltica principal es si un movimiento popular es reaccionario o progresivo, autoritario o democrtico (y democratizador), opresivo o emancipador, etc., y adoptar una posicin poltica sobre ese eje poltico-ideolgico. Son secundarios otros rasgos como el emocional o el liderazgo; importa escuchar, dialogar y representar bien a la gente. La teora populista de Laclau es una teora del conflicto, ms adecuada que el consenso liberal, respecto del carcter de la actual pugna sociopoltica en Espaa. Pero tiene unos inconvenientes de fondo, particularmente su ambigedad ideolgica, que no le permiten aportar suficiente claridad interpretativa y orientacin poltica a las tareas estratgicas del movimiento popular (en Espaa, Europa o Latinoamrica). La reafirmacin en ella (salvando aspectos parciales) no es un avance respecto de un pensamiento crtico sino un lastre terico a superar. Su dficit hay que corregirlo con una teora poltica que priorice un enfoque social y crtico, un proyecto sustantivo para un proceso emancipador-igualitario. Es una tarea difcil y compleja, la mejor intelectualidad europea est, cuando menos, perpleja, pero dadas las necesidades del cambio poltico es necesaria abordarla. Esa es la pretensin de estas reflexiones.

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid. Autor de Movimiento popular y cambio poltico. Nuevos discursos, UOC.

@antonioantonUAM

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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