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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2017

Uruguay
La izquierda despus de Sendic

Fernando Lpez DAlesandro
La Diaria


Termin. Por lo menos lo ms grave termin. Sin embargo, la indita renuncia del vicepresidente obliga a la reflexin sobre el presente y el futuro de la poltica y del gobierno. La renuncia del sbado dej derrotados, golpeados y heridos. Vale como advertencia, como seal y, principalmente, quiz como el inicio de una profunda reflexin sobre la izquierda, sus razones, sus formas de actuar, sus maneras de gobernar y de hacer poltica.

El bando de los asombrados

Jos Mujica es el primer derrotado. Asombr su ligereza durante todo el proceso. Supuso que no iba a pasar nada, supuso que las bases del Frente Amplio (FA) pondran paos fros a lo que era una erupcin volcnica. El ex presidente no calibr ni la gravedad de los hechos ni el carcter de la militancia frentista. Al fin de cuentas, sabedor de que la estructura se conserva por ficciones y que slo ofrece una sobrerrepresentacin al Movimiento de Participacin Popular y al Partido Comunista, Mujica supuso un alineamiento automtico que salvara a su delfn. Dos realidades golpearon a Pepe: una fue que prim el principio de realidad sobre la fuerza del dogma y de la autoridad; la otra, que Ral Fernando cotizaba tan bajo que ni l poda levantarlo

Sucedi algo muy llamativo: el Tribunal de Conducta Poltica (TCP), por unos das, fue el FA. Su veredicto, contundente y unnime, no daba lugar a dudas. As, el TCP fue el penltimo dique de contencin del frenteamplismo. Si no se lo acataba, si no se aceptaba su resolucin, para qu exista la institucionalidad del FA? El ltimo dique fue la militancia de la estructura. Aosa, desgastada, envejecida en su vida y en sus concepciones, la gente de los comits de base tom la realidad por el cuello y march con ella, generando una correntada de rechazo a Sendic y de apoyo al TCP tan asombrosa como inesperada. Por qu?

ngelo Panebianco sostiene que en los momentos de grave crisis poltica, cuando la base fundante de los partidos se ve cuestionada, las organizaciones tienden a volver a su pacto fundacional, a la bsqueda de su esencia primigenia. Los ltimos 40 aos estn llenos de ejemplos, y la crisis de Sendic sintoniza con esta hiptesis.

No quiero decir con esto que los comits ni la militancia sean guardianes del frenteamplismo en estado puro o cosa similar. Pero s sucede que el fallo del TCP y las vidriosas explicaciones del vicepresidente y los suyos no dejaban mucha duda sobre sus conductas. La ortodoxia tradicional hubiera barrido bajo la alfombra y apoyado al compaero atacado, en las buenas y en las malas, pero se opt por no negar y aceptar lo inevitable. Sin querer, la gente gener una nueva regla, que se podra expresar as: No somos puros, pero nos diferencia la manera en que resolvemos los hechos de corrupcin. Y al hacerlo, el FA se salv a s mismo. Luis debe morir para que la nacin viva, sentenci Robespierre al fundar su voto a favor de la ejecucin del rey. Sera una exageracin suponer una veta jacobina en la decisin de las bases, pero la tentacin del smil es demasiado fuerte. Quien escribe escuch en estos das a militantes decir una y otra vez: Hay que salvar la herramienta.

Nada pudo hacer Mujica ante esta realidad que no vio ni previ. Cuando todo se caa, adelant la posibilidad de su candidatura para 2019, como amenaza, como revancha, como chantaje o como una advertencia, en una suerte de foquismo electoral del siglo XXI. Ya ni siquiera esa posibilidad espanta, lo que profundiza aun ms la derrota poltica del ex presidente. El domingo post mortem, su anlisis no fue ms all de la preocupacin por los votos que se podran perder en el Parlamento si el grupo de su heredero frustrado entrara en rebelda. Algo poco trascendente, teniendo en cuenta que su partido se salv de un abismo sin retorno.

La renovacin de la izquierda

El golpe a Mujica es, tambin, un porrazo a un estilo, a una concepcin de la poltica de izquierda. No slo cay la ligereza de los juicios, la superficialidad del anlisis o la subestimacin de la gente, la crisis de Sendic pone sobre la mesa una serie de cuestiones que la izquierda debera empezar a solucionar definitivamente.

La resolucin del Plenario y la renuncia del vicepresidente fortalecieron al FA. Ese 20% que las encuestas mostraban alejado, potenciales votos en blanco, estaba a la espera de una decisin acorde con la esencia fundante del FA y de la izquierda. La seal del oficialismo, para adentro y para afuera, es altamente positiva: muestra a las claras que estamos en un sistema en el que gobiernan las reglas y no los hombres, en el que el peso del liderazgo tiene el freno de la ley que nos iguala y nos protege. Pero este hecho, al parecer tan simple, tiene grandes implicancias en el desarrollo de la izquierda y condensa cuestionamientos a la burocracia, a la ortodoxia, al caudillismo, a la militancia y a las garantas del contrato

El gobierno de leyes es un gran avance como herramienta de transformacin social, y ser desde ah que se radicalizar la democracia en sus mltiples dimensiones. El caudillismo es un atraso que nos retrotrae a la tirana, que es uno de los pilares del totalitarismo. La izquierda del siglo XXI no aspira a una sociedad militante, por imposible y porque las experiencias han sido nefastas

Y para no caer en esto, el mejor antdoto es concebir y apoyar una izquierda ciudadana, que asuma lo plural, lo diverso, lo alternativo y, principalmente, la legalidad como forma de gobierno. La representacin debe ser ms que la militancia. El peso de la gente decidiendo con su voto debe ser ms importante que la permanencia en un local o la concurrencia a reuniones los jueves y a comisiones el resto de la semana. La crisis de Sendic refleja que triunf la legalidad sobre la ortodoxia clsica, y que, al fin y al cabo, los frentistas no confunden compaero con cmplice

Podemos estar tentados en sealar una contradiccin en el hecho de que la misma militancia aosa y clsica con su actitud de apoyo al TCP salv a la izquierda de la debacle, haciendo a un lado el habitual amparo al compaero por el solo hecho de serlo. S, pero en ese acto la estructura del FA, dialcticamente, se transform en su contrario y, sin quererlo, como pasa siempre en la historia, podra haber sentado las bases de algo nuevo y mejor.

El nuevo contrato

Hacer poltica implica transar, pero no a tal grado que no nos reconozcamos a nosotros mismos, deca Javier Barrios Amorn. Fue, tambin, ese lmite natural de lo poltico lo que perfil a la izquierda renovada; lo legal prima sobre lo poltico, y lo poltico no puede superar jams las fronteras ticas.

Recordar eso nos lleva al pasado para repensar el futuro. En 1971 el FA hizo un contrato con la ciudadana fundado en lo dicho y en la necesidad de la democracia transparente, sin trampas, de la legalidad radical y de la tica como brjula en la accin. El affaire Sendic trastoc las reglas del contrato. La presin de la gente, la resolucin del TCP y la decisin del Plenario salvaron la historia en gran parte. Sin embargo, aquel trato de hace 46 aos qued golpeado y dej en evidencia sus partes agotadas.

 

El FA debe reconstruir el contrato con la gente, pero en base a las novedades que planteamos ms arriba y otras que este limitado escriba no visualiza. Quiz esa sea la piedra refundacional que le permita al FA mantener el poder para profundizar su proyecto. Esquivar esa decisin puede terminar mal. La izquierda no debe olvidar que estuvo al borde del precipicio. Salir de esa orilla peligrosa implica tomar otros caminos: no se puede dar un paso en ciego hacia adelante.

* Historiador, miembro del Partido Socialista.

https://ladiaria.com.uy/


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