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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2017

Conciencia de Cuba en palabras de Ral Roa

Edel Jos Fresneda Camacho
Cuba Posible


Cuba es la palabra de orden. Lo es, porque hoy, como antes, se dirime en su espacio una pugna que parece impertrrita. En ese duelo, ocurren cambios que ataen a la mentalidad prevaleciente hasta hace algunos aos; pero, del mismo modo, conciernen a los sentimientos, anhelos, virtudes o defectos de aquellos que aunque habitan allende los mares, siguen viviendo simblicamente en ese lugar.

Cualquier avezado en la cotidianidad cubana ms reciente podra llegar a afirmar que su razn es conciencia comn. Sin importar de qu lado, a veces esas aserciones omiten que la nacin es ms ese sentimiento que junta, los rasgos que renen, la palabra que agolpa; y menos la segregacin del factor humano en cualesquiera de las circunstancias que le resulte til a algn docto occidental. De ms est escribir que desde sus palabras, Nicols Guilln choteara poticamente algunos de esos juicios crecidos sin conocer la historia y Jorge Maach analizara al poeta mestizo para evaluar esa particular psicologa. La de esos mercenarios de la oratoria, que ni ante la muerte misma sienten el rubor de su descoco; descoco punible; descoco inaudito; descoco sin rubor.

Y es que los cambios paulatinos que se registran en Cuba crecen junto a razones esgrimidas, que conscientemente son convulsivas y que excluyen en y fuera de; dejando menos espacios para anlisis basados en el conocimiento. Quizs el problema es que ningn habitante de este inefable planeta es tan disconforme como el cubano. La protesta es su actitud permanente. Nunca est de acuerdo con nada. Ni siquiera consigo mismo. Todo le molesta y lo critica. Incluso se opone al disfrute del paraso en la tierra.

Precisamente en torno a esas brechas se entrevera el conflicto de nuestro tiempo. Este es un trance que parece dirimir quin tiene la razn sobre la consabida cuestin ideolgica en el discurso. Ello por los fracasos en materia econmica, por la frustracin que estas decepciones han conllevado para generaciones distintas y en diferentes sentidos; y por la aquiescencia sobre las representaciones sociales de bienestar, basadas en el consumo de bienes tangibles y no tan simblicos, que globalmente disminuye el alcance del conflicto social resultante del crecimiento y la reproduccin de la vida humana en un mbito de bienestar.

Aun cuando no hay crisis sin solucin, a pesar de que no hay Untergang sin Aufgang en la historia se vuelve a dirimir en la Isla el drama social de nuestro tiempo: aquel que brota de la paradjica coincidencia de la generalizacin progresiva de la miseria como condicin especfica de existencia de la mayora de los hombres y del instrumental tcnico apto para superarla definitivamente. Esta circunstancia objetiva la reduccin vertiginosa de las posibilidades del hombre en un mundo que l ha puesto socialmente en condiciones de garantizarle la vida y enriquecerle el almario totalizando su humanidad lleva, forzosamente, a plantear el problema de las relaciones entre el individuo y la sociedad, a desentraar el sentido de lo que la sociedad sea y el individuo sea en ella.

Lo contrario es reducir la Nacin a la sentencia circunstancial. Aquella que no logra percibir la contradiccin latente entre un paisaje natural imagen de paraso perdido, descrito en Europa por utopistas en el siglo XVI, con una sensualidad mestiza, con cimbreante contorno y claro dintorno, ambos codiciados y un paisaje social; resultante de una curiosa combinacin de independencia poltica con una omnipresente dependencia econmica y un evidente retraso productivo.

Evitar la pervivencia de esa contradiccin latente parece ser tambin un problema que se dirime en estos tiempos. Hasta hace muy poco esta pareca ajena. No obstante, ya antes Cuba fue tierra de explotacin y medro bajo condiciones de dependencia y heterogeneidad. Esa condicin es latente aun pinsese en el rol que hoy tiene la Inversin Extranjera Directa, su relacin con la deuda externa, cambios operativos en los sistemas de propiedad y tipo de actores internacionales que participan por la heterogeneidad productiva que la Isla comporta y por la no incorporacin eficiente de los factores humanos de la cubanidad en la bsqueda de soluciones slidas.

As, el sentido de la sociedad en estos tiempos y su significado actual para los factores humanos de la cubanidad, conlleva el repaso consciente del pensamiento cubano. Un estudio consciente para entender los cambios, los problemas, las soluciones posibles. Un examen necesario, porque esos cambios son resultantes de cuestiones ya descritas y pensadas por una hornada de hombres y mujeres de pensamiento que entre los aos 30 y 50 aportaron fecundas interpretaciones sobre los problemas de la Isla. Tambin es imperativa esa revisin, porque algunos de los problemas ya son pretritos: el de la economa, las relaciones Cuba-Estados Unidos, el de la raza, el de la exclusin poltica, el de la ciudadana. Problemas pretritos que adhieren nuevos significados claro est, como por ejemplo el de la emigracin y los sujetos transnacionales.

Lo cubano del pensamiento de Ral Roa

En trminos histricos, el pensamiento cubano debera considerarse en relacin a cmo este se desarrolla dentro de la conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser. Fernando Ortiz explicaba cmo la cubanidad no consiste meramente en ser cubano por cualesquiera de las contingencias ambientales que han rodeado la personalidad individual y le han forjado sus condiciones; sino que son precisas tambin la conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser. Esto podra considerarse bajo un prisma en el que la conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser validen lgicas de anlisis y participacin necesariamente incluyentes. La cubanidad se configurara como un espacio de sntesis y reflexin.

Intelectualmente, ello no significa que la conciencia de ser cubano se interprete bajo una exclusin relativa aupada por una ideologa cualquiera que esta sea, cuando esta pretenda o consienta el soslayo de factores humanos que disientan o recurran a otras maneras de concebir la vida en sociedad. El raciocinio humano ha configurado cierta normatividad sobre la organizacin social. En la misma, cuestiones como la solidaridad, la garanta de los derechos y los deberes que operan bajo la Nacin, la satisfaccin de necesidades, y otros, evitan el libre albedro sobre las cuestiones relativas a las formas de reproduccin socioeconmica de los seres humanos. En tal sentido, una necesaria interpretacin del pensamiento cubano consiente visiones distintas formas diferentes de concebir la reproduccin social, pero que tienen como comn denominador el abordaje de los problemas que afectan la vida de esos factores humanos. De esa manera, las soluciones posibles pueden ser consideradas en relacin a cmo afectan o favorecen la vida de esos factores mencionados. Ya sean los elementos que se consideren de ndole poltico, social o econmico.

En el caso de Ral Roa, se podra afirmar que es un intelectual de izquierda que llega a sintetizar, de acuerdo a sus propias circunstancias, lo ms relevante del pensamiento cubano de su poca. Ello, porque rene en su pensamiento cuestiones esenciales como la independencia poltica, la necesidad de transformacin econmica, los conflictos sociales y la relacin con Estados Unidos. Llega a esa sntesis siendo martiano y alejndose del dogma marxista. Fue un intelectual que le gustaba escribir con cuchilla. Asimismo empinar su papalote en tiempos borrascosos. Dicen que se suba en la mesa del profesor para dar sus clases y que era fumador empedernido.

Al ser martiano se asuma como antimperialista. Revolucionario en s mismo, lleg a reconocer como un problema central de Cuba la opresin que era justificada por grupos nativos privilegiados; los mismos que influyeron en el despertar poltico de las masas sojuzgadas en los treinta del siglo XX. En la radicalizacin de su pensamiento y en el de varios de su generacin, influy la frustracin que opciones polticas nacionalistas como las de Mario Garca-Menocal y Miguel Mariano Gmez generaron al promover reformas puramente adjetivas, dejando intacta () la estructura colonial del pas, fuente de su servidumbre, atraso, ignorancia y miseria.

Sin embargo, el juicio revolucionario de Roa no se determinaba por la necesidad abstracta de la insurreccin per se, sino por la circunstancia concreta Gerardo Machado, su gobierno y la frustracin posterior de movimientos nacionalistas, que exacerbaba la condicin econmica de la dependencia. Lleg en su vida a sintetizar esta cuestin como un problema fundamental, alcanzando una madurez evidente en sus escritos.

En 1948 subrayaba: Cuba ha ganado una nueva conciencia poltica y un complejo ms avanzado de relaciones sociales. An subsisten las races de la estructura econmica de factora; mas, est en parte cimbrada y totalmente puesta en cuestin. Se distribuyen ms migajas de la riqueza, creada por el trabajo social. La clase obrera le ha arrancado al poder pblico algunas concesiones importantes. Y, asimismo, la clase campesina. Pero distan mucho de las que les corresponde por su posicin creadora en el proceso productivo.

Esta es una cuestin relevante entonces y en la coyuntura del presente cubano. Hoy, bajo otra concepcin poltica, con la diferencia cualitativa de que los recursos humanos contenidos en la Isla tienen una capacidad de innovacin que no se integra eficientemente al proceso productivo. En este aspecto Roa era preciso, para disminuir la dependencia a activos forneos y para fomentar el progreso resultaba necesario provocar desde lo poltico la posicin creadora de esos grupos econmicos.

Dos cuestiones relacionadas con este aspecto y de singular trascendencia para la actualidad fueron: en primer lugar, la inoperatividad para el progreso en la Isla de lo que l denominaba emprstitos rapaces; de los que poco recibi el pueblo cubano. La inversin extranjera como hoy se conoce, se contempla por la Teora de la Dependencia como una de las causas ms importantes que impiden el ahorro o excedentes econmicos tiles para el mejoramiento del bienestar en las naciones en Amrica Latina. En segundo lugar, Roa critic la tendencia de algunos sectores a manifestarse a favor de la economa libre y la abstencin del Estado en el proceso de distribucin de la riqueza.

Para l, la cuestin de la distribucin de la riqueza a favor de clases en desventaja era una cuestin moral. Ello implicaba una labor consciente desde lo poltico para garantizar los medios necesarios de subsistencia a los seres humanos en sociedad. Tambin, un tipo de transformacin social en la que se liberase la tensin presente en el sistema de relaciones polticas, jurdicas, econmicas y culturales, derivado de la organizacin dominante de la propiedad y de la distribucin de la riqueza correlativa.

Sin embargo, esa distensin no implicaba una erradicacin de toda forma de propiedad privada, en tanto la sociedad la entenda como un espacio dialctico en el cual el propio estado de desarrollo de las fuerzas productivas alentara o disminuira la presencia de unidades operativas con lgicas propias a partir de los procesos de distribucin de esa riqueza material. Cuando present sus oposiciones a la ctedra de Doctrinas Sociales, para Roa no era perentorio el anlisis tico sobre si la propiedad privada es consustancial o no a la naturaleza humana. Lo apremiante para Roa era cambiar en Cuba la estructura semi-feudal y colonial en la que vivan insertadas formas industriales con evidentes separaciones entre una burguesa que se apropiaba de los beneficios que produca una masa aborregada. Para ello se necesitaba el concierto de diferentes grupos sociales que profundizaran en una revolucin democrtica. La alianza era obligacin previa e ineludible.

En la visin terica que respaldaba sus acciones, aceptaba el marxismo como un instrumento de redencin social y humana en el perodo histrico que le toc vivir, pero no renunciaba al libre examen. Entenda que el marxismo era una visin peculiar de la vida y de sus problemas y reconoca que en las experiencias histricas el principal inconveniente de esta ideologa fue el dogmatismo que dud del mundo previo a la instauracin del comunismo en muchas naciones. En los 50 neg su afiliacin al Partido Comunista de Cuba por sus arraigadas convicciones democrticas. La solucin marxista en trminos polticos no deba entenderse como la solucin final.

l mismo explic qu quiso decir con eso en una misiva beligerante que envi a Jorge Maach. All enfatiz que el problema cubano se resolva con datos cubanos y no con datos rusos. Si la salvacin del mundo no est en manos cubanas, s lo est la de Cuba. Tampoco vendra de Estados Unidos o de ninguna otra parte, y en caso de esperarla desde all, sera aplazar la causa de Cuba para las calendas griegas. Crea en el mtodo revolucionario para minar las bases coloniales cubanas. Entenda que las causas de esa dependencia y pobreza provenan de esa suerte de fatalidad histrica en la que Cuba parece ser el espacio idneo para cambiar de poca: Coln descubri de chiripa a Amrica y Espaa sent las bases de dominacin en la Isla justo en la fase incipiente de la modernidad; como despus tambin lo hizo Estados Unidos justo cuando la modernidad entraba en otra etapa en que necesitaba nuevos mercados, nuevas fuentes de bienes primarios y materias primas.

Le quedaba claro a Roa que si se explica la historia como resultante de la evolucin de los medios de produccin, se podra entender que existen grupos sociales que van a estar vinculados a esa forma global. Y, entonces, sus intereses allanaran el camino para que precisamente esos intereses globales determinaran el proceso de distribucin de riqueza en la nacin cubana. Adems de estos, Roa reconoca otras lgicas que no necesariamente estaban relacionadas de forma directa con los medios de produccin, pero que tambin abogaban por esa reconformacin de las relaciones de poder globales. Segn Roa, estos ltimos entre el yugo que engorda y humilla y la estrella que ilumina y mata, se hubieran abrazado alegremente al yugo! No; no hubieran podido estar junto a Mart los que ahora, con la boca enjoyada de citas y las manos repletas de infolios, estn contra l en la prctica poltica y en la conducta ciudadana. Entonces, Roa le puso de ejemplos en Carta a Maach, a Bernab Snchez y Narciso Lpez. Hoy quizs otros encajaran en aquella descripcin.

Una cuestin contenida en la misma carta era su valoracin sobre la independencia de Cuba y los contingentes esfuerzos para lograrla, que en muchos sentidos era perifrica, en lo cual influa su estructura econmica ms que la Enmienda Platt en s. La ausencia de diversificacin agrcola y la concentracin del comercio internacional en aquellos tiempos con Estados Unidos, eran causas ms profundas que lastraban la propia moneda y el carcter independiente. Esta era una explicacin terica que desconocan las masas de espaldas tumefactas y que esquivaban los comensales plumferos del Grupo Orgenes segn su siempre transgresora opinin. Su sentencia: soslayar esa elucidacin era irse por la tangente.

Tambin es terica su explicacin al considerar el capitalismo la reproduccin amplificada de la concurrencia capitalista que orienta la poltica del Estado hacia la dominacin; teniendo esta mltiples formas de expresin en trminos de poltica exterior. Contra esa dominacin, Roa reconoce que participan en conjunto diferentes sectores de la sociedad: la pequea y mediana burguesa, empleados, obreros y estudiantes en el caso cubano. De forma agregada, estos sectores buscaban lo que entenda Roa era la solucin definitiva del problema de Cuba: cambiar sustantivamente la estructura econmica de la Isla.

En su labor como profesor en los aos 40 intent reproducir y ensear las ideas comentadas anteriormente. Al asumir la ctedra de Historia de las Doctrinas Sociales en noviembre de 1940, su primera accin fue retomar el pensamiento martiano con un premio especial dirigido a los estudiantes. Entenda que la ciencia era el vehculo para enriquecer la misin fundamental del profesor: no defraudar a la sociedad en la cual est inmerso. Por su labor, es elegido en 1947 como decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Derecho Pblico. Intent bajo su labor mantener una actualizacin acadmica de los profesores y de los programas de estudio. Hacer ciencia para crear conciencia.

Supo del exilio, de la vida emigrada. Su conflicto personal con Fulgencio Batista le hizo tomar ese camino. En Mxico fue director de la revista Humanidades. Al volver en 1956 inaugur el edificio Jos Mart que fue destinado a la facultad de la que fue decano. En el mismo ao, junto a Maach, particip en los decimoprimeros cursos de la Universidad del Aire, donde expuso el rol de la educacin para ganar conciencia sobre los problemas de Cuba. La Universidad de la Habana era el espacio donde conceba la posibilidad de exclaustrar la cultura y derramarla, como lluvia fecundante, sobre el surco vido de la conciencia nacional. Su labor acadmica fue reconocida en varias universidades internacionalmente.

Su manera de ser irreverente podra interpretarse a partir de nociones que comparta. Estaba seguro de que uno de los principales conflictos del hombre en sociedad era que cuando nacemos () nos encontramos insertos en un sistema de relaciones sociales, cuya profusa urdimbre nos ata y esclaviza a lo que nos viene dado. Pensaba que todos estamos a merced de usos, costumbres y normas inventados por otros; siendo solamente actores de una pieza mil veces escenificada. Complicada filosofa para mantener el orden social y la conciencia humana regida, segn su criterio por la esttica y las dinmicas sociales. El dilema, que es universal, se constrea a la disyuntiva: o se decide uno por el cmo reptar de la vida prefabricada o por el riesgoso imperativo de ser el que es.

En qu medida esa definicin formaba parte de su vida? Jos R. Fernndez Figueroa pensaba que s, que era un hombre excepcional. Era de esa estirpe de hombres, tan escasa en estos [y aquellos] tiempos de mediocridad y de acomodamiento, que se agarra a un ideal y lo levanta como una bandera de fe y de esperanza. Si su palabra peregrina de la verdad, levanta ronchas aqu, agravios all, vtores, ms adelante, poco le importa, porque no escribe para agradar a unos ni lastimar a otros. Lo hace para cumplir con su conciencia de hombre.

En estos tiempos donde ocurre una reconfiguracin global, donde los costos sociales crecen como resultado de la brecha entre: la anomia sistmica que simboliza la prevalencia de intereses de rentabilidad dentro de un marco institucional normativo que internacionalmente, exacerba un tipo de solidaridad utilitaria, y donde se constata el desvanecimiento de las alternativas polticas y econmicas eficientes en generar soluciones que mitiguen los efectos de esa anomia particular; resulta ineludible retomar el pensamiento cubano y encontrar all alternativas posibles para el progreso que demanda Cuba y sus factores humanos. La ciencia brindara argumentos para solidificar la conciencia cubana. Ral Roa nos persuadira de volver a Jos Mart, para desarrollar un examen de aquella visin que ha sido siempre sntesis del pasado y reveladora de un futuro posible.

Edel Jos Fresneda Camacho. Licenciado en Historia y master en Sociologa por la Universidad de La Habana. Posee un doctorado en Estudios del Desarrollo.

Fuente: http://cubaposible.com/conciencia-cuba-palabras-raul-roa/



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