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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2017

La Librera La Repartidora de Valencia presenta Rebeldas en comn, del grupo Comunaria (Libros en Accin)
Los Comunes, riesgos y oportunidades

Enric Llopis
Rebelin


Los ejidos mejicanos, la idea comunitaria del territorio en los pueblos andinos y en el frica Subsahariana, las tareas cooperativas o mingas en los ayllus bolivianos y los quilombos (comunidades de esclavos negros cimarrones) en Brasil, pero tambin la solidaridad en el mbito de la familia extensa. Es la larga tradicin indgena, campesina y de esclavos rebeldes o fugados del amo negrero en Amrica Latina y frica. En otros trminos, la profunda raz de los comunes, que hoy se mantiene en forma de montes y salud gestionados a la manera comunitaria, la agroecologa en las periferias urbanas, los programadores que laboran en el software libre, los mercados que vinculan a productores y consumidores o las cofradas de pescadores dedicados a una pesca artesanal y sostenible, entre otras mltiples expresiones.

El grupo Comunitaria es una red de personas vinculadas a la academia y los movimientos sociales, que acopia experiencias y profundiza en el dilogo entre comunes tradicionales y nuevos comunes. Destacan, como punto de partida de su trabajo, que ms de cuatro millones de hectreas de terreno en el estado espaol se gestionan de modo comunal; que en capitales como Barcelona, el 8% de lo producido (y valorado monetariamente) responde a la economa cooperativa y que los grupos que, dentro del sector agroalimentario, vinculan produccin y consumo en Espaa (generalmente de modo local y asambleario) ascienden a ms de 100.000 personas. Pero la actualizacin de las formas tradicionales (nuevos comunes) genera incertidumbres y nuevas preguntas.

En ese contexto Comunitaria ha publicado en abril de 2017 Rebeldas en comn. Sobre comunales, nuevos comunes y economas colaborativas (Libros en Accin), presentado en la librera La Repartidora de Valencia. La cuestin se plantea, hoy, en una encrucijada histrica: la gran crisis civilizatoria. Profesor de Sociologa en la Universidad de Crdoba y activista que trabaja por una vida saludable en el Valle del Jerte, ngel Calle es uno de los autores de este ensayo de 220 pginas. Plantea las tres preguntas capitales en las que se inserta el debate sobre los nuevos comunes: Cmo va a reproducirse la especie humana? Cmo se va a organizar la vida en el planeta? y Dnde quedan nuestros lazos, en una sociedad que camina hacia el naufragio antropolgico? Y todo ello, en unos tiempos de crisis del entramado fsil, en el que Calle observa un enfrentamiento entre fuerzas sociales antagnicas: aquellos que, desde abajo, proponen frmulas como el municipalismo y gobiernos autoritarios como el de Rajoy en Espaa, Macron en Francia y Trump en Estados Unidos.

Calle firma en el libro Rebeldas en comn un texto titulado Comunes y economas para la sostenibilidad de la vida, junto a Rubn Surinach Padilla, economista y coordinador del proyecto de Balance Social que desarrolla la Xarxa dEconomia Solidria; y Concepcin Pieiro, trabajadora de Altekio S.Coop. No hay que entender los nuevos comunes como una filosofa poltica cerrada ni una respuesta definitiva, sostiene el activista y divulgador en la librera La Repartidora, sino como experiencias concretas que viene desplegando la gente.

Los nuevos comunes se sitan frente al dilema entre los estados (y las formas autoritarias asociadas a estos) y el mercado, que nos impone un decrecimiento elitista como se pone de manifiesto en el ejemplo de la pobreza energtica. Pero los nuevos comunes no consisten en una inmaculada tercera va con la que laminar todas las contradicciones; as, el socilogo Csar Rendueles aborda en uno de los textos las limitaciones, posible ambigedad poltica e institucionalizacin de los comunes (cita el ejemplo de las cooperativas educativas para familias laicas y progresistas, en las que los trabajadores empobrecidos y los migrantes tienen presencia muy escasa).

Tal vez podra aplicarse a los nuevos comunes una de las consignas del zapatismo: la llave para una puerta que hoy an no existe. No de un modo completo y acabado, pero s existe actualmente la pluralidad de prcticas: el ensayo aborda especialmente los ejemplos del colectivo Stop Desahucios 15-M de Granada y la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) de Barcelona. Uno de los grandes retos es trascender las escalas del barrio y la ciudad en la gestin comunitaria. En este salto de dimensiones, el ltimo paso lo constituiran las instituciones.

Autor de La Transicin Inaplazable: los nuevos sujetos polticos para salir de la crisis (2013) y Territorios en Democracia (2015), ngel Calle pone el ejemplo de la apertura de la gestin del agua a mesas sociales en las que participen vecinos, organizaciones de preservacin del territorio o implicadas en la agricultura sostenible. Insiste tambin en la idea de complejidad, ya que puede resultar sencillo trasladar la idea de autogestin a la agroecologa o la cultura, pero no tanto a la gestin estatal de los hospitales, de fuerte arraigo en la poblacin espaola; sin embargo, en pases como Cuba, Argentina o Brasil cobra fuerza mucho mayor la salud comunitaria, en la que sta depende ms del barrio y la situacin personal que del cdigo gentico.

Otro de los autores de Rebeldas en comn, Jos Luis Fernndez Casadevante Kois, resalta que buena parte de las innovaciones emprendidas por los nuevos ayuntamientos (por limitadas que stas sean), surgidos de las elecciones municipales de 2015, provienen de las experiencias vecinales y comunitarias de los ltimos aos. Tambin la Seguridad Social, considerada como uno de los avances histricos del Estado del Bienestar, echa races en las mutualidades obreras, y las formas en que durante dcadas la clase trabajadora se garantizaba la cobertura sanitaria y de las bajas por enfermedad. Jos Luis Fernndez Casadevante Kois es socilogo especializado en soberana alimentaria, activista en el movimiento vecinal y autor del libro Races en el asfalto: pasado, presente y futuro de la agricultura urbana (2016). Kois encuentra otros antecedentes en los falansterios o colectividades autosuficientes que imagin Fourier, la desurbanizada Londres de William Morris y la ligazn entre el cooperativismo y la ciudad que establecieron Ebenezerd Howard y Robert Owen.

El recorrido por los antecedentes podra continuar despus de la Primera Guerra Mundial, con los primeros triunfos de la socialdemocracia en ciudades como Viena, Frankfurt o Berln; se inaugura entonces un breve periodo de reformas socialistas en las ciudades, sealan Kois y Rubn Martnez en Asaltar los suelos. De la ciudad neoliberal a los comunes urbanos. Entre otros, el de la Repblica de Weimar y la edificacin de barriadas nuevas, en cuya financiacin participaban las mutualidades obreras y las cooperativas de los sindicatos socialistas. Podran mencionarse tambin los proyectos comunitarios (comunes vecinales) del psiclogo y profesor de Arquitectura Karl Linn en los barrios populares de Estados Unidos (en la dcada de los 50 del siglo pasado) o la presin e influencia del movimiento vecinal en Barcelona y Madrid, durante los aos 70; as, se logr que el Plan de Remodelacin de Barrios de Madrid (1979) realojara en una vivienda digna a 150.000 vecinos.

En la Librera La Repartidora Fernndez Benavente ha advertido de los riesgos que, en el presente, pueden encontrarse las experiencias comunitarias; entre los ms destacados, la autocomplacencia. Ocurrira en iniciativas que nacen con vocacin transformadora, cierto reconocimiento meditico y donde los activistas pasado el tiempo- se sienten excesivamente gratificados; podemos caer en una zona de confort, en la que nos cueste ver la desconfianza con la que otra gente nos observa; porque el activista ve con claridad las ventajas de la banca tica o las cooperativas de distribucin de energa verde, sin advertir que el ciudadano prefiere en muchas ocasiones las prcticas ya normalizadas, como depositar sus ahorros en Bankia; aunque se trate de entidades que le han estafado, matiza Kois.

El libro incluye artculos de Luis Gonzlez Reyes y Jos Bellver (Los comunes en los futuros por venir), Releer los derechos humanos en el espacio de lo comn, de Mara Eugenia R. Palop; Lo que los bienes comunales cuentan, de Nuria Alonso Leal y Yolanda Sampedro Ortega y un eplogo de Yayo Herrero, Cuidar de lo comn para sobrevivir, entre otros. En el acto de La Repartidora ha participado Isabel lvarez, activista del colectivo Baladre e implicada durante una dcada en proyectos que trabajan por la soberana alimentaria. En el texto que firma junto a David Gallar, subraya el enfoque de La Va Campesina respecto a las semillas, que resume la siguiente consigna: Las semillas son patrimonio al servicio de las humanidad. Respecto a los comunes, lvarez considera que no existen dos definiciones idnticas; se trata de un concepto dinmico, vivimos en un mundo lquido y nos tenemos que ir adaptando y aprendiendo. Aun as, considera que hay algunos ejes irrenunciables, como la mirada feminista y la diversidad. El hecho de que seamos diversos resulta capital para la transformacin; que haya hombres, mujeres, intersecciones, que aprendamos a escuchar lo que no nos gusta.

Muchas veces la llamada transversalidad es una trampa, aade la especialista en soberana alimentaria. A veces se reduce a citar a las mujeres en el ltimo prrafo de una publicacin. O dejar los cuidados en la ltima fila de la economa social y solidaria. Tal vez en la cuestin de los cuidados resida el gran envite, el ms complicado de asumir, idea que la activista resume del siguiente modo: que siempre las mismas hagamos un caf o abramos la puerta, mientras otros hacen un informe, lo que se supone es ms importante. Un problema aadido es el miedo, que todo lo contamina y atraviesa; y el del empleo convencional, que en las sociedades de mercado se revela como la nica fuente de derechos; o pensar siempre en grande, en ndices monetarios Y la huella de los prejuicios: un compaero me contaba la circunstancia de la gestin energtica con sensores, en las que se ilumina un espacio cuando alguien entra en el mismo. Puede resultar mucho ms eficiente, pero tambin a priori parecera muy inseguro

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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