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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2017

Vzquez Vlez, Luis Enrique (escritor, 2016), Viaje terrestre, Puerto Rico, Isladentro Editores
Resea de Viaje terrestre de Luis Enrique Vzquez Vlez

Wilkins Romn Samot
Rebelin


Luis Enrique Vzquez Vlez (1961-) es oriundo de la Ciudad de Las Lomas, en San Germn, Puerto Rico, un lugar muy cercano a la zona del Ro Yagez, que fue donde le engendr su madre; tambin la ma me engendr all, la cuna de un tal Eugenio Mara de Hostos. Se form en historia y literatura en la Universidad de Puerto Rico, en el recinto de Ro Piedras. Ya formado, se ha dedicado a la gestin cultural y a la creacin literaria, bien sea para hacer escritores o para escribir de a nuevo. Hace menos de un ao, fruto de ese quehacer cultural, Luis Enrique dio a luz formalmente su primer libro, Secretos inconfesos (Puerto Rico: Ldika 2015). Es o contiene una combinacin de textos mixtos, versos y prosas dentro de un mismo libro de liberacin personal, pero que no deja de ser colectiva.

En su nota al lector, Eleuterio Santiago Daz, ha dejado constancia de haber ledo sus cuentos, an sus cuentos, bajo el influjo de su poesa como prosa potica (p. 18). Yo, gracias a esa nota en Secretos inconfesos (2015), recientemente he tenido la dicha, la buena dicha de haber constatado algo de Luis Enrique que espero sea eso mismo que Eleuterio nos recuerda de aquel Vzquez Vlez que l conociera en los pasillos de la IUPI y en las calles de Ro Piedras a inicio de la dcada de los ochenta. De aquel Luis, nos dice Santiago Daz:

Lo que mejor recuerdo de Luis es su carcter franco y afable y su disposicin para la amistad. Recuerdo tambin su gravitacin hacia las artes y las humanidades y su compromiso con la independencia de Puerto Rico y la justicia social. Luis tiene que haber sido poeta desde antes de haber escrito o publicado su primer verso. Nunca ha sido l una persona avocada a lo pragmtico ni al lucro. Todo lo contrario: sus esfuerzos siempre han estado puestos en proyectos artsticos y culturales opuestos a la lgica del mercado, los cuales ha emprendido siempre con dedicacin y seriedad. Pero la seriedad suya no es la seriedad que comporta lo sagrado; ms bien est alineada con la profanacin potica y la profanacin ldica. En un tiempo dominado por el neoliberalismo, la privatizacin acelerada del sector pblico y el abandono institucional de las artes y la cultura en Puerto Rico y a nivel mundial habra que entender el quehacer vital y la poesa de Luis como acto poltico: como profanacin de lo que Walter Benjamin denominara la religin parasitaria del capital (pp. 14-15).

Pero esta no es una nota sobre los Secretos inconfesos (2015) de Luis Enrique.

No obstante, les denoto lo que en estos secretos o de stos constato o se constata de inmediato: Que a Luis Enrique las heridas ya no le hablan; Que sobrevivi la hambruna del suicidio; Que el crimen de la ancdota le implica hasta convertir su sangre en tinta; Que si enternece es porque el poeta aprendi a morir despacio; Que la redencin llega o tarde o temprano; Que al igual que yo o que t, el poeta ansa el roce claro de tu cuerpo; Que te sinti probable cuando de un tirn te levant; Que al retorno contigo se rebelan sus secretos; Que ha encontrado su destino de quemador de y con sus entraas la poesa; Que no se morir sin deseos de morir; Que cuando de ti dependa el poeta completar la jornada con otro poema; Que t sin l no eres o si algo eres es nada; Que el poeta ha perdido el miedo y que te celebra tal cual naturaleza humana; Que ha querido ser como t eres: refulgente, transparente y tierno; Que ya el miedo es slo mierda vieja que no apesta; Que inventa cuentos de lejanas, y los inventa bien y ms. Como pueden ver, tiene que ser cierto lo que dijo Eleuterio de Vzquez Vlez: Luis tiene que haber sido poeta desde antes de haber escrito o publicado su primer verso. Es sin duda lo que se constata ya en Secretos inconfesos (2015), bien sea en su poesa (Primera parte, intitulada Secreto inconfesable) o bien en su prosa potica (Segunda parte, intitulada Secretos inconfesos) como parte de su quehacer potico.

En Viaje terrestre (2016), Luis Enrique vuelve de nuevo. Se nos vuelve a develar poeta. Es su segunda tirada potica en menos de un ao. Viene, deviene de continuo, poeta. No me temo, creo que le tenemos poeta, que a fin de cuentas le hemos ganado para la poesa, y bien sea que sea cierto y nos depare una tirada tras otra tirada, tras otra, otra tirada, sea en versos, sea en prosa potica, pero que sea poeta, poeta, poeta. En Viaje terrestre (2016), a decir de Marioantonio Rosa:

Me atrevo a llamar a Luis Enrique Vzquez Vlez por su primer nombre: viajero terrestre, poeta en oficio y en deber de poesa o escritor hecho por los signos de la tierra caminada. Este libro que a veces me recuerda aquella voz de Jorge Manrique en las coplas postreras a su padre, como excusa legtima de creacin, bordea la escritura difana, certera, la escritura al fin y por siempre liberada de las estridencias, las modas, la mala pasarela de la verborrea, y se nos propone como un ejercicio vital de la palabra.

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Viaje terrestre nos presenta una poesa novedosa, fresca, habitable y cercana a la interpretacin. Una poesa oriunda e hija de una tierra caminada; el rostro del hombre, y en este caso el del poeta es la escalada al rostro transparente: eternidad regalada al hombre, aunque no pueda seguirla.

De eso se trata el caminar, terrestre y libre bajo asedio de poesa (pp. 16-17, 20).

Luis Enrique, divide Viaje terrestre (2016) en cuatro poemarios, a saber: Jornada del peregrino, Desde las entraas del fuego, Periplo al Eros y De vuelta a casa. Es en el primero de stos que incluye el poema que da nombre al texto final: Viaje terrestre. Desentraa su relacin, su encuentro con la poesa como el arte liberador que ha sido seal creadora, punto entre los tiempos, gloria de tu gloria, soplo, rugido, sudor, aliento en su viaje terrestre. En esa primera parte, me detuve en el tiempo: 1961. No haba nacido. No creo que estuviera siquiera en la idea de quienes con amor y pasin me hicieron su ltimo hijo. Es un poema histrico, un entre s: entre la biografa del autor y la poca en que le toc nacer en una urbanizacin de clase media.

En Sepulcros, contenido en Desde las entraas del fuego, el poeta invita a un atrvete a morir consigo a raya, mientras que en Nudos de la madera, se pregunta: acaso detenerse es construir? En Tiempo obsceno, se pregunta sobre su afeccin, mientras que en Cerrojo no confirma que de este viaje/ nada queda. En Periplo al Eros, hay una poema que nos devuelve a Secretos inconfesos (2015). Me refiero a En vigilia. En Lunas azules el poeta se confiesa: Me deslumbr tu presencia/ -caudal de ojos. Tambin se pregunta: qu parte de ti se qued conmigo? De otra parte, en Cada noche, Luis Enrique reconoce que t fuisteis quien se invent lo de la resurreccin de la carne, por tu adiccin al cansancio/ de los cuerpos.

En Devuelta a casa, Luis Enrique cierra el ciclo. Lo cierra, como tantos pero como tan pocos. En Cordillera lo delata con firmeza: solo entonces/ sabr que llegaste. Al poeta, ya superado, vuelto a la vida, nada dependiente, dependiente para nada, nunca le ha importado conocer sus prdidas, menos su precio, slo la ganancia de lo aprendido en el camino andado, ya ni le duelen las ausencias como t. Su receta, en La receta, muy simple: corre desnudo sin reservas/ nunca dejes que la pena te atrape. Finalmente, en Fe de errata el poeta responde su fe de errata o su equivocacin con un siempre fuimos uno/ mas ya no te busco/ ahora me toca poner/ la otra mitad.

Gracias, Luis Enrique por volver al ataque, a la vida, a la poesa, por escribir, por hacerlo notorio en pblico, porque me has dado la oportuna oportunidad de seguir viendo que en ti definitivo es que Luis tiene que haber sido poeta desde antes de haber escrito o publicado su primer verso. Vuelve, vuelve pronto, tal cual estis, Luis Enrique Vzquez Vlez, con ropa o desnudo, vivo vibrante; trate otro librito as de nuevo o como el primero, en dos, en poesa o prosa potica, poeta, que a m tambin me levantasteis de un tirn, o por lo menos lo dese, leyndote, poeta.


Wilkins Romn Samot, Doctor de la Universidad de Salamanca, donde realiz estudios avanzados en Antropologa Social y Derecho Constitucional.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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