Portada :: Opinin :: 2017, cien aos de la revolucin rusa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2017

Centenario de la Revolucin rusa
La intelectualidad y la clase obrera en 1917 (III)

David Mandel
A lencontre


Los trabajadores no traspasaron alegremente la ltima etapa de la toma del poder en octubre de 1917. En realidad, la mayor parte de ellos, aunque deseaban desesperadamente el poder de los soviets, dudaron y temporizaron ante la accin (vystuplenie). La insurreccin fue el acto de una minora decisiva de trabajadores, los que eran miembros o prximos del partido bolchevique (solo en la capital, el partido contaba en sus filas con 30 000 trabajadores). Cuando forzaron la decisin, la aplastante mayora de los otros trabajadores dieron su apoyo. Pero en ese momento, los trabajadores estaban preocupados por su aislamiento poltico. En los das que siguieron a la insurreccin se expres un apoyo amplio de los trabajadores, tambin en las filas del partido bolchevique, a favor de la formacin de un gobierno socialista homogneo, es decir una coalicinde todos los partidos socialistas, tanto de izquierda como de derecha.

Sin embargo, las negociaciones tendentes a formar un tal gobierno, emprendidas bajo los auspicios del Comit Ejecutivo Panruso del sindicato de los ferroviarios [Vikzhel], entonces dirigido por los mencheviques internacionalistas (mencheviques de izquierda), fracasaron por la negativa de los mencheviques moderados y los SR, as como de los que se encontraban a su derecha, a formar parte de un gobierno, a participar en un gobierno responsable nica, o principalmente, ante los soviets. Un tal gobierno estara compuesto en mayora por bolcheviques, en la medida en que eran mayoritarios en el reciente Congreso de los Soviets. Tras esta negativa estaba la conviccin de los socialistas moderados de que, sin el apoyo de la burguesa, la revolucin estara abocada al fracaso. Ligado a este aspecto estaba el temor de que el gobierno, dirigido por los bolcheviques, cuya base era obrera, emprendiese experimentaciones socialistas.

Cuando fracasaron las negociaciones, precisamente sobre la cuestin de la responsabilidad ante los soviets, los SR de izquierda decidieron participar en el gobierno de los soviets en coalicin con los bolcheviques. Su peridico subrayaba que incluso si hubiramos llegado a la formacin de un gobierno homogneo, ello habra sido, en realidad, una coalicin con la parte ms radical de la burguesa 1/. Pero los mencheviques-internacionalistas, el ala izquierda del partido menchevique que tom pronto la direccin del partido, rechaz seguir a los SR de izquierda. En un artculo de ttulo 2x2=5, el economista menchevique-internacionalista V.L. Bazarov expres su irritacin ante lo que l consideraba una confusin de los trabajadores: llamaban a la formacin de una coalicin de todos los socialistas, pero queran una coalicin que fuese responsable ante los soviets.

[]Se adoptan resoluciones que exigen inmediatamente la constitucin de un gobierno democrtico sobre la base de un acuerdo de todos los partidos socialistas y [al mismo tiempo] un reconocimiento del actual TsIK [CEC de los soviets de los diputados de trabajadores y soldados, elegido en el reciente Congreso de los soviets, ampliamente bolchevique] como si fuera el rgano ante el que debe ser responsable el gobierno []. Pero, actualmente, un gobierno puramente sovitico no puede ser ms que bolchevique. Cada da que pasa se hace ms claro el hecho de que los bolcheviques no pueden gobernar: los decretos se suceden en cadena y no pueden ser puestos en prctica [] As, incluso aunque sea cierto lo que declaran los bolcheviques, es decir que las masas no estn tras los partidos socialistas, compuestos exclusivamente de intelectuales, [] entonces incluso, sern necesarias amplias concesiones. El proletariado no puede dirigir sin la intelectualidad [] El TsIK debe ser nicamente una de las instituciones ante las que el gobierno es responsable 2/.

Los mencheviques-internacionalistas compartan la opinin de los bolcheviques segn la cual la burguesa era fundamentalmente contrarrevolucionaria. Sin embargo, compartan tambin la conviccin del ala derecha de su propio partido de que una Rusia econmicamente atrasada, muy ampliamente campesina, no dispona de las condiciones sociales y polticas favorables al socialismo. En consecuencia, mientras que los mencheviques ms a la derecha, en paralelo con los SR, continuaban a llamar a una coalicin con los representantes de la burguesa, los mencheviques-internacionalistas subrayaban la necesidad de, al menos, conservar el apoyo de las capas medias de la sociedad, la pequea burguesa y especialmente la intelectualidad. El problema, sin embargo, resida en el hecho de que esta ltima haba optado, de forma aplastante, por el partido de la burguesa. Result que los mencheviques de izquierda quedaron condenados a permanecer como espectadores pasivos de la revolucin en curso.

En lo que concierne a los propios trabajadores y trabajadoras, cuando les pareci claro que la verdadera cuestin era la de un poder de los soviets o una coalicin renovada, bajo una u otra forma, con la burguesa, dieron su apoyo al gobierno de los soviets antes incluso de que los SR de izquierda decidieron unirse al mismo. En la reunin del 29 de octubre, simultneamente a las negociaciones para formar un gobierno de coalicin de todos los partidos socialistas, una asamblea general de trabajadores de los astilleros navales Admiralteiski lanz un llamamiento a todos los trabajadores, pidiendo:

Independientemente de vuestro color partidario, ejerced una presin sobre vuestros centros polticos a fin de alcanzar un acuerdo inmediato de todos los partidos, desde los bolcheviques hasta los socialistas-populares as como a la formacin de un gobierno socialista responsable ante el soviet de los diputados trabajadores, soldados y campesinos sobre la base de la siguiente plataforma: proposicin inmediata de paz. Transferencia inmediata de la tierra a los comits campesinos. Control obrero de la produccin. Convocatoria de la Asamblea Constituyente en la fecha fijada 3/.

Este era un ejemplo de lo que Bazarov consideraba como revelador de la confusin poltica de los trabajadores: queran un gobierno de coalicin de todos los partidos socialistas, pero queran igualmente que ese gobierno fuese responsable ante los soviets. Una semana ms tarde, sin embargo, despus de la ruptura de las negociaciones y mientras los bolcheviques permanecan solos en el gobierno, esos mismos trabajadores decidieron manifestarse a favor de un poder los soviets pleno e ntegro, indivisible, y contra la coalicin con los conciliadores defensistas. Hemos sacrificado mucho por la revolucin y estamos dispuestos, si ello fuera necesario, a nuevos sacrificios, pero no abandonaremos el poder a aquellos a los que se les ha arrebatado en una sangrante batalla 4/.

Cuando los SR de izquierda decidieron entrar al gobierno, habiendo llegado a la conclusin que incluso si hubiramos alcanzado la formacin de un gobierno homogneo, ello habra sido, en realidad, una coalicin con la burguesa 5/, los trabajadores suspiraron colectivamente: se haba alcanzado la unidad, al menos la de abajo, entre los nyzy [la plebe], siendo principalmente los SR de izquierda un partido campesino. Una asamblea de trabajadores de la fbrica Putilov declar en esta ocasin:

Nosotros, trabajadores, saludamos como un solo hombre la unificacin deseada desde hace mucho tiempo y dirigimos nuestros calurosos saludos a nuestros camaradas que trabajan en la plataforma del segundo Congreso Panruso de las masas trabajadoras del campesinado pobre, de los trabajadores y de los soldados 6/.

La Revolucin de Octubre, que haba consagrado la polarizacin profunda que exista ya en la sociedad rusa, vio al ncleo de la intelectualidad al lado de las clases poseedoras 7/, mientras que lo que quedaba de la intelectualidad de izquierda permaneca suspendida en alguna parte entre las dos. Los trabajadores respondieron con amargura a esta perceptible traicin. Como escriba Levin, SR de izquierda:

En el momento en que se rompen por el pueblo las cadenas burguesas del Estado, la intelectualidad se aleja del pueblo. Los que han tenido la suerte de recibir una educacin cientfica abandonan al pueblo, que les ha llevado sobre sus espaldas agotadas y laceradas. Y, como si ello no bastase, al irse, se burla de su impotencia, de su analfabetismo, de su incapacidad de llevar a cabo grandes transformaciones sin dolor, de conseguir grandes realizaciones. Esta burla es particularmente amarga para el pueblo. En su interior, crece instintivamente el odio hacia las personas instruidas, hacia la intelectualidad. 8

El peridico menchevique-internacionalista Novaa zhizn public el siguiente informe, sobre Mosc, en diciembre de 1917:

Si las trazas externas de la insurreccin son poco numerosas, la divisin en el seno de la poblacin es, de hecho, profunda. Cuando se enterr a los soldados bolcheviques y a la guardia roja [a continuacin de la victoria de la insurreccin, tras varios das de speros combates], segn me han dicho, no se pudo encontrar un solo intelligent o estudiante de universidad o de instituto en el seno de esa grandiosa procesin. Y cuando se realizaron los funerales de los junkers [cadetes de la escuela de oficiales que combatieron para defender al gobierno provisional], entre la multitud no se encontr ningn trabajador, soldado o plebeyo. La composicin de la manifestacin en honor de la Asamblea Constituyente fue similar: los cinco soldados tras la bandera de la organizacin militar de los SR no hacan ms que subrayar la ausencia de la guarnicin.

El abismo que separaba a los dos campos toma amplitud mediante la huelga general de los empleados municipales: los enseantes de las escuelas municipales, el personal superior de los hospitales, los empleados superiores de los tranvas, etc. Esa huelga hace extremadamente ardua la tarea del gobierno municipal bolcheviques; peor todava, exacerba el odio de la poblacin nizy hacia toda la intelectualidad y la burguesa. He asistido a la siguiente escena: un tranviario empujando a un estudiante de instituto fuera de su tranva: os ensean bien, pero parece que no quieren ensear a nuestros hijos!.

La huelga de las escuelas y los hospitales fue vista por los nizy de la ciudad como una lucha de la burguesa y de la intelectualidad contra las masas populares 9/.

A la hora de comprender la posicin de la intelectualidad, lo primero que debemos preguntarnos es si la percepcin de traicin por parte de los trabajadores tena alguna justificacin. Despus de todo, visto desde otro ngulo, eran los trabajadores quienes se separaron de la intelectualidad, optando por una ruptura con las clases pudientes y abandonando la alianza nacional de todas las clases que haba sido forjada en febrero.

Las razones que justificaban la radicalizacin posterior de los trabajadores se pueden resumir de la siguiente manera: sobre la base de su experiencia, llegaron a la conclusin de que las clases pudientes se oponan a los objetivos de las clases populares de la revolucin de Febrero: la conclusin rpida de una paz democrtica, la reforma agraria, la jornada de trabajo de ocho horas, la convocatoria de una asamblea con el fin de establecer una repblica democrtica. Las clases pudientes, no slo bloquearon la realizacin de estos objetivos (que en esencia eran democrticos, y de ninguna manera socialistas), sino que adems intentaron aplastar militarmente a las clases populares. Esto queda ampliamente demostrado por el apoyo, apenas velado, que el partido Kadete (partido constitucional-demcrata) dio al levantamiento del general Kornilov, a finales de agosto, as como por la oposicin implacable de los industriales a toda medida del Estado, para as impedir el derrumbamiento econmico que se aproximaba a pasos gigantes.

Para los trabajadores, la insurreccin de octubre y el establecimiento del poder de los soviets significaba la exclusin de las clases pudientes de toda influencia sobre la poltica de Estado. Octubre fue ante todo un acto de defensa de la revolucin de Febrero, de sus conquistas reales y de sus promesas, frente a la hostilidad activa de las clases pudientes. Mientras en octubre ciertos trabajadores vean efectivamente el potencial de una transformacin socialista, de ninguna forma, durante ese perodo, eso constitua su objetivo principal.

De esta forma, el sentimiento de traicin que experimentaron los trabajadores respecto de la intelectualidad se hace comprensible; tal como lo redactaba el diario menchevique-internacionalista (que era hostil a la revolucin de Octubre): de ahora en adelante, los trabajadores pueden demandar a los mdicos y enseantes en huelga: nunca hicisteis huelga contra el rgimen bajo el zar o bajo Goutchkov 10/. Porqu hacis huelga, ahora que el poder est en las manos de personas que todos reconocemos como nuestros dirigentes? 11/.Incluso dirigentes de izquierda, como Iouli O. Martov, cuya entrega a la causa obrera no puede ser puesta en duda, tena ms el sentimiento de lavarse las manos que el de hacer lo que pareca ser nuestro deber mantenerse al lado de la clase obrera, incluso cuando sea falso Esto es trgico. Porque despus de todo, el conjunto del proletariado va detrs de Lenin y espera que el derrocamiento producir la emancipacin social; y ello siendo consciente de que el proletariado ha desafiado a todas las fuerzas antiproletarias 12/. Por qu la intelectualidad huy, tal y como lo perciben los trabajadores?. Refirindose a los populistas, el historiador Oliver Radkey ofrece la siguiente explicacin: En los momentos ms bajos de la revolucin, una gran cantidad se convirtieron en funcionarios o participaron en la accin social de las zemstvosy de los municipios como funcionarios de las sociedades cooperativas, en donde la rutina cotidiana y las perspectivas resultantes de estas actividades eran mortales para el espritu revolucionario. Otras personas entraron en diferentes profesiones. Todos se hicieron ms viejos 13/.

No obstante, parece improbable que una transformacin social tan profunda como la integracin econmica de la intelectualidad en el orden existente hubiera podido realizarse en el espacio de un decenio. Adems, cabe preguntarse, sobre la forma en que los intelectuales socialistas se ganaban la vida antes del fracaso de la revolucin de 1905, en la medida en que no todos podan haber sido activistas profesionales o los mejores estudiantes. Si la generacin de 1905 envejeca, qu es lo que suceda a los estudiantes de 1917, cuya mayora tambin era hostil a la revolucin de Octubre? El menchevique A. N. Potresov, situado en la extrema derecha de su partido, observaba en mayo de 1918 que en febrero [1917],asistimos a la alegra comn de los estudiantes y de los pequeos-burgueses. En octubre, estudiantes y burgueses haban llegado a ser sinnimos 14/.

Una explicacin ms razonable de la huida de la intelectualidad puede encontrarse en la polarizacin de clase de la sociedad rusa, que emergi en todo su amplitud durante la revolucin de 1905, cuando la burguesa, asustada por el activismo de los trabajadores en defensa de sus reivindicaciones sociales, en particular la jornada de ocho horas, y atrada por las concesiones polticas muy limitadas que ofreca una autocracia debilitada, se volvi contra el movimiento de trabajadores y campesinos. Destaca en ello, el lockout masivo organizado en Petrogrado por los industriales y el Estado en el otoo de 1905, cuando los trabajadores reivindicaban las ocho horas 15/. Cuando el movimiento obrero se restableci de la derrota de esta revolucin, en 1912-1914, coloc inmediatamente en sus huelgas tantas reivindicaciones polticas dirigidas contra la autocracia como reivindicaciones econmicas dirigidas a los industriales. Por su parte, estos colaboraron estrechamente con la polica zarista para dificultar las acciones polticas y econmicas de los trabajadores as como para reprimir a los activistas 16/.

Es en el curso del perodo anterior a la guerra cuando los bolcheviques se convirtieron en la fuerza poltica hegemnica en el seno del proletariado. Lo que distingua la fraccin bolchevique de la social-democracia de los mencheviques era su apreciacin de que la burguesa, incluida su ala de izquierda, liberal, era fundamentalmente opuesta a la revolucin democrtica. Los mencheviques, por su parte, consideraban que resultaba crucial que la burguesa dirigiera esta revolucin. Sobre los campesinos, que Lenin sugera que se aliasen a los trabajadores, los mencheviques opinaban que no estaban capacitados para asegurar una direccin poltica nacional. Si este papel no lo asuma la burguesa, necesariamente caera en manos de los trabajadores. Pero los trabajadores, a la cabeza de un gobierno revolucionario adoptaran, inevitablemente, medidas que socavaran los derechos de propiedad burgueses. Se lanzaran a realizar experiencias socialistas que, en las condiciones de atraso que caracterizaba a Rusia, se revelaran desastrosas, conduciendo inevitablemente a la derrota de la revolucin. Por consiguiente, antes de la guerra, los mencheviques hacan vanos llamamientos para que moderasen su presin huelguista: no queran asustar a los liberales que se distanciaban cada vez ms del podrido rgimen autocrtico, pero que por otro lado podran coger miedo a la revolucin.

De forma que lo que hemos observado es que la intelectualidad de izquierdas abraz la posicin de los mencheviques y de los SR y no la de los bolcheviques y de los trabajadores. Afirmaban que en un pas rural atrasado una revolucin encabezada por los trabajadores fracasara de forma inevitable. El episodio siguiente, relatado en las memorias de un metalrgico de Petrogrado, ilustra la divisin que exista entre los trabajadores y los intelectuales de izquierdas.

I. M. Gordienko, metalrgico y militante bolchevique, en compaa de dos camaradas, que como l eran originarios de Nijni Novgorod, ciudad de origen de Mximo Gorki, decidieron visitar a este ltimo, su zemlyak (compatriota): se preguntaban, puede que A.M. Gorki se haya alejado completamente de nosotros?. En 1918, Gorki era el editor del diario menchevique-internacionalista Novaazhizn, violentamente crtico respecto del nuevo rgimen sovitico, al que atacaba en particular por su incompetencia. Resultado, segn el diario, de la marginacin de la intelectualidad. En particular, lo que enfureca a los trabajadores era el hecho de que los editores del diario criticasen al gobierno, mientras se mantenan a distancia a la vez que rehuan implicarse ms en la mejora de las cosas. Por ejemplo, con ocasin de la conferencia de los comits de fbrica de Petrogrado, en febrero de 1918, uno de los delegados se expres con amargura sobre la intelectualidad saboteadora de Novaazhizn de Gorky, que se ocupaba de criticar al gobierno bolchevique mientras que no haca nada para aligerar el fardo de ese gobierno 17/.

En el domicilio de Gorki, la conversacin gir rpidamente hacia cuestiones polticas:

Alekse Maksimovitch, [Pechov, seal Gorki] ensimismado en sus pensamientos, dijo: resulta difcil para vosotros, muy difcil.

Pero t, Alekse Maksimovitch, no haces las cosas ms simples, le seal.

No slo no nos ayuda, sino que mina nuestros esfuerzos, aadi IvanTchougourine.

Eh, amigos, sois formidables. Lo siento por vosotros. Debis comprender que sois un grano de arena en este mar; no, en este ocano de fuerzas elementales campesinas pequeo-burguesas. Cuntos bolcheviques hay tan convencidos como vosotros? Un puado. En realidad, sois como una gota de aceite en este ocano, una mota de polvo que la ms ligera brisa puede destruir.

Te equivocas, Alekse Maksimovitch. Ven a visitar nuestro barrio de Vyborg y lo comprobars. All donde haba 600 bolcheviques, ahora hay miles.

Miles, pero maleducados, viviendo en la miseria, y en otras ciudades ni siquiera eso.

Lo mismo, Alekse Maksimovitch, se produjo en otras ciudades y pueblos. Por todos los lugares la lucha de clases se intensifica.

Es por esto que os amo, por vuestra slida fe. Pero es tambin por eso mismo que os temo. Usted desaparecer y despus todo retroceder cientos de aos. La perspectiva es estremecedora.

Algunas semanas ms tarde, los tres volvieron y se encontraron con N. Soukhanov y D. A. Desnitski en el apartamento de Gorki. Ambos eran intelectuales mencheviques de izquierda y editores de Novaazhizn.

Una vez ms, Alekse Maksimovitch evoc el ocano pequeo-burgus. Estaba afligido a causa de que, nosotros, viejos militantes bolcheviques, adems de haber vivido en la clandestinidad, furamos tan pocos y que el partido fuera tan joven e inexperimentado [] Soukhanovy Lopata [otro nombre de Desnitski] afirmaron que nicamente un loco poda hablar de revolucin proletaria en un pas tan atrasado como Rusia. Nosotros protestamos con energa y respondimos que tras de la apariencia de una democracia pan-rusa 18/, lo que realmente defendan era la dictadura de la burguesa [].

Durante este intercambio, Alekse Maksimovitch, se dirigi hacia la ventana que daba a la calle. Inmediatamente, volvi hacia m, me cogi de la manga y me llev a la ventana. Mira, me dijo con clera y resentimiento en la voz. Lo que vi era efectivamente escandaloso. Cerca de un pequeo jardn, sobre un csped bien cortado, estaba un grupo de soldados sentados que coman arenques y arrojaban los restos en el jardn con flores.

Y en la Casa del Pueblo sucede lo mismo 19/, se enceran los suelos y se colocan escupideras en las esquinas y al lado de las columnas, pero observad lo que hacen, se lamentaba Maria Fiodorovna [esposa de Gorki], que era la encargada de la Casa del Pueblo.

Y es con gentes como esta que los bolcheviques piensan realizar una revolucin socialista, aadi Lopata, con un cierto sarcasmo en la voz. Previamente debis ensear, educar al pueblo, y a continuacin hacer una revolucin.

Y quin va a formarles y educarles? la burguesa?, pregunt uno de entre nosotros.

Y cmo lo vais a hacer?, pregunt Alekse Maksimovitch, sonriendo.

Nosotros queremos hacerlo de otra manera, respond. Ante todo, derrocar a la burguesa, y despus educar al pueblo. Construiremos escuelas, clubs, Casas del Pueblo [].

Pero eso es irrealizable, seal Lopata.

No ser realizable para vosotros; pero s para nosotros, le respond.

Y bien, es posible que sean estos diablos quienes lo realicen? dijo Alekse Maksimovitch.

Nosotros lo conseguiremos en su totalidad, replic uno de los nuestros, y ello ser peor para vosotros.

Eeh! As que con amenazas! Qu es eso de que ser peor para nosotros? pregunt entre risas Alexe Maksimovitch.

De la siguiente manera: haremos lo que tengamos que hacer, con o sin vosotros, bajo la direccin de Ilitch [Lenin], y entonces ellos os preguntarn: Dnde estabais y qu hacais cuando atravesbamos un momento tan difcil? 20/.

Lenin haba realizado una descripcin enormemente similar de una conversacin con un rico ingeniero poco antes de las jornadas de julio[1917]".

Ese ingeniero, en un determinado momento, haba sido revolucionario. Fue miembro del partido social-demcrata e incluso del partido bolchevique. Hoy, no es sino el terror y el odio hacia los obreros libres e indomables. l, que es una persona cultivada, y que ha estado en el extranjero, dice que si por lo menos fueran obreros como los obreros alemanes; yo entiendo que en general la revolucin social es inevitable; pero aqu, con el descenso en el nivel de los obreros, que ha causado la guerra 21/ no se trata de una revolucin, es un abismo.

Estara dispuesto a reconocer la revolucin social, en el caso de que la historia se condujera con tanta calma y con tanta tranquilidad, regularidad y exactitud como las que caracterizan a un tren alemn entrando en una estacin. Con gran dignidad, el interventor del tren abre las puerta de los vagones y anuncia: Trmino: Revolucin social.! Alleaussteigen (todas las personas descienden del tren)! Entonces porqu no se pasara de la situacin del ingeniero bajo el reino de las TitTitytch 22/ a la situacin del ingeniero bajo el reino de las organizaciones obreras?.

Este hombre ha visto huelgas. Sabe qu tempestades de pasiones desencadena siempre una huelga, hasta la ms comn, incluso en los perodos de mayor calma. Por supuesto que comprende bien que esta tempestad debe ser millones de veces ms fuerte en el momento en que la lucha de clases haya sublevado a todos los trabajadores de un inmenso pas, cuando la guerra y la explotacin hayan conducido al umbral de la desesperacin a millones de personas, a los que los propietarios hacan sufrir desde hace siglos, y a quienes los capitalistas y los funcionarios del zar explotaban y maltrataban desde haca decenas de aos. Todo esto lo comprende en teora, y no lo reconoce mas que en la punta de los labios; simplemente est asustado por la situacin excepcionalmente compleja 23/.

N. Soukhanovo ofreca una explicacin similar a la posicin de los mencheviques de izquierdas: Estbamos opuestos a la coalicin y a la burguesa, al lado de los bolcheviques. No nos habamos fusionado con ellos debido a ciertos aspectos de la creatividad positiva de los bolcheviques [comentario irnico de Soukhanov], o porque sus mtodos de propaganda nos revelaban la cara odiosa que pudiera venir del bolchevismo. Se trataba de una fuerza elemental [stikhiya] pequeo-burguesa, desatada y anarquista que no pudo ser eliminada del bolchevismo hasta que dejaron de seguirle las masas 24/.

El temor de la stikhiya, especialmente del campesinado, constitua un aspecto importante de los mencheviques. Contribuye a explicar el rechazo de la Revolucin de Octubre por este partido as como su insistencia para establecer una coalicin con los liberales y, en caso de fracaso, con el resto de la democracia, y en particular de la intelectualidad.

Ahora bien, si la preocupacin de la intelectualidad de izquierdas sobre el carcter insuficiente del desarrollo de la cultura poltica y de la consciencia de las masas populares tena una base, sin duda, cabe preguntarse cmo poda justificarse su decisin de mantenerse a distancia de la lucha, en tanto en cuanto la revolucin continuaba avanzando. En las condiciones de una profunda polarizacin entre clases, la alternativa al gobierno de los soviets que defenda la intelectualidad, -incluida la intelectualidad de izquierdas- nunca fue clara, y menos para los trabajadores. En realidad, no exista alternativa, si se excluye la derrota de la revolucin. De esta manera se expresaba un trabajador bolchevique en una conferencia de delegados de los trabajadores de la Armada roja, en mayo de 1918: Se nos acusa de haber sembrado la guerra civil. Se trata de un grave error, cuando no una mentira [] Nosotros no inventamos los intereses de clase. Se trata de una cuestin que existe en la vida, un hecho, que todos debemos reconocer 25/. Esta es la razn por la cual, los trabajadores y campesinos, a pesar de las enormes privaciones y de los excesos de la guerra civil, continuaron sosteniendo el rgimen de los soviets: por supuesto, unos de forma ms activa que otros.

La preocupacin de Gorki, a propsito de las masas incultas, polticamente no instruidas, era eminentemente sincera. Pero la revolucin iba avanzando con o sin la intelectualidad. Frente a esto, sera ms razonable tomar parte activa en ello para as facilitar el camino e intentar reducir los excesos. Ciertamente, algunos intelectuales optaron por ello. Un cierto Brik, -figura cultural en Petrogrado- escriba lo siguiente, a principios de diciembre de 1917, en Novaazhizn:

Para mi gran sorpresa, me encontr en la lista electoral bolchevique para las elecciones de la Duma municipal. Yo no soy bolchevique y me opongo a su poltica cultural. Pero no puedo permitir que las cosas continen as. Esto sera un desastre si se dejase a los trabajadores que definieran la poltica. Por consiguiente voy a actuar, pero sin disciplina [exterior]. Aquellos que rehyan actuar y esperen que la contra-revolucin restaure la cultura estn ciegos 26/.

En diciembre de 1917, se form un nuevo Sindicato internacionalista de enseantes, despus de que algunos de estos decidieran romper con el Sindicato pan-ruso de enseantes por cuestionar la huelga [contra el gobierno bolchevique]. La nueva organizacin declar que resultaba inadmisible que las escuelas fueran utilizadas como arma poltica y efectuaron un llamamiento a los enseantes para cooperar con el rgimen con el fin de crear una nueva escuela socialista 27/.

V. B. Stankevitch, miembro del Partido socialista-popular (populista de derechas) y comisario militar en la poca del gobierno provisional, tom una posicin similar en una carta dirigida a sus amigos polticos, redactada en febrero de 1918:

De ahora en adelante, debemos comprender que las fuerzas elementales del pueblo se sitan al lado del nuevo gobierno. Se nos abren dos vas: continuar la lucha implacable por el poder o adoptar una accin pacfica, constructiva, de oposicin leal [].

Pueden pretender los antiguos partidos [del gobierno provisional] que poseen la suficiente experiencia, asumir la gestin del pas, tarea que es cada vez ms difcil? En substancia, no existe ningn programa que pudiramos oponer al de los bolcheviques. Y una lucha sin programa no resulta ms valiosa que las aventuras de los generales mexicanos. E incluso, en el caso de que fuera posible elaborar un programa, debemos ante todo comprender que nos faltan las fuerzas para llevarlo a cabo. Porque, para derrocar al bolchevismo, no en la forma sino en los hechos, sera necesaria la unin de todas las fuerzas: desde los socialistas revolucionarios a la extrema derecha. E incluso, en ese caso, los bolcheviques sern los ms fuertes [].

Queda otra va: la de un frente popular unificado, un trabajo nacional unificado, una creacin comn [].Qu suceder maana? Continuar la tentativa aventurera, en substancia sin objetivo y sin significado, de arrancar el poder? O trabajar con el pueblo para acometer una obra realizable tendente a contribuir a la resolucin de las dificultades a las cuales debe hacer frente Rusia, unido en una lucha pacfica por principios polticos fundamentales, para establecer los fundamentos verdaderamente democrticos al gobierno del pas! 28/.

La cuestin central es que la posicin adoptada por la mayora de la intelectualidad no parece estar de acuerdo con las razones que ella avanzaba al respecto. Lo cual nos lleva a preguntarnos si no existen otras razones. Parece que, en el fondo, la mayora de la intelectualidad socialista revel no ser sino la fraccin ms radical de la burguesa, como lo sealaba el diario SR de izquierda. Dado que la tarea de la revolucin consista en derrocar la autocracia semi-feudal y establecer una democracia liberal, ellos podan apoyar e incluso potenciar el movimiento popular. Pero, desde el momento en que se evidenci y fue lo mismo en el caso de la revolucin de 1905- que en las condiciones rusas la revolucin se transformara en una lucha contra la misma burguesa as como contra el orden social burgus la intelectualidad de izquierdas sinti que el suelo temblaba bajo sus pies.

Tuvieron la impresin que su posicin en la sociedad estaba amenazada. A pesar de todo, gozaban de ciertos privilegios, al menos en trminos de estatuto y de prestigio, e incluso a veces, de ms ingresos y mayor autonoma profesional. Estos privilegios, junto al miedo y a una autntica desconfianza hacia las masas desmandadas e incultas, les llevaban a defender, si no el orden poltico, s el orden social imperante (capitalista).

Con el tiempo, cabe caer en la tentacin de afirmar que la intelectualidad de izquierdas tena razn. Despus de todo, durante los ltimos aos de su vida, uno de los principales temas de Lenin fue la urgente necesidad de incrementar el nivel cultural de la gente. Este aspecto, y en particular el de la cultura poltica del campesinado, que constitua la mayora de la poblacin, fue un factor clave en el ascenso al poder de la burocracia, bajo la direccin de Stalin. Resulta fundamental preguntarse si la posicin hostil que la intelectualidad adopt contra la revolucin de Octubre, no contribuy al mismo.

* David Mandel es Catedrtico de Ciencias Polticas en la Universidad de Quebec en Montreal. Esta contribucin de David Mandel es una versin revisada y aumentada en 2017 para una publicacin brasilea de la publicada en 1981 en el nmero 14 de la revista Critique, pp. 68-87, animada por Hillel Ticktin. El artculo inicial ha sido revisado y aumentado para su publicacin en una revista brasilea, en 2017 (RUS. Revista de Literatura e Cultura. En este tercer captulo agrupamos los captulos III y IV editados por A lencontre). Esta versin es la que ha servido para la traduccin realizada por Sbastien Abbet].


 Notas

1/ Znamia truda, 8 de noviembre de 1917.

2/ Novaa zhizn, 4 de noviembre de 1917.

3/ Tsentralnyi gosudarstvennyi arkhiv Sankt-Peterburga, opis 9, fond 2, delo 11, list 45.

4/ Ibid.

5/ Znamia truda, 8 de noviembre de 1917.

6/ Ibid.

7/ La definicin que dio Pitirim Sorokin, en noviembre de 1917, de las fuerzas creativas de la sociedad que opone a la seudo-democracia es llamativa: ahora, deben llegar a la escena, de un lado, la intelectualidad, la portadora de la inteligencia y de la conciencia y, del otro, la autntica [!] democracia, el movimiento de las cooperativas, las dumas y zemstvos [gobiernos locales instaurados por el zar Alejandro II, nvs] de Rusia y la aldea consciente [!]. Su tiempo ha llegado(Volia naroda, 6 de noviembre de 1917). La ausencia de los soldados y de los trabajadores es manifiesta. Lo mismo que, por supuesto, de las aldeas inconscientes, los campesinos que apoyaban a los SR de izquierda y los bolcheviques. Todas las organizaciones citadas estaban todava dominadas por los socialistas moderados y los cadetes y no disponan de apoyo poltico masivo.

8/ Znamia truda, 17 de diciembre de 1917.

9/ Novaa zhizn, 12 de diciembre de 1917.

10/ N. I. Goutchkov, importante industrial ruso y presidente de la cuarta Duma de Estado.

11/ Novaazhizn, 6 de diciembre 1917. Esto no era del todo exacto. En 1905, la intelectualidad, organizada en el seno de la Unin de uniones, particip en el movimiento huelgustico del otoo. Por primera y ltima vez. No di un apoyo activo a los inmensos movimientos huelguistas del perodo 1912-1914 ni a los de 1915-16.

12/ L.H. Haimson, The Mensheviks, (Chicago: 1975), pp. 102-103. Los mencheviques, en tanto que partido, reorientaron su posicin despus de la revolucin alemana de noviembre de 1918 y adoptaron una posicin de oposicin leal al gobierno de los soviets.

13/ Radkey. op. cit., p. 469-470.

14/ Znamiaborby, 21 de mayo de1918.

15/ Ia. A. Shuster, Peterburgski rabochie v 1905-1907 pp., (Leningrado: 1976), p. 166-168.

16/ The Workers Movement after Lena, en L. H. Haimson, Russias Revolutionary Experience, N.Y., Columbia University Press, 2005, pp. 109-229.

17/ Novaazhizn, 27 enero 1918.

18/ La posicin menchevique-internacionalista consista en que la base poltica del gobierno deba ser ampliada para incluir a toda la democracia. Este trmino siempre fue vago y haca referencia a las capas medias de la sociedad, en particular a los intelectuales.

19/ Edificio en el interior del cual tenan lugar reuniones populares y eventos culturales.

20/ I. Gordienko, Izboevovoproshlovo, (Mosc: 1957), p. 98-101.

21/ Hace referencia a la llegada de campesinos a las fbricas de armamento, en expansin.

22/ Tit Titytch era el personaje de un rico comerciante desptico en una obra de Alexandre Ostrovski (1823-1886).

23/ V.I. Lenin, Polnoe sobranie sochinenii, 5th ed., (Mosc, 1962), vol. 34, 321-322. [Se mantendrn los bolcheviques en el poder ?]

24/ Sukhanov, op. cit., vol. 6, p. 192.

25/ Pervaya konferentsiya rabochikh I krasngvardveiskikh deputatov 1-go gorodksovo raiona, Petrogrado, 1918, p. 248.

26/ Novaazhizn, 5 diciembre de 1917.

27/ Ibid., 6, 9 y 13 diciembre de 1917. La novela de Veresaev a que hace referencia la nota 37 muestra ejemplos de esta posicin as como de la segunda, adoptada por la mayora de la intelectualidad de izquierdas.

28/ I.V. Orlov, Dvaputiperednimi, Istoricheskiiarkhiv, 1997, n 4, pp. 77-80.

Fuente original: https://alencontre.org/


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