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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2017

El negocio de los cuidados
Ms de 300 das de huelga en las residencias de la tercera edad de Bizkaia

Jone Bengoetxea
Rebelin


"Nunca me he sentido tan valiente"- una mujer trabajadora de las residencias de la tercera edad de Bizkaia pronunciaba esta frase hace unos meses. Una mujer que junto con otras cientos de mujeres lleva ms de 300 das de huelga. Una lucha ardua, complicada y tenaz con no pocos obstculos. Una patronal que no negocia y una Diputacin Foral de Bizkaia que mira para otro lado como si no fuese con ellos la cosa y se tratara de una mera disputa laboral. Servicios pblicos subcontratados en condiciones laborales ms que precarias y un largo etctera. Unos seores con traje que miran con desdn a estas mujeres que no se callan ni se resignan.

Con camisetas verdes, megfonos y pancarta en mano, estas mujeres no paran de manifestarse, de concentrarse, de ocupar el espacio pblico desde hace ya demasiado tiempo. Si estis por Bilbao o alrededores no es raro que os las crucis de vez en cuando, y si tenis oportunidad de acercaros y escucharlas no dejis de hacerlo porque la verdad es que emocionan. Los/as familiares de los/as residentes estn con ellas tambin, incluso hasta algunos/as usuarios/as las acompaan de vez en cuando en sus manifestaciones.

A veces da la impresin de que los responsables de esta situacin quisieran que el conflicto se agotara por mera inanicin dejando el asunto como si de repente una cuadrilla de mujeres insumisa hubiera perdido los papeles pidiendo un imposible mientras los bolsillos de algunos siguen engrosando cantidades ingentes de dinero ante un negocio rentable y con un "prspero" futuro.

La solucin no es fcil ante la mercantilizacin y la subcontratacin de los cuidados en el mercado laboral formal, pero urge una respuesta y debate pblico porque si algo coloca esta pelea en mitad de la calle es el conflicto capital-vida. Puro feminismo anticapitalista. Grandes infraestructuras o mega eventos culturales versus la dignificacin de los cuidados en el mercado laboral formal. El algodn no engaa: ah podemos comprobar las prioridades de los que gobiernan.

Las "kellys" en los hoteles, las trabajadoras del servicio a domicilio, las limpiadoras, las que trabajan en los comedores escolares, en los supermercados todas las trabajadoras de los sectores precarios feminizados y por supuesto, las empleadas del hogar y las internas-excluidas de cualquier derecho- se reflejan en muchas caras de este conflicto. La mejora de las condiciones materiales y laborales de las mujeres resulta irrenunciable a pesar de que ello no sea suficiente para romper con las desigualdades estructurales y cronificadas existentes.

Igualmente, esta huelga sostenida por el sindicato ELA, refleja que la organizacin y la lucha colectiva son ms necesarias que nunca. Estas luchas, que son de todas y para toda la sociedad, tienen que estar en primer orden de la agenda del sindicalismo. La propia realidad as lo va marcando y requieren, ms all de lecturas y anlisis polticos-ideolgicos, recursos. Porque est claro que cientos de mujeres no salen a la calle ni hacen huelga desde hace ms de un ao sin recursos. Recursos que se materializan en tiempo, personas-equipo, energa y caja de resistencia. Asambleas, juicios, despidos, visitas, cafs, vinos, acampadas, acompaamientos, ruedas de prensa, publicaciones, la experiencia de negociaciones previas, las noches sin dormir y un largo etctera. Quiz lo mgico de todo esto es lo que no se contabiliza materialmente, sino que lo ms potente est siendo el despertar de conciencia y el empoderamiento individual interno de muchas mujeres que al juntarse con otras multiplican su potencial externo.

"Ni cuidadoras naturales, ni trabajadoras a explotar"- claman las huelguistas, y aunque es cierto que muchas de ellas reconocen que estn cansadas, afirman con rotundidad que siguen estando convencidas del sentido de su lucha.

Aunque el cuidado histricamente ha sido asumido mayoritariamente por mujeres y se ha hecho "gratis y por amor", lo cierto es que para las trabajadoras de las residencias de Bizkaia en huelga sera ms fcil dejar de hacerla y seguir protestando de otra manera, pero ya no hay vuelta atrs para muchas. Lo estn haciendo en el plano laboral y tambin en el plano personal, con todas las consecuencias que ello acarrea tanto dentro como fuera de casa.

La mayora de estas mujeres no toman parte activa dentro del movimiento feminista pero en la prctica lo son sin tener que pedirle el carn a nadie. Muchas ni siquiera son conscientes o definiran su lucha como una lucha feminista, pero algunas siempre les agradeceremos lo que estn haciendo por nosotras y las reconocemos como parte de nuestra genealoga feminista.

Jone Bengoetxea. Poltica de Igualdad del sindicato ELA.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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