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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2017

Una pura ilusin
El mito del cuerno de la abundancia de la energa verde

Stan Cox y Paul Cox
Counterpunch

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


El ambiente que haba en la inmensa marea de gente que particip en la Marcha del Clima [1] de la pasada primavera era electrizante. Y la electricidad era tambin el tema de muchas de las consignas exhibidas. Aqu y all poda leerse en letreros y pancartas: Cambiemos el sistema, no el clima. Pero la mayor parte de los lemas daban a entender que para acabar con la emergencia climtica y evitar catstrofes naturales como las que asolaran el pas unos meses ms tarde los huracanes Harvey e Irma y los grandes incendios forestales del Oeste era suficiente con echar de su cargo a Donald Trump y pasar a una energa de fuentes 100 por cien renovables.

Los brillantes letreros y las alegres pancartas que prometan un cuerno de la abundancia energtica estaban inspirados en algunos estudios acadmicos publicados estos ltimos aos destinados a mostrar cmo Estados Unidos y el resto del mundo podran cubrir el 100 por cien de la futura demanda elctrica con energa solar, elica y de otros sistemas verdes. Los que han adquirido mayor notoriedad son un par de informes publicados en 2015 por un equipo de la Universidad de Stanford, dirigido por Mark Jacobson, pero ha habido otros.

Cada vez son ms las investigaciones que tiran por tierra la pretenciosa afirmacin de que nos encontramos en un momento de bonanza para la energa verde. Sin embargo, Al Gore, Bill McKibben [2] (que hace poco expres sus esperanzas de que el ataque del huracn Harvey a la industria petrolera en Texas fuera una llamada de atencin para buscar una energa 100 por cien renovable) y otras lumbreras de la corriente principal del movimiento por el clima han cobrado nuevas fuerzas gracias a informes como el de Jacobson y han incorporado a su discurso el sueo del 100 por cien renovable.

Y esa visin se est mezclando con otra afirmacin ms general y ms espuria que se ha popularizado especialmente en la era Trump: el sector privado, nos dicen, ha tomado la delantera en la cuestin del clima y las fuerzas del mercado inevitablemente lograrn el sueo del 100 por cien energa renovable y resolvern la crisis por su cuenta. En este sueo, todo es posible; Jacobson ha llegado a afirmar que si se instalaran decenas de miles de turbinas elicas en el mar se podra llegar a amansar huracanes como Katrina, Harvey o Irma. El sueo del 100 por cien ha adquirido el estatus de dogma entre los liberales y los activistas climticos mayoritarios. Los expertos en energa serios que publican anlisis mostrando las graves debilidades de esta idea se arriesgan a que les califiquen de tteres de la industria petrolera o incluso de negacionistas climticos. Jacobson ha llegado a sugerir que podra emprender acciones legales contra el cientfico de la NOAA [3] Christopher Clack y otros veinte colaboradores que publicaron una evaluacin crtica de su obra en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) en junio.

El equipo de Jacobson y otros se aferran a la idea de la transicin a una energa 100 por cien renovable porque desean (y con razn) eliminar la energa fsil y nuclear y prevn que cualquier futuro fallo en el suministro provocado por un dficit en la generacin de renovables ser compensado por esas fuentes sucias. De hecho, eso es lo que afirman o dan a entender muchos de los anlisis opuestos, incluyendo el estudio de Clack.

Sin embargo, ambas partes comparten otros supuestos bsicos. Las dos pretenden satisfacer toda la demanda futura de electricidad mediante la produccin industrial, las mejoras tecnolgicas, la eficiencia y los mercados, sin lmites regulatorios estrictos sobre el total de energa consumida en la produccin y el consumo. Quienes defienden el postulado del 100 por cien renovable estn convencidos de que es posible alcanzar dicho escenario mientras sus crticos concluyen lo contrario, pero ambos coinciden en el objetivo final: el mantenimiento de una economa de elevado consumo.

Este aspecto del dogma es el problema, no lo relativo al 100 por cien. Estados Unidos necesita convertirse en un consumidor de energa 100 por cien renovable lo antes posible. El 100 por cien renovable para un objetivo del 100 por cien de la demanda es el problema. Los escenarios que permitiran cumplir dicha promesa, junto con los estudios que la analizan minuciosamente, me llevan a la conclusin de que sera mucho mejor al menos en los pases ricos transformar la sociedad de modo que pudiera funcionar con mucho menos consumo final de energa pero garantizando la suficiencia para todos. Eso supondra un sistema 100 por cien renovable ms al alcance de la mano y evitara las escandalosas proezas tecnolgicas que requiere el dogma del alto consumo energtico. Tambin cuenta con la ventaja de ser posible.

El despertar del sueo

La bsqueda del sueo del 100 por cien renovable no se inici con los trabajos de Jacobson y sus primeras crticas no fueron las de Clack y colegas. Peter Loftus y su equipo, por ejemplo, evaluaron crticamente 17 escenarios de abandono del carbono en un trabajo de 2015. Y, anteriormente ese mismo ao, el estudio realizado por un grupo de investigadores australianos dirigidos por B.P. Heard evalu la viabilidad de 24 estudios publicados que describen escenarios basados en un 100 por cien de energa renovable.

Este ltimo grupo concluy que ninguno de los trabajos de investigacin evaluados (entre los que se incluan varios dirigidos por Jacobson) proporciona pruebas evidentes de que puedan cumplirse los criterios bsicos de viabilidad. Descubrieron una amplia gama de fallos tcnicos en los sistemas propuestos. La mayor parte de las situaciones hipotticas asuman mejoras tremendamente irrealistas y sin precedentes en la eficiencia energtica (en trminos de kilovatios hora consumidos por dlar invertido en su produccin). Como la produccin de las principales fuentes de energa renovable, el viento y el sol, flucta continuamente y cae regularmente a cero, si se pretende satisfacer toda la demanda sin interrupciones hay que contar con el respaldo de grandes cantidades de electricidad de carga base; ningn estudio poda gestionar esta limitacin sin quemar niveles ecolgicamente destructivos de biomasa o hacer estimaciones descabelladas de produccin hidroelctrica.

Las distintas situaciones hipotticas no tenan en cuenta la sobrecapacidad y la redundancia que necesitara para funcionar esa economa de elevado consumo energtico en medio de un clima global cada vez ms imprevisible. (Este ao, las gentes de Texas, Florida y el Oeste en particular pueden atestiguar las profundas consecuencias que ha tenido esa imprevisibilidad). Los estudios no valoraban el crecimiento de cuatro a cinco veces de la infraestructura necesaria para alojar la energa renovable. Ni tampoco las dificultades para mantener el voltaje y la frecuencia de la corriente alterna dentro de lmites extremadamente ajustados (una necesidad en las sociedades dependientes de la tecnologa) cuando gran parte del suministro proviene del viento y del sol. Todo esto nos lleva, escribe el equipo de Heard, a una fragilidad sistmica que frustrar los intentos por proporcionar la produccin elctrica prometida cuando sea necesaria.

El grupo de Loftus descubri esas mismas debilidades en los estudios que examin. Pero adems resalt algunos escenarios de los trabajos de Jacobson y Delucchi, del World Wildlife Fund (WWF) y de Worldwatch. Esos escenarios tenan en comn dos hiptesis consideradas fuera de la realidad: una mejora de la eficiencia equivalente al triple o al cudruple del ndice histrico y la fabricacin de una capacidad de generacin basada en fuentes renovables muy superior a la capacidad de generacin elctrica construida en las ltimas dcadas. Su conclusin es que sera prematuro y muy arriesgado apostar el planeta a la posibilidad de lograr situaciones hipotticas como esas.

Lmites irrevocables

En su publicacin de la revista PNAS, por la que Jacobson amenaz con demandar a Clack, el grupo de expertos examin dos trabajos de 2015, uno de los cuales era una muy aclamada hoja de ruta para alcanzar la plenitud, 100 por cien de energa renovable en todos los estados de EE.UU. Adems de los errores de modelizacin, gran parte de la crtica de Clack se relaciona con la utilizacin generalizada de tecnologas que todava no existen o que no han sido suficientemente comprobadas y no pueden ampliarse a la descomunal escala prevista. Entre estas se incluyen la acumulacin subterrnea de energa termal en prcticamente cualquier edificio del pas, un sistema de transporte areo que funcione solo con hidrgeno (!), granjas elicas desplegadas sobre el 6 por ciento de la superficie de los 48 estados contiguos, un aumento escandaloso e irrealista de la energa hidroelctrica con efectos ecolgicos perjudiciales y una ampliacin de la capacidad de generacin elctrica meterica a un ritmo de unas 14 veces el ndice de la expansin de capacidad media el ltimo medio siglo.

Pero aunque fuera fsicamente posible lograr todos estos incrementos de escala y el Congreso encontrara la manera de derogar y sustituir la Ley de Murphy, el sueo del 100 por cien a gran escala no sera posible. Patrick Moriarty y Damon Honnery, de la Universidad Monash de Australia han identificado (en una serie de trabajos publicados desde 2000, por ejemplo el publicado en 2016 en Energy Policy) varios factores cruciales que limitarn la potencia global de salida de la energa renovable. Por ejemplo, las tecnologas renovables explotan primero las localidades con vientos ms fuertes o mayor insolacin y, al ampliarse, se trasladan a territorios cada vez menos productivos. All, su construccin y funcionamiento requerirn tanta aportacin de energa como en las localidades anteriores, pero su produccin ser menor.

Adems, debido a su generacin intrnsecamente intermitente, gran parte de la energa elctrica procedente del viento y del sol tendr que almacenarse utilizando bateras, hidrgeno, aire comprimido, agua bombeada u otros medios. Luego tendr que reconvertirse en electricidad y trasportarse desde regiones a menudo remotas a los lugares donde se concentran la poblacin y las empresas. Ello supone una grave disminucin de la energa neta disponible para la sociedad, porque una gran parte se gasta o se pierde durante su conversin y trasmisin. Por ltimo, la produccin de energa elica, solar, geotermal, de biomasa y, especialmente, hidroelctrica, tiene un impacto ecolgico sobre el paisaje. Por tanto, si queremos detener la degradacin y destruccin de los ecosistemas naturales de la Tierra, ser necesario vetar extensas reas al sector elctrico.

Moriarty y Honnery demuestran que si tomamos en cuenta todos esos factores, la ampliacin de la energa renovable se estrella contra una pared de ladrillo, el momento en el que se precisa tanta energa para instalar y hacer funcionar instalaciones elctricas como la que estas generarn a lo largo de su vida operativa. Pero, incluso antes de alcanzar dicho punto, no tendr sentido expandir una capacidad de generacin con una produccin neta cada vez menor. Su conclusin es que, como resultado, la produccin total de energa renovable del futuro podra ser muy inferior al consumo actual de la energa.

Qu es (exactamente) lo que esperamos?

Un punto fundamental pero que se suele pasar por alto al hablar de la meta de utilizar energa 100 por cien renovable es que intenta cubrir las pautas de demanda del futuro dejando intactas las grandes diferencias en el acceso a la energa y otros recursos. La economa estadounidense mantendra su sobreproduccin, sobreconsumo y sus desigualdades, mientras miles de millones de personas de las regiones y pases ms pobres seguiran si tener acceso a la energa necesaria para una calidad de vida mnimamente buena.

Los escenarios de energa 100 por cien renovable y sus objeciones crticas encierran una valiosa leccin. Sin proponrselo, muestran de forma cruda por qu los pases ricos necesitan empezar a planificar cmo vivir en el mundo de energas renovables con un menor consumo imaginado por Moriarty y Honnery y no en el de elevado consumo energtico previsto por la mayora de los escenarios convencionales del 100 por cien renovables. El mundo que estos ltimos crearan, centrado en el mantenimiento del nivel de derroche actual, no sera un mundo verde y agradable. Se consumiran hercleas cantidades de fuerza de trabajo fsico y mental, desaforadas cantidades de recursos fsicos (Incluyendo inmensos tonelajes de combustibles fsiles) y se sacrificaran ecosistemas enteros de toda la superficie de la Tierra para generar ms electricidad. Todo ello dara lugar un mundo bastante sombro. Mientras la sociedad est completamente centrada en la adquisicin de suficiente energa para seguir conduciendo, volando y sobreproduciendo tanto como deseemos, hay pocas esperanzas de que vayan a ser resueltos otros problemas, como la enorme distorsin del poder poltico y econmico y de la calidad de vida, o la opresin racial y tnica.

Dentro el movimiento por el clima, algunas personas creen en el dogma del 100 por cien y en el sueo que ofrece: que el acomodado estilo de vida estadounidense (el American way of life) pueda perpetuarse y ampliar su esfera de influencia sin variar el paso. Otras saben que se trata de un sueo imposible de color de rosa pero instan al movimiento a limitar la discusin pblica sobre esas ensoaciones verdes, porque hablar de una economa regulada de baja energa sera fatal para las esperanzas y el entusiasmo de los activistas de base.

El debate sobre la esperanza ignora la cuestin principal: qu es lo que esperamos? Si nuestra esperanza es instalar la suficiente capacidad solar y elica para mantener indefinidamente en las sociedades ricas del mundo la actual produccin de energa, entonces s, la situacin es desesperada. Pero podemos mantener otras expectativas que, aunque de momento parezcan borrosas, al menos estn a nuestro alcance: limitar el calentamiento producido por el efecto invernadero para que las comunidades actualmente empobrecidas y oprimidas de todo el mundo puedan mejorar sus vidas; que todo el mundo tenga suficiente acceso a comida, agua, refugio, seguridad, cultura, naturaleza y otras necesidades; o que se acabe la explotacin y la opresin a los humanos y la naturaleza. Siempre hay esperanza, a menos que confundamos los sueos con la realidad.

Notas del traductor:

[1] Jornada de protestas realizada el da 29 de abril de 2017, en la que miles de personas en varias ciudades de Estados Unidos marcaron el centsimo da de gobierno del Presidente Donald Trump marchando en protesta contras sus polticas medioambientales .

[2] A mbientalista estadounidense , especialmente conocido ​ por sus escritos sobre el impacto del calentamiento global .

[3] La Administracin Nacional Ocenica y Atmosfrica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA) es una agencia cientfica del Departamento de Comercio de los Estados Unidos cuyas actividades se centran en las condiciones de los ocanos y la atmsfera .

 Fuente : https://www.counterpunch.org/2017/09/14/100-percent-wishful-thinking-the-green-energy-cornucopia/

 El presente artculo puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y nombrar a su autor, su traductor y a Rebelin como fuente del mismo



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