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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2017

Reinventar la guerra en nombre de la desertificacin es criminal

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


Cuando el gobierno de Mr. Trump le dice al gobierno de Colombia, que lo va a desertificar, lo que realmente quiere decirle es que Estados Unidos no esta dispuesto a aceptar que la guerra se acabe as nada mas poniendo en riesgo los negocios de la potencia extranjera y sus aliados empresarios de la muerte en pas ajeno. La paz no esta en los planes de la ultraderecha americana, ni tampoco de la propia que encarna el letal rgimen Uribe y sus defendidos empresarios de las tierras, de la fe y del paramilitarismo, quienes para garantizar su existencia deben tener un enemigo cierto o inventado. Los estados unidos de Trump estn rankiados en el primer lugar mundial como el pas que mas guerras alienta y mas muertes de civiles produce, pero adems es el primer exportador de armas de todo alcance, capacidad y calibre y tiene el record de intervenciones para impedir la libre autodeterminacin y soberana de los pueblos.

En armas pequeas facturan mas de 1000 millones de dlares por ao (Centro de estudios SAS, sep. 2017). El crecimiento en las ventas de armas en corto tiempo se ha acelerado y supera el 8.4% que obtuvo entre 2011 y 2016. Los conflictos que organiza, enciende y atiza para que se extiendan antes que acabarse, le permite vender en promedio una de cada tres armas, mientras pases como China, Francia y Alemania juntas venden 1 de cada 7 (The independient journal). No se descarta que por cada venta legal los mismos empresarios controlen el mercado ilegal.

Resulta lgico entender que con el regreso de la carrera armamentista y el apoyo meditico que extiende la sensacin de enemigos peligrosos en todas las esquinas, los primeros beneficiados sern los estados unidos, que podrn acercarse al pleno empleo siguiendo la formula de que a mas guerras mas trabajo, mas ingresos, mas produccin y mas estabilidad interna, pero en todo caso, haciendo la obligatoria salvedad de que esas guerras deben hacerse por fuera del territorio americano y el de uno que otro aliado de verdad como Gran Bretaa. Con guerra afuera habr oferta de empleo adentro para satisfacer el inters hasta del ultimo de los americanos pura sangre, ario americano, e incluso servir para reforzar la explotacin del trabajo carcelario realizado por seduccin, aunque sea trabajo forzado entre racismos y odios contra los empobrecidos del mundo que en prisin suman mas de dos millones de asalariados en situacin de sin derechos y sujetos a humillacin y maltrato.

La era nuclear y la amenaza atmica completa el cuadro de expansin del terror, que ya reporta logros como que Japn rompiera su promesa de no tener ejercito y que Alemania se metiera en la lgica de superioridad que para mal le traer el recuerdo de su responsabilidad sin nombre en el holocausto. La amenaza atmica no la producen los 10 pases que tienen menos del 5% de las ojivas nucleares, si no la de Estados Unidos y Rusia que tienen el 94%. Se calcula que el arsenal nuclear de estados unidos es de 6800 ojivas (ICANW). La sola amenaza es til para el sometimiento poltico pero no afianza las ganancias econmicas, por lo que es previsible que sea necesario explotar al menos una bomba para probar su eficacia y aumentar la demanda de produccin. De nada sirve el arsenal si no se experimenta, si no se prueba su eficiencia, de ah el afn de convencer al mundo de que hay un enemigo al que hay que es necesario desaparecer de la faz de la tierra, pero ya no es un gobernante como Hussein, Arafat, Bin Laden o Gadafi, si no que el enemigo tiene que ser plural, un territorio, un pueblo, una visin del poder, un lugar llamado Norcorea.

Las empresas que fabrican, venden, comercializan, imponen mercados y trafican armas para surtir a ejrcitos legales, ilegales o mafias son especialmente de Estados Unidos, es capital americano, que produce rentas que algo dejan para redistribuir en su territorio. Lo que queda de la guerra no es legal ni ilegal, ni publico ni privado, es una mezcla de todo y los inversionistas saben recuperar con creces los montos invertidos sobre todo cuando los pases son como Colombia: dbiles, de mala fama y embelesados en matarse por odio, por oficio y por placer. A las empresas de la muerte no les importa si hay narcotrfico, cultivos en avanzada o consumidores compulsivos, les interesa tener ganancias y la paz nunca podr ser su mejor aliada, no esta en sus agendas, el saqueo esta en mitad.

Las empresas con mayores ganancias por ventas de armas efectivamente son Norteamericanas, entre las que se destacan Lockheed Martin (con ventas por 40.000 millones de dlares), Boeing Raytheon, Northrop Grumman, United Technologies y otras numerosas compaas militares privadas que surten de equipamientos, asesoras, servicios y mercenarios a los pases elegidos por estados unidos para promover invasiones y empujar la existencia de guerras, al margen de cualquier impedimento legal o de soberana. Se destacan empresas como blackwaters worldwide, con contratos en Afganistn e Iraq, que ofrece centros de entrenamiento, asesora, vehculos blindados, helicpteros, aviones y soldados en nomina que apoyan tropas, hacen espionaje, vigilan y cuidan intereses del capital. Entre sus actividades de las que dependen sus ganancias, esta prestarle servicios criminales por contrato a los gobiernos, a los que sirven con ejrcitos privados sin ley, ni compasin humana mercenarios- entre los que exmilitares colombianos ocupan lugar especial por su arrojo, valor y sangre fra para producir soluciones (asesinatos, desapariciones, amenazas , atentados, incendios, destruccin ) mas rpidas y sin manchar el nombre del estado. Con alto prestigio, bien rankiadas, certificadas por su calidad y acreditadas de excelencia por sus servicios de barbarie. Aegis defense services, Triple canopy y Dyncorp, de conjunto han recibido al menos el 20% del total de

1, 4 billones de dlares de los gastos ocasionados para mantener la invasiones de Afganistn e Iraq (elordenmundialsigloxx.com, octubre 2013, empresas militares).

Se calcula que desde la constitucin del 91 en Colombia han operado 77 compaas militares de seguridad privada (CMSP) con la misin de proteger a la embajada americana, al personal de campo en zonas de erradicacin de cultivos ilcitos, cuidar oleoductos, escoltar a ejecutivos de empresas multinacionales y otras que permite cada contrato. De estas compaas la mas conocida es Dyncorp International, con ingresos anuales de 2 mil millones de dlares procedentes del Pentgono y de Colombia, de donde a 2001 ya haba sacado a no menos de 200 mercenarios para intervenir en Afganistn, Kosovo, Kuwait, Bosnia, Somalia, Angola, Hait y Bolivia. Internamente se calculaba en 2010 la presencia de 1.000 mercenarios o contratistas de la guerra, en distintas tareas, como las que hacan los tres norteamericanos retenidos por las FARC y de las que se tiene en juicio a Simn Trinidad (Fernando Estrada, Una guerra por contrato, razonpublica.com, 2009). Un ejemplo relata que u n suboficial del Ejrcito de Colombia que dirigi varios pelotones en el Cauca, y que se gradu en el 2006 como suboficial del Ejrcito al que lleg impulsado por la pobreza ingres contratado como mercenario en una milicia privada a prestar servicios al gobierno estadounidense en el Medio Oriente, a donde lleg a ser parte de una guerra que no era suya pero que, dice, le dar una mejor vida que la guerra de su pas, porque all gana el doble y se arriesgo menos (Yeferson Ospina, Colombia ahora exporta mercenarios, elpais.com.co, octubre de 2013)

En Colombia esta en proceso la consolidacin de la paz y el pueblo no puede dejarse arrebatar esta conquista, acosados con excusas y engaos de las ultraderechas y los financistas. Efectivamente hay narcotraficantes, muchos son protegidos por altos funcionarios del estado, por las elites y sus poderes incrustados en las instituciones, pero esa no es excusa para que el pas sea metido otra vez en una guerra de la que solo saldra cuando deje de existir como pas y ya no haya lugar para morir.

 

P.D. El estado y los funcionarios que se niegan a cambiar el chip del enemigo interno, no podrn acusar a obreros, campesinos o estudiantes de terroristas, porque se acaba la guerra. Ya no hay guerrilleros de las FARC y el ELN tiene en silencio sus fusiles. Quien es el enemigo entonces?,...... la cocana maestro, hay que echarle la culpa a la mata de coca para defender la democracia...... Diran los justicieros y vengadores, que se niegan a dejar vivir en paz, que se niegan a entender que la vida vale mas que la muerte.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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