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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2017

Catalua-referendum
Scrates quera cumplir la ley, Critn peda desobediencia civil

Javier Cortines
Rebelin


A slo quince das del referndum del 1-0 sobre la independencia de Catalua, quiero recordar un dilogo que tuvieron hace 2500 aos Scrates, partidario de respetar las leyes, y su amigo Critn, quien argumentaba que, en una sociedad corrompida, era legal saltrselas a la torera.

Sus argumentos cobran gran actualidad en Espaa, donde la opinin pblica se encuentra crispada y la mayora de las instituciones atraviesan una profunda crisis, (espoleada por una creciente falta de credibilidad), tras haber absorbido el humus de estos tiempos en los que se pone en duda, incluso, la imparcialidad de la justica.

Scrates (que representaba la vieja mentalidad del siglo V) amaba Atenas y defenda que no haba nada por encima de la ley. Su amigo Critn, por el contrario, rechazaba sus argumentos pues l, que se consideraba hijo del nuevo espritu del siglo IV, se mostraba partidario de desobedecer a los jueces pues, en aquella poca, la fe en la patria se haba desmoronado.1

Critn vive inmerso en el relativismo de una poca que infravalora lo transcendental. El amigo y discpulo de Scrates, consideraba que las leyes no nos obligan a nada. Y, ya que no nos proporcionan ningn beneficio, no tenemos para ellas ni deberes ni obligaciones. 2

Ambos amigos hablaron de la validez de las leyes en la prisin de Scrates, cuando ya faltaba muy poco para que el sabio tomara la cicuta, ya que haba sido condenado por el Arepago (Tribunal Superior de Atenas) al destierro o al suicidio, por pervertir con sus ideas a la juventud.

Cuando Critn le propone huir (era un hombre muy rico y el carcelero aceptara de buena gana un soborno), Scrates le responde que ningn ciudadano est por encima de la ley, y que l la cumplir, para asegurar la buena marcha de la polis, aunque le parezca injusta.

As responde Scrates a Critn cuando ste le habla de fugarse: Si en un momento determinado las leyes nos perjudican y creemos que estn equivocadas, por qu no pensamos si tambin estaban equivocadas cuando nos beneficiaban?

El maestro pensaba que El ciudadano, a ttulo personal, no es nadie para decidir la justicia o injusticia de las leyes y afirmaba que tanto en este mundo como en el otro, es mejor sufrir una injusticia que cometerla.

Sin querer hacer paralelismos entre la Espaa de 1978 y la de 2017 (recurriendo para ello a la alegora de Scrates), se puede decir que estamos viendo cmo se forma, cual erizada montaa de agua, un Tsunami en las costas catalanas que, sin duda, impactar en la inexpugnable Madrid.

Tanto los Hunos como los Otros han bloqueado, matado, el dilogo, y, por no esforzarse por entenderse (o al menos intentarlo sin juegos de magia) ahora nos encontramos en un callejn sin salida, con trampa mortal incluida. Dicho con la mxima de Goya el sueo de la razn (dilogo) produce monstruos (o los producir).

Y Vuelve a cantar Quiquiriqu el Noble Gallo Beneventano para partir sendas lanzas a favor de Ada Colau y Manuela Carmena, que se estn convirtiendo -ya lo eran- en un referente de honestidad democrtica que tristemente no tiene muchos espejos en nuestra esperpntica bancada.


Notas

1 Dilogos de Platn, Pgs. 83, 84 y 85. (Ediciones Bruguera, 1984). Algunas de esas ideas son analizadas por los traductores y prologuistas M Juana Ribas y A. Gonzlez Gallego.

2 Idem.


Blog del autor: http://www.nilo-homerico.es/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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