Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2017

Cmo el tema nacional y el tema social se relacionan en Catalunya y en Espaa

Vicen Navarro
Pblico.es


Hoy existen dos problemas graves en Espaa, que estn relacionados pero en situacin distinta a lo que se creen muchas voces, incluyendo de izquierdas. Uno es el problema social, que es el mayor y ms urgente, pues la calidad de vida y bienestar de las clases populares se ha estado deteriorando de una manera muy marcada durante estos aos de la Gran Recesin (ver El nuevo rgimen social de Espaa, Pblico. 21.06.17; El mayor problema que tiene hoy Catalunya del cual no se habla: la crisis social, Pblico, 30.06.17; y Qu pasa en Catalunya? Lo que no se dice en los medios ni en Catalunya ni en Espaa, Pblico, 11.09.17). Tal problema debera ser motivo de movilizacin y respuesta prioritaria por parte de las izquierdas, pues histricamente han sido los instrumentos polticos creados para defender sus intereses.

El otro problema es el problema nacional, resultado en parte de una transicin inmodlica que perpetu un Estado uninacional borbnico, claramente centralizado y radial, origen de las tensiones territoriales que han alcanzado su mxima expresin estos das, en el conflicto entre el Estado espaol (representante del nacionalismo uninacional espaolista) por un lado, y la Generalitat de Catalunya (representante de la versin independentista del nacionalismo catalanista) por el otro.

Las causas de la enorme crisis social

Las causas de la crisis social son fciles de ver, aunque el lector no las ver, oir o leer en los mayores medios de informacin del pas. Como he mostrado en mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crtica al pensamiento econmico dominante (Anagrama, 2015) tales causas son las polticas neoliberales que los gobiernos espaoles, incluyendo los catalanes, han ido imponiendo a la poblacin (y digo imponiendo porque no estn en sus ofertas electorales) durante estos aos, y que incluyen desde las reformas laborales (que han causado un gran descenso de los salarios y un gran crecimiento del desempleo y la precariedad) a los enormes recortes en las transferencias pblicas (como las pensiones) y servicios pblicos del Estado del Bienestar (como la sanidad, la educacin, los servicios sociales, las escuelas de infancia mal llamadas guarderas en Espaa los servicios domiciliarios a la poblacin con discapacidades, la vivienda, y muchos otros).

Y lo que es importante de subrayar es que los responsables de tales polticas tienen nombres y apellidos: han sido los partidos gobernantes en Espaa, especficamente el PSOE, que las inici (y que nunca ha hecho una autocrtica por ello), y el PP que las continu y expandi. En Catalunya, el mayor responsable ha sido Convergncia Democrtica de Catalunya, CDC, que ha gobernado la Generalitat de Catalunya durante la mayora del periodo democrtico (30 de 37 aos), en alianza con Uni Democrtica hasta el 2015, y luego con ERC, en la coalicin Junts Pel S, liderado por CDC. En realidad, CDC es el partido cataln ms parecido al PP en Espaa, con el cual, por cierto, siempre ha tenido, en temas econmicos y sociales, gran afinidad al pertenecer a la misma familia poltica, la neoliberal conservadora. Su enorme poder institucional y meditico (este ltimo resultado de la instrumentalizacin en trminos abusivos de los medios de informacin pblicos, y de los medios privados a travs de subvenciones clientelares y corruptibles) aparece en todas las dimensiones de la vida poltica del pas, en un sistema caciquil, fundado por la familia Pujol, que contina, aunque bajo un nombre diferente, con el Partit Demcrata de Catalunya o PDeCAT. La sustitucin del presidente Mas por el presidente Puigdemont es mero marketing poltico que no ha cambiado la ideologa y modus operandi de tal partido.

La ideologa hegemnica en los aparatos de la Generalitat de Catalunya gobernados por Convergncia

Su ideologa es un nacionalismo conservador que en su da tena una concepcin etnicista e incluso racista (Hay que recordar, que Pujol haba llegado a decir que los trabajadores que venan de Andaluca y/o Murcia, definidos como charnegos, tenan un coeficiente intelectual ms bajo que los catalanes, hecho que sorprendentemente no tuvo respuesta y denuncia en Catalunya, excepto por unas pocas voces, incluyendo la ma, cuando era yo entonces precisamente el mdico de los llamados charnegos en el barrio ms pobre de Barcelona, el Somorrostro). Este elemento de superioridad e identidad ya no se basa tanto ahora en un elemento tnico y racial (aunque al escuchar a la esposa de Pujol, la Sra. Ferrusola, no parece claro que esta visin haya desaparecido) sino un elemento cultural. Este nacionalismo profundamente conservador, mezcla de neoliberalismo con apuntes de democracia cristiana y cultura montserratina, es todava dominante en tal partido. Esta ideologa tambin conocida como pujolismo ha tenido un enorme impacto en la vida poltica y meditica, y contina tenindolo. Y los partidos que la sostenan son CDC y UDC, los mayores co-responsables del subdesarrollo social de Catalunya. Son tambin instrumentos polticos que sirven primordialmente los intereses econmicos y financieros de la estructura del poder catalana. Este servicio no se hace solo como mero instrumento de tales intereses, sino tambin como transmisin de la ideologa neoliberal (CDC) y conservadora (UDC) que les beneficia.

Una ancdota refleja lo que digo. Cuando volv del exilio, dirig un estudio del Estado del Bienestar cataln en donde se mostraban sus enormes dficits como resultado de las polticas pblicas aplicadas por el gobierno cataln conservador neoliberal (y por el Estado espaol). Tal estudio fue ms tarde distribuido ampliamente, a travs de videos, por una persona annima, sin conocerlo yo, y que tuvo un gran impacto. El portavoz de CDC, el Sr. Felip Puig, lo denunci en el Parlament, acusndome de que yo haba vuelto a Catalunya para generar una lucha de clases, a lo cual respond que yo solo estaba fotografiando la realidad social catalana, a travs del estudio, aadiendo que eran ellos los gobernantes de Catalunya- los mayores corresponsables del gran retraso social de Catalunya.

Desde entonces soy una de las personas ms vetadas en los medios catalanes de informacin. Hoy esta lucha de clases contina en Catalunya, y las polticas de recortes y privatizaciones masivas y las reformas laborales, aprobadas ambas por CDC, tanto en las Cortes Espaolas (en alianza con el PP), como en el Parlament de Catalunya, son las responsables del subdesarrollo social de las clases populares. Un dato refleja muy bien lo que estoy diciendo. Durante la Gran Recesin (2008-2016) las rentas del capital han aumentado en Catalunya de un 42% a un 45% (el mayor aumento en la poca democrtica), mientras que las rentas del trabajo han ido disminuyendo de un 50% a un 46% durante el mismo periodo.

Cmo estn relacionados el tema nacional y el tema social?

En teora, todas las opciones polticas afirman retricamente que su objetivo final es mejorar la calidad de vida y bienestar de la poblacin. Y ello ocurre especialmente en el caso de los partidos independentistas, que sealan su compromiso con el tema social argumentando que el problema social en Catalunya solo puede resolverse mediante la secesin de tal pas de Espaa, pues el problema social est causado por Espaa (porque, en su versin ms belicista, Espaa roba a Catalunya). De ah que concluyen que la resolucin del problema nacional tiene que ser prioritario dejando la solucin de lo social a despus, una vez se tenga la independencia. Y an cuando retricamente se dice en su argumentario que el tema nacional y el social siempre van juntos, en realidad anteponen siempre el tema nacional al tema social. Y ello ocurre tambin con las izquierdas independentistas (ERC y CUP) que as justifican su alianza con las derechas (lo cual dificulta la resolucin rpida del problema social, relegado a un futuro lejano, a cuando seamos independientes).

El coste social de algunas izquierdas al aliarse con las derechas independentistas

Ello lleva a tales izquierdas independentistas a aliarse con las derechas en un proyecto dirigido por el PDeCAT para conseguir la ruptura con Espaa, partido que, al controlar la gran mayora del aparato de la Generalitat, jugara un papel clave en la transicin hacia el desarrollo de tal secesin. Ahora bien, tal alianza est imposibilitando la resolucin el problema social. En este aspecto no es cierto lo que el Sr. Oriol Junqueras, Vicepresidente de Junts Pel S, y dirigente de ERC, dijera en el programa de Ana Pastor en La Sexta este pasado domingo que, segn l, el presupuesto aprobado por Junts Pel S haya sido el ms social de los que hayan existido durante el periodo democrtico.

Los datos muestran lo contrario. El gasto pblico social del presupuesto de la Generalitat para el ao 2017, aprobado por Junts Pel S con el apoyo de la CUP, era un 11,1% ms bajo del que se haba aprobado en el ltimo ao del gobierno tripartito de izquierdas 2010 (y del cual, por cierto, ERC era miembro). Y ello pas en prcticamente todos los captulos del Estado del Bienestar (un 9,9% menos en educacin, un 10,4% menos en sanidad, un 56% menos en vivienda, un 7,1% menos en proteccin social, y as captulo por captulo). Por otra parte, la Renta de Garanta Ciudadana, que provena de una Iniciativa Legislativa Popular (y que fue aprobada en el Parlament) fue recortada significativamente hace solo unos das por el gobierno independentista, sin apenas discusin o debate y sin alboroto meditico. Y un tanto similar ocurri con la reciente propuesta escrita en el proyecto de Decreto de Turismo (que el Conseller de Empresa y Conocimiento y el Govern quieren aprobar para finales de 2017), en donde propone, nada ms y nada menos, que cualquier vivienda pueda convertirse en turstica sin lmite de das al ao (tirando por tierra toda la lucha del Gobierno municipal de Ada Colau contra el alquiler turstico ilegal). Frente a tal expansin de los pisos tursticos (que estn expulsando a las clases populares de su barrio), hubo un silencio ensordecedor por parte de los medios, absorbidos todos ellos en el tema nacional.

Estos datos muestran que la alianza con la derecha catalana para conseguir la secesin se realiza a costa de la continuacin del deterioro social. Es cierto que la presencia de ERC en el gobierno Junts Pel S ha disminuido la intensidad de los recortes de gasto pblico. Pero no hay duda de que si se hubiera aliado con las izquierdas En Com Podem y el PSC (como lo hizo en el tripartito), se podra haber establecido un gobierno que habra podido disminuir la enormidad del problema social. Hoy las encuestas muestran que de haber una eleccin, este tripartito de izquierdas podra gobernar Catalunya. Esta alternativa ni siquiera es considerada en el planteamiento independentista, dando pie para que PDeCAT utilice el tema nacional para ocultar el problema social, tal como hace tambin la derecha espaolista, el PP, que son tambin profundamente nacionalistas, herederos de los que se definieron como los nacionales, interrumpiendo un Estado democrtico -la II Repblica- con un golpe militar, y del cual hablar en la parte final del artculo.

Por qu la clase trabajadora no es independentista

El hecho de que el proceso proindependentista est dirigido por las mismas derechas responsables del gran problema social explica el escaso atractivo de tal proyecto por parte de las clases populares, que no apoyan la secesin. De ah que cuando los secesionistas hablan de que el pueblo cataln quiere la independencia, estn faltando a la verdad. La mayora de la poblacin catalana no desea la independencia. Es ms, la monopolizacin del soberanismo (que es el apoyo al derecho a decidir) por el independentismo (que es el apoyo a la secesin) est dificultando seriamente el desarrollo del soberanismo, pues la manera tan poco democrtica con que Junts Pel S est actuando est desacreditando el soberanismo. Poner las urnas para que la poblacin vote es una condicin necesaria, pero no suficiente, para definir la hoja de ruta como democrtica. Democracia requiere una diversidad de opiniones expresadas a nivel de los medios pblicos de informacin, hoy totalmente controlados por el gobierno de la Generalitat. La falta de garantas para realizar el referndum no est causada nicamente por el Estado central, pues hay muchas garantas que son responsabilidad exclusiva de la Generalitat. de Catalunya que siempre ha mostrado escasa conciencia democrtica. En Catalunya, como en el resto de Espaa, existe casi una dictadura meditica con prctica exclusin de voces de izquierda, excepto las independentistas, como las CUP, o las que apoyan su hoja de ruta, como el Podem dirigido por Albano Dante.

Tales izquierdas son fuerzas muy minoritarias en los barrios obreros, pues son percibidas en este caso como que estn apoyando una movilizacin a favor del mal llamado referndum dirigida por el responsable de la crisis social que les ha daado tanto. Tal punto de vista qued muy claro cuando una mujer trabajadora del barrio obrero de Nou Barris en la reunin de la Coordinadora de Catalunya en Com, indic que el cuerpo me pide ir y sumarme a una manifestacin que es anti PP. Pero el corazn me lo impide porque las tripas se me revuelven cuando veo a Puigdemont, el dirigente de los que nos han hecho tanto dao, liderndolo. No, compaeros, no podemos apoyar tal proyecto. Son los que siempre nos han hecho dao. Presentar que las nicas alternativas probables son Rajoy o Puigdemont es un abuso que permite una enorme manipulacin, como estn haciendo Junts Pel S y la CUP hoy en Catalunya. La pluralidad nacional existe ya en Catalunya. De ah que el problema nacional no se resolver a no ser que sea apoyado por las clases populares, que constituyen la gran mayora de la poblacin catalana. A no ser que dichas clases vean que tal cambio les beneficiar, no se movilizarn a su favor. Y es difcil que vean que se beneficiarn si los dirigentes y partidos polticos que hegemonizan tales movimientos son de derechas. Solo en el caso de que el movimiento de transformacin nacional lo dirijan las fuerzas polticas que hayan mostrado su compromiso con las clases populares (a travs de polticas pblicas que les favorezcan), habr tal movilizacin. La experiencia escocesa muestra claramente esta situacin. El partido nacionalista escocs fue votado incluso en Glasgow (la Barcelona de Escocia), al estar ms a la izquierda que el Partido Laborista. Cuando acentu su independentismo, perdi votos.

La solucin de los problemas sociales y nacionales en Catalunya y en Espaa

La evidencia es clara que el enorme problema social de Espaa y de Catalunya responde a causas comunes: el enorme dominio del Estado espaol y de la Generalitat de Catalunya por parte de las derechas, que explica el subdesarrollo social tanto de Espaa como de Catalunya. Los datos as lo muestran. Y las polticas econmicas y sociales que han estado aplicando son muy semejantes, correspondiendo a su sensibilidad neoliberal conservadora. He documentado que el argumento que utilizan para justificar la aplicacin de tales polticas (de que no hay otras alternativas) no es sostenible. Hay alternativas.

Otro elemento comn de estas derechas es que las dos, la espaola y la catalana, son nacionalistas conservadoras pero de caractersticas muy distintas: una es el nacionalismo espaolista, que es el ms fuerte y dominante, de races imperialistas (que fund el imperio espaol), de carcter racista (el da nacional, el 12 de Octubre, era el da de la Raza) y enormemente opresivo y asfixiante. Su mxima expresin apareci durante la dictadura fascista, que fue una dictadura no solo autoritaria, sino tambin totalitaria, es decir, que intentaba crear un nuevo hombre (las mujeres no cuentan en el fascismo), imponiendo sus normas, incluidas en las reas ms personales como el sexo o el idioma para configurar una nueva sociedad, creando una cultura la cultura franquista que reproduca su ideologa que, en forma diluida, contina reproducindose en y por el Estado espaol y su intelectualidad.

Impuesta por los nacionales, present a cualquier otra visin de Espaa, contraria a la uninacionalidad que la caracterizaba, como la anti-Espaa. De ah que reprimiera cualquier otra visin de Espaa, como la visin plurinacional, que admita la existencia de otras naciones dentro del Estado espaol. Esta expresin fue particularmente acentuada en Catalunya, en el Pas Vasco y en Galicia. De ah que la lucha por recuperar la libertad y democracia, inclua la lucha para redefinir Espaa, aceptando su plurinacionalidad y el derecho a la autodeterminacin como garanta de que la unidad del Estado era voluntaria y no forzada. Las izquierdas hicieron surgir esta visin. Y tanto el Partido Comunista como el Partido Socialista tenan en sus programas durante la clandestinidad este compromiso, que fue abandonado debido a la imposicin del Monarca y del Ejrcito, que vetaron tal propuesta. El enorme desequilibrio de fuerzas que hubo durante la transicin, entre las derechas espaolas (que controlaban el aparato del Estado y los medios de informacin), y las izquierdas que haban liderado las fuerzas democrticas (que acababan de salir de la clandestinidad o vuelto del exilio), no poda ser mayor. Resultado de aquella transicin desequilibrada e inmodlica, sali la Constitucin, el marco legal de la democracia espaola, que se present propagandsticamente como homologable a cualquier democracia europea, lo cual es incorrecto.

La escasa cultura democrtica existente en Espaa, la escasa diversidad ideolgica en los medios, el subdesarrollo social de Espaa, la escasa financiacin de su Estado del Bienestar y la perpetuacin de la cultura franquista, incluida su visin uninacional, represiva de la plurinacionalidad, su centralizado poder poltico sin posibilidades de democracia directa, como referendos, y un largo etctera, se deben a este desequilibrio de fuerzas que contina existiendo en el Estado borbnico espaol, cuya negacin de la plurinacionalidad alcanz ya su expresin en 1714, cuando un Borbn, Felipe V, por la fuerza de las armas destruy los derechos de Catalunya, utilizando, como siempre, el argumento de prevenir la unidad de Espaa, cuando los dirigentes de la resistencia catalana estaban luchando, adems de por los derechos catalanes, por el bien de Espaa (cita textual). Fue tambin la justificacin del golpe fascista (exitoso debido a la ayuda de Hitler y Mussolini), para defender la unidad de Espaa cuando, en realidad, nadie la estaba cuestionando.

El otro nacionalismo: el catalanista

Tal nacionalismo catalanista raramente fue secesionista. En realidad, los dirigentes definidos como separatistas, eran federalistas, pues pedan establecer el Estado cataln dentro de una federacin republicana, imposible de realizar dentro del Estado borbnica. Y fueron las izquierdas como en su da reconoci Jordi Pujol las que defendieron con mayor riesgo, con mayor intensidad y con mayor coherencia la identidad catalana, relacionando claramente el tema social con el tema nacional. Fueron estas izquierdas las que mantuvieron viva la identidad catalana (que incluso algunas voces de la izquierda espaola confunden con separatismo), tanto durante la dictadura como despus, durante la democracia. No fue el conservador Pujol, sino el socialista Maragall, el que lider el Estatut donde cristalizaba el reconocimiento de Catalunya como nacin (y todo lo que ello conlleva). Y fue el PP, el nacionalismo espaolista, el que lo vet (aquellos puntos clave en los que se defina lo esencial). Y fueron ahora las izquierdas catalanas En Com, Podem, ICV, EUiA las que pidieron el referndum, y no las derechas. Y en Espaa fueron las nuevas izquierdas las que pidieron la plurinacionalidad.

Es ms, la Diada -que este ao fue capturada e instrumentalizada por los independentistas- olvid a la mayora de catalanes, a los que dej aparte o silenci.

El movimiento contestatario frente al PP y al Estado central es muy necesario y positivo

Ni que decir tiene que la existencia de un movimiento contestatario frente al gobierno central es un hecho muy positivo que hay que apoyar. Pero su instrumentalizacin por el gobierno Junts Pel S liderado por la derecha, es negativa, pues deja de lado la mayora de la poblacin catalana y la gran mayora de las clases populares, sin las cuales no se puede garantizar que una nueva Catalunya fuera la Catalunya progresista y social que se necesita. Espaa ya ha mostrado que el que controla la transicin controla el producto de tal transicin. Tener una Catalunya independiente con Ministros de Economa ultraliberales, como son los que aparecen como los gurs mediticos en los programas de la televisin catalana actual, no es tranquilizador.

A no ser que tal transicin la hiciera una coalicin de izquierdas, dudo que la nueva Catalunya fuera mejor para las clases populares que la existente. Ahora bien, tal coalicin es posible pues no solo en Catalunya sino tambin en el resto de Espaa, estn apareciendo nuevas izquierdas, que junto con las tradicionales (ahora renovadas) puedan establecer una amplia coalicin que transforme Catalunya y Espaa. En Catalunya el mayor problema es la desunin de las izquierdas, pues podran ya hoy gobernar si se unieran. Segn las encuestas ms recientes, si se suman los votos y tambin los escaos en el Parlament (a pesar del sesgo de la ley electoral anti-izquierdas), los votos de ERC, Catalunya S que es Pot, PSC, y la CUP, podran gobernar Catalunya, ayudando a resolver la enorme crisis social. Lo que es igualmente importante es que esta coalicin, tomando la resolucin del tema social como el punto de partida para resolver el tema nacional, podra movilizar a la clase trabajadora y otros elementos de las clases populares, presionando al socialismo espaol para que aceptara la plurinacionalidad y el referndum. Una nueva Catalunya social dirigida por los representantes de las clases populares que, junto con fuerzas polticas hermanadas en el resto de Espaa, podra realizarse, sobre todo si Espaa cambiara tambin de gobierno, pasando este a ser una coalicin de izquierda y nacionalistas, donde tal proyecto fuera posible. El punto clave es si el PNV o el PDeCAT desearan sustituir a Rajoy por un gobierno amplio de coalicin entre izquierdas y nacionalistas. La experiencia muestra que, paradjicamente, parecen preferir un gobierno Rajoy tal como ocurri con la negativa a votar Podemos (por parte de PDeCAT) en la ltima mocin de censura.

Termino as esta exposicin. La hoja de ruta de Junts Pel S, dirigido por las derechas catalanas contra las derechas espaolas no nos llevar a los cambios necesarios ni en Catalunya ni en Espaa. Ni que decir tiene que como manifestacin de un sentido popular merece ser apoyada, aunque est psimamente dirigida; aun as, hay que oponerse a un intento deliberado de incrementar el conflicto entre Catalunya y Espaa. Es obvio que los dos nacionalismos, el espaolista y el catalanista, se necesitan uno al otro y se retroalimentan. Los dirigentes de tales nacionalismos estn intentando mantener este enfrentamiento, pues en las prximas elecciones les ser de gran utilidad. Su enfrentamiento es parte de una altamente exitosa estrategia electoral. Pero nos alejar de la solucin del problema social y nacional.

Una ltima observacin. Cuando varias personas fundamos el Procs Constituent, estaba claro que nuestro enfrentamiento no era solo con el Estado central, sino tambin con la Generalitat de Catalunya. El no nos representan del 15-M aplicaba tanto a las instituciones del Estado espaol como a las instituciones de la Generalitat de Catalunya. Hay que recordar que el 15-M, inspirador del Procs Constituent, rode el Parlament de Catalunya para exigir que se interrumpieran las polticas de austeridad que estaban imponiendo a las clases populares de Catalunya. El president del Govern de derechas, el Sr. Mas, tuvo que entrar con helicptero. Ahora bien, sera ridculo que tengamos que rodear el Parlament ahora para defender a su sucesor, el Sr. Puigdemont, para continuar haciendo las mismas polticas. De ah que a la oposicin al gobierno Rajoy hay que aadir la oposicin al gobierno Puigdemont, lo cual no quiere decir, como maliciosamente se interpreta, que se les considere equivalentes (pues Rajoy es el problema mayor), pero s que se debe criticar a Junts Pel S como corresponsables de la enorme crisis social. No debemos olvidar ni el no nos representan, ni los principios del 15-M. Y este olvido tpico y caracterstico ocurre cuando el tema nacional va por encima de todo, incluido el tema social. Para resolver los dos, hay que centrarse en el tema social para movilizar a las clases populares en el intento de resolver el tema nacional. Y para ello, un gobierno de izquierdas en Catalunya y otro, tambin de izquierdas, en Espaa, son esenciales. As de claro.

Fuente: http://www.vnavarro.org/?p=14254



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter