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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2017

Glosas sobre nuestra realidad a la sombra de la colonialidad
En Cuba nadie es racista?

Pedro Alexander Cubas Hernndez
Cuba Posible


No somos racistas, porque, consecuentes con nuestro deber, levantamos nuestras voces para expresar que son muchos los casos en que se postergan y combaten a determinados individuos, sola y exclusivamente por razn del color ms o menos oscuro de la piel.

Inocencia Silveira (1929)


Nuestro pas y en resto del mundo se rinden ante el talento sin par de Alexis Daz-Pimienta (La Habana, 1966). Es narrador, poeta, repentista, cantante e investigador. Tiene tantos libros publicados como premios recibidos aqu y all. En nuestro contexto (hasta donde tengo entendido) no se le conoca pblicamente por sus opiniones sobre la problemtica racial hasta que a fines del ao pasado sali publicado en el portal OnCuba un poema de su autora titulado, en tono afirmativo, En Cuba nadie es racista.

Se trata de una composicin que rene 12 estrofas escritas con versos octoslabos, o sea, en formato de dcimas. Resulta atractivo escuchar la voz improvisadora de Daz-Pimienta; pero ahora me atrae ms leerlo slaba a slaba y, tambin, entre lneas para glosar sobre el cotidiano cubano minado por prcticas racistas, actitudes discriminatorias y gestos prejuiciosos contra los/as negros/as.

I Dos espacios de tensin social: la familia y el trabajo en la cotidianidad

En las primeras tres dcimas, Daz-Pimienta present dos contextos claves en el cotidiano de cualquier sociedad: la familia (dos estrofas) y el trabajo (la tercera estrofa). Cuando habla del marco familiar, el repentista parece asumir una postura crtica afirmando que en Cuba nadie es racista hasta que surge una relacin amorosa entre una chica de piel blanca y un chico de piel negra (tambin podemos aplicar la expresin y/o viceversa). La frase hasta que crea una situacin dramtica mostrando cmo la familia autodefinida como white no acepta al negrito conquistador que peina pasa.

Dndole la vuelta a dicha imagen podemos observar que los miembros de ese hipottico ncleo familiar antes, durante y despus de vivir un momento como ese suelen decir algo as como: Yo no soy racista porque mis mejores amigos/as son negros/as o Yo no soy racista ya que me llevo muy bien con los/as negros/as. Dichas posturas sociales develan una doble moral insalvable de los/as blancos/as que (sin nimos de generalizar) se expresan de una forma y actan de modo diferente. En los espacios pblicos los/as blancos/as interactan con los/as negros/as; pero cuando dichos/as sujetos/as racializados/as se aproximan al espacio privado exclusivo ah la cara les cambia e imponen como recurso defender la asimetra histrica que existe entre blancos/as y negros/as, que explica la colonialidad.

En el caso del ambiente laboral, las tensiones pueden ser de alto voltaje en dependencia de quin est en el comando: un hombre negro o una mujer negra. La herencia colonialista de la sociedad cubana contina vindonos como entes subalternizados y nacidos para obedecer sin preguntar por qu. La imagen del jefe percusionista es el mensaje de que los negros slo saben tocar la tumbadora en espacios marginalizados y no estn capacitados para dirigir a cualquier nivel; y la frase negra tena que ser! es la negacin al derecho que tiene un ser humano a equivocarse cuando toma una decisin desde una posicin de alta responsabilidad. Tales ejemplos demuestran que algunos sectores de la sociedad cubana del nuevo milenio continan poniendo en duda cartesiana la condicin humana de los sujetos/as racializados/as como negros/as.

Las actitudes discriminatorias y los gestos prejuiciosos hacen causa comn tanto en el entorno familiar como en el medio laboral. Discriminas al muchacho porque no tiene tu mismo fenotipo (del genotipo para qu hablar); y, sin conocerlo ni conversar dos palabras con l, muestras tus prejuicios acusndolo de pertenecer a una religin de patrn no cristiano tildada de brujera. O, tal vez, la envidia te corroe porque te jode que un[a] negro[a] tenga poder en una empresa, por ejemplo. En este caso interpreto la palabra poder solamente como el ejercicio de cargos de direccin sin especificar el nivel de importancia.

II La legalidad: el enfoque nico sobre las actitudes discriminatorias

Segn Daz-Pimienta, en Cuba existe un racismo extraoficial, [y] anticonstitucional. Estoy de acuerdo con l hasta cierto punto; aunque la legalidad no es clara sobre el trmino racismo. Me explico: en primer lugar, la Constitucin de la Repblica de Cuba de 1976 (reformada por segunda vez en 1992) en su sexto captulo Igualdad -especficamente en el artculo 42- proscribe las actitudes discriminatorias basadas en motivos de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad humana. Este documento ampara el sentido de los versos del repentista. No obstante, la idiosincrasia cubana hace muchos aos que tiene deudas irreconciliables con el conocimiento profundo de la Carta Magna.

El segundo elemento esencial, que respalda el sentido de la afirmacin de Daz-Pimienta, est registrado en el Cdigo Penal (Ley no 62 promulgada en 1987), en su octavo captulo Delito contra el derecho de igualdad, donde los artculos 295.1 y 295.2 (respaldando el sexto captulo de la Carta Magna) prevn sanciones de seis meses a dos aos de privacin de libertad o multas de 200 a 500 cuotas (o ambas inclusive) para: los discriminadores, los incitadores a discriminar, los difusores de ideas de superioridad u odio racial, los que cometan actos de violencia o inciten a perpetrarlos por motivos de raza, color de la piel u origen tnico. Este tipo de texto tambin debera ser ms conocido y estudiado por la poblacin cubana para que no parezca una exclusividad de los juristas.

Y un tercer aspecto, y no menos importante, que apoya el sentido de la aseveracin de Daz-Pimienta est documentado en el nuevo Cdigo de Trabajo (Ley no 116 aprobada en el 2013). En el primer captulo Disposiciones generales, seccin primera, se observa una conexin (dia)lgica con la Carta Magna y el Cdigo Penal pues argumenta los fundamentos y principios del derecho de trabajo en los sectores estatal y no estatal. El segundo artculo, inciso b, del presente documento apunta que todo ciudadano apto para trabajar no puede ser despojado de su derecho por actitudes discriminatorias sobre la base del color de la piel, las creencias religiosas, el origen territorial, gnero, orientacin sexual, discapacidad y dems distinciones que lesionan la dignidad humana. Este documento contiene actualizaciones relevantes que se discuten a nivel social en el nuevo mileno y sera vital que los cubanos lo conozcan a fondo.

La Asamblea Nacional del Poder Popular naci de la Carta Magna y despus aprob ambos cdigos vigentes desde 1988 y 2014 respectivamente. Resulta interesante que Igualdad es la palabra clave de los pliegos troncales de la legislacin cubana, que citamos anteriormente. Ahora bien, si los cubanos tenemos iguales derechos y nos ocupan iguales deberes, entonces, por qu razn continuamos conviviendo con prcticas racistas, actitudes discriminatorias y gestos prejuiciosos contra los/as negros/as? Cmo es posible que los perpetradores de esas manifestaciones puedan caminar tan campantes por las calles sin recibir un castigo?

A pesar de los dictmenes legislativos, los/as negros/as continuamos viviendo en Cuba bajo el fuego de la discriminacin, del prejuicio y del racismo tambin. Las principales normas legislativas cubanas slo proscriben la discriminacin porque es el fenmeno que consiguen visibilizar en mayor medida como delito. Muchas veces, el prejuicio es visto como un aspecto de carcter ms subjetivo que compone el acto de discriminar y, quizs por eso, la letra de la ley lo coloca en el espacio de lo implcito para preservar y destacar la fuerza de lo explcito para el trmino discriminacin. Entonces, dnde queda la palabra racismo? Justamente, en el plano que marca la tendencia a su total invisibilizacin. Esa palabra es tan fuerte, que a veces da miedo pronunciarla. Mientras que en el mundo de hoy se habla del racismo como crimen y se legisla para contenerlo, en Cuba todava hay un empecinamiento que expresa lo innecesario de promulgar una ley contra el racismo. Es decir, segn la mentalidad de los legisladores, en Cuba no hay racismo. Por tanto, la recomendacin es que si sufres como consecuencia de una actitud discriminatoria debes presentar tu denuncia a la Fiscala General de la Repblica o a la Polica Nacional Revolucionaria (PNR).

III La vida cotidiana: el humorismo, el intelecto, la belleza y la polica

En el mundo de las relaciones sociales entre cubanos, a pesar de que puedan existir tensiones entre blancos y negros, resulta difcil encontrar a alguien que se auto-declare como racista. Y eso nada tiene que ver con el conocimiento de la legislacin vigente en el pas. Es simplemente una prctica tradicional de la hipocresa cotidiana traducida -humorsticamente para algunos- con la frase yo no soy racista; pero como odio a los negros. En este caso no aplica la sentencia que reza el odio es cario. Daz-Pimienta nos sugiri pensar en algo clave sobre la operatividad del recurso tnico-exclusivista como algo lgico en el nivel psicolgico o esquema mental de aquella gente que no se atreve a decir alto y claro lo que realmente piensa sobre los/as sujetos/as racializados/as.

El humorismo cubano tiene muchos matices, momentos de gloria y buen gusto; pero no est exento de manifestaciones patriarcalistas, machistas, androcntricas, sexistas y falocntricas, as como de actitudes discriminatorias y gestos prejuiciosos contra los/as negros/as. En las narrativas, que denominamos fundamentalmente como chistes, observamos la subvaloracin, la mofa y la ridiculizacin de los/as negros/as. Por ejemplo, si el tema es lo delictivo [se] habla de robo y gallina -como dijo Daz-Pimienta-; si el asunto es de sexualidad, entonces los negros poseen un miembro reproductor con dimensiones de animal cuadrpedo (cuyo ttem es el burro); y las negras siempre estn dispuestas a fornicar porque son ms ardientes que un volcn en plena erupcin; cuando entra la interface amor y religin, en el humor musical podemos parafrasear a Ismael Rivera, a quien la negra Tomasa (linda y santa) le dio bilongo.

Cada chiste, como lugar de enunciacin, tiene la capacidad de transmitir reproducciones de estereotipos de las personas que son concebidas como objetos de burla, hasta el punto de llegar a humillarlas. A Daz-Pimienta no le falt razn al decir que [un] manjar para el humorista es el tpico racial. Precisamente, lo que en Cuba es definido como humorismo gana muchos adeptos (independientemente del color de la piel) que tributan con sus carcajadas cualquier narrativa grotesca y burlesca sobre los/as negros/as.

Cuando el racismo se hace chiste -al decir de Daz-Pimienta- tambin es posible que aparezca una duda cartesiana sobre el intelecto de los/as negros/as. En el preuniversitario escuch por primera vez la frase los negros no piensan. En aquella poca me incomodaba mucho, sobre todo, porque quienes la proferan no tenan mejor rendimiento acadmico que yo. Entonces, demor en conseguir una explicacin precisa sobre lo que est detrs de ese enunciado, que a muchos les causaba risa. Por ejemplo, evitar por tantos aos reconocer a Antonio Maceo por su cualidad como pensador y slo maximizar sus dotes de jefe militar es una actitud muy parecida a la de aquellos/as que afirman que los/as negros/as slo pueden ser deportistas estelares, o connotados msicos; pero nunca intelectuales con brillo propio para producir nuevos conocimientos. Cuando estudiaba en la Universidad de La Habana recib la asignatura Pensamiento Cubano y en los temarios no fueron tenidos en cuenta pensadores/as negros/as. No obstante, ya circulaba el libro de Torres-Cuevas (1995) sobre el Titn de Bronce, y despus fueron editadas otras obras en esa misma direccin. De todos modos, aquella frase del Pre segua y sigue vigente en el mundo acadmico, donde los/as negros/as continuamos siendo minora.

El canon de belleza que impera en Cuba no es diferente al defendido por el mundo occidental: la persona de piel blanca, cabellos lacios (preferentemente rubios), de ojos claros y dems rasgos faciales que correspondan al denominado perfil griego definido por los escultores de la Antigedad Clsica. Por tanto, aquellos/as sujetos/as colonizados/as en Amrica (despus de 1492) que no sean de origen caucsico, no tienen derecho a la belleza (incluimos a los africanos esclavizados trasladados al denominado Nuevo Mundo y a sus descendientes). Este precepto an sigue operando en los tiempos actuales de la colonialidad. Eso explica algunas manifestaciones, que pueden ser tildadas de baja autoestima o de rechazo a su procedencia tnica y racial, de gentes no caucsicas cuando afirman que necesitan adelantar la raza y del pelo malo. Daz-Pimienta puso esas frases en la voz amenazante de los/as blancos/as; pero sabemos que tambin son dichas por negros/as que tienen esa idea en su cabeza.

No obstante, la belleza del ser humano no es slo fsica, sino tambin moral, sentimental, espiritual. Es decir, lo que definimos como ser bello por dentro. En mi adolescencia y mi primera juventud hubo quienes me dijeron algo as como eres un negro con alma blanca. Demor mucho para descubrir por qu no me senta cmodo oyendo esa frase. Daz-Pimienta destac tres enunciados que tienen el mismo sentido del que acabo de citar: Ay, qu negrito tan bueno; Parece blanco. Es decente; Negro, pero buena gente; y acert cuando afirm que son flechas directas al subconsciente. Entonces, el mensaje que todas ellas nos traen est subsumido en otro dicho que comenc a or en la beca al inicio de los aos 80 y no ha perdido su vigencia: hay que hacer las cosas como los blancos. Es decir, el patrn de vida y accin a imitar es el eurocntrico.

El ojo colonialista de ayer, y el de la colonialidad de hoy, tienen en comn el desprecio por la belleza externa e interna de las mujeres negras y de los hombres negros porque son nociones diferentes de lo bello, que poseen varios tonos de originalidad. Ser una buena persona y ser decente no tiene nada que ver con el color de la piel, sino con varios factores que inciden en la vida de cada individuo. Es decir, nadie nace bueno o malo. Simplemente, cada quien va por la vida procurando su buen vivir y las circunstancias de todo tipo lo conducen a elegir el buen o el mal camino, como siempre decan nuestros progenitores.

Precisamente, el camino del mal (dgase, delinquir) puede colocarte frente a la polica. Pero en el tema que nos ocupa con los sujetos/as racializados/as como negros/as, la polica cubana tiene una actitud hostil que ha sido criticada y ridiculizada desde el humorismo. Sabemos que la polica es un rgano represivo, cuya funcin primordial es la defensa del orden interior. Pero tambin es notorio que los policas (sin distincin del color de la piel) son entrenados para establecer un marcaje a presin con los negros: su carnet de identidad, ciudadano. Para nadie es un secreto que los negros constituyen la mayor parte de la poblacin carcelaria de Cuba; pero eso no significa que los negros sean delincuentes por naturaleza. Ese estereotipo contina con mucha fuerza actualmente; y el desempeo policial contribuye a solidificarlo sin tener en cuenta los factores sociales que provocan el incremento de esa nefasta estadstica en el sistema penitenciario insular.

Respecto a las actitudes hostilizantes de la polica, Daz-Pimienta se pregunta si eso se trata de un fenmeno psquico-racial o de una psico-antipata. El factor psicolgico es relevante; pero en esta discusin sera insuficiente si no se percibe lo que est detrs de las acciones de la polica en la calle contra de los/as negros/as. La mentalidad de la sociedad cubana y de sus mximas instancias de poder, continan criminalizando y marginalizando a los/as negros/as para justificar cualquier represin hacia ellos. Si entendemos racismo como una ideologa, cuyo caldo de cultivo est en las relaciones jerrquicas y de poder (que presentan al negro como un problema social), entonces la accin policial es un ejemplo de prcticas racistas. A da de hoy tambin se habla de racismo institucional cuando se piensa en las arbitrariedades de la polica.

La polica es la encarnacin del poder estatal y sus acciones van ms all de simples actitudes discriminatorias y de parcos gestos prejuiciosos. Un polica se siente la ley que camina y, ser la ley, es tener poder. En este caso, los/as negros/as abordados por la polica en la va pblica o en cualquier lugar pblico (y sin haber cometido ningn delito) estn siendo vctimas de racismo por causa marcadores raciales como: el color de su piel (factor jerarquizador por excelencia), la religin afro-cubana, el fenotipo (factor biolgico), los hbitos culturales, las formas de vestir, y las maneras de relacionarse y de comportarse. Tal accin policial es mucho ms que un mero abuso de poder, es claramente una prctica racista.

La huella de la colonialidad est en el universo del humorismo cubano (en los chistes los negros nunca ganan, son los payasos de turno y todo les sale mal); en la negacin de la belleza de los/as negros/as (lo que no encaje en los patrones estticos y comportamentales impuestos por los blancos no es digno de ser reconocido como bello: por eso se habla del negro feo); y en la actitud de la polica (sin distincin de color de piel, gnero y procedencia territorial) en las calles del entorno insular (la duda cartesiana indica que, por si acaso, los negros tienen que ser los sospechosos nmero uno y, a priori, no interesan las evidencias).

IV Una Raza Martiana? A propsito del pensamiento de Jos Mart sobre raza

Los/as negros/as dieron una contribucin muy importante durante la lucha anti-colonialista en el siglo XIX y no siempre fueron debidamente reconocidos por eso. Nuestra historia nacional oficial hace grandes esfuerzos para invisibilizar el papel desempeado por Juan Gualberto Gmez como principal organizador de la gesta de 1895 dentro del territorio nacional, porque se magnifica mucho ms la labor poltica de su amigo Jos Mart en el exilio. Precisamente, uno de los textos publicados por Mart en el peridico Patria marc el devenir de la discusin sobre la cuestin racial en Cuba, desde el siglo XX hasta hoy. Me refiero a Mi raza (1893).

Es cierto que Mart, sin dar tantos detalles, se pronuncia contra las teoras racistas y racialistas que en aquella poca promova el mundo occidental. Especficamente, criticaba los aires de superioridad racial enfocados desde la perspectiva del Conde Arthur de Gobineau y las manifestaciones de odio entre razas en el mundo colonial. Pero hay una frase clave que es muy controvertida hasta hoy: [] Hombre es ms que blanco, ms que mulato, ms que negro. Cubano es ms que blanco, ms que mulato, ms que negro []. El lenguaje de Mart es de nivel humanista por la forma en que se refiri al ser humano en la primera oracin; pero cuando aplic su discurso a Cuba deja ver sus lagunas. Mart estaba procurando la unidad de los cubanos contra el colonialismo espaol; pero tambin l saba que en las relaciones entre cubanos haba prcticas racistas, actitudes discriminatorias y gestos prejuiciosos con trasfondo poltico. En ese dilema, l prioriz la primera cuestin en detrimento de la segunda, lo cual se repiti ms veces en nuestra historia nacional.

Otro aspecto a ser destacado de ese ensayo es que Mart, cuando habla de racista blanco y de racista negro, demostr ser uno de los tantos connotados intelectuales blancos de Amrica que en aquella poca, pese a defender un ideal antirracista, todava no haba interiorizado bien el significado profundo del trmino racismo (como una cuestin de poder) -algo que jvenes intelectuales negros de Estados Unidos, como William Du Bois, comenzaron a ver con claridad en aquella dcada de 1890. El sentido de las palabras de Mart apuntaba a las actitudes discriminatorias y a los gestos prejuiciosos. Sin embargo, su fraseologa poltica cay en la misma trampa que caen hoy aquellas personas que piensan y afirman, a viva voz, la existencia del denominado racismo a la inversa.

Las cosas dichas por Mart en el citado panfleto poltico fueron manipuladas y utilizadas contra los negros en la manigua redentora y durante ms de un siglo de vida republicana. l dijo que en Cuba no habr nunca guerra de razas []y fue lo que aconteci en 1912 cuando los negros defendan sus derechos civiles y polticos. Por mucho tiempo, la historia oficial no permiti que supisemos el papel desempeado en aquellos acontecimientos por su hijo Jos Francisco Mart Zayas Bazn (como Coronel y jefe del Estado Mayor del Ejrcito), que se traslad a Oriente con el objetivo de sofocar el alzamiento a cualquier costo.

Esa tradicin repetitiva de la fraseologa poltica martiana sobre la raza lleg hasta Daz-Pimienta, que afirm -parafraseando al Apstol- raza hay una sola y todos tenemos ombligo. Esa sentencia de que slo existe la raza humana es un criterio dbil en el contexto cubano actual, donde el factor color de la piel sigue siendo ms fuerte cada da. Por eso no creo -como afirma el destacado repentista- que los racistas estn en desventaja gregaria en la Cuba de hoy, que presenta tantos problemas sociales y personas con psimas condiciones de vida. Tampoco me convence la idea que l propone de cara al futuro de la nacin: incluir la asignatura Raza Martiana en primaria. Ese tipo de iniciativa de adoctrinamiento infantil no nos har avanzar en la comprensin de la cuestin racial o factor color de la piel en nuestra historia nacional.

V Los ardides de la colonialidad: lo que no dicen las dcimas del repentista

Reclamar derechos civiles y polticos no es ser racista. As pensaban los independientes de color, Inocencia Silveira y tantos/as otros/as pensadores/as negros/as de Cuba ayer y hoy. En su poema, Daz-Pimienta recre varios espacios de la cotidianidad insular: el ambiente familiar, el medio laboral, el sentido del humor, el intelecto humano, las nociones de belleza, la accin policial; pero tambin aludi a la legalidad socialista y al legado martiano. Pero el repentista forma parte de aquellos que an siguen pensando la cuestin racial o el factor color de la piel como un aspecto netamente cultural. He aqu el constante inconveniente de pensar a los/as negros/as como sujetos polticos por la conveniencia de folclorizarlos siempre.

La utilizacin del trmino racista en las dcimas de Daz-Pimienta est marcada por una lectura de la dinmica nacional desde el punto de vista del argot popular y no desde una comprensin profunda del significado del racismo. Lo primero fue el objetivo del poeta; y lo segundo es el afn de un simple lector (un servidor) que est glosando sus estrofas. En Cuba se le sigue teniendo miedo a la palabra racismo. Y si viene con el adjetivo institucional aumenta el nivel cardaco de la mieditis. Las personas precisan comprender que ninguna institucin estatal o cuerpo represivo de un pas que se autodefina como democrtico podr auto-declararse racista a viva voz porque eso es extraoficial y anticonstitucional, como afirm el talentoso repentista. Pero eso no significa que las instancias de poder dejen de desenvolver prcticas racistas. Por eso, es importante detectarlas y denunciarlas. Los ejemplos ms conocidos han acontecido en la esfera del turismo y tambin en otros sectores que dan acceso a las riquezas materiales y a los capitales de tipo simblico.

Entonces, cmo es posible decirse antirracista sintiendo temor a proferir el trmino racismo, y/o peor, sin saber su significado a ciencia cierta? El racismo es un acto concreto proveniente del mundo de las ideologas homogenizantes que denigran el derecho a la diferencia desde una posicin de poder (sea absoluto o no). Si decimos o afirmamos, como Daz-Pimienta, en Cuba nadie es racista hasta que es lo mismo que expresar no somos racistas, pero es decir, el controvertido si; pero Esta marca colonialista sigue operando en Cuba en estos tiempos de la colonialidad donde el racismo es una ideologa en constante reciclaje y pervive amn de las formaciones econmico-sociales y de los sistemas poltico-ideolgicos.

La colonialidad (del poder/ser/saber) deja en evidencia las relaciones intersubjetivas. Por eso, la mentalidad colonial est presente en el subconsciente tanto en los/as blancos/as y en los/as negros/as. En este contexto, debemos reconocer que en ambos grupos raciales, salvando las distancias, pueden ser observadas actitudes discriminatorias y gestos prejuiciosos por cualquier motivo. Pero al entender el racismo como una expresin de las relaciones de poder no es posible achacar a los/as negros/as cubanos/as la autora de prcticas racistas, o sea, no pueden ser acusados de racismo a la inversa como muchas personas hacen actualmente cuando ven a los sujetos/as racializados/as defender sus derechos civiles y polticos; as como exigir polticas pblicas para los sectores ms necesitados y leyes concretas contra el racismo anti-negro.

Bibliografa

1. Daz-Pimienta, Alexis. En Cuba nadie es racista. 12/11/2016. En: <http://oncubamagazine. com/columnas/en-cuba-nadie-es-racista/>. Acceso: 13 abr. 2017.

2. Mart, Jos. Mi raza. En: <http://www.josemarti.info/downloader/mi_raza.pdf>. Acceso: 12 jul. 2017.

3. Rivera, Ismael. Bilongo. En: <http://www.musica.com/letras.asp?letra=1763056>. Acceso: 12 jul. 2017.

4. Silveira, Inocencia. Lo que somos. En: Diario de la Marina, 10 de febrero de 1929, p. VI (3ra Seccin).

5. Torres-Cuevas, Eduardo. Antonio Maceo, las ideas que sostienen el arma. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1995.

Fuente: http://cubaposible.com/cuba-nadie-racista-glosas-nuestra-realidad-la-sombra-la-colonialidad/



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