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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2017

El callejn sin salida y la amenaza nuclear

Pierre Rousset
Europe Solidaire


La guerra de Corea (1950-1953) nunca se sald con un tratado de paz. La herida se ha reavivado hoy con implicaciones profundas para toda la regin y para el mundo entero. El pulso entre Washington y Pyongyang hace que la situacin sea hoy inestable y el porvenir aleatorio.

La actual espiral conflictiva no tena nada de ineluctable. Para hacer bajar las tensiones en la pennsula habra bastado con que Estados Unidos hubieran suspendido las grandes maniobras militares emprendidas con Corea del Sur contra Corea del Norte -o que Pyongyang hubiera respondido favorablemente a las ofertas de dilogo que tras su reciente eleccin present el nuevo presidente surcoreano Moon Jae-in.

Qu quiere Kim Jong-un?

Quiere asegurar la supervivencia del rgimen frente a un entorno internacional muy hostil y para ello quiere forzar que Estados Unidos firme un tratado de paz con todas las formalidades -que ftras el armisticio de 1953 jams se ha firmado- y que reconozca a Corea del Norte como Estado nuclear. Vista la suerte impuesta al Irak de Sadam Hussein o a la Libia de Gadafi, Kim est convencido de que la posesin de tal arsenal es, a medio plazo, una garanta indispensable de independencia, sabiendo que, de cara al futuro, la proteccin china resulta aleatoria.

Pyongyang hace saber regularmente que el abandono de su programa nuclear es algo que se puede contemplar en el caso que Estados Unidos pusiera fin a las hostilidades; algo que los grandes medios occidentales no mencionan casi nunca. Era la posicin norcoreana en las negociaciones diplomticas de los aos 1990 o 2000. No obstante se puede dudar de que hoy, vistos los progresos realizados en este terreno, el rgimen est dispuesto a hacerlo, sin al menos obtener garantas considerables que impliquen, por ejemplo, la desnuclearizacin de toda la pennsula coreana y de los alrededores.

El lugar concedido al armamento nuclear es una marca de fbrica de Kim Jong-un. En efecto, ha modificado radicalmente la poltica realizada antes que l por su padre y su abuelo sobre dos ejes: de una parte, acelerando brutalmente este programa (multiplicacin de las pruebas y los disparos, aumento del alcance de los misiles balsticos, miniaturizacin y construccin de numerosas ojivas, investigaciones sobre la bomba de hidrgeno...) y, por otra parte, permitiendo la liberalizacin parcial de una economa de mercado a fin de estabilizar la situacin social interna que sigue siendo muy frgil.

Su poltica es racional, como subrayan muchos expertos, pero no deja de tener consecuencias muy graves: relanzamiento de la carrera armamentstica, ascenso del militarismo en la regin (en Japn en particular), frenazo a la apertura iniciada en Corea del Sur tras el derrocamiento de la derecha revanchista. El nuevo presidente, Moon Jae-in, pertenece a una tradicin poltica que concede una gran importancia a la cuestin nacional, a la reunificacin del pas, y por tanto a una apertura en direccin a Pyongyang. Sus ofertas de dilogo probablemente no eran ficticias.

Sin embargo, Kim Jong-un solo quiere negociar con Estados Unidos e ignora al presidente Moon. En estas condiciones, este ltimo se cree forzado a aceptar el refuerzo de la presencia militar estadounidense en su pas y el despliegue de nuevas bateras de misiles antimisiles Thaad, lo que rechaz inmediatamente despus de su eleccin.

Qu quiere Donald Trump?

Quiere en primer lugar lo que quieren tanto el establishment demcrata como el republicano: no reconocer a Corea del Norte. Los progresos diplomticos iniciados en los aos 1990 bajo Bill Clinton fueron saboteados por George Bush junior (que coloc a Pyongyang en el eje del mal) y Barak Obama que prosigui la misma poltica.

El contexto actual refuerza esta postura agresiva. El estado legal de guerra en la pennsula (de no-paz) permite mantener las bases militares estadounidenses en Corea del Sur, incluso reforzarlas. A ojos de Washington, este reto estratgico es particularmente importante cuando en el Mar de China del Sur se refuerza la hegemona china: la hegemona estadounidense debe en esa medida afirmarse con fuerza en el Pacfico Norte.

Hay que recordar que los misiles Thaad implantados en Corea del Sur tienen un alcance operativo que cubre una gran parte del territorio chino y no simplemente Corea del Norte -lo que suscita mucha inquietud en Pekn, pues esto neutraliza en buena parte su propio arsenal nuclear... De hecho, con ocasin de la crisis coreana, Trump quiere hacer presin sobre Pekn por razones de orden global: la gran potencia establecida (en este caso Estados Unidos) no ve con buenos ojos el despliegue internacional de la joven potencia emergente (China).

Donald Trump y el alto mando de las fuerzas armadas quieren adems obtener un aumento considerable del presupuesto militar, lo que est lejos de ser algo ya conseguido; un clima de guerra es un argumento de peso en las negociaciones en el Congreso de los EEUU. Tambin desea hacer olvidar su desastrosa situacin en el plano interno (escndalos, impopularidad creciente...).

Juzgado como demasiado imprevisible, querr este macho inveterado dar algn da consistencia a su retrica vengativa y a sus anuncios apocalpticos, aunque sea a costa de crear un incidente que desencadene una reaccin en cadena, incontrolable?

Todo esto constituye un cocktail temible que inquieta incluso a los ms cercanos aliados internacionales de Estados Unidos.

Otro factor potencial de inestabilidad, la evolucin de la situacin en Corea del Norte. Hasta ahora, las sanciones econmicas internacionales no han logrado sus objetivos. El rgimen tiene medios para esquivarlas (aunque a un coste financiero notable) y puede contar con el nacionalismo de la poblacin que no ha olvidado hasta qu punto el pas fue literalmente reducido a cenizas por los bombardeos estadounidenses en los aos 1950. Hasta ahora el rgimen ha aguantado y purga sin contemplaciones a cualquier dirigente norcoreano susceptible de aparecer como alternativa a Kim Jong-un. Si, a pesar de todo, en un futuro cercano aparecieran fisuras en el aparato del partido-Estado, cuales seran las consecuencias?

La carrera de las armas nucleares

No hay duda sobre la responsabilidad histrica de Estados Unidos en la situacin de la crisis actual. Sin embargo, el rgimen norcoreano se ha convertido l mismo en un factor activo de militarizacin en el Pacfico Norte y ms all. Ahora bien, toda confrontacin militar en esta parte del mundo, aunque fuera "accidental", puede convertirse en nuclear.

La carrera de armamento nuclear se ampla. Estados Unidos, Francia... intentan crear las condiciones polticas para utilizacin efectiva de bombas pretendidamente tcticas. La puesta a punto de escudos antimisiles (poco probados) por parte de Estados Unidos lleva a Rusia a mantener a un nivel muy elevado su arsenal y a China a aumentarlo. El parque de ojivas chinas es reducido; se consideraba suficiente en la coyuntura pasada, pero ya no: tiene qye ser modernizado, aumentado y dispersado en los ocanos, mediante una flota de submarinos estratgicos de los que est provisto Mosc, pero no an Pekn.

El Tratado de No proliferacin est caduco.

En estas condiciones es dramtico que en Francia no haya ningn movimiento significativo a favor el desarme nuclear y contra la poltica gubernamental (de todos los gobiernos) en este terreno.

Fuente: http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article41998

Traduccin: Faustino Eguberri para viento sur



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