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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2017

Adoctrinar o educar a los nios

Carlos A. Larriera
Rebelin


En los programas radiales progresistas muchos oyentes llaman despotricando contra el tratamiento del tema de la desaparicin forzada de Santiago Maldonado en las escuelas a donde van sus hijos, en el Da Internacional de la Desaparicin Forzada de Personas instituido por las Naciones Unidas.

La repuesta ms inmediata de todo el pueblo democrtico es que esos padres son de derecha, que reivindican el genocidio, etc. Esto es totalmente cierto, pero surge la pregunta acerca de si esta respuesta es suficiente para desnudar completamente el sentido de la oposicin de esos padres, de manera que, incluidos sus hijos, pudieran comprender en profundidad lo que est en juego.

Si se recurre a un pensamiento formal, limitado solamente a las formas del pensamiento, todo puede llegar a interpretarse como que tiene el mismo valor, reivindicar la aparicin con vida de Santiago Maldonado o no, y ambos seran pensamientos legtimos, cmo puede un nio saber cul es el correcto? Cmo puede saberlo un espectador imparcial, si este pudiera existir?

De manera que no basta para desnudar la profunda perversidad de la posicin de esos padres definindolos como de derecha, hay explicar en profundidad en qu consiste, explicar que su discurso es formalmente democrtico solo en apariencia, hay que profundizar ms, hay que explicar todo de manera que nadie pueda decir: Bueno, yo opino esto, vos opinas lo otro, eso es la democracia. Con ese argumento se puede legitimar en apariencia la protesta de los padres y la actitud de algunos maestros de repetir las palabras de la dictadura Santiago Maldonado est en Pars, se fue de viaje a tal lado, es un discurso poltico para hacer quedar mal al gobierno, No estamos en democracia? No puede cada uno decir lo que quiera? Por qu obligar a los maestros que opinan distinto a hablar de la supuesta desaparicin de Santiago Maldonado? Esto es adoctrinar a los nios, sa no puede ser la tarea de los maestros, etc.

Lo que pasa es que el lenguaje formal no alcanza para acceder a la verdad, para percibir la realidad tal cul es. En primer lugar los maestros que reclaman por la aparicin con vida de Santiago Maldonado no adoctrinan a los nios.

En psicologa se dice que los nios hay que hablarle de algunos temas, como por ejemplo el sexo, en la medida que ellos pregunten. Y qu tiene de raro que pregunten por Santiago Maldonado? Es inevitable. Es algo que est sucediendo. Y en primer lugar la propia familia ha denunciado la desaparicin. Por qu razn se puede hablar, por supuesto que con toda justificacin, de una joven que hace das que no aparece en su casa, como noticia policial, y no se puede hablar de Santiago Maldonado, sobre quin hay testigos que vieron que se lo llevaba la Gendarmera Nacional?

Si a los nios hay que contestarle determinados temas de adultos hasta dnde ellos pregunten, hablar de la desaparicin de Santiago Maldonado est tambin dentro de ese esquema.

Lo que sucede es que los conflictos son reales, hay enfrentamientos entre distintos sectores sociales, y no se puede acusar a un sector de defender su posicin cuando el otro defiende el suyo. La lucha ideolgica es inevitable. Y es inevitablemente una lucha poltica. Las distintas ideologas responden a intereses materiales de cada uno de los sectores de clase, no son un invento intelectual. Habr que adecuar lo que se dice a lo que los nios pueden comprender, pero es obligatorio hablar de todo con ellos.

Se puede resumir lo que es la poltica con la pregunta Qu hacemos? Qu hacemos con la salud, qu hacemos con la educacin, qu hacemos con la economa del pas, qu hacemos con todas y cada una de nuestras necesidades sociales. De manera que la poltica es inevitable, y todos la llevan a cabo constantemente, porque todos se hacen esas preguntas y todos las contestan, mal o bien, de una manera u otra.

Decir que los maestros adoctrinan a los nios por lo de Santiago Maldonado es negar una lucha social que se da en la realidad a todos los niveles. La derecha s necesita adoctrinar, en el sentido de machacar y machacar con el mismo discurso el cerebro y el corazn de los nios hasta que logra que stos lo internalicen. Al maestro le alcanza con mostrar los hechos de la realidad y explicar cmo se relacionan.

Y para saber cul es la verdad, para que los nios puedan formar su propio juicio sobre lo que sucede se necesita ir ms all del pensamiento formal, se necesita conocer los hechos reales, y a partir de ah sacar las conclusiones. Es conocido que los nios no se fijan tanto en lo que dicen sus padres sino sobre todo en lo que hacen, o sea, en sus actos.

La derecha siempre ha acusado a los distintos representantes del pueblo de los pecados que ella misma comete. La corrupcin es infinitamente grande en el gobierno de Macri, se puede decir que es su fundamento, su accionar cotidiano. Pero acusa al gobierno anterior de corrupcin aunque todava no pudo aportar ninguna prueba, a pesar de contar con casi todo el aparato meditico y gran parte del sistema judicial.

La desaparicin de Santiago Maldonado es una acto terrible de represin que se enmarca dentro de la ofensiva generalizada contra los mapuches, que se viene agudizando hace rato, que no fue generada por actitudes condenables de stos sino que obedece a una sola causa: que los grandes capitales, sobre todo extranjeros, necesitan las tierras de los mapuches para explotarlas de distintas maneras, minera a cielo abierto, petrleo, cra de ovejas (Benetton, 100.000 ovejas), etc. Por qu justo ahora hay tal ofensiva cuando hace ms de un siglo que no exista a este nivel, aunque siempre han estado siempre marginados? Porque el capital concentrado busca desesperadamente nuevas fuentes de ganancia, y hace un siglo estaba ocupado en otros negocios y su avance sobre los pueblos originarios eran menos furibundo que en la actualidad. Pero no es un problema slo de Argentina, en todo Amrica Latina se da este fenmeno, y hay luchas de resistencia de los pueblos originarios en todo el subcontinente. Y tambin en Norteamrica.

El gobierno anterior no pudo impedir en su totalidad este proceso, aunque realiz algunas reformas para morigerarlo. Pero este gobierno tiene la poltica deliberada de satisfacer la demanda de los grandes capitales de apoderarse de todo el territorio mapuche. Es a todas luces una nueva campaa del desierto.

No se puede saber si el gobierno, a travs de su Ministerio de Seguridad, mediante la palabra de la ministra Patricia Bullrich orden solamente a la Gendarmera ser dura en la represin, o incluy la orden especfica de matar a alguien. Pero es evidente que alguna de las dos posibilidades existi.

Hay muchas posibles razones por las cuales el gobierno se niega a devolver con vida a Santiago Maldonado, ante todo el gobierno quiere ratificar su poltica represiva y convencer a los pueblos originarios y a toda la poblacin argentina que no tiene lmites en su poltica, buscando de hecho intimidar y en segundo lugar desanimar toda resistencia a la ocupacin de tierras por el gran capital. En ese panorama general a Santiago Maldonado pueden haberle sucedido distintas cosas en manos de la Gendarmera, no sabemos cul fue en realidad.

Es evidente que hay una ofensiva no slo represiva sino de discurso, de mensaje del gobierno, con lo que la discusin en el seno del pueblo se hace inevitable. Es necesario tener claro que quin genera tanto la represin como el discurso es el gobierno, el gran capital, y la defensa de la aparicin con vida de Santiago Maldonado, el reclamo generalizado y multifactico de gran parte de la poblacin es una respuesta a esa agresin gubernamental, que se realiza cumpliendo las demandas del capital concentrado.

Hay que decir entonces que la lucha poltica existe, que es provocada hoy en particular por la ofensiva del gobierno contra los derechos de la poblacin, y que esto los nios deben saberlo, como deben saber tantas otras cosas propias del mundo adulto, pero de una forma que pueda ser comprendida y asimilada a su edad. El nio debe participar de la vida adulta como nio, porque de hecho vive la vida adulta como nio, sufre las consecuencias de las acciones de los adultos, y lo que vive debe poder explicar hasta donde un nio puede comprenderlo.

Los nios deben participar de la vida de los adultos, porque es la realidad en que se mueven y que afecta permanentemente sus vidas. Deben ayudar a colgar la ropa lavada, aunque slo cuelguen a medias una sola prenda y despus se vayan a jugar, y al rato vuelvan, y as. Lo mismo cuando el padre arregla el coche, o cuando alguien cocina, etc. Entran y salen, colaboran con algo, se aburren y se van, pero van conociendo de esa manera poco a poco el mundo. No se trata de que los nios se comporten como adultos, pero tampoco puede ocultrseles lo que sucede en la realidad adulta, que es tambin su propia realidad.

En ltima instancia todas son manifestaciones ms o menos soterradas, ms o menos abiertas, de la lucha de clases. Esa es la explicacin de fondo. Pero la derecha niega la lucha de clases, y la clase media progresista no la tiene en cuenta expresamente en sus anlisis, sin bien habla de enfrentamiento de intereses y denuncian mucho de la poltica del gran capital. Pero al no ubicarse decididamente desde la perspectiva de la lucha de clases, que es lo que realmente est sucediendo, aunque las formas en que se manifiesta abiertamente sea menor o mayor segn la coyuntura, la clase media progresista no puede explicar con toda la profundidad necesaria la verdadera naturaleza de los enfrentamientos sociales.

La negacin de la existencia de la lucha de clases se manifiesta tanto en la conversacin cotidiana, como en todos los anlisis polticos, sean tanto del progresismo como de la derecha, aunque de una manera muy distinta. Por eso la poblacin piensa sobre la base de la aparente inexistencia de la lucha de clases. Y de esa manera no se puede llegar a comprender cabalmente la naturaleza de los enfrentamientos sociales que padecemos.

Pero no es solamente el gran capital lo perjudicial, es todo el capitalismo, desde el momento que se basa en la explotacin humana. Sobre esas bases el capitalismo no puede gobernar con la verdad, necesita mentir y engaar, y tambin reprimir, no solamente los grandes capitales, sino todo el capitalismo. Las PYMES que hoy est siendo destruidas por el gran capital si pudieran desarrollarse terminaran siendo tambin ella capital concentrado, grandes capitales. Es la naturaleza del capitalismo. Lo cual no quiere decir que hoy tengan la misma poltica depredadora del gran capital, y que pueden, por ahora, muy restringida y tibiamente, defender algunos aspectos democrticos.

Los gobiernos del capital concentrado como el actual, no se preguntan cmo hacer para que la poblacin tenga una buena salud, para que funcione bien la economa, sino como hacen para saquear a toda la sociedad sin que esta se rebele de una manera inmanejable. Pero la mayora de la poblacin cree que un gobierno, slo por el hecho de serlo, piensa en el mejoramiento del nivel de vida de toda la poblacin, y si no lo logra es porque se equivoca en su poltica, simplemente, pero no porque tenga otra poltica.

Y en la medida que los hechos de la realidad pueden llevar a una gran parte de la poblacin a darse cuenta en qu consiste realmente la poltica de un gobierno como el actual, ste inventa un chivo expiatorio, p. ej., gobierno anterior, el kirchnerismo en general, diciendo que se robaron todo, cuando nadie que afirma esto pueda dar un solo ejemplo, fundamentado, de algo que se hayan robado. Y cuando este gobierno roba prcticamente en todos sus actos, y hay denuncias fundamentadas sobre la mayora de ellos.

No nos podemos quedar en el razonamiento formal frente a las acusaciones de la derecha de querer adoctrinar a los nios. Es necesario partir de la base de que los enfrentamientos existen en los hechos y que es inevitable y obligatorio que se hable de eso de alguna manera con ellos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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