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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2004

Para mi amigo Pascual Serrano
Pero, qu pasa con los intelectuales?

Alfonso Sastre
Rebelin


Hace unos cincuenta aos que yo plante en el teatro el problema del silencio, no slo de los intelectuales sino de la gente en general, frente a una situacin de intensa y extensa injusticia. Aquel drama se titul La mordaza, y recuerdo que cuando se estren en Alemania el ttulo con el que se present en Hamburgo fue: Warum Sie scheweigen? (Por qu callan?). La cuestin consista en tratar de explicarse por qu razn operbamos la gente en general y los intelectuales en particular, en situaciones claramente injustas e incluso hirientes, como cmplices de un silencio que nos poda situar en el banquillo de los culpables objetivos de aquellas ignominias; y el drama aportaba una serie de razones o sinrazones por las que las gentes callbamos en situaciones que parecan exigir no slo la palabra sino el grito de la denuncia. Era una modesta alegora que poda leerse como una justificacin de aquel silencio que mantenamos, unos y otros, frente a las atrocidades del franquismo, pero tambin como una protesta contra aquellas atrocidades y contra la mordaza que nos impeda -o nos encontrbamos bien recostados en aquel silencio?- protestar.

Ahora acabo de leer con mucha atencin la carta que Pascual Serrano incansable combatiente en la lucha por hacer posible y viable la ruptura del silencio que sigue agobindonos, y por ampliar el campo de una informacin alternativa y veraz- me ha dirigido (1), y en la que hace algunas acertadas puntualizaciones a mis propias tesis, o dejmoslo en meras hiptesis. Sus puntos de vista acreditan una vez ms la idea de que los hechos sociales se nos presentan en el campo de la complejidad, y que cualquier simplificacin nos aparta de los hechos aunque parezca que nos lo acerca y nos los explica. En este caso, tiene razn Pascual Serrano? Tena razn yo mismo en mis planteamientos, que l cita? O ni uno ni otro? O ambos?

Cuenta Pascual Serrano que yo denuncio la falta de compromiso del intelectual de hoy tal y como lo mantuvieron en otros tiempos Jean Paul Sartre o Bertrand Russell; y nuestro amigo no est completamente de acuerdo con quienes as opinamos. Por qu? Porque en los ltimos cincuenta aos, el papel de los medios de comunicacin ha alcanzado un papel extraordinario en relacin con aquellos tiempos. Hoy dice Pascual Serrano- ellos pueden someter y someten- a embargo informativo al dscolo, y promover y elevar -y lo elevan- a los altares al sumiso como nunca antes haba ocurrido. Ello explicara el silencio; los intelectuales crticos no es que guarden silencio sino que son mediticamente silenciados.

Otro punto de discrepancia con mis hiptesis. Yo afirmo (recuerda Serrano) que con la guerra de Iraq una buena parte de la izquierda dormida ha parecido despertar. No dice Pascual Serrano-, no ha sido eso. Pues qu ha sido? Lo que sucedi afirma el sagaz periodista- es que hubo diferencias en el taln de Hierro (...) y una parte de ste, Francia, un sector de la socialdemocracia europea, el Vaticano y sus adltares mediticos no compartieron el mtodo. Pero no se trat sino de un disenso puntual, y el taln de Hierro sigue firme y cruel , apoyado aado yo- por sus intelectuales orgnicos.

Por mi parte, yo opino que siendo ciertas las tesis de Pascual Serrano (el papel de gran mordaza que actualmente desempean los grandes medios de comunicacin, lo cual oculta la existencia de unos intelectuales a quienes no se oye porque estn amordazados, y la falsa ilusin que puede darse en la idea de que algunos intelectuales orgnicos del sistema han recuperado o estn en trance recuperar un pensamiento crtico), ello no niega sino que confirma la idea de que muchos intelectuales se desplazaron en los ltimos aos hacia la derecha, pues cuando yo planteaba esta cuestin no me refera a que hubiera silencio (a que muchos intelectuales no hablaran porque no podan hablar), sino al hecho evidente de que muchos antiguos progresistas hablaban y se manifestaban, incluso fervientemente, a favor del sistema. En cuanto a la ilusin de que ahora la situacin haya cambiado, y que muchos intelectuales hayan recuperado sus viejas posiciones inconformistas, yo creo muy verosmil que sea cierta la explicacin de que tal fenmeno sea muy reducido y que muchos de esos intelectuales que ocasionalmente se han manifestado ahora contra el Imperio lo hayan hecho en virtud de las posiciones tcticas de sus partidos y organizaciones que siguen siendo cmplices del Imperio.

Lo ms probable es que la situacin sea hoy tan mvil, afortunadamente, que sea difcil situar y localizar las piezas del tablero. Qu pasa, pues, con los intelectuales? No es fcil decir hacia donde se mueven los distintos grupos, si es que se mueven hacia alguna parte determinable en trminos de: contra o favor del sistema imperialista, compromiso ste que queda ocultado por la apariencia progresista de determinadas opciones. Por ejemplo, gran parte de la reaccin intelectual ms carca se expresa bajo las banderas de la sociedad PRISA y su poderoso sistema, que resulta, en la prctica, mafioso hasta producir sonrojo en quienes observamos a las gentes que se mueven en sus complejo de medios de comunicacin, radios, editoriales, peridicos etctera.

En tal situacin, amigo Pascual Serrano, es cierto que la inteligencia crtica se mueve con muchas dificultades y siempre amenazada por el silencio; y, en fin, yo estimo que nuestras divergencias pueden resumirse, ms o menos, as: Para Pascual Serrano, no se produjo tal desplazamiento hacia la derecha en los ltimos aos de muchos intelectuales sino que la accin del poder a travs de sus medios se mostr eficazmente opresiva como productora de silencio. Los intelectuales estaban aqu, con nosotros, pero no podan hablar (y, claro, era como si no estuvieran, como si se hubieran marchado con el enemigo); y ahora no hay tal movimiento de reconcienciacin sino tan slo que los patronos de los intelectuales alicos de siempre , al servicio de la derecha progresista, han obedecido a sus amos como siempre , y ahora se han manifestado con la boca pequea- contra los abusos de Bush y sus secuaces. Estn donde estaban, pero se dicen ahora en una posicin crtica, mientras dure la consigna de oponer algunas ideas a los dictados del pensamiento nico. Nada de nada, a fin de cuentas. Mientras tanto, los intelectuales antisistmicos , que nunca han desaparecido aunque hayan sido silenciados, siguen sufriendo la imposibilidad de publicar sus ideas, y slo lo hacen en medios alternativos.

Mientras que para m s hubo tal desplazamiento a la derecha de muchos intelectuales , y as mismo me parece -insisto en ello- que se estn produciendo algunos movimientos de recuperacin de posiciones de izquierda por parte de colegas que se han sentido mal durante los ltimos aos, al verse desnudos y adems mal pagados en las filas de la injusticia ms atroz.

La cuestin es, en fin, si algo se ha movido adems de los grandes aparatos del neoliberalismo. O no? Siempre somos los (pocos) de siempre, unas veces parlantes y otras enmudecidos? Est ocurriendo lo que siempre ha ocurrido? No hay verdaderos movimientos en la realidad de la crtica? No s, pero yo soy ligeramente ms optimista y me gusta apostar, una vez ms, por la dialctica de la historia. Algo ms se mueve, creo yo, que los grandes aparatos bajo cuya opresin navegamos.

Sobre los intelectuales y la rebelda

(1) Carta a Alfonso Sastre

Pascual Serrano (13-07-2004)

 



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