Portada :: Feminismos :: Derechos de la mujer
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2017

Vientres de alquiler & Partido Feminista de Espaa
La mujer no se alquila ni se vende

Antonio Francisco Ordez
Rebelion

Dedicado a Lidia Falcn y a Marina Pibernat, porque vuestras razones en la lucha me han enseado a que sean tambin las mas y deben serlo, siempre y sin concesiones, de la Izquierda.


En mi vida la mujer desempea un papel fundamental e insustituible; ms an despus de fallecido mi padre. Compaera, hermana y madre marcan un trpode sobre el que se sostiene buena parte de las relaciones sociales que como persona hacen que sea lo que soy. Es tal la consideracin y la estima en la que tengo a las personas del sexo femenino que me resulta vergonzoso, como humano, el tener que explicar a mis dos adolescentes, inteligentes y preciosas hijastras que el mundo en el que vivimos es, a da de hoy, lamentablemente machista; es decir, discrimina, en la prctica, a ms del 50% de su poblacin.

Esto condiciona ya su forma de plantearse la vida y presencia en el mismo. Este artculo denuncia la pretendida regulacin de dos facetas que afectan directamente a las mujeres: la prostitucin y la maternidad subrogada. Ambas, aparentemente, sin relacin, desligadas la una de la otra; pero que evidencian, en la prctica, el triste reflejo de dos caras de una misma moneda: la sociedad patriarcal imperante en nuestra sociedad. Sobre la prostitucin ya hace tiempo que observo una mala conciencia, sobre todo, entre los hombres de mayor edad que militan en la Izquierda. El estigma que les acompaa, a muchos de ellos, como usuarios aunque fuera de forma ocasional y lejana en el tiempo- de los burdeles que an hoy se extiende por toda la geografa nacional, les persigue.

Poco hay que aadir a lo que recoge el Partido Feminista de Espaa en su Programa Electoral, aprobado en su II Congreso el 26 de julio de 2015, donde se incluye en el Captulo X, dedicado a la prostitucin, el siguiente objetivo: "Aprobar legalmente la abolicin de la prostitucin y tomar las medidas adecuadas y dotar a la asistencia social de los medios econmicos necesarios para reinsertar a las mujeres, que sufren esa esclavitud, en el trabajo asalariado y la vida civil".

Contra los que proponen la regulacin de la prostitucin voluntaria como una profesin ms, en contra del criterio sentado por la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT), debe oponerse la Izquierda en bloque. Debemos denunciar y hacer visible el trfico de mujeres y menores para la explotacin sexual; una violacin de los derechos humanos fundamentales, como el derecho a la integridad fsica, la igualdad, la dignidad, la salud, la seguridad o al derecho a no ser sometida a prcticas de violencia, tortura e incluso asesinadas. Los principales tratados internacionales de derechos humanos, como la Convencin sobre la Eliminacin de todas las formas de Discriminacin contra la Mujer (CEDAW), consideran el trfico sexual una forma de discriminacin sexual y una violacin de los derechos humanos.

La comercializacin de seres humanos como objetos sexuales, la pobreza, la desigualdad de gnero y las condiciones de subordinacin de mujeres y nias constituyen un terreno frtil para la trata de personas. En este sentido, debemos hacer nuestras las reivindicaciones ms avanzadas en esta materia, como, por ejemplo, son las que recoge la Red de municipios libres de trfico de mujeres y menores para la explotacin sexual:

La supresin de toda forma de represin contra las personas prostituidas.
La regularizacin de inmigrantes vctimas de explotacin sexual, sin obligacin de denuncia de las redes de proxenetas o traficantes.
Una legislacin que permita luchar efectivamente contra el trfico y la explotacin sexual, declarando la compra de favores sexuales como una violencia de gnero.
Polticas alternativas, ofreciendo apoyo jurdico, asistencial, formacin profesional y acceso a los servicios sociales a las persones vctimas de la explotacin sexual, con el objetivo de ayudarlas a todas a salir y acceder a un trabajo digno.
Educacin escolar, as como formacin de las administraciones pblicas, justicia y polica, en valores igualitarios y no sexistas.

Sobre la mal llamada maternidad subrogada, una intensa propaganda bajo criterios parciales ha conseguido crear un cierto estado de opinin favorable a la misma. A ello ha contribuido, sin duda, la reciente regulacin que de la misma ha efectuado nuestro pas hermano y vecino, Portugal. Sin embargo, ni la mejor de las regulaciones puede esconder un principio esencial que se contraviene con aquellas: el deseo de paternidad/maternidad, nunca puede sustituir o violar los derechos que asisten a las mujeres y a los/las menores. El deseo de ser padres-madres y el ejercicio de la libertad no implica ningn derecho a tener hijos.

El mero consentimiento no puede sacralizar negocios jurdicos cuyo objetivo suponga la alienacin de la persona hacindola extraa a sus propios hijos. Es un evidente ejemplo de violencia extrema, sin matices. Mientras tanto, si nadie lo remedia, emerge un incipiente y, al parecer, prspero mercado a costa, una vez ms, de las mujeres. Contra ello, en 2015 surgi la plataforma No somos Vasijas que ha publicado el manifiesto Las mujeres no se pueden alquilar o comprar de manera total o parcial en el que esboza las razones para oponerse a esa prctica:

Porque abogamos por el derecho a decidir de las mujeres en materia de derechos sexuales y reproductivos.
Porque elegir es preferir entre una serie de opciones vitales.
Porque la llamada maternidad subrogada se inscribe en el tipo de prcticas que implican el control sexual de las mujeres.
Porque alquilar el vientre de una mujer no se puede catalogar como tcnica de reproduccin humana asistida.
Porque el altruismo y generosidad de unas pocas, no evita la mercantilizacin, el trfico y las granjas de mujeres comprndose embarazos a la carta.
Porque cuando la maternidad subrogada altruista se legaliza se incrementa tambin la comercial.
Porque no aceptamos la lgica neoliberal que quiere introducir en el mercado a los vientres de alquiler.
Porque las mujeres no se pueden alquilar o comprar de manera total o parcial.
Porque nos mostramos radicalmente en contra de la utilizacin de eufemismos.
Porque la perspectiva de los Derechos Humanos, suponer rechazar esta idea.

Y es que desde la Izquierda no nos est permitido equivocar el rumbo. Llevar mucho tiempo, muchas generaciones probablemente, el situar a las mujeres en plano de igualdad a los hombres.

En eso estamos ya muchas y muchos; cada vez ms algn da toda la humanidad. No nos podemos permitir abrir otros frentes que nos hagan retroceder parte del camino recorrido.

Siguiendo la frase atribuida a Rosa Luxemburgo - Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres -, emplazo a toda la Izquierda para que no yerre, tampoco esta vez, en lo fundamental. Salud camaradas.

---------------------------------------------------

Sobre el autor: Abogado y funcionario. Presidente del Partido Socialista del Trabajo (Internacionalista) y miembro de la Asamblea Social de la Izquierda de Catalua (ASEC-ASIC)


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter