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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2017

Catalua, vctima de la ineptitud y de la obstinacin

Antonio Jos Gil Padilla
Rebelin


En enero de 2016, publicamos un artculo con el siguiente ttulo: El asunto cataln, de aquellos polvos estos lodos. La marcha de lo que los independentistas denominan El Procs es imparable, y la fecha para la consulta est a la vuelta de la esquina. Los dirigentes catalanes se han enrocado, arrastrando a un nmero importante de ciudadanos, y han roto el retrovisor. Como entonces, pensamos que la peticin popular de independencia tiene un carcter emocional, y que esto no es una reivindicacin por razones econmicas o sociales. La clase poltica catalana ha encandilado a un elevado nmero de personas que no ven mucho ms all de ese deseo de emancipacin, sin pararse a pensar en el modelo poltico que les esperara, si esto llegara al fin deseado. La pasin de un pueblo, convertido en masa, es la misma que sienten los fanticos individuos cuando juega su equipo de ftbol favorito, al que se sienten vinculado a modo se sumisin. Ahora, a esa masa enfervorecida no hay quien la pare, salvo con medidas represivas y contundentes, pudiendo llegar a convertirse aquello en una sangra, porque el tiempo de dialogo o de negociacin se ha extinguido.

La manipulacin de las masas por parte de los dirigentes catalanes, y la cerrazn e ineptitud del gobierno espaol han dado lugar a esa mayora independentista. Porque, digan lo que digan desde los intoxicadores medios de comunicacin, los que quieren separarse son una clara y evidente mayora.

El problema se ha enquistado porque el actual sistema socioeconmico y este modelo poltico "pseudodemocrtico" no tienen una respuesta, que no sea violenta, cuando se enfrentan dos poderes, en este caso polticos. El barullo est servido. Las soluciones muy, muy complicadas. Las decisiones del Constitucional y las leyes espaolas les importan un bledo a los separatistas. En Madrid no saben qu hacer. No sirve eso de que hay que cumplir las leyes, esas leyes que protegen a los ricos, cuando lo que quieren los catalanes es elaborar sus propias normas, normas que, sin duda, seran tambin para proteger a los ricos de all. Estamos viendo dar palos de ciego, y as seguiremos. Chapuza tras chapuza. Auguramos una chapuza de consulta, y ya estamos observando las decisiones chapuzas o desproporcionadas del Gobierno de Rajoy. Las declaraciones de ste y de sus prximos son lamentables. Qu harn unos y otros polticos los das siguientes a la consulta? Y qu har un pueblo frustrado y engaado?

Los que de verdad mandan son los que tienen el dinero, pero en este caso estn callados. Tal vez sus actuaciones sean clandestinas, y nos sorprendan uno de estos das, manifestndose respecto a las propuestas y decisiones de los polticos.

Por mi parte, decir que ese deseo de independencia, fuera de la razn, me parece egosta, reaccionaria, insolidaria y, por si fuera poco, contraria a la marcha del poder real , que se ha caracterizado a lo largo de la historia por ese afn imperialista y de dominio sobre espacios cada vez mayores. Esa tendencia generalizada, salvo excepciones, es opuesta a la actual actitud de los catalanes, por lo que pienso que ser la verdadera razn de su fracaso. Por otra parte, tambin es cierto que, desde la ptica de la clase trabajadora, lo deseable es la creacin de amplios espacios del planeta donde sea posible la lucha unificada por la emancipacin de la clase, y no la de aferrarse al terruo.

El pueblo llano ignora que el bloque independentista mayoritario representa al sector neoliberal ms radical, que va ms all, incluso, de la oligrquica y tradicional burguesa catalana de finales del 19 y comienzos del siglo 20. El paro, la precariedad, los recortes en los servicios sociales y la explotacin laboral no seran eliminados si ese soado deseo independentista llegara a materializarse.

No sabemos con precisin lo que este proceso puede dar de s, ni cmo acabar, aunque no iremos muy descaminados si pensamos que no se producir la, tan deseada por algunos, independencia, aunque bien es cierto que el enredo se alargar, distrayendo a la ciudadana de los asuntos ms relevantes: desigualdad, corrupcin, precariedad y visin de futuro. Por lo que al gobierno actual no le viene nada mal.

Quiero terminar este escrito con una consideracin que a mi modo de ver tiene un carcter poltico de mayor alcance que la mera cuestin independentista, y que me atrevo a calificar de positivo. Este proceso de los catalanes, y la posicin reaccionaria del PP, han puesto patas arriba la organizacin territorial, la Constitucin del 78 y las Instituciones del poder judicial, en particular, el Tribunal Constitucional, convertido en una prolongacin de la poltica del PP. El sistema de partidos tambin queda tocado. Al PSOE se le ve el plumero al apoyar incondicionalmente al actual Gobierno. Con ello queda en evidencia que defiende los mismos intereses. Pienso que se equivoca, y esto le puede acarrear problemas, lo que puede suponer el remate que le convierta en un grupo marginal. La nica fuerza que acta en aras de la razn es Unidos Podemos, quien aporta soluciones vlidas para salir de este atolladero, pero es posible que los dems no le acompaen, como ya ocurri en la mocin de censura, y, como consecuencia, el modelo siga caminando por el lento camino de la descomposicin.

Anexo: Algo de historia

Esto es una breve resea histrica que intenta dar una explicacin sobre la falta de unificacin poltica de lo que hay se conoce como Espaa, lo que, de alguna manera, justifica la reivindicacin nacionalista de algunas zonas del actual Estado. Jams ha habido una aceptacin de una nica nacin. Eso de la Espaa nica, como as lo proclamaba la Dictadura, slo ha tenido lugar, cuando la fuerza y la represin han imperado en esta sufrida parcela del planeta.

El lector puede convalidarse la lectura de este apartado, pero tambin puede reflexionar y aportar otros datos que lo enriquezcan.

Espaa se ha destacado a lo largo de la historia por la falta de unificacin real como Nacin, siempre en manos de reyes ineptos o de dictadores. Es conveniente remontarse a los siglos 14 y 15 para entender que estos lodos son consecuencia de aquellos polvos.

Retrocediendo a esos tiempos, aportaremos algunos datos que nos ayudarn a entender los anhelos de secesin de un nmero importante de ciudadanos y ciudadanas de este pas.

La casa de Trastamara era una dinasta que rein en Castilla entre 1369 y 1504, en Aragn de 1412 a 1516, en Navarra entre 1425 y 1479, y tambin en Npoles de 1442 a 1516. Con la muerte de Isabel I en 1504, y posteriormente de Fernando en 1516, finaliza su reinado y comienza una nueva etapa de monarcas de origen extranjero.

Previamente, para reinar en Castilla, Isabel tuvo que vencer la oposicin de una parte importante de la nobleza castellana, principalmente la alta nobleza, que prefera la alianza de Castilla con Portugal, por lo que se pusieron de parte de Juana, llamada despectivamente la Beltraneja, lo que acab en un enfrentamiento armado. Tras la batalla de Toro (1476), las Cortes de Castilla, reunidas en Madrigal de las Altas Torres, proclamaron reina a Isabel I.

A la muerte de Juan II, su hija Leonor hered Navarra y su hermanastro Fernando, llamado el Catlico, la Corona de Aragn, a la que perteneca el territorio de la actual Catalua. Con el matrimonio de Fernando con Isabel I de Castilla, celebrado el 19 de octubre de 1469, se estableci la unin entre estas dos Coronas.

Una vez que Isabel se afirm en el trono de Castilla, reanud la conquista del reino de Granada. Aprovechando que dicho reino se encontraba en una crisis dinstica entre el Sultn, su hermano el Zagal y su hijo Boabdil, comenz la guerra por la conquista de este reino.

A pesar de ese matrimonio de los Reyes Catlicos en 1469, ambas Coronas, Aragn y Castilla, conservaron sus instituciones polticas, se mantuvieron las Cortes, las leyes, las administraciones pblicas y la moneda, aunque unificaron la poltica exterior, la hacienda real y el ejrcito.

Aparentemente, mediante pactos de inters o invasiones, se intent la unificacin territorial de Espaa, pero la realidad es que se mantuvieron las identidades de cada uno de los reinos que conformaban las coronas de Castilla y de Aragn. Sus fueros y sus derechos fueron respetados.

Muerta Isabel en 1504, se atraves por un periodo de sombras. Se inici una etapa de sucesiones y regencias: Juana, Felipe I, Fernando, Cardenal Cisneros, etc. Tras la muerte de Fernando en 1516, el trono recae finalmente en su hija Juana, conocida como Juana la Loca. Pero unos meses ms tarde, Carlos, el hijo de Juana y de Felipe el Hermoso, se autoproclama desde Flandes rey de Castilla y Aragn.

As, se inici un largo periodo dominado por reyes extranjeros, algunos de los cuales eran desconocedores de la realidad poltica de los diferentes reinos que configuraban la pennsula, incluido el de Portugal. Primero los Habsburgos y despus los Borbones. Pero la situacin socioeconmica y poltica de ese largo periodo desborda los lmites de este breve escrito.

En resumen, Catalua ha estado reivindicando la independencia desde el siglo XIV. En 1716, a raz de la guerra de Sucesin, Felipe V, tras la promulgacin del Decreto de Nueva Planta, derog las leyes y las instituciones catalanas. Catalua, con altibajos ha mantenido la autonoma durante un largo periodo de tiempo, pero, segn las investigaciones de expertos historiadores, Catalua nunca ha sido legalmente independiente.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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