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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2017

Miles de mujeres cruzan cada da la frontera hispano-marroqu
Porteadores, mujeres y hombres que cargan sobre su espalda un negocio millonario

Cuarto Poder

No tienen derechos laborales, cargan hasta 80 kilos por viaje y deben hacer frente a peligros como las avalanchas humanas que solo en 2017 han costado 4 vidas


En muchas ocasiones, las fronteras de Ceuta y Melilla separan, adems de pases, la pobreza y la riqueza. En medio de esos dos mundos se encuentran los trabajadores transfronterizos, aquellos que cambian cada da de pas para llevar el jornal a casa. Entre ellos, hombres y, especialmente, mujeres cargan sobre sus espaldas una parte importante de la economa de la zona. A veces, los resultados de su trabajo son trgicos: en lo que va de ao, han muerto ya cuatro porteadoras.

Segn cifras de delegacin del Gobierno, cada da pasan 2.000 personas por la frontera de Ceuta. Los lunes y mircoles son ellos los que cruzan, mientras que las mujeres pasan martes y jueves. Cada da en Ceuta cruzan unos 30.000 trabajadores fronterizos. Algunos son porteadores, mientras el resto se dedican a otras profesiones como empleados del hogar, trabajadoras sexuales y oficios dedicados a la hostelera y construccin, explica Ana Rosado, del rea de Solidaridad de la Asociacin Pro Derechos Humanos de Andaluca (APDHA), que elabor un completo informe en 2016 sobre la situacin de estas mujeres en Ceuta.

Hasta que hace unos meses Ceuta separ a hombres y mujeres, era un oficio tradicionalmente femenino y, por eso, las oenegs han centrado una parte importante de sus esfuerzos a estas trabajadoras que sostienen familias enteras: Son mujeres con pocos recursos que tienen familia a su cargo o gente a la que mantener. A veces su marido est en paro, son viudas o estn separadas. No tienen contrato ni derechos, explica Vctor Fernndez, de la asociacin Digmun, sobre estas trabajadoras que suelen tener entre 35 y 60 aos, tienen hijos a su cargo y se convierten de facto en el sustento familiar. Este organismo tiene talleres de alfabetizacin donde, de manera aislada, a veces acuden estas mujeres, que suelen proceder del wilaya de Tetun y les cuentan su caso de manera informal. Ni siquiera saben que tienen derechos, explica. Al ser trabajadoras marroques, todo lo que pase en el reino alau escapa de la preocupacin de las autoridades espaolas, incluso, altercados con los agentes que algunas mujeres han denunciado a estas organizaciones. Ahora, son los hombres los que tambin buscan un hueco en este negocio.

Segn delegacin del Gobierno, la cifra de porteadores ha bajado: ha aumentado considerablemente el porteo con vehculos, rebajando las cifras a pie. Hace unos meses se abri otro paso, el Tarajal II, con vas mucho ms anchas para facilitar el paso de estos trabajadores. APDHA pidi a la ciudad autnoma algunas mejoras para asegurar mejores condiciones para los trabajadores y para facilitar el trnsito: Pusieron algunas zonas de descanso y de sombra, pero las avalanchas se siguen produciendo porque a veces la parte espaola se abre y la marroqu se cierra. Tambin instaron al polgono a que hicieran un plan de seguridad privado, explica Rosado.

Cada da, miles de mujeres u hombres cruzan la frontera con paquetes encima que pueden llegar a pesar hasta 80 kilos. Forman parte de lo que se llama comercio atpico, que mueve al mes millones de euros. Pueden trabajar por comisin, la mayora, o vender ellas mismas despus la mercanca. Se levantan de madrugada, esperan en Marruecos a que se abra la valla, van a comprar la mercanca al polgono, donde ya se la encuentran preparada, y vuelven a la frontera a esperar a que se vuelva a abrir el paso para volver a casa. Una vez all, descargan el bulto en el parking y lo cobran por un precio que suele ir de los 15 a los 30 euros. Las esperas interminables y las avalanchas que provocan el caos y el nerviosismo son su peor enemigo. Hasta que no entregan el paquete al otro lado, no lo cobran. A veces, toda una familia depende nicamente de lo que esa trabajadora sea capaz de llevar a casa.

A veces, estas situaciones de caos tienen el peor final posible. El pasado agosto dos porteadoras murieron en el Tarajal pisoteadas por una avalancha. La presin migratoria de este verano ha hecho que los pasos estuvieran cerrados unos das y los nervios por pasar (y llevar el pan a casa) se disparasen. A estos dos fallecimientos hay que sumarles otros dos que se haban producido en parecidas circunstancias.

Y es que el nerviosismo y el caos que se produce a veces en los pasos son el peor enemigo de estas trabajadoras, tal y como explica un informe elaborado por Irdia Centro para la Defensa de los Derechos Humanos, Novact y Fotomovimiento. Una de las causas principales de vulneraciones de derechos que sufren las porteadoras es la estructura de dichos pasos, que dificulta su trnsito, creando situaciones de tensin, amontonamiento, asfixia e incluso avalanchas. Algunas avalanchas han llegado a provocar muertes entre las porteadoras: en el ao 2008, muri Safia Azizi en el paso del Barrio Chino de Melilla y en el 2009 fallecieron Busrha y Zhona aplastadas y asfixiadas en una avalancha en el paso del Tarajal.

En los bultos suelen transportar ropa, mantas, artculos de ferretera o incluso, tecnologa, aunque ellas no suelen conocer lo que transportan, ya que recogen los bultos ya cerrados en el polgono de Tarajal. A veces, tras horas esperando para pasar, los guardias de ambas fronteras pueden requisarles el bulto, tal y como relatan las organizaciones que trabajan en la zona.

Una actividad que mueve millones

A pesar de que mueve mucho dinero, a nadie en los dos lados de la frontera le interesa regularlo. Los clculos de lo que supone el comercio atpico varan. El Real Instituto Elcano ya adverta en 2013 de un auge del comercio en la frontera. A los intercambios hispano-marroques legales hay que sumar el contrabando (o comercio atpico) que se realiza a travs de Ceuta y Melilla, y cuyo volumen se estima que rondara el 30% de las exportaciones legales de Espaa a Marruecos (estas ascendieron a ms de 5.200 millones de euros en 2012), escriba el investigador Haizam Amirah Fernndez.

Si ves el tamao de algunos polgonos o la facturacin de algn supermercado y lo comparas con la poblacin de Ceuta te das cuenta del peso que tiene este tipo de comercio en la economa, comenta Vctor Fernndez, de Dinum. Para comprender el xito de este comercio, hay que conocer algunas de las particulares de Ceuta, como su sistema impositivo. En vez del IVA se paga el Impuesto sobre la Produccin, los Servicios y la Importacin (IPSI) y adems no tienen aduana comercial.

La actividad de las porteadoras no es ilegal, sino ms bien alegal: el estado espaol las considera compradoras y no trabajadoras: ganan los dos lados de la valla. Por un lado, los comercios de Ceuta acumulan las ventas, por otro, los ciudadanos marroques pueden obtener productos sin que el coste sea muy elevado. Y en medio, la salud y los derechos de estas mujeres.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/espana/2017/09/17/porteadoras-las-mujeres-sostienen-espalda-negocio-millonario/



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