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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2017

Observaciones sobre las (segundas) conclusiones de Julio Anguita (II)

Rosa Guevara Landa
Rebelin


Como les indiqu, un segundo artculo de Julio Anguita [JA] sobre la situacin poltica catalana fue publicado el pasado viernes, 8 de septiembre, en Topoexpress, con el ttulo: A propsito de Catalua: Razonemos (II) [1]. Lo que viene a continuacin es un complemento a mi respuesta anterior [2]. Me centro en el derecho de autodeterminacin (DA a partir de ahora), un nudo central en la aproximacin de JA y de otros autores por supuesto.

Mi compaera me lo ha dicho mil veces: el DA o formulaciones equivalentes ha generado confusin y algn disparate (con toda la buena intencin del mundo que se quiera) en las formaciones de izquierda. Me da que tiene razn. En ocasiones, hemos llegado a hablar y a vindicar el derecho de autodeterminacin de todos los pueblos. De todos, sin ms matices. Podemos imaginar el resultado de tal propuesta.

Por lo ledo sobre el tema creo que se puede afirmar que, en general, pensando en las tradiciones emancipatorias y en el derecho internacional, el ejercicio de tal derecho, la autodeterminacin, la libre determinacin, la determinacin a secas en ocasiones, hace referencia a tres situaciones: 1. Un pueblo, constituido en Estado (pongamos, por caso, el portugus), tiene derecho a su independencia poltica y no puede ser oprimido, asediado, colonizado o invadido por otro Estado. 2. Los pueblos que viven situaciones coloniales o semicoloniales (el angoleo por ejemplo, bajo dominio portugus) tienen derecho a ejercer el DA 3. Los pueblos que viven en el marco de un Estado en situaciones de opresin, sin reconocimiento de sus derechos, de sus lenguas, de sus culturas, exactamente igual, entendiendo que, en este ltimo caso, la alternativa no es binaria, 1 o 0, independencia u opresin, sino que las posibilidades son mltiples: autonoma, ampliacin de la autonoma alcanzada, federalismo, confederalismo, independencia e, incluso, vamos a incluirlo, la aceptacin voluntaria de un Estado un poco descentralizado pero unitario. El pueblo kurdo podra ser un ejemplo.

Mi compaera y yo vivimos desde aos en Barcelona. Ella es muy de aqu, de la Barceloneta nada menos. Yo vengo de Monzn pero llevo aqu un porrn de aos y dos de mis familiares cercanos han muerto en Catalua -no por Catalua- defendiendo la II Repblica espaola. Me siento muy barcelonesa (en el supuesto, no evidente, de que esa expresin tenga un sentido definido). Ni ella ni yo vemos que Catalua, como tampoco la Padania o Baviera por ejemplo, viva una situacin de opresin ni incluso de desconsideracin. Ni poltica ni econmica ni lingstica ni cultural (siendo su cultura y sus lenguas diversas por lo dems). Eso s, sectores importantes de las clases populares catalanas (especialmente las mujeres) viven y han vivido (hemos vivido debera haber escrito) en los ltimos aos situaciones de mayor explotacin y de liquidacin o disminucin de sus derechos. Como ocurre en otras comunidades espaolas. Otro punto de unin entre nosotras.

Como el tema es un poco pesado mi compaera me ruega que d apuntes, sugerencias, que no intente desarrollar un tema inabarcable en un artculo. Las gentes estamos agotadas. A eso voy, a dar apuntes, no un desarrollo detallado. Por lo dems, sin que me atreva a afirmar ni afirme que el artculo 2 de la Constitucin [3] no sea mejorable (creo que lo es), en otras constituciones nos encontramos con formulaciones como las siguientes: El Reino de Noruega es un Estado libre, independiente, indivisible e inalienable (artculo 1); Brasil se constituye es un Estado social de derecho, unitario, indivisible y descentralizado en la forma que establecen esta Constitucin y sus leyes (artculo 1); La Constitucin, en todas sus disposiciones, vela por una unin indestructible compuesta por Estados indestructibles (Corte Suprema de Estados Unidos). Las formulaciones de las Constituciones de Alemania, Italia y Francia son similares.

Hay excepciones, dos segn parece. La constitucin de Etiopa, en el artculo 39, seala: Todas las naciones, nacionalidades y pueblos de Etiopa tienen un derecho incondicional a la autodeterminacin, lo que incluye el derecho a la secesin. Que incluya ese derecho no implica, como es obvio, su realizacin inexorable, la construccin de nuevos Estados. En todo caso, como es evidente, esa formulacin dara pie en el caso de Espaa a que, por ejemplo, Catalua, Euskadi y Galicia tuviera ese derecho. De la misma forma, pueblos o partes de esas nacionalidades o naciones independientes podran ejercer ese derecho si se incorporase esa formulacin en sus propias constituciones. No siempre es el caso. Estonia, por ejemplo, independizada de la URSS, seala en el artculo 2 de su Constitucin: El territorio, las aguas territoriales y el espacio areo del Estado estonio son un todo inseparable e indivisible. Algo parecido en el caso de Lituania: El pueblo y cada ciudadano tienen el derecho a oponerse a cualquier atentado por la fuerza contra la independencia, la integridad del territorio o el orden constitutivo del Estado de Lituania.

Voy al grano advirtiendo que no voy a ser breve. Pido su comprensin por adelantado.

Empiezo por una recomendacin, por un artculo sobre una figura apenas conocida y estudiada en la actualidad: Pedro Antonio Curto, Pi y Margall, la lucidez olvidada (http://tercerainformacion.es/opinion/opinion/2017/09/17/pi-y-margall-la-lucidez-olvidada). El Viejo Topo ha publicado textos suyos. Federalismo y Repblica, po ejemplo, fue editado por Antonio Santamara, un excelente conocedor del tema (como ven los hombrecitos son ampliamente mayoritarios en mis recomendaciones; no me habr documentado suficientemente. Disculpas feministas).

Sobre el leninismo y el DA, un artculo del historiador Jos Luis Martn Ramos, A propsito de la invocacin de la posicin del Lenin sobre el derecho de autodeterminacin [4], es de lo mejor que una ha ledo estos ltimos meses y en muchos tiempos. Sus reflexiones finales, La primera:

Lenin nunca hizo una interpretacin nacional del derecho de autodeterminacin, sino una interpretacin de clase. Por eso tambin distingui sobre la manera de resolver la diversidad nacional en el seno de la unin libre de pueblos libres que postulaba. A travs de pactos bilaterales - y finalmente de conjunto en una constitucin comn, aprobada despus de su muerte, pero diseada en sus ltimos momentos de actividad- con las nacionalidades de la periferia del territorio central ruso (el Bltico, Bielorrussia, Ucrania); pactos no iguales entre s, sino modulados por los intereses de la defensa de la unin, no por los intereses nacionales de las partes. Pero mediante la concesin solo de estatutos de autonoma a las nacionalidades interiores del territorio central ruso, de las estepas y de Siberia, la Bachkiria, la nacionalidad kazak, kalmuk, kirguiz, los finlandeses de Carelia

La segunda reflexin, con la que finaliza su artculo:

Me parece bien que el independentismo invoque a Lenin, pero que lo haga sobre el conjunto de su propuesta, no sobre una parte. Que no convierta a Lenin, no ya en un independentista sino ni siquiera en un partidario de la independencia, o del camino hacia la independencia, sin ms. Que no obvie que su aceptacin del derecho de autodeterminacin no es de naturaleza jurdica, sino poltica, que est supeditado y condicionado, que se formula en una propuesta prctica que no es la prctica de la separacin y que en ltima instancia, como record Alberto Garzn, habr que considerar el anlisis concreto de la situacin concreta y sobre todo, cul es la propuesta que no divide a las clases trabajadoras de todo el estado y que tampoco divide a las clases trabajadoras en Catalua. Quizs esa propuesta sea ms compleja, menos rpida, parecer menos prctica para obtener una supuesta solucin ya al conflicto; pero los atajos no acostumbran a ser buenos y como dijo Lenin ltima invocacin por mi parte el mejor camino, al menos el deseable en principio, es el que parte de la paz nacional y de la paz entre las naciones, porque ese es el inters de todas las clases trabajadoras y populares. Hasta que esa paz se haga imposible, lo que no creo que sea el caso; y no creo que sea no mejor sino simplemente bueno precipitar la ruptura de esa paz, el choque de trenes vaya, para justificar su supuesta imposibilidad.

Desde un punto de vista jurdico un escrito de Ramn Campderrich Bravo, Comentario de la proposicin de ley del referndum de autodeterminacin. Gabinete de engendros del Dr. Caligari [5] es, en opinin de una, de obligada lectura. Una de sus consideraciones:

Ms all de la cuestin de los territorios y pueblos sometidos a dominacin colonial, el derecho a la libre determinacin de los pueblos tambin se predica de los pueblos ya constituidos en estados, las minoras, los pueblos indgenas y los pueblos que viven en el territorio de un estado ocupado militarmente por otro estado. Ninguno de estos supuestos puede servir para justificar un derecho a la secesin o separacin para constituir un nuevo estado:

a) El derecho a la libre determinacin de los pueblos ya constituidos en estados implica un derecho a establecer su sistema poltico, socioeconmico y su organizacin poltico-territorial sin interferencias externas, y, en lo que nos concierne, este derecho est atribuido en exclusiva desde la perspectiva del derecho internacional al pueblo espaol, en el cual quedan comprendidos, desde esa misma perspectiva, todos los nacionales espaoles residentes en Catalua.

b) Las minoras, en cuanto tales, no tienen atribuidos en realidad derechos por el derecho internacional, sino que son cada uno de sus miembros los que son titulares de derechos de ejercicio individual o colectivo. Entre esos derechos enumerados precisamente en los Pactos de derechos del mbito de la O.N.U. tramposamente invocados en la exposicin de motivos se encuentran derechos formulados en trminos negativos todos los que suponen prohibicin de discriminacin o trato desigual y derechos formulados en trminos positivos respeto de sus singularidades culturales; ni siquiera un derecho, como tal, a la autonoma poltica, pero no aparece por ningn lado un derecho a la constitucin de un nuevo estado.

Es evidente en su opinin que, desde un punto de vista jurdico-poltico, los derechos de las minoras nacionales son respetados en Espaa

[] los catalanes no padecen, por ahora, discriminacin respecto al resto de sus conciudadanos espaoles y el considerado por los propios nacionalistas catalanistas principal rasgo cultural de la catalanidad, el idioma cataln, est protegido y promovido en Catalua hasta el punto de tener un estatus privilegiado en esa regin respecto al idioma oficial comn, el espaol o castellano, y ser la exclusiva lengua vehicular en la enseanza no superior, con la consiguiente intolerable discriminacin de la poblacin castellanohablante [3]. Ms an: la organizacin poltico-territorial del estado espaol confiere un amplsimo mbito de autonoma jurdico-poltica a Catalua, lo que excede con creces las exigencias del derecho internacional.

En cuanto a los pueblos indgenas, cuyos derechos, comenta el autor, han sido tomados ltimamente en consideracin por el derecho internacional con una amplitud algo mayor que los derechos de las minoras, no cree que sea necesario extenderse lo ms mnimo.

No es posible calificar a los catalanes de pueblo indgena. Los pueblos indgenas son pueblos de cultura originariamente no occidental y formas de vida premodernas hasta tiempos relativamente recientes o, incluso, todava hoy. En concreto, son tales los pueblos organizados en bandas o aldeas de cazadores y recolectores y los pueblos amerindios. Nada que ver, por consiguiente, con los catalanes. En cualquier caso, tampoco cuentan los indgenas con un derecho jurdico-internacional a la secesin o separacin constitutiva de un nuevo estado, lo que, por lo dems, carece de todo sentido para la inmensa mayora de ellos.

Tampoco los catalanes son un pueblo ocupado militarmente desde el punto de vista jurdico-internacional. Ni desde cualquier otro punto de vista aade Ramn Campderrich Bravo.

Los pueblos ocupados militarmente son pueblos ya constituidos en estados cuyo territorio, en parte o en su totalidad, es ocupado por una potencia extranjera (ejemplo tpico: la ocupacin de Irak por Estados Unidos y sus aliados en 2003). Por supuesto, aqu no estamos ante ningn derecho a constituir un nuevo estado, sino ante la obligacin de la potencia ocupante de restablecer el statu quo anterior a la ocupacin, esto es, la independencia del estado ocupado o la reintegracin del territorio ocupado al estado de pertenencia. De ah que, por ejemplo, las acciones de Rusia encaminadas a anexionarse Crimea o a promover un estado ttere en el este de Ucrania sean contrarios al derecho internacional.

Sobre la nocin de soberana, otro de los conceptos que se esgrimen en toda esta discusin, seala el autor en la nota 11 de su escrito:

La retrica de la soberana popular o nacional es, en realidad, una mala y obsoleta retrica, a pesar de su uso comn en el mbito jurdico interno e internacional y filosfico-poltico. Y esto es as porque, entre otras razones y no obstante los intentos producidos en este ltimo medio siglo por introducir cierto grado de flexibilidad en el manejo y la conceptualizacin de la idea de la soberana para adaptarla a las transformaciones jurdico-polticas y econmicas experimentadas en los ltimos tiempos, sigue siendo inherente a esa idea la imposibilidad de que en un mismo territorio haya dos soberanos superpuestos: soberano es el sujeto que ostenta, por definicin y por etimologa, el poder supremo y, por tanto, por encima de l, no puede existir ningn otro poder, de tal manera que no comparte el poder con ningn otro sujeto ms que en la medida en que consiente en ello.

En consecuencia, seala, en el territorio de Catalua slo puede existir un sujeto soberano:

O el 'pueblo espaol', del que forman parte sus ciudadanos catalanes, o el 'pueblo cataln'. Es obvio que la lgica del todo o nada propia de la retrica de la soberana puede ser una amenaza, al menos en sociedades cultural y polticamente complejas, para la convivencia colectiva pacfica. Quizs sera ya hora de prescindir de la retrica de la soberana y de ingeniar otra distinta, compatible con la democratizacin de las sociedades humanas en un mundo muy diferente al de las revoluciones liberales y socialistas de los siglos XVIII a XX.

Otro artculo que no debera pasarnos desapercibido: Va de independencia? Pues, discutamos a fondo". Jordi Casas Roca es el autor (6). Uno de sus argumentos (no le hago bien porque debera citar toda su reflexin, que es magnfica y muy poco frecuente en mi opinin):

La reivindicacin del derecho a la autodeterminacin es el instrumento preferido para realizar la mxima del nacionalismo: a cada nacin le corresponde un Estado propio. Enric Prat de la Riba lo sintetiz de forma magnfica, aunque su realismo poltico lo llev a hacer propuestas de corte federal. Pero el nacionalismo tiene un corpus ms amplio, no es necesario decirlo. Corpus que la izquierda, y en concreto la que me interesa, ha colaborado a ampliar o, como mnimo, a consolidar; asumiendo conceptos que, desde mi punto de vista, son estrictamente nacionalistas, alejndose de una lectura de la realidad y de una prctica poltica laicas (entendiendo por laico un comportamiento basado en los parmetros mentales de nuestra cotidianidad y, sobre todo, una reflexin alejada de cualquier tentacin metafsica).

Hablemos de algunos conceptos. No hay, sostiene Casas Roca, derechos nacionales, colectivos o histricos.

La historia no concede derechos, los derechos son una convencin humana (otra cosa es que, a veces, su invocacin ayude a resolver algn problema; ejemplo: disposicin adicional primera de la CE 1978). La historia condiciona el presente, pero no la formatea. No hay derechos nacionales o colectivos. El marxismo (o el materialismo histrico, si lo queris as), es hijo de la Ilustracin y del liberalismo, aunque sea para superarlo, al menos en trminos sociales y econmicos; por tanto, no puede renunciar al bagaje que nos dej por lo que se refiere a la consideracin del ser humano, el individuo, como el depositario, el sujeto, de derechos y deberes. Es el ser humano quien ejerce sus derechos, como es el derecho democrtico de pedir ms autogobierno, el que sea, para la nacin de la que considera formar parte.

Por otra parte, aade (una discrepa en este punto si piensa en los derechos de las mujeres), es difcil otorgar derechos colectivos a sociedades diversas y plurales sin asumir planteamientos organicistas.

Por lo que se refiere a los conceptos de inalienable e imprescriptible que utilizamos para hacer referencia al derecho a la autodeterminacin, slo pueden mantenerse si entendemos la nacin como un ente abstracto e intemporal que est por encima de la voluntad de quienes forman parte de ella; lo que nos aleja de un anlisis riguroso de la realidad para transportarnos, como deca antes, a la metafsica

Las palabras finales de su texto tampoco tienen desperdicio. Su alejamiento del procesismo es evidente:

Llegados aqu (quiero decir al 2017), uno tiene la impresin que hemos estado trabajando con una serie de conceptos que nos han sido tiles en tanto que simplificadores y, a veces, capaces de producir importantes manifestaciones, pero al precio de generar algunos mal entendidos y no, precisamente, menores. He comenzado con la tesis que justifica este artculo y acabo con dos premisas: a) Es necesario romper con el Processisme, una estrategia que est consiguiendo que sigan mandando los de siempre; esto implica elaborar un discurso alternativo en la cuestin nacional (para decirlo en trminos clsicos), nada complaciente con el actual, para ir generando una nueva hegemona; y b) Es preciso negarse a aceptar que la falta de debate terico e ideolgico (o mantenerlo bajo mnimos) sea el caldo de cultivo del cual deba surgir la Catalunya del futuro.

Vctor M. Snchez es Profesor Agregado de Derecho Internacional Pblico de la Universitat Oberta de Catalunya y director del Mster Universitario en Derechos Humanos, Democracia y Globalizacin. Su artculo Autoderminacin, secesin y derecho internacional (7) es de 2013 pero sigue siendo de perfecta actualidad. No pretendo resumirlo. Una de sus reflexiones:

En definitiva, el principio de libre determinacin de los pueblos, fuera del marco colonizador, se refiere a los modos internos de ejercicio del poder pblico. La nica excepcin a este alcance tan limitado del derecho a la autodeterminacin ha sido fruto de cierta prctica internacional. Algunos autores han defendido el derecho de cualquier pueblo a la secesin como un derecho remedial, esto es, si el Estado se convierte en un aparato de terror que tiene por fin destruir total o parcialmente un grupo nacional. Los ejemplos internacionales de referencia son Bangladesh y Kosovo.

Por qu se han desechado otros alcances posibles al derecho a la autodeterminacin en el Derecho internacional, se pregunta.

La lgica interna de esta regulacin debe ser entendida abriendo el foco de atencin a las complejidades de la Poltica Mundial. Si los Estados, creadores del Derecho internacional, decidieran guiar sus relaciones internacionales por la idea una nacin, un Estado, habran pactado su propia destruccin. Y abierto la puerta a un mundo catico, masivamente lesivo de los derechos humanos fundamentales.

Por lo dems, aade, una gran mayora, un 90% de los Estados del planeta son plurinacionales. Un gran nmero de ellos tiene pueblos culturales con vnculos inmemoriales con un territorio ms o menos delimitado.

La experiencia histrica muestra que la afirmacin activa de esta aspiracin por un grupo nacional ha agitado inmediatamente la reactiva de otro: bien la oposicin del grupo social mayoritario del Estado, o bien fenmenos de secesiones dentro de secesiones en los que cada unidad secesionada incluye, a su vez, otra entidad secesionable.

Estas situaciones, lo sabemos, han abonado el campo a intervenciones de Estados extranjeros

[...] oportunamente interesados en apoyar a unos u otros para acceder ms tarde en posicin ventajosa, si la suerte cae de su lado, a estos o aquellos recursos del territorio en disputa. Por ello, el Derecho internacional no reconoce el derecho a la secesin de los pueblos o naciones culturales. Ha optado por crear un sistema de proteccin internacional de sus derechos culturales. Nigeria, por ejemplo, tiene unas 500 lenguas vivas, con sus correspondientes minoras lingsticas, y si atendemos a sus pueblos tnicos/culturales veremos comunidades asentadas es espacios geogrficos relativamente bien delimitados como los Yoruba, Hausa-Fulani, Igbo, Efik, Ibibio, Annang, Ijawueblos, Nupe, Tiv, Kanuri as hasta 250 grupos nacionales. Este pas de frica, tomado como ejemplo extremo de lo que puede suceder en muchos otros, podra subdividirse en 250 Estados-nacin. Comparativamente, la ONU tiene hoy en total 193 miembros.

En algn punto hay que finalizar. Lo hago con un artculo que tambin vale la pena: Las urnas, las leyes y viceversa de Miguel Pasquau Liao (8).

Est, entonces, todo dicho? Claro que no. La inmensa mayora de catalanes es partidaria de la celebracin de un referndum normalizado sobre la pertenencia o no de Catalua a Espaa y sus modalidades, y esa pulsin sin duda democrtica acabar exigiendo una respuesta poltica. Seguramente en el conjunto de Espaa, una vez que se serene el debate y se enfren las urgencias, cada vez ms ciudadanos y polticos alzarn la voz y reconocern que no hay razones de fondo para que una comunidad bien definida no tenga ms remedio que seguir siendo Espaa, aunque muy mayoritariamente no quisiera. Hay vas democrticas para conseguir un referndum legal, e incluso para pretender la independencia. Son vas difciles, pero no tan difciles como el cambio de la piscina por la petanca. Voy a sugerir dos vas de las que apenas he odo hablar, pese a lo mucho que hemos hablado sobre tema.

  La primera de estas vas, una va para constatar legal y formalmente la voluntad de los catalanes, sin permiso de Rajoy

El artculo 166.1 de la Constitucin, que remite a su artculo 87.2, atribuye a los parlamentos de las comunidades autnomas competencia para remitir a la Mesa del Congreso una propuesta de reforma constitucional. Una mayora parlamentaria catalana puede elaborar un texto de reforma constitucional que introduzca el derecho de autodeterminacin y seale para su ejercicio unas condiciones razonables que podran resultar aceptables para una mayora de espaoles, similares a las que permitieron en Canad un referndum. El Tribunal Constitucional no podra suspender ni anular la ley, porque una iniciativa de reforma constitucional no puede ser inconstitucional. Y la Generalitat puede, salvo (ahora s) absoluta cerrazn del Gobierno de Espaa y del Tribunal Constitucional que sera incomprensible, convocar un referndum a los catalanes para apoyar o no (no la independencia, sino) la decisin de su Parlamento de elevar a las Cortes esa propuesta. Quedara constatada formal y legalmente una voluntad poltica de los catalanes, probablemente abrumadora, presentada como propuesta al conjunto de los espaoles (ellos incluidos).

Las Cortes, seala el autor, habran de tramitar esa reforma, y finalmente aprobarla o no.

Si no se atendiera en absoluto, quedara constatado de manera impecable un malestar democrtico en Catalua que habra que gestionar polticamente. La cuestin quedara en el escenario del que nunca debi salir: la construccin de mayoras polticas alternativas que s hicieran posible lo que ahora mismo es slo una aspiracin legtima (todas las miradas, por cierto, se dirigirn en primer lugar al PSOE, que es el nico partido que exhibe dudas). Es una va imposible? Hoy s, desde luego. Pero la esperanza es una larga paciencia, y busca sus caminos. Lo sabemos quienes tantas veces perdemos en el juego de mayoras y minoras. Hay, adems, un modo de rebajar las dificultades de una reforma constitucional.

  El modo es este: Penltimo recurso: la reforma de los artculos sobre la reforma constitucional.

La reforma del ncleo duro de la Constitucin (ttulo preliminar -en el que est el principio de la unidad indisoluble de Espaa-, parte del ttulo primero -derechos fundamentales- y ttulo segundo -monarqua-) impone exigencias muy difciles de alcanzar: una mayora de dos tercios de Congreso y de Senado, la disolucin de las cmaras, elecciones constituyentes, aprobacin del nuevo texto por la misma mayora de dos tercios, ratificacin en referndum en toda Espaa. Resulta suficientemente disuasorio, y refleja un deliberado empeo en ponerlo difcil. Puede decirse que el blindaje constitucional es excesivo, porque as se quiso, y no porque Franco lo dejara en su testamento confiado a su ejrcito albacea, como s hizo con la Corona y con la unidad indisoluble de Espaa.

Pero esta voluntad constitucional de hacer difcil la reforma, seala, tambin es reformable, y no est tan blindada como los contenidos que acaba de indicar.

En efecto, los artculos 166 a 169 (que son los que regulan la reforma y la ponen tan difcil) pueden reformarse a travs del procedimiento blando, que slo exige una mayora de 3/5 de Congreso (210 diputados) y del Senado y un referndum si lo pide un diez por ciento de los miembros de cualquiera de las cmaras (35 diputados). S que algn constitucionalista ha calificado esta posibilidad de fraude constitucional, pero ni estoy de acuerdo ni es lugar para debatirlo. De manera que ni mucho menos es inalcanzable o inimaginable una mayora que para determinados temas (como la repblica, el derecho de autodeterminacin o la introduccin de nuevos derechos fundamentales) logre rebajar y racionalizar las exigencias para la reforma constitucional, de modo que acerque las posibilidades de hacer un referndum en Catalua sin echarse al monte de una democracia sin esqueleto.

Con todo, afirma Miguel Pasquau Liao, estas propuestas slo tienen sentido para despus del incendio. De momento, no estamos en lo importante, sino en lo urgente: apagar el fuego, aunque los vecinos no puedan jugar a la petanca.

Ms all de la metfora, bastante masculina por cierto, lo sealado es evidente: tenemos que apagar fuegos destructivos de lazos ciudadanos. De aqu y de all. Con urgencia y paciencia. Antes y despus del 1-O. No queremos ningn Maidan.

PS. Ms disculpas por la extensin. Una Declaracin sobre la falta de fundamentacin en el Derecho Internacional del referndum de independencia que se pretende celebrar en Catalua. La referencia: https://www.elcatalan.es/declaracion-la-falta-fundamentacion-derecho-internacional-del-referendum-independencia-se-pretende-celebrar-cataluna/ Fecha da el 19 de septiembre de 2017. El punto crtico es este: Como Catalua no es una entidad que disfrute de un derecho de separacin del Estado reconocido por el Derecho internacional, el derecho de libre determinacin no puede constituir el fundamento jurdico para consultar a los ciudadanos sobre su independencia, como pretende el referndum previsto en la Ley 19/2017 del Parlament, actualmente suspendida por el Tribunal Constitucional. Remarco: el derecho de libre determinacin no puede constituir fundamento jurdico como pretende la ley del referndum.

Ante los errores en la invocacin del Derecho Internacional para dotar de fundamento jurdico a la ley del referndum de autodeterminacin, los miembros de la Asociacin Espaola de Profesores de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (AEPDIRI) abajo firmantes consideran que es su obligacin cvica formular la siguiente declaracin:

1. Segn la doctrina de las Naciones Unidas y la jurisprudencia internacional, las normas del Derecho Internacional General relativas al derecho de autodeterminacin de los pueblos slo contemplan un derecho a la independencia en el caso de los pueblos de los territorios coloniales o sometidos a subyugacin, dominacin o explotacin extranjeras.

2. A la luz de la prctica internacional, no puede excluirse un derecho de separacin del Estado a comunidades territoriales cuya identidad tnica, religiosa, lingstica o cultural es perseguida reiteradamente por las instituciones centrales y sus agentes perifricos, o cuyos miembros son objeto de discriminacin grave y sistemtica en el ejercicio de sus derechos civiles y polticos, de forma que se produzcan violaciones generalizadas de los derechos humanos fundamentales de los individuos y de los pueblos.

​ 3. Nada en los Pactos Internacionales de 1966, en ningn otro tratado sobre derechos humanos, ni en la jurisprudencia internacional apunta a la consagracin de un derecho de las comunidades territoriales infraestatales a pronunciarse sobre la independencia y separacin del Estado.

4. Las normas generales del Derecho Internacional no prohben que los Estados soberanos, atendiendo al principio de autoorganizacin, dispongan en sus propios ordenamientos jurdicos supuestos y procedimientos de separacin de sus comunidades territoriales. La inmensa mayora, lejos de hacerlo, proclaman la unidad e integridad territorial como principios bsicos de su orden constitucional.

5. La Unin Europea respeta y protege la identidad nacional y la estructura constitucional y de autogobierno de sus Estados. Adems, el Derecho de la Unin exige de stos que respeten y hagan respetar el Estado de Derecho, de modo que todos los poderes pblicos se sometan a la Constitucin, a las leyes y a su aplicacin por los tribunales.

6. Como Catalua no es una entidad que disfrute de un derecho de separacin del Estado reconocido por el Derecho internacional, el derecho de libre determinacin no puede constituir el fundamento jurdico para consultar a los ciudadanos sobre su independencia, como pretende el referndum previsto en la Ley 19/2017 del Parlament, actualmente suspendida por el Tribunal Constitucional.

Entre los firmantes: Xavier Pons Rafols, Catedrtic de Dret Internacional Pblic, Universitat de Barcelona. Prof. Dra. Caterina Garca Segura, Catedrtica de Re​lacions Internacionals, Universitat Pompeu Fabra.Prof. Dr. Carlos Esplugues Mota, Presidente de la AEPDIRI, Catedrtic de Dret Internacional Privat, Universitat de Valncia.

Notas

1) http://www.elviejotopo.com/topoexpress/a-proposito-de-cataluna-razonemos-ii/. Ha publicado posteriormente la tercera reflexin.

2) Observaciones sobre las (segundas) conclusiones de Julio Anguita (I). http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231544

3) Artculo 2: La Constitucin se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nacin espaola, patria comn e indivisible de todos los espaoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonoma de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas .

4) Fue publicado por rebelin y por otras pginas electrnicas.

5) http://www.mientrastanto.org/boletin-160/notas/gabinete-de-engendros-del-dr-caligari

6) http://lopezbulla.blogspot.com.es/2017/09/va-de-independencia-pues-discutamos.html El texto, en cataln, se public en Treball, 5 de septiembre de 2017 .

7) https://laverdadofende.blog/2013/07/12/autodeterminacion-secesion-y-derecho-internacional/

8) http://ctxt.es/es/20170906/Firmas/14891/Cataluna-referendum-Pasquau-Rajoy.htm

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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