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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2017

1-O, apoyar el derecho a decidir como ariete contra el rgimen

Marcos Martnez Romano
Rebelin


La cuestin catalana es Trending Topic en Espaa. Y en las diferentes izquierdas espaolas, el debate sobre el derecho a decidir del pueblo cataln ocupa un papel central.

Para empezar cabe sealar brevemente las razones por las que se ha llegado hasta aqu. Buscndolas, hay una que aparece como principal: la presentacin del recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el Partido Popular en 2006 contra el Estatut de Catalunya. Que haba sido aprobado tanto por las cortes espaolas como por las catalanas y despus refrendado por el pueblo cataln. As como la posterior sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 tumbando dicho Estatut.

Esta sentencia, como explica el catedrtico de derecho constitucional Javier Prez Royo, supuso la ruptura de la constitucin territorial del Estado al eliminar el mecanismo por el que se integr Catalunya en el orden poltico de 1978: el pacto entre los dos parlamentos y la posterior aprobacin de la ciudadana de Catalunya. Con lo que la ejecucin de la sentencia obliga a buscar otro mtodo para el pacto entre Espaa y Catalunya. Y este tiene que pasar obligatoriamente por un referndum en el que los y las catalanas puedan decidir su relacin con el Estado.

Esta necesidad de un referndum en el que el pueblo de Catalunya pueda expresar su voluntad ha sido constantemente ignorada por el Gobierno espaol. Por ello, y ante la dificultad de un cambio suficiente en la correlacin de fuerzas a nivel estatal -a pesar de la irrupcin de Podemos- para que desde el Estado se garantice el derecho de Catalunya a decidir su futuro, el Gobierno de Catalunya y todo el bloque independentista en su conjunto, decidieron convocar para el prximo 1 de octubre un referndum en el que el pueblo cataln pueda pronunciarse.

Desde mi punto de vista, es cierto que un referndum convocado de forma unilateral y no pactado con el Estado no es el escenario ideal. Y que las formas en las que la semana pasada fue aprobada en el Parlament la ley que lo regula tampoco fueron las ms idneas. Sin embargo, la cerrazn del Estado ante la demanda democrtica del pueblo cataln, utilizando la ley existente como muro infranqueable ante la voluntad popular catalana, ha imposibilitado la va pactada.

Esa realidad es ante la que las diversas izquierdas espaolas deben de preguntarse cul debe ser su postura para el referndum convocado para el 1 de octubre

Es cierto que ste puede acabar siendo una forma rebajada de desconexin unilateral de Catalunya en busca de legitimidad ante la falta de fuerza del bloque independentista para proclamar una Declaracin Unilateral de Independencia. Al fin y al cabo, poltica en ltima instancia remite a la fuerza que cada bloque en disputa sea capaz de acumular. Y, en este caso, ni el bloque independentista tiene la suficiente fuerza para emprender su camino en solitario desobedeciendo por completo al Estado, ni el bloque unitarista tiene la capacidad de detener las pretensiones independentistas sin comprometer su legitimidad.

Porque, y aqu viene la otra pata, la poltica, adems de fuerza, tiene mucho que ver con la legitimidad con la que cada bloque cuente y el relato que, a partir de ello, sea capaz de instalar en la sociedad cada parte en pugna.

Por eso, desde las diferentes izquierdas del Estado que miran con recelo el referndum del 1 de octubre por su carcter unilateral y su falta de garantas, cabe preguntarse si es viable hoy en da otra opcin ante el escenario poltico en Espaa. Y si, por tanto, debemos o no apoyarlo. Mi posicin es que el llamamiento a la participacin tiene que ser inequvoco si realmente existe un compromiso con el derecho a decidir, a pesar de los dficits formales de la convocatoria.

Es posible que, de facto, el referndum no pueda acabar siendo vinculante por la insuficiente fuerza de los organismos convocantes. Y que, por lo tanto, la jornada del 1 de octubre acabe resultando tan solo una fuerte movilizacin ciudadana en exigencia del derecho a decidir su futuro como miembros de una comunidad nacional llamada Catalunya.

Sin embargo, es precisamente por eso por lo que un rotundo llamamiento a la participacin desde el espacio poltico articulado alrededor de Unidos Podemos en Espaa y de En Com Podem en Catalunya, ayudara a que la jornada del 1 de octubre se desarrollara de manera ms exitosa. Y, con ello, a sumar tanto legitimidad como fuerza a la legtima demanda democrtica del pueblo cataln. Tanto frente al Gobierno del PP como ante la comunidad internacional.

Un llamamiento que pueda venir acompaado de una campaa por el no, si esta es su posicin poltica, pero que sirva para golpear al rgimen del 78 en su pilar ms fuerte, pero a la vez ms tambaleante. Porque, si bien el orden poltico surgido en la Transicin ha sido capaz de integrar a las clases populares de manera bastante exitosa, ha mostrado ms dificultades para hacer lo propio con la diversidad nacional del Estado, debido a la concepcin uniforme de la idea de Espaa, de base monrquica-castellana.

En definitiva, si de verdad creemos en el derecho a decidir, solo hay una manera de hacerlo posible: apoyando sin fisuras el 1 de octubre, con todas sus contradicciones. Adems de ser la forma de apoyar los derechos nacionales del pueblo cataln, es la mejor manera de empezar a resquebrajar el bloque dominante en el Estado espaol. Sin garantas de xito para el resto de pueblos de Espaa, pero con la posibilidad de abrir alguna oportunidad al cuestionamiento de las bases sobre las que se sustenta este rgimen.

Marcos Martnez Romano es politlogo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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