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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2017

El golpe militar de Estados Unidos en cmara lenta

Stephen Kinzer
Progreso Semanal


En una democracia, nadie debe sentirse cmodo al saber que los generales han impuesto disciplina a un jefe de estado electo. Se supona que eso nunca ocurrira en Estados Unidos. Ahora ha sucedido.

Entre las imgenes polticas ms duraderas del siglo 21 estuvo la junta militar. Era un grupo de oficiales de expresin adusta, por regla general de tres miembros, que se alzaba para controlar un Estado. La junta toleraba a las instituciones civiles que aceptaran ser serviles, pero al final impona su propia voluntad. Hace tan solo unas dcadas, juntas militares gobernaban importantes pases como Chile, Argentina, Turqua y Grecia.

En estos das, el sistema de la junta est regresando nada menos que a Washington. El poder supremo para conformar la poltica exterior y de seguridad de Estados Unidos ha cado en manos de tres militares: el general James Mattis, secretario de Defensa; el general John Kelly, jefe de personal del presidente Trump; y el general H. McMaster, asesor de seguridad nacional. No se ponen sus medallas para pasar revista a desfiles militares ni para enviar a escuadrones de la muerte a matar a sus oponentes, como lo hicieron los miembros de las viejas juntas. Sin embargo, su aparicin refleja una nueva etapa en la erosin de nuestras normas polticas y la militarizacin de nuestra poltica exterior. Otro velo est cayendo.

Dada la ignorancia del presidente acerca de los asuntos mundiales, la aparicin de una junta militar en Washington puede parecer un alivio. Despus de todo, sus tres miembros son adultos maduros con experiencia global a diferencia de Trump y algunos de los dementes agentes polticos que lo rodearon cuando se mud a la Casa Blanca. Ya han ejercido una influencia estabilizadora. Mattis se niega a unirse a la prisa por bombardear a Corea del Norte; Kelly ha impuesto cierto orden al personal de la Casa Blanca; y McMaster se distanci deliberadamente de los elogios de Trump a los nacionalistas blancos despus de la violencia en Charlottesville.

Ser gobernados por generales parece una alternativa preferible. No lo es.

Los militares, como todos nosotros, son productos de sus antecedentes y ambiente. Los tres miembros de la junta de Trump tienen entre ellos 119 aos de servicio en uniforme. Naturalmente, ven el mundo desde una perspectiva militar y conciben soluciones militares a sus problemas. Eso conduce a un conjunto distorsionado de prioridades nacionales, con las necesidades militares siempre clasificadas como ms importantes que las locales.

Trump ha dejado en claro que cuando l debe tomar decisiones de polica exterior, se defiere a sus generales. Mattis, el hombre fuerte de la nueva junta, es el exjefe del Comando Central, el cual dirige las guerras estadounidenses en Oriente Medio y Asia Central. Kelly es tambin un veterano de Irak. McMaster ha comandado casi sin interrupcin a tropas en Iraq y Afganistn desde que encabez una compaa de tanques en la Guerra del Golfo de 1991.

Los jefes militares son entrenados para luchar en guerras, no para decidir si la lucha tiene sentido estratgico. Pueden decir a Trump cuntas tropas son necesarias para mantener nuestra actual misin en Afganistn, por ejemplo, pero no estn capacitados para preguntar o responder a la pregunta ms amplia de si la misin sirve al inters a largo plazo de Estados Unidos. Esa es tarea de diplomticos. A diferencia de los soldados, cuyo trabajo es matar gente y romper cosas, los diplomticos estn capacitados para negociar, desactivar conflictos, evaluar framente el inters nacional y disear polticas para promoverlo. A pesar de la relativa reserva de Mattis acerca de Corea del Norte, los tres miembros de la junta de Trump promueven el enfoque de confrontacin que ha trado la guerra prolongada en Afganistn, Iraq y ms all, al tiempo que alimentan la tensin en Europa y Asia oriental.

Nuestra nueva junta es diferente a las clsicas como, por ejemplo, el Consejo Nacional para la Paz y el Orden que ahora gobierna en Tailandia. Primero, el inters de nuestra junta es solo las relaciones internacionales, no la poltica interna. En segundo lugar, no tom el poder por medio de un golpe, pero deriva su autoridad del favor de un presidente electo. En tercer lugar y lo ms importante, su objetivo principal no es imponer un nuevo orden, sino hacer cumplir uno viejo.

El mes pasado, el Presidente Trump se enfrent una decisin crucial acerca del futuro de la guerra de Estados Unidos en Afganistn. Este fue un potencial punto de inflexin. Hace cuatro aos Trump tuite: Salgamos de Afganistn. Si hubiera seguido ese impulso y anunciado que traera de vuelta a las tropas estadounidenses, la lite poltica y militar de Washington habra quedado atnita. Pero los miembros de la junta entraron en accin. Persuadieron a Trump de que anunciara que en lugar de retirarse, hara lo contrario: rechazar la salida rpida de Afganistn, aumentar la fuerza de las tropas y continuar matando terroristas.

No es una gran sorpresa que Trump haya sido llevado hacia la corriente principal de la poltica exterior; lo mismo sucedi con el presidente Obama a principios de su presidencia. Lo ms ominoso es que Trump ha entregado gran parte de su poder a los generales. Lo peor de todo es que muchos estadounidenses encuentran esto tranquilizador. Estn tan disgustados por la corrupcin y la miopa de nuestra clase poltica que recurren a los soldados como alternativa. Es una tentacin peligrosa.

Foto de portada: El Asesor de Seguridad Nacional, H. R. MacMaster y el Jefe de Personal de la Casa Blanca, John Kelly, observan la presentacin del presidente junto al Secretario de Estado Rex Tillerson y el Vicepresidente Mike Pence, en agosto / Chip Somodevilla / Getty Images / Archivo.

(*) Stephen Kinzer es miembro principal del Instituto Watson de Asuntos Internacionales y Pblicos de la Universidad de Brown.

(Tomado de The Boston Globe)

Traduccin de Germn Piniella para Progreso Semanal.

Fuente: http://progresosemanal.us/20170920/golpe-militar-estados-unidos-camara-lenta/



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