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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2017

Carta abierta a la doctora Aguilar-Madrid
El asbesto en Mxico y en la actualidad

Francisco Bez Baquet
Rebelin


Estimada Doctora Guadalupe Aguilar-Madrid:

Celebrar que en lo personal, y tambin por lo que respecta a sus familiares y amigos, sus seres queridos, hayan podido salir bien librados del trgico y reiterado desastre nacional que en Mxico, la nacin hermana, ha causado la fuerza incontrolada y terrible que la madre naturaleza, en forma de violentsimo terremoto, que ha azotado sin piedad a sus sufridos habitantes, de lo que las televisiones de todo el mundo se han hecho doloroso eco.

No es, en verdad, de ningn consuelo, saber que estos fenmenos naturales, en realidad, son la obligada aduana para que el maravilloso fenmeno de la vida en la superficie terrestre, en todo su esplendor, siga floreciendo, incluyendo en ello a la propia vida humana, por la eternidad de muchos siglos venideros.

En efecto, la energa que alimenta esas violentas contorsiones de nuestro planeta, procede del fenmeno llamado tectnica de placas, que hace que la corteza terrestre se movilice, arrastrada por las corrientes de conveccin del subyacente manto terrestre.

Esas corrientes de conveccin, vienen originadas, en parte por el calor originario de la formacin del planeta, pero que en su mayor parte corresponden al calor generado por la radioactividad natural de algunos de los elementos constituyentes del manto terrestre, principalmente los istopos inestables, radiactivos, del potasio y del argn. Radiactividad que, aunque a escala humana lo parezca, no es eterna.

Mientras que no se haya consumado la transformacin ntegra a elementos estables, ese mecanismo es el responsable del efecto dinamo que determina la persistencia del campo magntico terrestre, habida cuenta de que el ncleo central de la Tierra, que incluye al hierro y al nquel en abundancia, como sus ms conspicuos constituyentes, participa tambin de esa danza de los derviches que sostiene sin que decaiga apreciablemente la intensidad de ese campo magntico terrestre, que apantalla las radiaciones fuertemente ionizantes y los rayos csmicos primarios, que nos llegan desde el exterior.

La vida, tal y como la concebimos ahora, en la superficie del suelo e inmersos en la atmsfera, no sera viable el da lejansimo en el que los terremotos hayan dejado de seguir repitindose, porque la tectnica de placas haya cesado, inmovilizada por un manto terrestre sin plasticidad, rgido, slido y esttico, porque ya no reste radiactividad alguna que lo mantenga en lenta y continua danza de corrientes de conveccin, mediante el calor generado por la continuada desintegracin de sus istopos inestables.

Entonces ya no habr escudo magntico alguno, que proteja a los habitantes de la superficie y atmsfera terrestres, de las mortferas radiaciones ionizantes y de los rayos csmicos primarios, procedentes del resto del Universo, y muy especialmente, de nuestro propio sol.

Pero todo eso, con ser muy importante y digno de ser advertido y recordado no es, sin embargo, lo que primordialmente por nuestra parte queremos resaltar en la presente carta abierta.

Lo que queremos resear, en cambio, es el hecho de que frente al dolor de las vctimas actuales y bien visibles hay adems, por desgracia, otra siniestra amenaza a largo plazo, y esa amenaza insidiosa, silenciosa y virtualmente eterna no es otra que el asbesto pulverizado y mantenido en suspensin en la atmsfera durante un tiempo de cada espontnea al suelo, por primera y no ltima vez, que es enormemente dilatado, como lo evidencian los estudios tericos que al efecto se han realizado, teniendo en cuenta la intensidad de la gravedad en la superficie terrestre, la viscosidad del aire, las dimensiones ultramicroscpicas y la relacin superficie-masa de las fibrillas que se generan por la espontnea exfoliacin y disgregacin del asbesto instalado en el medio urbano y rural, y quebrado por el efecto destructor del impacto, roturas, desprendimientos y vibraciones generadas por las diversas rplicas del terremoto.

Que nadie se llame a engao. Nadie va a enfermar de asbestosis por esa causa. No se generan concentraciones suficientemente altas y persistentes para ello. Pero otra cosa muy distinta es, por desgracia, por lo que atae al mesotelioma, cncer de pleura, peritoneo o tnica vaginal de los testculos, incurable y mortal al poco tiempo despus de aflorar, tras un dilatado tiempo de latencia, cifrado en varias dcadas despus de haberse producido la contaminacin, principalmente por inhalacin de la fraccin respirable, invisible a simple vista, de sus microscpicas fibrillas, dispersas en el aire respirado.

Si usted, doctora Aguilar-Madrid, ya ha venido censando, junto con sus colaboradores, y en compaa de muchos otros profesionales del ejercicio de la medicina, los casos de mesotelioma generados en su pas a causa del uso industrial del asbesto y tambin a causa de la presencia natural de zeolita fibrosa en los terrenos de algunas zonas geogrficas de su nacin, movindoles a reivindicar una adhesin de Mxico al extenso grupo de pases en los que el uso industrial del asbesto, en todas sus variedades, crisotilo o amianto blanco incluidos, est ya prohibido, ahora, con esta reiterada desgracia natural como factor de agravamiento disponen, desde ya, de un contundente argumento adicional ms para seguir combatiendo dialcticamente los cantos de sirena, atajo de falsedades, del lobby del asbesto, porque el maldito mineral, en forma de invisibles y respirables fibrillas, va a seguir presente, durante mucho tiempo, en el ambiente de su amada nacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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