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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2017

A ciento cincuenta aos de El Capital
Los sentidos del marxismo

Miguel Mazzeo
Rebelin


A ciento cincuenta aos de la aparicin de la primera edicin de El Capital de Karl Marx, queremos proponer algunos interrogantes que nos parecen insoslayables: Todava tiene sentido el marxismo? Y, en caso de tenerlo, dnde se encuentra ese sentido? Cmo descifrarlo? Se han diluido las tensiones histricas que proveyeron de sentido y vitalidad al marxismo o, por el contrario, el capitalismo actual no hace ms que reeditar las viejas tensiones bajo nuevos ropajes al tiempo que genera otras nuevas? Los y las marxistas somos Quijotes de un mundo en fuga?

Nosotros y nosotras creemos que el marxismo sigue siendo imprescindible para cualquier individuo o comunidad que pretenda comprender y transformar el mundo, para quienes aspiran a una humanidad hecha sociedad. Su objeto de estudio y su objetivo estratgico siguen vigentes: el capitalismo y el cambio social. Su lugar en la teora crtica sigue siendo privilegiado. Su opcin por la crtica despiadada de todo lo existente; esto es: una crtica dispuesta a asumir las consecuencias sociales y polticas que genera, en particular los conflictos con los poderes instituidos, es estratgica. Existe una visin que suministre un cuadro ms completo y una interpretacin ms rigurosa del capitalismo como sistema y de nuestras realidades cotidianas? Qu corpus terico ms o menos homogneo y coherente nos ofrece tantos recursos como el marxismo a la hora de comprender al capital como poder de dominacin y opresin al tiempo que nos propone una denuncia desde un slido emplazamiento tico? Existe una visin que desenmascare con tanto vigor y claridad la esencia lgubre de las clases dominantes? Existe una visin que nos confirme de manera ms certera el carcter incompleto del mundo, su condicin de problema radical y la necesidad de reconstruirlo colectivamente? Existe una brjula ms apta para evitar la confusin entre sujeto y predicado? El marxismo nos coloca cara a cara con la realidad multidimensional que padecemos, cara a cara con la explotacin material, la alienacin poltica, la dominacin. Entonces, el sentido del marxismo es principalmente poltico.

En tiempos de proliferacin de derivados y de auge de las formas ms fetichistas del capital; en tiempos signados por la informalizacin de la produccin, el trabajo y la vida; en tiempos en que el capital busca consolidar y extender su dominio sobre el trabajo, los recursos naturales y los Estados; en tiempos en que una derecha globalizada gana posiciones en la direccin ideolgica de las sociedades, el marxismo se erige en una especie de santuario de saberes terico-prcticos imprescindibles para la emancipacin de las clases subalternas y oprimidas. Cmo no revalorizarlo?

Prescindir del marxismo, obviarlo, es renunciar lisa y llanamente a una de las ms relevantes filosofas inmanentes de los explotados y los oprimidos, a uno de los puntos de partida ms prolficos e insoslayables a la hora de comprender/impugnar/transformar la realidad. Dejar de lado el marxismo es resignarse a una percepcin opaca y miserable, es condenarse a vivir en un orden ilusorio donde directamente est vedada la idea de porvenir. Y tambin es renunciar a la posibilidad de despreciar los principios morales de los opresores.

El marxismo sigue siendo clave para hacer inteligible el mundo como totalidad en el marco de la fragmentacin y el aislamiento (de seres, objetos y procesos) que el capitalismo produce y reproduce constantemente. El marxismo permanecer indispensable mientras exista confiscacin y plusvala, dominacin, opresin y explotacin; alienacin, fetichismo y cosificacin; uniformidad, supersticin, tristeza y conformismo. Por eso debemos recuperarlo como el ambiente de nuestras ideas, como fuente comn capaz de reintegrar la conciencia fragmentada, como insumo para producir una conciencia poltica indita que rompa con la impotencia institucionalizada y haga posible un nuevo ciclo histrico.

Ahora bien, este deseo no implica exigirle al marxismo que unifique las diversas orientaciones emancipatorias, que provea por s mismo una visin poltica global, o una lnea ideolgica comn o un mecanismo orgnico apto para canalizar las luchas populares; ms all de que, sin dudas, pueda aportar a cada cosa. Sin renunciar a la idea marxista de un proyecto universal y totalizador, creemos que se trata de pensar caminos alternativos para lo universal y contemplar la posibilidad de totalidades no totalitarias. Porque cada vez que se recurri a la ideologa marxista-leninista para resolver esas necesidades bsicas de un proyecto emancipador, cada vez que esta ideologa fue invocada como atajo para la coherencia que demandaba una observancia rigurosa, salieron deteriorados tanto el marxismo como el proyecto. De este modo, el marxismo termin obturando la dialctica entre ideologa y praxis, funcion como ideologa autoreferencial y autosuficiente que se impuso a la cultura (a las culturas). Lo que suele ser un manantial de lo inautntico y hasta de lo oscuro. La oscuridad en el marxismo no tuvo una fuente privilegiada, y provino de las que pueden ser tambin sus fuentes de luz: la creencia y la ciencia.

El marxismo cay en las formulaciones esquemticas y en un doctrinarismo apriorstico que se crea con el derecho de prescindir de la verificacin en el terreno de la praxis. De este modo, se convirti en verdad revelada, en corpus doctrinario rgido y excluyente y, en algunos casos, en credo oficial. Provey una coherencia superficial y falsa y, sobre todo, incompatible con un horizonte socialista.

Por su parte, el proyecto se desnaturaliz en el signo de distincin, en las lgicas de la especializacin acadmica o militante, en el elitismo, el sectarismo o en la razn de Estado y el despotismo.

Va de suyo que consideramos histricamente agotada a la vieja conciencia poltica que supo producir el marxismo. (Lo mismo cabe decir en relacin al horizonte instituido por la Gran Revolucin de Octubre). Concretamente: esa vieja conciencia poltica ha perdido el poder de seduccin que otrora ejerca sobre intelectuales y militantes sociales y polticos del mundo entero. Ha perdido su antigua capacidad de crear sujetos polticos. Desde la perspectiva del poder dominante, dicha conciencia poltica, ha perdido algunas posiciones como expresin de lo diablico. Aunque la posibilidad de articulacin de marxismo y polis sigue intacta. Como sigue ntegra la aptitud para constituirse en paradigma donde confluyen el pensamiento crtico y la poltica radical. En buena medida depende de la vocacin militante por desarrollarle nuevas encarnaciones y una nueva conciencia poltica, de recuperar sus aptitudes de crear sujetos polticos sobre bases nuevas distintas al progreso entendido como el desarrollo de las fuerzas productivas. Creemos que esa vieja conciencia poltica junto al viejo arsenal simblico puede servir para luchar contra la inhumanidad de las clases dominantes, principalmente para resistir (en un sentido acotado que refiere ms a la preservacin de una posicin adquirida que a la creacin). Pero el punto es que ya no alcanza para inspirar trayectos emancipatorios, desbordes democrticos, vocaciones constituyentes, en fin: sujetos polticos, programas activos de transformacin radical de la realidad que remitan a lo que Walter Benjamn llamaba verdades picas. Tal vez las efemrides marxistas de 2017, y las de los prximos aos, contribuyan a discutir estos tpicos.

La pregunta por el sentido del marxismo podra formularse apelando a modos ms indirectos: es posible una existencia humana digna y una autorrealizacin plena bajo la ley del capitalismo? Pueden los grupos sociales explotados y oprimidos del planeta satisfacer su inters existencial en los marcos de esa ley? Cmo contribuir a que estos grupos (incluidos todos nosotros y todas nosotras) vivan sus existencias limitadas y hasta miserables y espectrales como contradiccin lacerante y no como parte de lo instituido y naturalizado como lo real? Cmo contribuir a que los y las de abajo desarrollen un inters antagnico al inters por lo que es y lo que est? Puede haber caminos hacia el futuro en el marco del capitalismo y el mundo burgus?

El marxismo sigue siendo uno de los antdotos ms intensos y eficaces contra la reificacin de las relaciones humanas, contra el proceso de desencantamiento del mundo, contra la universalidad totalitaria y la esclavitud ideolgica impuestas por el mercado. Tambin es un antdoto frente a un conjunto de supuestas heterodoxias que impulsan proyectos que no buscan otra cosa que fortalecer las estructuras y los imaginarios capitalistas (capitalismo regulado, capitalismo con rostro humano, o similares); que promueven polticas tendientes a neutralizar los desequilibrios constitutivos de la dinmica objetiva del capital, en especial la desigualdad. Ms all de la complejidad de los recursos tericos y retricos puestos en juego, no hacen ms que reeditar viejos reformismos ignorando resignadamente la unidad estructural que, como ya sealamos, caracteriza al sistema capitalista. El propio Marx, demostr la inviabilidad sistmica de estas alternativas. Alguien conoce un antdoto mejor? El marxismo sigue siendo un insumo indispensable para intensificar los flujos de lo que late y vive, para que los seres humanos puedan realizarse plenamente y reapropiarse del mundo escamoteado, para conjurar todo lo que el mundo tiene de atrofiado y para que el mundo no le quede tan grande e inabarcable a la verdad y a la belleza. El marxismo fue, es y ser imprescindible en toda experiencia popular contrahegemnica, que anticipe otra sociedad posible y que ponga en marcha un proceso de control del trabajo sobre el capital.

Cabe sealar que el reconocimiento de la unidad estructural del sistema capitalista debera servirnos para valorar las funciones emancipatorias de las formas socialistas prcticas o potenciales, por lo general imperfectas, que pueden desarrollarse en los marcos del capitalismo, sobre todo en sus mrgenes, en sus regiones ambiguas. Con una dosis de imaginacin estratgica ser posible detectar en esas formas las grietas, las fisuras que ponen en cuestin la unidad estructural y que permiten pensar en unidades estructurales alternativas.

Estamos convencidos de que el sentido del marxismo est en la historia y la vida concreta de la-clase-que-vive-su-trabajo, de los y las pobres, de los explotados y las explotadas, de los oprimidos y las oprimidas. Ms especficamente, el sentido del marxismo reside en la capacidad de lucha y resistencia contra la explotacin y la opresin de los y las de abajo. En sus aptitudes para torcer el destino trgico de la historia. En su rebelda y en su deseo, que es como decir: en sus sueos, utopas e mpetus. El marxismo puede contribuir decididamente a que las clases subalternas y oprimidas descubran y desarrollen esas aptitudes, esa rebelda y ese deseo.

El marxismo, para tener un sentido a la altura de su promesa emancipatoria, no puede dejar de ser un marxismo militante desbordante de deseo y vida autntica. Un marxismo que, en trminos de Ren Zavaleta Mercado, podemos ubicar en la encrucijada de la colocacin estructural de la clase y el instante de su revelacin; o que, siguiendo a Roque Dalton, podemos considerar como culpable de la esperanza y responsable entre los responsables de la felicidad que sigue caminando.

Somos conscientes del exceso de expresiones desiderativas en el que hemos incurrido a lo largo de este trabajo. Es probable que todo este cmulo de deseos resulte desmesurado. En un mundo tan vaco de sueos, tan sin ansias de parasos (en la tierra); en un tiempo donde las formas dominantes del poder tienden a imponerse sin resistencias (incluso al interior de los espacios dizque transformadores, o revolucionarios), no cabe otra actitud que apelar a la desmesura.


* Fragmento del libro Marx Populi (indito).

Miguel Mazzeo es profesor de Historia y Doctor en Ciencias Sociales. Docente e investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en la Universidad de Lans (UNLa). Escritor, autor de varios libros publicados en Argentina, Venezuela, Chile y Per, entre otros: El socialismo enraizado. Jos Carlos Maritegui: vigencia de su concepto de socialismo prctico.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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