Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2017

Sobre el referndum y el independentismo cataln (o sobre la gran impugnacin republicana)

Uriel Garrn Lpez
Rebelin


Deca Julio Angita -hace ya dos aos- que nos dirigamos a un choque de trenes conducidos por la corrupcin. La tesis era a grandes rasgos la misma que han mantenido muchos sectores de la izquierda desde hace tiempo: El problema cataln no es ms que un juego de lites, una manipulacin de la ciudadana por dos grandes familias burguesas que han estado utilizndose una a la otra desde el hace dcadas. En esta perspectiva la escalada de tensin entre Madrid y Barcelona no responda ms que a la utilizacin de los desfalcos del adversario para ocultar los propios, mientras que, a la vez, ambas partes pactaban as le convena o lo tenan por necesario. Esta crtica, adems, haba servido para, durante un tiempo, explicar el fracaso de esta misma izquierda en territorio cataln, con la tpica cantinela altiva y autocomplaciente de aquellos que se han dedicado a culpar y no a entender al pueblo en los momentos de juzgar su propio fracaso.

Sin embargo, podemos asumir que en realidad no haba sido un mal argumento, y que, en cierto modo, durante cierto tiempo, en ciertos momentos efectivamente ha sido as. Pero lo que no deberamos caer es en creer que debido a tal todo el independentismo se resuma sloen eso, o que tal emanaba nicamente de sus lites. No ha sido as, la burguesa catalana nunca ha sido una productora de identidades, simplemente se limit a cabalgar como poda y vampirizar la cultura popular catalana. Y aunque podamos afirmar que desde el Gobierno autonmico se viene intensificando desde hace aos el patriotismo nacional de los Pasos Catalans como se hace a la vez en el resto de comunidades autnomas, a excepcin de Madrid, cuya patria es la corona- eso no implicara en ningn caso una mayor capacidad de control de la poblacin por parte de la Generalitat. Ms bien dira que es al contario, pues el pueblo de Catalua ha ido recuperando con gran eficacia aquello que nos fue robado a todas las distintas races y culturas durante la dictadura, que es nuestra identidad propia y nuestro orgullo como sociedad ms all de Espaa.

Y es que, Dios mo, Qu es Espaa? Pues Espaa es una pocetilla, aquel lugar al que fueron a parar los efectos de un franquismo descompuesto y los restos arrumbados de los pueblos sin memoria. Espaa es, efectivamente, un chantaje para los desposedos, la comida de los presos y el silencio de los cobardes. Espaa es un Gobierno, es el Partido Popular, es el terror convertido en fanatismo, pero no es ni podr ser nunca una patria, pues Espaa, como nacin, solo arraiga all donde uno ha perdido la propia. Finalmente, Espaa, si acaso queremos decir que an es ms que eso, es un proyecto derrotado de 1812 y que no casualmente sigue cubierto bajo los colores de la casa real.

Esto habramos de tenerlo en cuenta: Si algo vertebra Espaa es su monarqua. Por ejemplo, nadie puede hacer negocios en Espaa si no es a travs de las grandes redes de amiguetes que, si las sigues durante el tiempo suficiente, todas llegan al palacio de la Zarzuela. Es la monarqua la piedra angular de todas las tramas de corrupcin en el pas, sencillamente porque en mayor o menor medida al final todo pasa por ellos y nada se hace sin su consentimiento. Espaa es un pas que desde 1978 ha estado gobernado en la sombra por esta institucin, y muy importante tener esto presente si se pretende comprender la situacin actual: En Espaa puede pasar de todo, menos una repblica, y es por eso por lo que en ningn caso se podra permitir una eventual independencia de Catalua, porque llegado el caso sta lo sera, poniendo en peligro la hegemona y control de la corona en el resto de las regiones ibricas que an controla.

As pues, ante esta posibilidad el Estado de derecho sencillamente ha saltado por los aires. Lo que estamos viendo en Catalua con la detencin de cargos electos por crmenes polticos, el robo y la destruccin de cartelera, panfletos y planchas de impresin, la desarticulacin del referndum y todas aquellas medidas que estn sucediendo en stos das y que prescinden del todo de un marco legal, habran de mostrarnos claramente lo que ocurre cuando uno se atreve a acercarse demasiado en el cuestionamiento de determinadas instituciones, ya bien lo haga por la va pacfica y democrtica, aupados por el clamor de la calle.

Seamos conscientes: Nos encontramos en un momento en el que el poder judicial se ha convertido en poco ms que en una triste pantalla de contencin, un escueto y ridculo maquillaje para una bestia a que le arden los ojos. Dnde est el orgullo de los jueces, su flamante independencia, cuando es vergonzosamente evidente que sus rdenes las estn firmando como meros secretarios del Ejecutivo ah cuando no son directamente puenteados por la fiscala? El argumento de la ilegalidad del referndum se ha convertido en una baba pegajosa que desde el Partido Popular no paran de escupir, bien a sabiendas de que la legalidad para ellos no es ms que una cuestin discursiva y que no les suscita ningn inters especfico. Y la escalada represiva en la forma de entender lo que es legal y lo que no est tomando un carcter claramente dictatorial, en el sentido de: es ilegal todo lo que no est permitido, pues, si asumiramos como vlidos los argumentos que est utilizando cualquier tipo de propaganda que atentase contra las proposiciones de la constitucin seran igualmente ilegales, como por ejemplo una bandera republicana, ya que sta atenta claramente contra lo establecido en el orden constitucional, y ya bien por el uso de la misma podramos ser detenidos.

Llegado a este punto ya tendramos suficientes argumentos en pos de la celebracin de un referndum o no s si incluso de una declaracin unilateral- pero es que an hay ms. Si hace algn tiempo an podamos pensar que el independentismo no era ms que una manipulacin popular al servicio de las lites, cabe decir que ya no ms cabe pensarlo. El independentismo, llegada esta hora, ha desbordado por completo a sus propios promotores a excepcin seguramente de la CUP- y se ha convertido en un movimiento ciudadano en pos de la democracia. Como decan durante el acto en defensa del derecho a decidir en Madrid el pasado 17 de septiembre: porque el Estado espaol no permite una va democrtica para Catalua, Catalua crea una va poltica hacia la democracia para todos los pueblos en el Estado espaol". Nos encontramos ante una frmula que, an desesperada, no puede dejar de resultarnos indiscutible en su perfeccin democrtica. Y aunque en cierto modo no podamos dejar de considerar que es trgico haber llegado hasta aqu y que si hubisemos logrado construir una repblica a tiempo o al menos, aunque fuera, otro gobierno- nunca hubiramos llegado hasta este punto, no podemos dejar de asumir, a la vez, que el procs ciertamente est abriendo una nueva ventana de oportunidad para el resto de pueblos del Estado.

Podramos aadir que no es esto lo que hubisemos querido o que la situacin ha terminado colapsando debido a los constantes fracasos de la izquierda, pero al menos deberamos alegrarnos de que, pese a todo, pase algo, de que el pueblo de Catalua nos demuestre que an hay algo que podemos hacer, y no hay que rendirse en la bsqueda de una sociedad ms justa y democrtica, por heterodoxas que nos puedan resultar las frmulas. Justamente deca Puigdemont hace unos das que no subestimen la fuerza del pueblo de Catalunya; pueden tener muchos Mazas y BOE pero no tienen la fuerza de un pueblo que hatomado la decisin de decidir y plantarse ante un comportamiento antidemocrtico. Y muy en serio habran de haberse tomado estas palabras en la Moncloa antes de actuar. Aunque claro que para el PP ste habra de resultarles un discurso incomprensible, pues el nacionalismo espaol esa carcasa hueca- que es el nico que conocen, dista mucho de aquel otro que se ha configurado como un corpus de un nuevo discurso en pos de la democracia en Catalua.

sta es la diferencia a la vez con las identidades y las patrias que ahora nos toca por recuperar y enaltecer por el resto de las regiones peninsulares. Nos toca ahora volver a granar la tierra que dejamos al abandono,recuperar nuestra cultura e identidad popular, republicana y solidaria con el resto de naciones hermanas que configuran la pennsula. Y estara bien empezar a hacerlo en la defensa de Catalua, ya que si acaba derrotada ser una derrota para todos los pueblos, as como si ganan ser igualmente para todos, entre Luanco y tarifa, ente La Palma Y Mahn.

Finalmente, quizs sea un delirio soar con una unin de repblicas ibricas, pero si algo queda claro es que estamos en la alborada de un nuevo Estado que est por construir y que ser determinado (determinados?) por quienes tengan ahora la astucia y la sagacidad de tomar la iniciativa y llevar el liderazgo en esta situacin de conflicto. Y que no va a parar, pues la situacin ha sobrepasado en mucho el marco en que una negociacin entre lites lo poda controlar. La estrategia de Rajoy consiste y va a consistir en bloquear lo mximo posible a su adversario sin destruirlo para obligarle a negociar e intentar as que todo vuelva cuanto antes a la normalidad, pero esa opcin est lejos de poder ocurrir, sencillamente porque se ha llevado a cabo de forma tan torpe que ha puesto en pie a toda la sociedad catalana para impedirlo.

Deca Julio Angita que en su opinin al final alguien mandara parar tanta locura y que se sentaran a negociar, ofreciendo una salida razonable y pactada del conflicto. Pero, personalmente, considero que hoy ese escenario ya no es posible, pues esta opcin ya no sera suficiente para en pueblo que ha quedado absolutamente convencido de que quiere votar. En pos de ello se est hablando de organizar una huelga general, veremos, pero si algo queda claro es que ahora mismo nadie conoce la potencia real de lo que puede llegar a pasar y que sea como sea deberemos estar atentos y tomarnos muy en serio los acontecimientos que an estn por ocurrir.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter