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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2017

Bolivia y la Agenda 21F, una transicin para ir hacia atrs?

Arturo D. Villanueva Imaa
Rebelin


Hace algunos das se present pblicamente en la ciudad de La Paz, la denominada Agenda 21F que cuenta con el auspicioso respaldo de 180 personalidades.

En el presente artculo se comparten algunas reflexiones en torno al contenido de dicho documento, atendiendo la invitacin formulada al final del mismo, donde se convoca a enriquecerla colectivamente.

Consideraciones generales

El contenido del documento destaca que su principal propsito programtico radica en lograr la transicin del actual Estado autoritario corporativo, hacia un Estado democrtico que garantice los derechos de las personas, los pueblos y la naturaleza. Es decir, se propone transitar hacia un tipo de democracia diferente y un nuevo Estado de derecho, cuyo impulso emerge de la indignacin nacional que rechaza el inconstitucional como obcecado intento para prorrogar en el poder al actual gobierno de Bolivia.

Para ello se propone un cambio de rgimen, cuyo resultado sera la vigencia plena del Estado social y democrtico de derecho que Bolivia tuvo en el pasado solo de una manera embrionaria.

Dicho tipo de Estado estara basado en la independencia de poderes, una institucionalidad que garantice el cumplimiento de derechos y en el principio republicano de la igualdad de todos frente a la ley y la limitacin de los poderes pblicos al derecho.

Como se puede apreciar claramente, dicha caracterizacin corresponde al modelo liberal y republicano, consustancial con el sistema capitalista y la democracia burguesa. Es decir, un tipo de Estado y una forma de democracia, que supondra un retorno al pasado para cumplir un ansiado (como conservador) proyecto burgus que siempre quiso desarrollar plenamente el ciclo capitalista en el pas. Pero adems, supondra la imposibilidad total de cumplir con aquel loable propsito de respetar los derechos de la naturaleza, as como los lmites biofsicos y la capacidad de regeneracin de los ecosistemas que se proclama en el documento, por la sencilla razn de que el capitalismo es el principal instrumento de explotacin, extractivismo y depredacin de los recursos naturales y del propio hombre. No se puede proteger la naturaleza, si la causa que origina su destruccin y depredacin, es el mismo sistema que provoca el dao y su explotacin salvaje.

Efectuando un apunte marginal al respecto, hay que sealar que la idea de aadir (una nueva generacin) de los derechos de la naturaleza y crear una Defensora de la misma, como si no existiesen; no es una propuesta original, en vista de que ya han sido contempladas en la ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien N 300 de octubre de 2012, como en la ley 071 de Derechos de la Madre Tierra de diciembre de 2010.

El asunto es que, en ste como en el caso propuesto, dicha iniciativa no tiene condiciones de aplicacin y cumplimiento (como de hecho se ha podido comprobar a lo largo del gobierno del MAS), porque en ambas situaciones lo que se protege e impulsa es el sistema capitalista que, en el caso del gobierno de Evo Morales, inclusive ha exacerbado su carcter salvajemente desarrollista y extractivista. Afirmar que se defiende y protege a la naturaleza, pero manteniendo e incentivando el modelo y las prcticas capitalistas de explotacin y extractivismo, equivale a sostener que se combate la rabia eliminando al perro, pero sin afectar en absoluto, ni preocuparse por la causa que lo origina.

Por otra parte y siguiendo con el razonamiento previo, si bien es cierto que aun cuando comparativamente al tipo de democracia y el modelo de Estado que actualmente sufre el pas, es preferible plantear otro que al menos recupere elementales valores y principios de la democracia; lo que no parece advertirse (o se descarta fcticamente), es la propia historia, las luchas y conquistas democrticas que el pueblo boliviano ya ha transitado y conseguido en su largo proceso.

Parecera que con tal de no repetir el actual Estado corporativo y clientelar en el que prevalecen el despilfarro prebendal, la corrupcin, el patriarcalismo, la profundizacin del extractivismo, la ineptitud, el autoritarismo y la impostura; importa ms aferrarse a un ideal democrtico y un tipo de Estado que al margen de corresponder al pasado, tambin responde a los intereses, la visin y el propsito trunco de una burguesa nacional que no pudo efectivizarlos hasta ahora. Es ms, va en contra ruta de la acumulacin histrica nacional, y rechaza la experiencia y las luchas del pueblo que ya marcaron una tnica y una forma de ejercicio democrtico que se quiere desconocer.

Si bien sabemos y hemos podido comprobar que producto del prebendalismo, el clientelismo y la cooptacin de las organizaciones sociales, se termin corporativizando la democracia para imponer dictatorialmente decisiones de unos pocos; por otra parte no es menos cierto que la idea de establecer una democracia amplia, consensual, participativa, deliberativa y autodeterminativa, no responde a un sueo. Todo lo contrario, responde y rescata las prcticas de comunidad, asociatividad y participacin social que son inherentes la comunidades campesinas, los pueblos indgenas, e inclusive los propios sindicatos y organizaciones sociales en las que se ejerce cotidianamente este tipo de democracia.

Aquel razonamiento basado en la idea de restablecer los principios y valores de la democracia representativa de carcter liberal y burgus, no contempla (o pretende desconocer), que si bien es cierto que los procesos nacionales encaminados a construir un tipo de democracia diferente para el pas, terminaron evidentemente desvirtuados, envilecidos o prostituidos; ello no deslegitima ni se debe a la dinmica, los propsitos y el tipo de democracia que perseguan (o el proceso social que representaban), sino ms bien al hecho de que dicho impulso y fuerza social motora, fue finalmente usurpada, secuestrada y traicionada por lites o grupos que se aduearon de dichos procesos, para vaciarlos de contenido e imponerles nuevos (generalmente espurios).

Innegablemente la idea de tener una democracia asentada en un verdadero Estado de derecho, con institucionalidad, respeto de las minoras, ejercicio bsico de derechos, contrapesos y equilibrios de fuerzas, etc., es verdaderamente atrayente, sobre todo cuando se hace cada vez ms evidente la desinstitucionalizacin, la corporativizacin, las imposiciones autoritarias, el sectarismo y la polarizacin que se hacen cada vez ms agudas en nuestro pas. Pero de all a desconocer y criticar procesos puestos en marcha por el pueblo (no por quines despus se aduearon y lo expropiaron en su favor), es cuando menos desentenderse y hacer caso omiso de procesos histricos de mayor envergadura, o sencillamente volver a reeditar un impulso que quiere imponer visiones e intereses minoritarios que no responden a la memoria, ni la experiencia de la lucha popular.

En otras palabras, el hecho de que procesos populares que perfilaron otro enfoque democrtico hubiesen terminado mal, no es un argumento vlido para sostener que ello justificara la necesidad de establecer el Estado de derecho y el tipo de democracia burguesa que se postula en el documento de la Agenda 21F.

Es ms, el Estado de derecho con independencia de poderes, equilibrios y contrapesos, institucionalidad, democracia representativa, etc.; responde y representa el prototipo ms deseado y buscado por la burguesa y el capitalismo. El Estado de derecho democrtico burgus, es uno de los idearios y propsitos ms importantes del sistema occidental imperante, que se ha ido construyendo paulatinamente y al mismo ritmo del desarrollo del capitalismo. Por tanto, lo que se plantea como modelo para la transicin democrtica, no es otra cosa que desarrollar plenamente el sistema capitalista en nuestro pas, de tal modo que pueda cumplirse con la tarea de efectivizar el Estado de derecho que nunca se realiz en el pas.

En razn de ello, una propuesta de ese tipo tambin entraa la asimilacin y sometimiento al modelo democrtico occidental y capitalista, que por lo dems se encuentra en una profunda crisis nada menos que en los pases ms representativos donde se ejerce ese tipo de Estado y democracia, como claramente muestran los casos de Francia, la Unin Europea, o Chile y Uruguay (solo para mencionar algunos ejemplos).

In extremis, podra arguirse que no existe ni se ha podido imaginar un mejor sistema que el democrtico (tal como el que se propone); sin embargo, tambin es claro que existe una sustancial diferencia entre un modelo burgus y republicano-liberal, que un Estado nacional-popular.

Debe considerarse que al sostener la idea de retroceder al pasado para construir un rgimen democrtico que Bolivia solo tuvo de manera embrionaria, en donde la ciudadana recupere los valores mnimos esenciales para la convivencia pacfica, el respeto a la decisin de las mayoras y el ejercicio de los derechos bsicos; en realidad expresa que ni siquiera se contempla la posibilidad de pensar en una nueva forma de organizarse para decidir y luchar.

Ello sin mencionar que una propuesta de este tipo tambin resulta muy atrayente y puede calzar perfectamente a los intereses poltico electorales (y econmicos) de una derecha ansiosa por arrimarse o descubrir un modo para catalizar y atraer el gran descontento, la bronca y el rechazo popular mayoritario contra el rgimen actual, pero que tambin desdea y desprecia a esa misma derecha conservadora y neoliberal, precisamente porque representan un pasado al que no se quiere volver.

Quizs por todo ello, es razonable concluir que existe el empeo por constituir un tipo de Estado de derecho (con el argumento de que nunca se concret en el pas, o lo hizo de manera embrionaria), con la esperanza de que este ideal burgus y capitalista, pueda ser el motivo aglutinante para una ciudadana nacional que quiere cambiar. Sin embargo, ello no contempla que el pas evidentemente quiere cambiar el estado de situacin actual, pero no a costa de reeditar las viejas formas de gobierno, la democracia pactada y los acuerdos neoliberales que se dieron en el pasado.

Es decir, que si lo que verdaderamente se busca es un cambio de proceso para la transicin poltica, econmica, social y ambiental; entonces no basta con entenderla nicamente como un cambio en el rgimen democrtico y la vigencia plena de un nuevo Estado de derecho. Adems, para ser congruente con el propsito de redefinir la relacin de la sociedad y el Estado con la naturaleza, y responder adecuadamente al nuevo contexto ambiental y civilizatorio, sera imperioso deshacerse del contenido burgus y capitalista que todava persiste en la propuesta, as como marcar explcitamente una clara distancia y diferencia con la partidocracia tradicional de derecha, as como con sus intereses econmicos y polticos. Hacer otra cosa, no solo favorecera la repeticin de un modelo extractivista en la relacin con la naturaleza, sino que implicara reeditar y/o abrirse al tipo de alianzas, pactos y contubernios a las que nos tiene tan acostumbrados la poltica tradicional reaccionaria.

Sobre algunas ambigedades encontradas

A nuestro modesto entender, una de las ms importantes ambigedades est incluida en el acpite de Nueva Matriz Energtica y Productiva del documento. All se sostiene que la transicin poltica ir acompaada de una transicin hacia una nueva matriz energtica y productiva. Para ello, la economa boliviana debe abandonar aceleradamente el modelo extractivista y la dependencia de los combustibles fsiles .

Se trata de una afirmacin indiscutiblemente clave. De todas formas, vale la pena precisar y subrayar que el modelo econmico extractivista predominante no est relacionado nicamente a la matriz energtica e hidrocarburo-dependiente. No debe olvidarse que tambin est relacionado con los dems recursos naturales (incluidos la tierra, los bosques y la biodiversidad), y sobre todo con el carcter entreguista, antinacional y depredatorio que se ha impuesto. Por eso, cuando se habla de abandonar aceleradamente el modelo extractivista, no basta con hacerlo sustituyendo nicamente las fuentes energticas que dependen de los combustibles fsiles. Es indispensable expresar claramente que de lo que se trata es de establecer un modelo alternativo al capitalismo depredador, que se exprese en el establecimiento de una relacin armoniosa Integral con la naturaleza. De no hacerlo, solo se estar repitiendo una similar idea difundida por el ex vicepresidente Al Gore de los EE.UU., que para mitigar en alguna medida los efectos del cambio climtico, pero sobre todo respetando el marco de expansin del sistema capitalista, propone deshacerse y sustituir paulatinamente las fuentes de energa contaminantes (dependientes de los combustibles fsiles, el carbn y eventualmente las centrales atmicas), sin por ello afectar los intereses corporativos transnacionales.

Ms adelante, en lo que corresponde a la matriz productiva, la Agenda 21F sostiene que se requiere apostar por la diversificacin productiva en armona con la vocacin natural de las diversas ecorregiones () empleando las innovaciones tecnolgicas que ofrece la comunidad mundial.

Como se puede apreciar, tambin es un asunto clave. Aqu lo que se debera aclarar es: qu sentido tendra apostar por la diversificacin productiva, aun respetando la vocacin natural de las ecoregiones, si al mismo tiempo en vez de incorporar prcticas ecolgicas y armoniosas con la naturaleza, se emplean innovaciones tecnolgicas con el uso de transgnicos, agrotxicos, y que generalmente suponen la quema y destruccin de grandes extensiones de bosques y biodiversidad, para expandir el latifundismo y las grandes extensiones de monocultivos de exportacin que no tienen nada que ver con seguridad y soberana alimentaria?

Omisiones y vacos destacables

Reconociendo que un documento como la Agenda 21F solo puede incluir y hacer referencia a los aspectos centrales ms importantes del programa poltico que busca divulgar, llama la atencin que no se hayan incluido algunos temas verdaderamente claves (al menos para una visin de izquierda y popular).

Es el caso del machismo y patriarcalismo imperantes, asuntos tan caros y estratgicos para el conjunto de las mujeres del pas (y especialmente para los sectores feministas); pero sobre todo en la perspectiva de construir una agenda integral y holstica de cambio. Resulta extrao que a pesar del respaldo y la adherencia expresadas por connotadas representantes de las luchas feministas al contenido de la Agenda 21F, este documento no incluya ni haga prcticamente ninguna mencin sobre el asunto.

En ese mismo rango de importancia, tampoco existe la ms mnima referencia sobre la descolonizacin y la lucha contra los intereses corporativos transnacionales. El asunto no es menor, habida cuenta de su impacto y las profundas implicaciones sobre la soberana, la independencia y la liberacin nacional.

En cuanto a aquellos valores fundamentales como la libertad y la igualdad (igualmente estratgicos para la construccin de una sociedad solidaria, socialista y no competitiva), se ha podido advertir que la mencin a la igualdad solo parece ser entendida como un atributo frente a la ley y el derecho, pero no necesariamente en la sociedad, la economa y en la produccin.

En el acpite del Estado Autonmico propuesto, ha llamado la atencin de que no se haga ninguna referencia (como si no existiesen), las autonomas indgenas (y por tanto sus gobiernos), a la hora de sustentar el concepto de Estado Autonmico que se defiende. No puede entenderse razonablemente esta ausencia, habida cuenta que no se trata nicamente de propuestas relacionadas con la transferencia de competencias y recursos econmicos (que solo se menciona para gobiernos municipales y departamentales), sino de la construccin del derecho a la autodeterminacin de los pueblos indgenas y su autogobierno.

Para finalizar, sea oportuno mencionar que la complementariedad de opuestos no es la mera suma de sus componentes que supondra nicamente una agregacin mecnica y acrtica de las partes que lo componen. Tampoco es un producto hbrido resultante de la mezcla o la unin de elementos de distinta naturaleza. En realidad, es una sntesis, cualitativamente superior, de los componentes (en este caso ideas) que componen el conjunto pero que se encuentran en pugna y contradiccin. Este es el espritu con el que se han planteado las reflexiones, esperando contribuyan a encontrar ese producto nuevo que, como en la naturaleza al unir la semilla con la tierra, permite la germinacin de una nueva vida.


Arturo D. Villanueva Imaa, Socilogo, boliviano.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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