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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-09-2017

La militarizacin de la poltica en Estados Unidos

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Los militares juegan un papel cada vez mayor a la hora de definir la agenda de poltica exterior y, por extensin, de poltica interior en Estados Unidos. El ascenso de los generales a puestos estratgicos del rgimen de Trump es evidente y ello refuerza la autonoma del ejrcito en la determinacin de la agenda de poltica estratgica.

En este artculo analizaremos las ventajas que aportan los planes blicos a la lite militar y las razones por las cuales los generales han conseguido imponer su punto de vista sobre la realidad internacional.

Examinaremos la influencia del estamento militar sobre el gabinete civil de Trump, consecuencia de la degradacin implacable de la presidencia que lleva a cabo la oposicin poltica.

El preludio a la militarizacin: la estrategia de mltiples guerras de Obama y sus consecuencias

El papel fundamental que desempea el ejrcito en la elaboracin de la poltica exterior de EE.UU. tiene su origen en las decisiones estratgicas tomadas durante la presidencia de Obama-Clinton. En ese periodo se implementaron una serie de polticas que influyeron enormemente en el advenimiento de un poder poltico-militar sin precedentes.

1- El enorme incremento de las tropas destinadas a Afganistn y sus subsecuentes fracasos y retirada debilitaron el rgimen Obama-Clinton y aumentaron la animosidad entre los militares y la Administracin Obama. A consecuencia de sus fracasos, Obama rebajo la reputacin las fuerzas armadas y debilit su autoridad como presidente.

2- Los bombardeos masivos y destruccin de Libia, el derrocamiento del rgimen de Gadafi y la incapacidad de la administracin Obama-Clinton para imponer un gobierno ttere, pusieron de manifiesto las limitaciones del poder areo estadounidense y la ineficacia de su intervencin poltico-militar. El presidente equivoc fatalmente su poltica exterior en el Norte de frica y demostr su ineptitud militar.

3- La invasin de Siria por parte de mercenarios y terroristas financiados por Estados Unidos le vincul a un aliado poco de fiar en una guerra en la que tena todas las de perder. Ello provoc una reduccin del presupuesto militar y persuadi a los generales de que el control de las guerras extranjeras y la poltica exterior era la nica manera de salvaguardar sus posiciones.

4- La intervencin militar de Estados Unidos en Irak tuvo una importancia secundaria en la derrota del Estado Islmico; los principales actores y beneficiarios fueron Irn y las milicias chies iraques aliadas.

5- La Administracin Obama-Clinton organiz el golpe de Estado en Ucrania y facilit la toma del poder a una junta militar corrupta e incompetente. Esto provoc la secesin de Crimea (que se uni a Rusia) y de Ucrania Oriental (aliada a Rusia). Los generales fueron marginados y descubrieron que se haban aliado con los cleptcratas ucranianos e incrementado peligrosamente la tensin poltica con Rusia. EE.UU. dict sanciones econmicas contra Mosc intentando desviar la atencin de sus ignominiosos fracasos poltico-militares.

Trump se encontr con un legado de la administracin Obama-Clinton levantado sobre tres patas: un orden internacional basado en las agresiones militares y la confrontacin con Rusia; un pivote hacia Asia basado en el cerco militar y el aislamiento econmico de China logrado mediante amenazas de guerra y sanciones econmicas contra Corea del Norte; y el uso del ejrcito como guardia pretoriana de los tratados de libre comercio en Asia, que excluyen a China.

El legado de Obama consiste en un orden internacional de capital globalizado y mltiples guerras y su continuidad dependa inicialmente de la eleccin de Hillary Clinton como presidenta.

Por su parte, Donald Trump prometi en la campaa presidencial desmantelar o revisar drsticamente la Doctrina Obama que basaba el orden internacional en el mantenimiento de mltiples guerras, una visin neocolonialista de la nacin y el libre comercio. El furioso presidente saliente comunic al recin llegado que si proceda a cumplir sus promesas electorales de un nacionalismo econmico se encontrara con la hostilidad conjunta de todo el aparato del Estado, Wall Street y los medios de comunicacin de masas, con lo que socavara el orden global centrado en torno a Estados Unidos.

La apuesta de Trump era cambiar las sanciones econmicas y la confrontacin militar de Obama por la reconciliacin econmica con Rusia, pero se encontr con el avispero de acusaciones sobre la supuesta conspiracin electoral con Rusia, que insinuaban que haba cometido traicin, y con los juicios ejemplares a sus aliados ms prximos y a miembros de su propia familia.

La fabricacin meditica del complot Trump-Rusia fue solo el primer paso de una guerra total contra el nuevo presidente que consigui debilitar su agenda econmica nacionalista y su intencin de cambiar el orden global de Obama.

Trump bajo el orden internacional de Obama

Tras solo ocho meses en el poder, el presidente Trump sucumbi impotente a los despidos, dimisiones y humillacin de todos y cada uno de sus nombramientos civiles, especialmente aquellos empeados en revertir el orden internacional de Obama.

Trump fue elegido para reemplazar las guerras, sanciones e intervenciones militares por acuerdos econmicos que beneficiaran a las clases trabajadora y media de Estados Unidos. Eso implicaba acabar con los prolongados y dispendiosos compromisos de las fuerzas armadas en la construccin de naciones (ocupacin), en Irak, Afganistn, Siria, Libia y otras zonas sin fin de guerra planeadas por Obama.

Se supona que las prioridades militares de Trump eran el refuerzo de las fronteras nacionales y de los mercados extranjeros. Comenz solicitando a sus socios de la OTAN que asumieran sus propias responsabilidades en defensa y pagaran por ellas. A los partidarios del orden global de Obama de ambos partidos les horrorizaba que Estados Unidos pudiera perder el control absoluto de la OTAN; inmediatamente se unieron y se movilizaron para despojar a Trump de sus aliados econmicos nacionalistas y desmontar sus programas.

Trump se dio por vencido enseguida y se adapt al orden internacional de Obama, con una nica salvedad: l mismo seleccionara el gabinete que pusiera en marcha el viejo/nuevo orden internacional.

Maniatado, Trump eligi una cohorte de generales encabezada por el general James Mattis (conocido como Perro Loco) como ministro de Defensa. Los generales se hicieron cargo de la presidencia. Trump abdic de sus responsabilidades.

General Mattis: la militarizacin de Estados Unidos

El general Mattis asumi el legado de Obama y le aadi su propio matiz incluyendo la guerra psicolgica incorporada a las declaraciones exaltadas de Trump en Twitter.

La doctrina Mattis combina amenazas graves con provocaciones agresivas, lo que sita a Estados Unidos (y al resto del mundo) al borde de una guerra nuclear. El general ha adoptado los objetivos y los campos de operaciones definidos por la anterior Administracin dispuesto a reforzar el orden imperialista internacional existente.

Las polticas de la junta se han basado en las provocaciones y amenazas contra Rusia y el aumento de las sanciones econmicas. Mattis ech ms gasolina al fuego de la retrica antirusa, ya bastante candente, de los medios de comunicacin de masas. El general foment una estrategia de matonismo diplomtico de baja intensidad, incluyendo una invasin de las oficinas diplomticas rusas que no tena precedente y la expulsin inmediata de diplomticos y personal consular.

Estas amenazas militares y estos actos de intimidacin diplomtica dan a entender que la Administracin de los generales del ttere Trump est dispuesta a destrozar las relaciones diplomticas con una gran potencia nuclear mundial y, por ende, a llevar al mundo a una confrontacin nuclear directa.

Lo que Mattis pretende con estas disparatadas agresiones es nada menos que obligar al gobierno ruso a capitular ante los antiguos objetivos militares de Estados Unidos: la particin de Siria (que se inici con Obama), la imposicin de sanciones severas a Corea del Norte (que se inici con Clinton) y el desarme de Irn (principal objetivo de Tel Aviv) conducente a su desmembracin.

La junta de Mattis que ocupa la Casa Blanca endureci las amenazas a una Corea del Norte, que, en palabras de Putin, antes estara dispuesta a alimentarse de hierba que al desarme. Los megfonos de los medios de comunicacin y del ejrcito pintan a los norcoreanos, vctimas de las sanciones estadounidenses, como una amenaza existencial al continente norteamericano.

Las sanciones se han endurecido. Hay presiones para desplegar armamento nuclear en Corea del Sur. Se planean y se ejecutan maniobras militares masivas por tierra, mar y aire en torno a Corea del Norte. Mattis retorci el brazo a los chinos (principalmente a los burcratas empresarios relacionados con las compras) y se asegur de que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara un aumento de las sanciones. Y Rusia se uni al coro anti Pyongyang a pesar de que Putin advirti de la ineficacia de las sanciones! (Como si el general Perro Loco fuera a tomar en serio el consejo de Putin, especialmente una vez que Rusia vot a su favor!).

Mattis tambin ha incrementado la militarizacin del Golfo Prsico, continuando la poltica de sanciones parciales y provocaciones belicosas contra Irn.

Cuando trabajaba para Obama, Mattis aument los cargamentos de armas estadounidenses destinados a los terroristas sirios y los tteres ucranianos, para estar seguro de que Estados Unidos pudiera echar por tierra cualquier acuerdo negociado.

Evaluacin de la militarizacin

Se supone que al recurrir a sus generales Trump contrarresta cualquier ataque sobre poltica exterior que pueda recibir por parte de su propio partido o de congresistas demcratas. El nombramiento de Mattis Perro Loco, conocido rusfobo y belicista, ha servido para pacificar hasta cierto punto su oposicin en el Congreso y debilitar cualquier hallazgo de conspiracin electoral entre Trump y Mosc expuesto por el investigador especial Robert Mueller. Trump mantiene su papel como presidente nominal adaptndose a lo que Obama le advirti que era el orden internacional, ahora dirigido por una junta militar no elegida compuesta por remanentes del gobierno Obama!

Los generales proporcionan una apariencia de legitimidad al rgimen de Trump (especialmente para los demcratas belicistas y los medios de comunicacin). Sin embargo, el traspaso de los poderes presidenciales a Mattis Perro Loco y sus secuaces tendr un alto precio.

Aunque la junta militar pueda proteger el flanco de poltica exterior de Trump, no sirve para reducir los ataques a sus proyectos internos. Por si fuera poco, el compromiso sobre presupuesto que Trump propuso a los demcratas ha enfurecido a los lderes de su propio partido.

En resumen, la militarizacin de la Casa Blanca producto del debilitamiento de la posicin de Trump beneficia a la junta militar y aumenta el poder de esta. De momento, el programa de Mattis Perro Loco ha tenido resultados diversos: las amenazas de lanzar una guerra preventiva (posiblemente nuclear) contra Corea del Norte ha reforzado la determinacin de Pyongyang de desarrollar y perfeccionar su capacidad de misiles balsticos de medio y largo alcance y sus armas nucleares. Las polticas suicidas no han conseguido intimidar a Corea del Norte. Mattis no ha podido imponer la doctrina Clinton-Bush-Obama dirigida a despojar a los pases (como Libia e Irak) de sus armas defensivas avanzadas como preludio de una invasin estadounidense de cambio de rgimen.

Cualquier ataque de EE.UU. a Corea del Norte provocara represalias masivas que se cobraran decenas de miles de vidas de militares estadounidenses y causaran la muerte y lesiones a millones de civiles en Corea del Sur y Japn.

Lo ms que ha conseguido Perro Loco ha sido intimidar a las autoridades chinas y rusas (y a sus multimillonarios colegas de negocios de exportacin) para que aumenten las sanciones econmicas contra Corea del Norte. Mattis y sus aliados en la ONU y la Casa Blanca (la chiflada Nikki Haley [1] y el miniaturizado presidente Trump) pueden llamar a la guerra, pero no pueden aplicar la llamada opcin militar sin amenazar a las fuerzas armadas estadounidenses desplegadas a lo largo de la regin de Asia-Pacfico.

El asalto de Mattis Perro Loco a la embajada rusa no debilit sustancialmente a Rusia, pero ha desvelado la inutilidad de la diplomacia conciliatoria de Mosc hacia sus supuestos socios del rgimen de Trump.

El resultado final puede conducir a una ruptura formal de las relaciones diplomticas, que incrementara el riesgo de una confrontacin militar y un holocausto nuclear global.

La junta militar est presionando a China para que acte contra Corea del Norte con el objetivo de aislar el rgimen de Pyongyang y reforzar el cerco militar estadounidense a Pekn. Perro Loco ha obtenido un xito parcial al volver a China contra Corea del Norte al tiempo que garantizaba sus instalaciones avanzadas de misiles THADD en Corea del Sur, que apuntarn directamente a Pekn. Estos son los triunfos a corto plazo de Mattis frente a los excesivamente dciles burcratas chinos. Pero si Perro Loco intensifica las amenazas militares directas contra China, Pekn puede tomar represalias deshacindose de miles de millones de bonos del Tesoro estadounidense, cortando relaciones diplomticas, sembrando el caos en la economa de EE.UU. y enfrentando a Wall Street con el Pentgono

El aumento de tropas llevado a cabo por Mattis en Afganistn y en Oriente Prximo no servir para intimidar a Irn ni conducir a ningn triunfo militar. Por el contrario, implicas grandes gastos y pocas ganancias, tal y como descubri Obama tras casi una dcada de derrotas, fiascos y prdidas multimillonarias.

Conclusin

La militarizacin de la poltica exterior de Estados Unidos, el establecimiento de una junta militar en el seno de la Administracin Trump y el recurso a la poltica arriesgada de la amenaza nuclear no ha cambiado el equilibrio de poder global.

En el mbito interno, la presidencia nominal de Trump depende de militaristas como el general Mattis. Mattis ha intensificado el control sobre los aliados de la OTAN, atrayendo incluso a alguna oveja descarriada como Suecia, para que se unan a Estados Unidos en una cruzada militar contra Rusia. Ha aprovechado la pasin que sienten los medios de comunicacin por los titulares belicosos y su adulacin a los generales de cuatro estrellas.

Pero, a pesar de todo eso, Corea del Norte permanece impvida porque puede tomar represalias. Rusia posee miles de armas nucleares y sigue siendo el contrapoder en un planeta dominado por Estados Unidos.

China es duea del Tesoro de Estados Unidos y no se deja impresionar, a pesar de la presencia de una armada estadounidense cada vez ms dispuesta al choque a lo largo de todo el mar meridional de China.

Perro Loco se entusiasma con la atencin meditica, encarnada en periodistas bien vestidos y con una escrupulosa manicura que no pierden detalle de todos y cada uno de sus discursos sanguinarios. Los contratistas de la guerra le rodean como un enjambre de moscas en torno a la carroa. Este general de cuatro estrellas ha alcanzado un estatus presidencial sin haber ganado ningunas elecciones (falsas o no). No hay duda de que cuando deje el cargo se convertir en el ms deseado miembro de consejo de administracin o asesor especialista de los grandes contratistas militares estadounidenses de la historia de EE.UU. Recibir lucrativos honorarios por charlas estimulantes de media hora y consolidar las sustanciosas prebendas del nepotismo para las tres siguientes generaciones de su familia. Podra incluso presentarse para senador o incluso presidente por cualquiera de los dos partidos.

La militarizacin de la poltica exterior de Estados Unidos nos ofrece importantes lecciones:

La primera de todas es que la escalada de las amenazas de guerra no triunfa si el objetivo es desarmar a adversarios que poseen capacidad para contraatacar. La intimidacin mediante sanciones puede imponer penurias econmicas importantes a los regmenes dependientes de la exportacin de petrleo, pero no a las economas endurecidas, autosuficientes o muy diversificadas.

Las maniobras blicas multilaterales de baja intensidad refuerzan las alianzas encabezadas por EE.UU., pero al mismo tiempo convencen a sus adversarios de que deben aumentar su preparacin militar. Las guerras de intensidad media contra adversarios no nucleares pueden servir para tomar ciudades importantes, como en Irak, pero el ocupante se enfrenta a costosas y prolongadas guerras de erosin que pueden socavar la moral del ejrcito, provocar malestar en el mbito nacional y elevar el dficit presupuestario. Y generan millones de refugiados.

Las polticas militares arriesgadas pueden traer cuantiosas prdidas en vidas, aliados y territorio y montones de cenizas radioactivas una victoria prrica!

En resumen:

Las amenazas y la intimidacin solo funcionan contra adversarios conciliadores. La matonera verbal poco diplomtica puede hacer que surjan el espritu pendenciero y algunos aliados, pero tiene pocas posibilidades de convencer a los adversarios de que se rindan. La poltica estadounidense de militarizacin mundial excede a sus propias fuerzas armadas y no ha logrado ninguna victoria militar permanente.

Hay alguna voz dentro de los militares estadounidenses de ideas claras, esos que no se deslumbran por el brillo de sus estrellas o de sus estpidos admiradores de los medios de comunicacin, dispuesta a defender la reconciliacin global y ms respeto mutuo entre las naciones? El Congreso de Estados Unidos y los medios de comunicacin corruptos han demostrado su incapacidad para evaluar los desastres del pasado, as que mucho menos podrn forjar una respuesta eficaz a las nuevas realidades globales.

[1] Nikki Haley es la embajadora de EE.UU. ante la ONU.

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.



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