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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-09-2017

Los muchachos de la Primavera rabe en Egipto encarcelados y sometidos a tortura

Scott Long
The Nation

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Manifestantes egipcios gritando consignas contra el presidente Abdel Fatah al-Sisi y su gobierno durante una manifestacin celebrada en El Cairo el 15 de abril de 2016 (Foto: Amr Abdallah Dalsh/Reuters)


Yassin Mohamed cumplir 23 aos en unos das, pero va a tener que pasar su cumpleaos en el mismo lugar de Egipto en el que lleva confinado los ltimos siete aos de su vida: la crcel.

Si hubieran visto a Yassin como yo le he visto, probablemente no adivinaran que ha estado encarcelado, que ha sido golpeado, torturado y sometido a electroshock. Desde los casi cinco aos que viv en El Cairo tanto antes como despus del golpe militar de 2013-, los recuerdos que tengo de l giran alrededor de los cafs cutres y baratos del centro de la ciudad: sillas desvencijadas, camareros antediluvianos con zapatillas manchadas, flcidas mangueras de pipas de agua arrastrndose alrededor de las mesas como cobras achacosas All se reunan, una noche cualquiera, los verdaderos veteranos de la revolucin para fumar y hablar, junto a artistas de grafitis, aspirantes a actores, msicos, estudiantes de clase media procedentes de los suburbios y unos cuantos desaliados informadores de la polica gordos como morsas.

El centro de El Cairo, que se resiste a duras penas a los sucesivos intentos de aburguesamiento por parte del rgimen, no tanto por una cuestin inmobiliaria como por constituir una excepcin levemente irreal para quien quiera que gobierne. En sus desmoronados espacios, las costumbres rgidas se relajaban un tanto, al igual que las porras que los policias utilizaban habitualmente. Las clases sociales podan mezclarse, los jvenes soltarse el pelo largo y las chicas solteras beber cerveza agria. La razn de estar all era ante todo la futilidad misma, el sentimiento de que, al final de la noche, podas imaginar un maana diferente, libre de presiones y represiones, un da en el que incluso la polica podra desaparecer.

Yassin estaba casi siempre por all, en esa atmsfera decadente. No iba mucho por casa, en parte porque con frecuencia haba una orden judicial pendiente de arresto. Pareca incongruentemente aniado, pequeo, de ojos brillantes y sonrisa constante, y le gustaba rer cuando los otros se mostraban enfurecidos. Tena la cualidad de la inocencia que llevaba incluso a revolucionarios de ms edad a mirarle como una especie de ttem, una figura esperanzadora, un amuleto de la buena suerte cuando te estabas enfrentando a las fuerzas de seguridad con todo su salvajismo.

Algunas noches, Ahmed Harara, el activista ciego, haca el circuito de los cafs, conducido lentamente por el brazo de un amigo. Harara haba perdido un ojo por un perdign de la polica el cuarto da de la revolucin, el 28 de enero de 2011 (el Viernes de la Rabia); las balas de goma de las fuerzas de seguridad le sacaron el otro en noviembre de ese mismo ao, durante las protestas contra la junta militar en la calle Mohamed Mahmud. (La polica disparaba de forma deliberada a los ojos de los manifestantes; siempre han preferido una ciudadana ciega) Harara era quince aos mayor que Yassin. Sin embargo, los dos se saludaron con gran dignidad, como veteranos endurecidos, no todas sus heridas eran algo que pudiera mostrarse.

Actualmente hay alrededor de 60.000 presos polticos bajo la dictadura egipcia. Yassin se convirti de nuevo en uno de ellos hace casi un ao, en octubre de 2016, por lo que cumple sentencia en la prisin de Wadi Natrum, situada en el desierto occidental. Su historia es en gran medida la historia de Egipto de los ltimos siete aos.

Para ser sincero, no conozco bien los antecedentes prerrevolucionarios de Yassin ni la historia de su familia. Era un chico de clase media, en un pas donde ser de clase media proceder de padres profesionales y educados- significa cada vez ms ser pobre. En los intervalos entre las penas de prisin, haca mil trabajillos, por ejemplo, en un almacn de muebles; a menudo hablaba de que quera viajar, pero nunca tuvo muchas oportunidades de hacerlo.

S que la primera vez que arrestaron a Yassin acababa de cumplir 16 aos. Fue en 2010, unos cuantos meses antes de que empezara la revolucin. Segn lo relataba sentado en un caf aos despus, vio a un polica golpeando a un nio de diez aos (la polica tambin dedica mucha atencin a la educacin moral de los ms pequeos) e intervino para que parara. Dos policas le torturaron duramente despus, y tuvo que pasar alrededor de un mes en la crcel. Tras esa humillacin, le dijo a un periodista hace un par de aos, aprend a mantener una cierta frialdad cuando me golpeaban.

Iba a necesitarla. La revolucin sobrevino en enero de 2011. Yassin fue arrestado en repetidas ocasiones. En Egipto haba cada vez ms y ms protestas en defensa del derecho a protestar. Los gobiernos posrevolucionarios seguan limitndolo. La junta militar que tom el poder tras Hosni Mubarak contest a los cantos de los manifestantes con balas y tanques; los Hermanos Musulmanes, con menos control sobre las fuerzas de seguridad durante su breve ao en el poder, utilizaron sus propias milicias de matones. El gobierno de Abdel-Fatah al-Sisi, el exgeneral, utiliza ambos mtodos, adems de las leyes ms represivas contra las manifestantes que Egipto haya visto nunca.

Hoy, un puado de manifestantes que se rena pacficamente en cualquier espacio pblico puede conseguir tres aos o ms de prisin, o que le asesinen. (Shaima al-Sabagh, poetisa, abogada laborista, activista y madre, fue asesinada a tiros por la polica por colocar flores en la plaza Tahrir la vspera del cuarto aniversario de la revolucin.) Creo que para Yassin la lucha por el espacio pblico representaba una libertad ms profunda, la esperanza de un da en el que pudieras moverte como quisieras sin el peso constante del Estado aplastando tu carne: la libertad de que tu cuerpo te pertenezca.

En noviembre de 2013, casi cinco meses despus de que Sisi se hiciera con el poder con un golpe militar, Yassin fue arrestado en los alrededores del Consejo de la Shura, la cmara alta del parlamento egipcio. Unas 150 personas se haban reunido para protestar un nuevo decreto contra las manifestaciones y el continuo sometimiento de los civiles a juicios militares. La polica detuvo a docenas de ellas; las mujeres, arrastradas hasta las furgonetas policiales, tenan la ropa desgarrada, y Yassin como su abogado y otros manifestantes afirmaron- fue atrapado cuando trataba de defenderlas.

Liberado bajo fianza, fue arrestado de nuevo un par de meses despus, en otra manifestacin contra el ejrcito en la que se peda la liberacin de los presos. En aquella ocasin, cont que las fuerzas de seguridad le torturaron con electrodos en sus genitales. Tuvo que estar 42 das en prisin. Fue atacado sexualmente. Cuando me encontr con l tras su liberacin temporal, sus manos temblaban incontroladamente. Un amigo mo, un manifestante experimentado, le grit a Yassin en un caf: Por qu sigues metido en todo esto? Djalo ya! Slo eres un cro! Pero Yassin se incorpor enseguida a una huelga de hambre para protestar por la detencin de otros manifestantes. En un juicio celebrado ese otoo, un juez le sentenci a 17 aos de crcel.

Yassin cumpli ms de un ao entre la prisin de Tanta que l denominaba el matadero- y la prisin de Toro, el corazn del masivo gulag egipcio para detenidos polticos bajo control del ejrcito. Posteriormente le cont a un periodista que haba pensado matarse, pero que un compaero de celda le quit la idea de la cabeza. En septiembre de 2015, fue liberado como parte de una amnista presidencial anual.

El mes de enero siguiente, Yassin fue a otra manifestacin, en el corazn de El Cairo, en la que de nuevo se peda la liberacin de los manifestantes encarcelados. Fue arrestado de nuevo y, en esta ocasin, segn su abogado Mojtar Munir, de la heroica Asociacin por la Libertad de Pensamiento y Expresin egipcia, le tuvieron tres meses en prisin antes de liberarle bajo fianza. En cuanto pudo asisti a otras protestas, incluida la de abril de 2016 contra la decisin del presidente Sisi de ceder dos islas egipcias, que se encuentran en el Mar Rojo, a Arabia Saud, la recompensa a uno de los pocos regmenes que patrocina la dictadura con apoyo financiero regular. La polica le tortur de nuevo, despus le liberaron otra vez mientras el caso contra l segua abierto.

Esta vez, Yassin se escondi. Publicaba peridicamente en su pgina de Facebook, intentado explicar lo que significaba ser activista en un Egipto bajo un rgimen draconiano ms severo an de lo que haba sido el de Mubarak. S que nos ven felices y sonriendo, y que algunos de nosotros trabajamos, algunos estudiamos y otros tienen xito, pero todos nos mentimos a nosotros mismos, escribi a mediados de 2016. La verdad es que nos sentimos agotados y ya no somos capaces de comprometernos con nada, y nuestra incapacidad reside en nuestras inocentes ideas. Tenemos miedo pero somos incapaces de decir que estamos agotados, porque es duro cambiar los principios de uno. En un video que public ese verano apareca con aspecto cansado y tembloroso diciendo: No me llamis hroe. No lo soy; slo quiero ser normal y vivir una vida normal. Estoy aislado y asustado. Ni siquiera puedo ver a mis padres. Y aadi: Me entregara, pero tengo miedo de que la gente pueda decir que disfruto viviendo en la crcel.

En octubre de 2016, Yassin se entreg finalmente a la polica. En aquel momento tena dos sentencias pendientes contra l, impuestas en ausencia: dos aos de trabajos forzosos por protestar en defensa de los detenidos, y cinco aos por manifestarse contra la entrega de las islas. Hace seis semanas, su abogado consigui que esta ltima fuera suspendida. Es probable que Yassin tenga que permanecer an otro ao en prisin.

A medida que pasan los aos, Yassin parece cada vez ms aniado, menos encorsetado en los estrictos cdigos de la masculinidad egipcia. Despus de todo, no tiene que demostrar ya su hombra. Debido precisamente a esa vulnerabilidad me preocupa no slo su situacin legal sino lo que le est sucediendo cada da. Ocasionalmente, ha conseguido sacar algunos mensajes de la prisin del desierto para que sus amigos los publiquen en su pgina de Facebook. Odio los rayos del sol, escriba en uno de ellos, publicado el pasado mayo. Aparto mis ojos de l para no llegar a enamorarme. La pgina est ahora cerrada.

La dictadura militar de Sisi, el general incrustado de medallas, est devorando a los jvenes egipcios. Una generacin aplastada y perdida. La mayora de mis amigos se han marchado o estn intentndolo; los que permanecen continan luchando menos para detener la maquinaria estatal que para mantener a raya la desesperacin. Tampoco es que la esperanza haya muerto en Egipto, pero se ha escondido en los recuerdos y brilla de forma tenue en el legado de personas como Yassin, que demostr que era posible alzarse contra un poder abrumador, incluso para un solitario de 16 aos.

Mientras tanto, la polica ha cerrado la mayora de los cafs del centro donde se reunan los disidentes de pelo largo, adems de cerrar ONG y de bloquear las pginas web de noticias. Las fuerzas de seguridad secuestran y asesinan a los disidentes. El aumento de la pobreza refuerza la agona poltica. En 2016, EEUU y Europa ayudaron a que el FMI impusiera un crdito a Egipto. Sus condiciones de austeridad incluyeron una devaluacin masiva de la moneda en un pas que depende de las importaciones para sobrevivir. El pasado ao, los alimentos bsicos y los medicamentos fueron desapareciendo de las estanteras. Un destartalado mercado callejero en El Cairo vende las sobras y la basura que los restaurantes tiran. Eso es todo lo que muchas familias pueden permitirse comer.

En medio de la nostalgia de muchos estadounidenses por el pasado reciente motivada por la presencia de Trump, es vital recordar que a la administracin Obama, con toda su retrica moralista, nunca le import una higa todo lo relativo a los derechos humanos en Egipto. Apoy abiertamente a cualquier rgimen del que pensara que poda aportar estabilidad, perdonando tcitamente cualquier encarcelamiento o asesinato que la supuesta estabilidad pudiera requerir.

El oportunismo de Obama era ciego, cnico y desconcertante, una traicin constante hacia los egipcios que luchaban por la libertad. Se neg categricamente a llamar golpe al golpe militar de Sisi, en claro desafo tanto a los defensores de los derechos humanos como a unos hechos tan obvios. Jug con algunos retrasos cosmticos en las entregas de armamento letal a Egipto, hablando de congelacin en una charla efmera e impostora. Pero en realidad nunca tocaron los 1.300 millones de dlares de ayuda anual que EEUU entrega directamente al ejrcito egipcio, los opresores y explotadores del pas.

Donald Trump ha alabado repetidamente al presidente Sisi y sus fuerzas de seguridad, diciendo que el dictador est haciendo un trabajo fantstico. Aunque el pasado mes, los diplomticos estadounidenses suspendieron 300 millones de dlares de la cesta de regalos anuales a Egipto. Desde luego, la administracin Trump no tiene poltica exterior. Tiene paranoias e infatuaciones extranjeras, rumores sombros enfatizados por gritos extticos de borracho alcanzando el punto de peligro. Las razones dadas por los recortes fueron ambiguas y contradictorias. Las autoridades del Departamento de Estado aludieron a preocupaciones no especificadas sobre los derechos humanos, aunque analistas externos, as como otros en Foggy Bottom sugeran que estaban castigando al ejrcito egipcio por su cooperacin con Corea del Norte. Jared Kushner acudi rpidamente a El Cairo para tranquilizar a Sisi, y Trump telefone al dictador personalmente para expresarle su disposicin para superar cualquier obstculo, presumiblemente un recordatorio de que las dos terceras partes de los recortes eran meros retrasos al estilo Obama que podan fcilmente restaurarse. Sin embargo, el incidente muestra que la largueza estadounidense con Egipto puede cambiar, que el romance con la represin puede realmente flaquear.

Unos cuantos miembros del Congreso, de ambos partidos, han hecho una prioridad de los derechos humanos en Egipto: los demcratas Patrick Leahy y Chris Murphy, los republicanos John McCain y Lindsey Graham. Pero, tras las dcadas de dao infligidas en Oriente Medio por EEUU, es una locura suponer que este pas pueda salvar a Egipto. Sin embargo, al menos puede privar al ejrcito de parte del dinero y del armamento que utilizan para masacrar a su propio pueblo.

La indiferencia es la principal barrera. El paisaje posterior a la Primavera rabe se ha vuelto demasiado confuso para que la mayora de los estadounidenses puedan comprenderlo. Mientras tanto, el hecho de que Trump est en el poder amenaza con hacer que la izquierda estadounidense se retraiga, absorta en una lucha interna tan exigente que las consecuencias globales de la poltica de EEUU (a menos que se avecine una guerra nuclear) puedan diluirse entre las sombras. A menudo, al hablar del desastre que es Egipto me siento como en uno de esos sueos en los que tienes que trasmitir un aviso urgente, pero las palabras te brotan al revs, convertidas en un galimatas. Sin embargo, sigo gritando sobre Egipto porque le debo a Yassin Mohamed un poco de lo l me dio: esperanza.


Scott Long es un activista de los derechos humanos. En 2003-2010 fue director general en Human Rights Watch. En 2012-2016 vivi y trabaj en Egipto.

Fuente: https://www.thenation.com/article/the-children-of-the-arab-spring-are-being-jailed-and-tortured/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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