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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-09-2017

Desde nuestro rincn de lucha, criminalizacin y resistencia campesina en Paraguay

Catalina Britez y Joo Guilherme A. de Farias
Rebelin


En el mes de julio fue lanzado en Asuncin, Paraguay, el libro "Desde Nuestro Rincn de Lucha: memorias de una dcada de injusta prisin", obra que rene, adems de notas de apoyo y otros documentos, cartas intercambiadas entre organizaciones, militantes y otras personalidades y los seis dirigentes campesinos paraguayos arbitrariamente condenados, a lo largo de esos diez aos de prisin.

Prisioneros en Tacumb, penitenciaria ubicada en la regin central de Asuncin, Augustn Acosta, Arstides Vera, Basiliano Cardozo, Gustavo Lezcano, Roque Rodrguez y Simen Bordn siguen resistiendo y esparciendo la necesidad de un nuevo tipo de sociabilidad capaz de superar las relaciones capitalistas y la apropiacin privada de los medios esenciales para la produccin y la reproduccin de la vida.

Chokokue, en guaran quiere decir campesino. Este artculo es un intento de exponer la dura realidad del campesinado paraguayo, con especial atencin al caso de los seis campesinos, cuya batalla poltica y judicial puede ser leda en el recin lanzado libro "Desde nuestro rincn de lucha", pues la trayectoria enfrentada por ellos en los ltimos diez aos ofrece una comprensin fundamental del actual proceso de criminalizacin de las luchas sociales.

La resistencia campesina

Despus de tres dcadas de dictadura militar, las instituciones paraguayas todava reproducen prcticas autoritarias que funcionan como un obstculo al fortalecimiento de las libertades civiles y polticas. A esto se agrega una realidad socioeconmica mayoritariamente rural (produccin agrcola y ganadera), asentada sobre una inconmensurable concentracin de tierra, cuyos propietarios, no raramente, pertenecen a familias tradicionales que guardan estrechas relaciones con sectores de la alta burocracia estatal y del narcotrfico, como qued evidente en el caso de la masacre de Curuguaty, en la regin de Marina Kue.

Se estima que desde los aos 90, ms de 200 campesinos de diversas organizaciones han sido asesinados sin que tales muertes hayan sido siquiera investigadas, adems de las prisiones ilegales y de instauraciones de averiguaciones policiales de carcter evidentemente poltico, por parte del Estado.

Siendo un sector de importante relevancia econmica, al que el Estado no dedica polticas pblicas capaces de siquiera amenizar los efectos de la explotacin capitalista, el campesinado paraguayo viene desde hace aos organizndose en torno a una pauta antiimperialista y anticapitalista, con la ayuda de cuadros y dirigentes locales que cuentan con slida formacin poltica e ideolgica.

Estos campesinos, "trabajadores en ruina" como dijo Rafael Barrett, constituyen una vanguardia consciente que pone en jaque en todo momento la capacidad del Estado para responder a sus demandas.

Es preciso notar que la situacin del campesinado paraguayo, bien retratada en documentales como Chokokue, vive en escandalosa contradiccin con las regiones en que el latifundio es dominante. Segn los datos, el 80% de las tierras estn en manos del 4% del total de propietarios, de los cuales parte significativa est compuesta por brasileos.

Completamente mecanizados, una parte importante de estas tierras se destina a la produccin de granos, sobre todo de soja, con la exportacin de toda la cosecha, mientras que, por otro lado, los pequeos agricultores todava emplean el arado tirado por buey en sus actividades y destinan su cultivo para el consumo interno y auto sustento de la familia.

Sin subsidios y sin mercado para sus productos, amenazados por el avance de los latifundios y el uso indiscriminado de agrotxicos y transgnicos, los pequeos agricultores paraguayos se enfrentan a una realidad cada vez ms complicada para su supervivencia.

Los grandes propietarios, por otro lado, se encuentran en una atmsfera bastante favorable, ya que gozan de beneficios como la ausencia de regulacin de los capitales, posibilidad de adquisicin de tierras nacionales desde el extranjero, cuentan con elevados subsidios, polticas de prstamos y financiamientos, inexistencia de tasacin de riquezas y bajos impuestos sobre la produccin.

El campesinado paraguayo, un sector de la poblacin altamente consciente, desde la poca de las Ligas Agrarias Cristianas", encuentra en la organizacin poltica una forma de exponer sus demandas, ya sea auto organizndose, o sea exigiendo del Estado un posicionamiento. En ese marco es que se inserta la persecucin poltica del Estado paraguayo sobre los trabajadores campesinos, situacin sentida por los seis compaeros que hoy estn presos en la penitenciara de Tacumb por su supuesta participacin en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas, hija del expresidente colorado Ral Cubas Grau.

El caso, vicios del procedimiento, extradicin y juicio

Ceclia Cubas fue secuestrada el 21 de septiembre de 2004 y encontrada muerta el 16 de febrero de 2005. El Ministerio Pblico pasa, entonces, a sostener que militantes y dirigentes polticos de Patria Libre, una organizacin de izquierda creada en los aos 90 ligada a la Teologa de la Liberacin y que ms tarde se convertira en partido poltico, seran los responsables del crimen.

En un primer momento la acusacin recae sobre Osmar Martnez, secretario general de Patria Libre. Seguidamente, se imputan a otros integrantes de esa misma organizacin poltica.

En junio de 2005, Agustn, Arstides, Basiliano, Gustavo, Roque y Simen son acusados, sin solicitud de prisin preventiva, por haber tenido conducta omisiva, pues supuestamente tenan conocimiento del plan en curso y an as no comunicaron a las autoridades competentes (omisin de aviso de hecho punible).

De los seis campesinos imputados por omisin, cinco componan el Partido Patria Libre, uno de ellos, por otro lado, perteneca al Movimiento Agrario Popular (MAP), organizacin integrada por pequeos agricultores en siete estados de Paraguay y cuyo objetivo es la lucha por la reforma agraria integral .

Meses despus de la primera acusacin, conocedores de las arbitrariedades cometidas por la justicia burguesa, los seis campesinos van a Argentina, donde solicitan asilo poltico ante el organismo competente: el Comit de Elegibilidad para los Refugiados (CEPARE). En mayo de 2006, tres das despus de la solicitud, el pedido es negado y los seis campesinos son enviados a una crcel argentina hasta que se juzgue el recurso presentado.

En ese momento, innumerables activistas y otras tantas organizaciones redactan notas de apoyo y comunicados dirigidos a las autoridades argentinas para que se concediera el asilo poltico a los seis campesinos, pero fue negada la extradicin.

Martn Almada, premio Nobel de la Paz Alternativo, ofrecido por el Parlamento Sueco, y responsable de encontrar los archivos secretos del terror que relatan detalladamente el funcionamiento de la Operacin Cndor, se dirige el 6 de diciembre de 2006 al gabinete del Juez Federal Ariel O. Lijo en calidad de "amigo de la corte" (amicus curiae) con el objetivo de interceder a favor de los campesinos. Sin embargo, nada servira. Denegado el pedido, Almada redact una carta (p. 32 y 33 del libro) en febrero de 2007 en la que lamenta la decisin, diciendo:

En el Paraguay tenemos un gobierno fascista que no ofrece ninguna garanta a los extraditables lderes campesinos, saca a las calles tanto al Ejrcito como a la Polica. Le gusta baarse de sangre y revolverse en el discurso democrtico. Penaliza las protestas sociales y legitima la violencia. Usted, al conocer la extradicin, por lo visto, no tuvo en cuenta nuestros argumentos sino una vez ms las razones de los poderosos. Los jueces como usted se convierten en verdugos de los mismos a quienes deben resguardar o proteger. Qu lstima, seor juez!.

Todava presos en Argentina, sin cualquier indicio que los vinculase al caso Cecilia Cubas, en agosto de 2008, los seis campesinos iniciaron una huelga de hambre que durara ms de dos meses y cuyo fin coincidi con el regreso a Paraguay en noviembre del mismo ao, tras la decisin a favor de la extradicin por la Corte Suprema de Argentina.

Tambin hubo quien se manifestara contra los seis campesinos. Mirta Gusinky, senadora de extrema derecha por el Partido Colorado y cuya carrera poltica se construy sobre la muerte de la hija Cecilia Cubas, fue quien encabez el movimiento.

Tras la extradicin, ya en Paraguay, las manifestaciones de apoyo y resistencia parten de todos los pases vecinos. El Premio Nobel de la Paz de 1980, Adolfo Prez Esquivel, fue una de las personas que intent intervenir en apoyo a los seis campesinos, redactando una carta al Juez Gustavo Amarilla, quien, una vez ms ignor las acusaciones que denunciaban el carcter poltico de la persecucin penal y decidi aceptar, sin ningn fundamento, nuevas pruebas aportadas por la imputacin.

Estas "pruebas", que nada mostraron, contenan supuestas conexiones entre los campesinos paraguayos y Ral Reyes, miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Cabe sealar que esto slo ha dejado an ms evidente la injerencia estadunidense en la Regin a partir de la expansin del Plan Colombia a pases como Paraguay, donde en la provincia de San Pedro hay una base de las tropas del Comando Norteamericano del Sur, fuerzas militares vinculadas al Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Movimiento similar al que se dio en Brasil con la Base de Alcntara. Est claro que uno de los objetivos, en Paraguay, es la represin a las organizaciones campesinas anticapitalistas que enfrentan con coraje la poltica llevada a cabo por el Partido Colorado.

En ms una batalla judicial, sin ningn fundamento jurdico, la competencia para el juicio del proceso de los seis se transfiere de Asuncin a San Lorenzo (ciudad contigua), donde es notorio el vnculo poltico entre las autoridades judiciales y la familia Gusinky.

En esta secuencia de arbitrariedades, desvirtuando completamente la ptica del proceso criminal, por la que la pena debe ser individualizada y el acusado estar claramente vinculado al crimen cometido, en 2010, los fiscales presentaron ante la justicia Carlos Espnola, ex integrante del Ejrcito del Pueblo Paraguayo (EPP). Aceptado por el Tribunal, Espnola fue juzgado junto a los seis campesinos.

El elemento probatorio utilizado por los fiscales contra Espnola, por lo tanto, sirvieron tambin para los seis campesinos, aunque stos no tengan ninguna relacin con el EPP o con el acusado. No pas de una maniobra jurdica de evidente carcter poltico y cuyo objetivo ha sido la sistemtica criminalizacin del movimiento campesino.

El nico indicio utilizado por la acusacin y aceptado por los jueces se refiere al testimonio de Dionisio Olazar, agente policial infiltrado en la organizacin, cuya versin no slo fue cambiando a lo largo del proceso, como tambin contestada por al menos otros 14 testimonios.

Segn el Ministerio Pblico, con bases en los testimonios, Patria Libre haba decidido realizar el secuestro y asesinar a Cecilia Cubas en una reunin ocurrida el 13 de enero de 2005, en la que se conoci como "reunin de punto final". Es curioso, sin embargo, que los laudos mdicos atestiguaron que la muerte de Cecilia se haba dado al menos 60 das antes del da en que el cuerpo fue descubierto, por lo tanto, en fecha anterior a dicha reunin.

As, en determinado momento procesal, configurando flagrante violacin, los fiscales cambian la acusacin contra sus campesinos. Estos ya no son acusados ​​de omisin de advertencia, sino de secuestro y asesinato de Cecilia Cubas. Pero eso no es todo.

Despus de cinco aos de prisin, en 2011 la defensa present solicitud de liberacin y revocacin de la prisin preventiva, de conformidad con la legislacin paraguaya. Sin embargo, el pedido fue negado en razn de que el Tribunal de Apelacin Paraguayo decidiera, de manera escandalosa, que el tiempo de prisin en Argentina no poda ser contabilizado porque, segn crean los juzgados, durante el tiempo en que permanecieron en Argentina aguardando la decisin sobre el asilo poltico los seis campesinos permanecieron en libertad (Pasmen!), o sea, nunca estuvieron presos.

Despus de ese episodio, se presentaron sucesivos habeas corpus ante la Suprema Corte de Justicia de Paraguay, pero todos negados. Otras peticiones de nulidad por infraccin procesal fueron hechas por la defensa, pero, de la misma forma, todos fueron juzgados improcedentes.

La defensa entonces recurre a la aplicacin de la Ley Antimora, una norma jurdica paraguaya segn la cual el proceso debe ser extinto si, an en primer grado, pasa ms de tres aos entre la acusacin formal y la sentencia.

En el caso de los campesinos, la defensa pidi la extincin del proceso en 2012, plazo muy superior al que exige la Ley. Una vez ms la justicia mostr su parcialidad y el compromiso con los poderosos. Segn la Corte Suprema, no era posible considerar, a los efectos de la legislacin, el tiempo en que los seis estuvieron en Argentina.

As, en julio de 2012, sin evidencias concretas entre el hecho y los acusados, los seis campesinos fueron condenados en primera instancia a 25 aos de prisin y a 10 aos de medidas de seguridad, sentencia confirmada en segunda instancia en mayo de 2014.

El hecho de habernos condenado a 35 aos no significa una derrota para nosotros. Por el contrario, nos han fortalecido en nuestras posiciones y nos vuelven mucho ms libres en nuestra postura (p. 175), as, con una rotunda dignidad, recibieran los seis campesinos la noticia de la condena.

Solidaridad y resistencia: la prisin como ambiente de lucha

Sentenciados, los seis campesinos, Augustn Acosta, Arstides Vera, Basiliano Cardozo, Gustavo Lezcano, Roque Rodrguez y Simen Bordn, fueron trasladados a la crcel de Tacumb.

Tacumb es una prisin que est ubicada en la regin central de Asuncin, capital del Paraguay. Al igual que otros pases vecinos, Tacumb enfrenta el grave problema de la capacidad y la falta de estructura mnima y adecuada para albergar a sus prisioneros. Con capacidad para cerca de 1.200 personas, cuenta hoy con ms de 4.000 detenidos.

A pesar de todos estos factores perjudiciales, sumado a la certeza de ser objeto de la ms absoluta injusticia, los seis campesinos siguen resistiendo. Los actos de solidaridad parten de todos lados y cuentan con el fiel apoyo de la Coordinadora Nacional de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indgenas (CONAMURI) y del Partido Comunista Paraguayo (PCP), quienes integran el editorial del libro Desde Nuestro Rincn de Lucha.

Incluso atrapados detrs de rejas casi tan inflexibles cuanto la ignominia de los hombres que all los colocaron, sus ideas y su grito de resistencia, lucha y organizacin resuenan mucho ms all de Paraguay. Con la inquebrantable esperanza digna de un revolucionario, los seis campesinos crearon la Escuela de Formacin Poltica Soledad Barrett [1].

La clase sigue con un repaso de a situacin internacional, de las luchas de los pueblos, de los aprendizajes. Preguntas y respuestas sobre Argentina, sobre Colombia, sobre Brasil, sobre Venezuela. El avance de las derechas. Las posibilidades de resistencia. Los aprendizajes de estas experiencias. (p. 190 del libro). Como dice Caludia Korol, autora del artculo, Quines estn interesados en asistir, visiten a los presos campesinos .

El libro

Desde nuestro rincn de lucha: memorias de una dcada de injusta prisin (Arandur, 2017) es mucho ms que un simple libro. Es la reunin de tristes, indignantes y vigorosos relatos de esos seis hombres que fueron objeto de la justicia burguesa por levantarse contra las desgracias del capitalismo, contra la falta de tierra, pan y justicia. Se levantaron contra el poder de la narco oligarqua paraguaya y extranjera, de los altos burcratas y de los grandes terratenientes que asesinan, como en Brasil, a todos aquellos que se atreven a decir: si las manos son nuestras, es nuestro lo que nos den!

La importancia del libro, que rene, adems de otros escritos, las cartas intercambiadas entre los campesinos y las organizaciones polticas de toda Amrica Latina, est en denunciar lo que ni siquiera los gobiernos progresistas lograron revertir: la criminalizacin de las luchas sociales.  

Es muy esclarecedora una parte de las cartas en el que dicen los 6 campesinos que Lo que muchos se les escapa de vista es que en el progresismo los medios de produccin permanecen en manos de la burguesa y que se mantiene el rgimen de explotacin del hombre por el hombre. (p. 165 del libro).

El caso de los seis campesinos pas por los gobiernos de Fernando Lugo, en Paraguay, y de Cristina Kirchner, en Argentina, dos enaltecidos progresistas, sin que ninguno de ellos haya tomado la decisin de poner fin a la persecucin llevada a cabo contra los seis campesinos. Lo mismo en Brasil, con Lula.

Al final, comprar una pelea de esa altura significara desestabilizar toda una plataforma electoral pautada en alianzas polticas esdrjulas, algo que an asombrar a los gobiernos "progresistas" de la Regin, incluso en Brasil, e indirectamente a la izquierda como un todo.

El caso de los seis campesinos es sintomtico. La criminalizacin de las luchas sociales y de las organizaciones polticas, con sus militantes y dirigentes, slo ha aumentado en los ltimos aos en Paraguay. La masacre de Curuguaty forma parte de ese proceso. Pero el caso "de los seis" ofrece una clave importante para dimensionar la hipocresa del actual sistema productivo: no hay democracia burguesa y garantas judiciales que se mantengan inclumes delante a la lucha popular que ponga en cheque mnimamente las estructuras de supervivencia y reproduccin del capital.

La prisin poltica es el lugar de aquel que se atreve a luchar. Este es el mensaje proclamado en alto y con buen sonido por la Justicia paraguaya con el auxilio de la Justicia argentina en el caso de los seis campesinos cuyas palabras son una verdadera invitacin a la rebelda.

Hacemos un llamado a romper el cerco meditico del miedo que nos han impuesto nuestros enemigos de clase, todos aquellos que se dedican a superar el miedo pueden venir a visitarnos en nuestro rincn de lucha en la Crcel de Tacumb. (Los seis campesinos: Agustn Acosta, Arstides Vera, Basiliano Cardozo, Gustavo Lezcano, Roque Rodrguez y Simen Bordn, p. 195).

En uno de sus poemas, Aristides Diaz Pea escribe: "centinela, visionario del horizonte, brilla en sus ardientes sueos el sabor de las prximas cosechas y del alba de la libertad". Agustn, Arstides, Basiliano, Gustavo, Roque y Simen son ejemplos de centinelas visionarios cuyos sueos se construyen a cuatro, ocho, infinitas manos.

Notas

[1] Claudia Korol, militante argentina y feminista integrante del Equipe de Educao Popular Pauelos en Rebelda y autora de una hermosa crnica sobre la Escuela Soledad. La escuela Soledad. La classe de libertad. En Desde nuestro rincn de lucha. 2017, p. 189-90.

Catalina Britez. Militante, Sociloga y Politloga por la Universidad Federal de Integracin Latinoamericana (Unila). Joo Guilherme A. de Farias. Militante y estudiante de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Catlica de So Paulo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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