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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2017

Antoni Domnech, socialista sin partido

Alejandro Nadal
La Jornada


El domingo pasado el mundo intelectual sufri la prdida del gran pensador Antoni Domnech. A muy temprana edad se uni a la resistencia antifranquista desde la clandestinidad y toda su vida luch por la democracia republicana y la justicia en el mundo.

Autor de obras como El eclipse de la fraternidad y fundador de la revista Sinpermiso, su trabajo abarc un vasto horizonte temporal y engloba temas cuyos vnculos no respetan el corte tradicional de las ciencias sociales. Por eso su mirada abarc la teora poltica, la tica, la lingstica, la filosofa poltica, la teora econmica y desde luego la historia. Solo Antoni Domnech poda construir los caminos analticos capaces de penetrar ese laberinto sin perderse. Es imposible rendir el tributo que merece su trabajo en este espacio.

Una de las caractersticas de la obra de Antoni Domnech (AD) es la demolicin de las grandes falsificaciones histricas que tanto han distorsionado el pensamiento poltico de nuestro tiempo. Las falsificaciones histricas son procesos relacionados con lo que AD llam mutaciones semnticas, cambios en el significado de palabras y conceptos a lo largo del tiempo que terminan por deformar nuestra percepcin de procesos histricos. Las mutaciones semnticas no siempre son espontneas y ms frecuentemente surgen de errores analticos o tergiversaciones deliberadas y malintencionadas ligadas al revisionismo histrico de mercenarios intelectuales o peritos en mentir como les llamaba AD. Desde la Revolucin francesa, hasta la gran crisis financiera del 2007, pasando por el surgimiento del fascismo y otros lances histricos, el anlisis de AD fue desmantelando incansablemente esas grandes mentiras.

Una de las falsificaciones histricas de mayor envergadura que Domnech desmantel brillantemente es la que concierne a la democracia. El tema arranca en la Revolucin francesa, con la distorsin que el revisionismo histrico construy alrededor de la figura de Maximilien Robespierre. El mensaje clave de esta distorsin es que la Revolucin francesa habra sido una revolucin burguesa y que los frutos de esa lucha, en especial la democracia y la Declaracin universal de los derechos del hombre y del ciudadano, de 1789, seran la aportacin de la burguesa y no de una revolucin conducida por las clases trabajadoras del pueblo.

Como seala Antoni Domnech, la idea de que la Revolucin francesa habra sido burguesa forma parte de un esquema cuajado en la Belle poque. Ms tarde, el marxismo ortodoxo que tan atinadamente critic Antoni Domnech sigui consolidando el malentendido y cimentando en el imaginario colectivo la idea de democracia burguesa. Pero la verdad es que ni Marx, ni nadie antes de 1850, consider a la Revolucin francesa como algo distinto de una gran revolucin popular democrtica, es decir, concluye Domnech, como un movimiento de la clase trabajadora. El pueblo, y sobre todo el pequeo pueblo al que aluda Robespierre, no era ni la burguesa, ni el tercer estado. Se trataba de un cuarto estado, integrado por el conjunto de pequeos campesinos, artesanos, pequeos comerciantes, jornaleros, asalariados y los desposedos en general. Domnech muestra que Robespierre comprendi rpido el carcter de clase de varias posturas de la Convencin basadas en la nocin de ciudadanos activos (ricos y con derecho a sufragio) y ciudadanos pasivos (que no tenan derecho a sufragio). De ah su voto negativo a diversas propuestas basadas en esta distincin.

Domnech revela las relaciones entre el radicalismo de Robespierre y los candentes temas de la propiedad, el sufragio, la abolicin de la esclavitud y la destruccin de la ley patriarcal en el seno de la familia. Las posiciones de Robespierre helaron el corazn de la burguesa y sus aliados. Y por eso cuando sobreviene la contrarrevolucin del Termidor en 1794 comienza la doble falsificacin histrica que describe a la Revolucin francesa como una revolucin burguesa y reduce a Robespierre al rol de un vulgar verdugo sanguinario (en la poca del terror). De golpe se coloca falsamente a la democracia salida de la Revolucin francesa como una aportacin de la burguesa y no como una conquista de las clases trabajadoras. Domnech agudamente observ que a ese revisionismo histrico le acompaa el hecho de que el derecho constitucional francs nunca tuviera lugar para un captulo sobre derechos universales sino hasta 1946, despus de la catstrofe de la Segunda Guerra Mundial.

La obra de Antoni Domnech nos ayuda a no perder de vista el hecho histrico de que la democracia y el sufragio universal, la repblica, el derecho pblico y el derecho laboral, la descolonizacin y la derrota del fascismo han sido fruto de las luchas de las clases trabajadoras y no concesiones o aportaciones de las clases dominantes.

An despus de desaparecido Antoni Domnech, su trabajo e inteligencia continuarn corrigiendo y marcando rumbo con la tenacidad que le caracteriz en vida.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/09/20/opinion/030a1eco 



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