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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2017

Entrevista a Martn Alonso sobre El catalanismo, del xito al xtasis. III. Impostura, impunidad y desistimiento
Pasqual Maragall jug la carta identitaria para desbordar a CiU en su terreno acelerando el alma nacionalista del PSC

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Martn Alonso, profesor de Instituto jubilado, es doctor en Ciencias Polticas y autor de Universales del odio. Creencias, emociones y violencia; No tenemos sueos baratos. Una historia cultural, y El catalanismo, del xito al xtasis (3 volmenes). Nos centramos en este tercer volumen: "Imposturas, impunidad y desistimiento", que acaba de publicar El Viejo Topo, abril de 2017.

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La introduccin de tu libro lleva por ttulo "El procesismo como estadio superior del pujolismo". Me centro en algunas de las temticas que aqu planteas. En algunas. Me dejar inevitablemente muchas en el tintero. Sugieres un experimento mental, de los que tanto gustaban a Einstein (y a Paco Fernndez Buey), en los primeros compases de este captulo: qu habra pasado, dices, si el Tribunal Constitucional (TC) hubiera dado por bueno en su totalidad el Estatut? Qu hubiera pasado en tu opinin?

Cuando operamos con contrafcticos siempre hay que empezar por el repertorio completo de las cautelas. Todas son pocas; lo dejo enunciado. En el libro comento algunos supuestos que se haban formulado como casus belli y que desaparecieron de la agenda cuando se consiguieron, porque en ese momento pierden su valor adversarial (agravios, victimismo), volver sobre ello ms tarde si me permites. Pensemos en las leyes de poltica lingstica (concedidas pese a rebasar los lmites de la constitucionalidad) y la resolucin del contencioso de los Papeles de Salamanca. Lo conseguido se convierte en zcalo para nuevas reivindicaciones. Desde el Estatut validado alguien habra sugerido, crisis de legitimidad mediante, que ya que tenemos todos los ingredientes para por qu vamos a seguir siendo una nacin sin Estado, como el Kurdistn, pongamos para ser finos en las afinidades. A la vista de estos desarrollos y teniendo en cuenta el diseo incompleto del Estado de las Autonomas, es difcil pensar que la aceptacin total del Estatuto hubiera supuesto la saciedad en la agenda identitaria. La homestasis no es un modelo aplicable a la dinmica motivacional del nacionalismo. Es obvio que hay responsabilidades que trascienden el mbito cataln. Y la resolucin del Constitucional fue el tercer error acumulado a otros dos precedentes: la iniciativa maragalliana de la reforma y el recurso del PP. Pero vuelvo al principio para insistir en la necesidad del condicional cuando operamos con esquemas de qu hubiera o no hubiera pasado si. (De paso: no tendra que provocar una respuesta por lo menos de ese calado la reciente sentencia del TC declarando ilegal la amnista fiscal coincidiendo con la brutalidad de los recortes? La diferencia, una de ellas, es que este asunto no sirve para calentar una movilizacin de corte identitario).

Perdona que insista en este punto. Dnde se ubicara en tu opinin el error del TC? Puestos a hablar de errores, a qu vino en tu opinin la iniciativa maragalliana? Me queda otro: no es poco razonable el recurso del PP? Sin l, tal vez, las cosas no hubieran adquirido la dimensin actual. Qu gan el PP con ello? Retroalimentarse a partir de la queja y crtica de otro nacionalismo y obtener rditos electorales? Les vali la pena? 

Tendra que ser breve y no atropellar los matices ni olvidar los puntos fuertes. Es un error por acumulacin o de atmsfera. La sentencia se emite despus de haber pasado por los dos Parlamentos, si no recuerdo mal, y tras un referndum que fue posible llevar a cabo sin la evaluacin previa de su constitucionalidad por un cambio legislativo del PSOE, hay anomalas en el relevo de los integrantes, la sentencia se demora ms all de lo razonable No obstante lo cual, la sentencia no supone la desautorizacin del Estatut sino de algunos de sus artculos.

La segunda pregunta es ms fcil Maragall jug la carta identitaria para desbordar a CiU en su terreno acelerando el alma nacionalista del PSC (que le llevara al espasmo en que hoy vive) para favorecer la alianza con ERC (Aparte de otras consideraciones relativas a la propia personalidad del alcalde olmpico).

El recurso del PP responde a criterios oportunistas; en la dura digestin de la derrota de 2004 despus del terrible montaje sobre la autora del 11-M no dud en hacer causa de cuanto pudiera servirle, y aqu estaba una. Esta reaccin forma parte del momento pico del diente de sierra: Espaa se rompe, quieren destruir Espaa; el momento valle es el de hablar cataln en la intimidad y pactar en el Majestic o sobre el Concierto (hace dos das). Lo que el PP gan fue dar pbulo y confort al resentimiento de una parte de sus bases ms rancias (las que luego se manifestaran contra Luis Montes, el matrimonio homosexual, educacin para la ciudadana, etc., en sintona con los sermones de la COPE, valga la redundancia).

No s si les vali la pena como partido, a los dems sin duda no. El narcisismo escurialense de Aznar no desmerece al olmpico de Maragall.

Sostienes que la doctrina Piqu, no la de Josep Piqu, se ha fraguado como historia oficial de la gnesis del procs. Por qu crees que ha tenido tanto xito esta doctrina? Por qu tanta gente ubicada en la derecha, en el centro y en la izquierda tambin, apuesta por ella, la difunde y cree en ella como si fuera un axioma geomtrico?

 Es difcil saber por qu ciertos elementos resuenan y otros no. La doctrina Piqu (que es tambin la doctrina Guardiola, para no abandonar el banquillo de los magos de pie; y la de Sergi Lpez, Llus Llach, Luca Caram, Karmele Marchante, Viggo Mortensen o Juanjo Puigcorb si ampliamos al registro de las celebridades) es una receta fcil para un problema complejo; es populismo epistemolgico. Pone la responsabilidad en los otros y nos carga de razones. Eso es parte del xito. Que sea regurgitada por tantos responde al funcionamiento de los estereotipos y las posverdades. Por qu tanta gente usa de repente ciertos modismos? O se sube al tren del derecho a decidir? O creen en las virtudes taumatrgicas de sintagmas como "proceso constituyente" o "el rgimen del 78"? O aceptaron las imposturas de Hitler o McCarthy? Son ideas recibidas que se instalan. Y hay ese elemento tan consonante con la idea de superioridad: son faenas de Madrid, reflejos de la caverna. Que la izquierda, tan acostumbrados como estamos a sospechar de lo que es generalmente aceptado, lo haya asumido sin ms filtros plantea interrogantes de calado. Esto no significa defender que la decisin del TC fue un acierto. (Ni en ese ni en otros casos, incluido el visto bueno a la inmersin).

 

Y qu interrogantes de calado plantea en tu opinin? 

 En primer lugar la abdicacin de la funcin crtica y luego la asuncin de la visin maniquea del nacionalismo, la demonizacin de Espaa, la incorporacin del credo de los agravios. En particular la expresin unilateral y low cost del radicalismo por el lado del alma tnica, no de la social: por qu han sido ms poderosas en Madrid que en Barcelona las mareas herederas del 15-M, si es verdadera mi apreciacin?-. Observemos la dificultad de pronunciar la palabra Espaa y la conversin de Catalua en sujeto de la accin transformadora No es esto algo, digamos, pueril, como esa transliteracin de nombres para acomodar la identidad onomstica a la grafa del buen gusto dominante? Vemos que es mucho ms frecuente la expresin estado espaol que estado francs, acaso porque all desde el Tratado de los Pirineos ya se cumplieron las aspiraciones de la lengua propia y el derecho a decidir. Rebjese lo que proceda.

 

Alguien como Josep Ramoneda puede escribir sobre la eterna incomprensin entre Espaa y Catalua; tambin Enric Juliana lo hace en trminos no muy distintos. Por qu personas tan puestas, tan informadas, tan conocedoras del tema, pueden halar en estos trminos tan pero que tan discutibles presentndolos de nuevo como nociones comunes compartidas?

 

 No solo ellos. Cuando uno ve hasta qu punto mentes lcidas han podido sostener posiciones equivocadas o extravagantes (de Heidegger a Anton von Lenard el promotor de una fsica aria, de Maeztu a Vallejo Njera, y podramos seguir por Lysenko y compaa, o las predicciones apocalpticas de Newton: 2060, fecha de caducidad) puede sacar dos conclusiones: desautorizar a las personas diciendo yo no soy como ellos o ponerse a uno mismo ante el espejo y decirse: si estas personas con estas capacidades han cometido tal error quiere decir que quienes no las tenemos corremos por lo menos el mismo riesgo. Y luego hay que recurrir a las herramientas precisas para decodificar esta violacin de la deontologa epistemolgica (y de un sentido comn afilado): la sociologa del conocimiento y la poltica comparada. Analizamos situaciones en las que se han producido derivas parecidas y extraemos las conclusiones pertinentes. Han sucumbido a la forma ms fuerte de lgica situacional que es la lgica identitaria. Asumen aun presentndolos con la sofisticacin de sus recursos los mitos de la tribu (pensamiento grupal): corruptio optimi pessima, entendiendo aqu la corrupcin en el sentido de probidad intelectual. La idea de la eterna incomprensin siempre la ha sostenido alguien entre cualquier X y cualquier Y. Lo que llama la atencin es la modernidad de la eternidad, porque ninguno de ellos hablaba as hace pocos aos y Juliana lleg a escribir un libro diciendo que los espaoles no somos yugoslavos. Por otro lado, hay que mencionar el propio papel de Juliana que actu como actor impulsor en un momento (cuando promovi el editorial conjunto) y de un tiempo a esta parte se presenta como un observador imparcial y crtico del procs (as en su ltimo libro Esperant els robots, con un captulo sobre Catalua). Otro parntesis a propsito de la caducidad de los estereotipos eternos: mrese hoy ese UK escaparate de todas las bondades democrticas y obsrvese si la multiplicacin de elecciones para ejercer el derecho a decidir ha mejorado en algo la situacin previa de la gente corriente. Y recurdese asimismo que el sufl de Ibarretxe dur 10 aos y su partido no est hoy por la labor de hacer causa comn con el otro extremo de los Pirineos sino ms bien de afinar en la calderilla del Cupo. 

Por cierto, ya que lo citas, por qu das tanta importancia a ese editorial conjunto? 

 Es el captulo ms largo del libro. Su importancia reside en que cambia el marco interpretativo, que resulta determinante para la accin colectiva. El verano de 2009 es terrorfico para el establishment porque la corrupcin desborda, del caso Millet con confesin incluida, lo que es importante, porque impide la aplicacin de la receta Pujol sobre la perversidad del estado- al Pretoria. A la vez el tripartito est en descomposicin y tomando posiciones en esa etapa de fin de reino donde prceres socialistas ojean ya otras playas. Cuando la opinin pblica est pendiente de esto, el editorial conjunto cambia de marco, de foco de atribucin (la atribucin es el proceso mental que identifica las causas de las cosas, aqu de los males colectivos), y convierte en centro de atencin la dignidad de Catalua (ttulo del editorial de la mayora de la prensa, finales de noviembre). En trminos de una formulacin clsica, el editorial conjunto opera un cambio de agujas que lleva la agenda de la va de la redistribucin a la de la pertenencia. Observamos que el cambio de paradigma implica un cambio de sujeto. En el primer caso son actores sociales en el segundo el propio ttulo remite al organicismo idealista (Volksgeist) del nacionalismo romntico. La dignidad es un atributo de las personas no de las entelequias.

(Podemos pensar en un ejemplo cercano: escribo una semana despus del atentado terrorista de Londres -2 de junio 2017-. En toda la semana los medios no han dejado de trasmitir noticias sobre ese atentado, lo que desde luego deben hacer. Pero cunto se han ocupado de las decenas de inmigrantes ahogados en el mar? Puesto que no tenemos acceso directo a la mayor parte de la realidad, las zonas que iluminan los focos mediticos son decisivas para determinar lo que entendemos por realidad y reaccionar en consecuencia).

 

 Pero no es slo lo que dice el editorial, es, sobre todo, la decisin, sin duda procedente de ms all y ms arriba de la prensa quizs algn da sabremos los detalles -ser esclarecedor-, de elaborar el propio editorial. Es un consenso de las elites para emprender una maniobra masiva de diversin. Aqu se construye la doctrina Piqu. Le habremos odo decir algo de Millet y compaeros de partido?

 

 

No, creo que no. Hablabas antes de la lgica situacional y la lgica identitaria. Te pregunto ahora por ellas. Respiremos un poco. Te parece? 

Me parece.


 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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