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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2017

No es pas para viejos (2007)
El crimen anda suelto

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin

Cuarto captulo del libro "Cine & Literatura: el matrimonio de la posible convivencia", Universidad Los Libertadores, Bogot, 2014, 141 pp.: Cap. IV, pp. 93 a 102.


Con el ttulo Sin lugar para los dbiles, que no corresponde al dado en ingls ni al original literario, lleg al pas la ms reciente pelcula de los hermanos Joel & Ethan Coen, esta vez dirigida por ambos (1), como ya lo haban hecho en El quinteto de la muerte, 2004, en ingls The Lady Killers (2), con base en el filme original ingls de Alexander Mackendrick, uno de los precursores de la comedia Ealing: mezcla de humor negro, psicologa, realismo y nacionalismo no chauvinista que muestra la visin corrosiva de una Inglaterra en crisis. En realidad, Sin lugar para los dbiles es un ttulo moralista que no se corresponde con No Country for Old Men, ttulo original del filme, o No es pas para viejos, de la novela de Cormac McCarthy (3), novela que, como se ver en este ensayo, hace nfasis en el carcter criminal y sanguinario de EE.UU, como dice el sheriff Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones en el filme): Pens en mi familia y pens en l [el to Ellis] condenado a su silla de ruedas en esa vieja casa y me pareci que este pas tiene una historia bastante extraa y tremendamente sanguinaria adems. Lo mires por donde lo mires. (p. 223) Algo que los Coen reflejan en unas imgenes cuya brutalidad, dureza, violencia, en suma, no hacen sino reflejar la realidad cotidiana de la Amrica profunda. Entendiendo aqu por Amrica lo que creen los gringos es su pas: un continente. No un pas, como en efecto es: pero, esta es otra historia, una que se remonta a la Doctrina Monroe, Destino Manifiesto, Plan Marshall, Alianza para el progreso, hasta llegar, incluso, a la Alianza del Pacfico, todos eufemismos para un mismo hecho: la paranoia de los dirigentes gringos frente a un eventual ataque, que nunca ha habido, del comunismo; como nunca ha habido armas de destruccin masiva en los pases que han invadido de manera injustificada, siempre, aunque, eso s, con el callado apoyo de ONU, OEA y OTAN y con la rodilla en tierra del resto del mundo.

Sin lugar para los dbiles, se reitera, alude a una categora moral y materialista en la que, al parecer, los nicos que sobreviven en ese pas extrao y sanguinario seran los poderosos, adjudicando dicho adjetivo a los que manejan el dinero, los grupos mafiosos de las drogas y el poder que ello representa. Mientras No es pas para viejos s da en el punto por cuanto prescinde de moralismos, de los que debe estar exento el gran arte, y toca las fibras ms sensibles de un conglomerado al que no le queda ms remedio que seguir viendo al crimen suelto por ah, como se hace patente al final del filme. Y no es que se haga apologa del delito por parte de los buenos hermanos judos Coen. Ni ms faltaba aunque se trate de un filme a medio camino entre el thriller y el western, con todo lo que de crimen y de emocin pueda tener el primero o de asesinato y de tensin en un mbito sin ley, gobernado por narcotraficantes y oportunistas, el segundo. 

Igual que en la novela, en el filme el narrador principal es el sheriff Bell, quien le imprime a la obra de los Coen una impronta personal, nostlgica, de poca, como ya stos lo haban hecho en El hombre que nunca estuvo (2001). As, aqul reflexiona sobre s mismo, sobre la relacin con su padre, con el entorno, con el pas. Y lo que lo motiva a confesarse es, ni ms ni menos, la esencia de la religin, lo que siempre queda de ella, la culpa: Mand a un chico a la cmara de gas en Huntsville. Haba matado a una chica de 14 aos. La prensa deca que haba sido un crimen pasional y l me asegur que no hubo ninguna pasin. l tena 19 aos. Y me explic que haca mucho tiempo que haba pensado matar a alguien. Dijo que si lo ponan en libertad lo volvera a hacer. Dijo que saba que ira al infierno. Esto es lo primero que dice Bell al comienzo de la novela y, palabras ms, palabras menos, en el filme. Actitud que se mantendr a lo largo del mismo, lo que en este caso importa. Los Coen han sabido extrapolar la idea del argumento de la novela de McCarthy (eso es una buena adaptacin) y la han transformado en imgenes de incuestionable efectividad, no efectismo, a travs de planos ya cerrados ya abiertos y de travellings lentos, casi morosos, tenuemente iluminados o valindose de claroscuros y contraluces que resaltan a esos personajes solitarios, confusos, inmersos en el caos de la vida cotidiana, familiar, social y poltica. Poco a poco, se va forjando la intimidad de un filme que no pretende ms que ser fiel a la historia original y a un estilo de cine que a lo largo de una carrera, la de los Coen, ha ido mostrando los recovecos ms oscuros del alma humana para terminar por reflejar un mundo en el que el Mal supera al Bien, de lejos, y sume al espectador en la amargura, sin remedio, y en la desesperanza, sin vuelta a la esperanza. Y ya se sabe: El bien y el mal son pendejadas nuestras. Todo lo que hace el hombre lo hace por conveniencia, al decir del neurofisilogo Rodolfo Llins. Y eso es lo que a lo largo del filme hace un personaje como Anton Chighur, por ms desquiciado que pueda parecer o psicpata que en efecto sea: condicin doble del enfermo y alienado que le permite engaar como evitar ser engaado.

Ese no retorno a la esperanza o la abierta desesperanza en el gnero humano, es lo que deja una historia como la que involucra al sheriff Bell; a un veterano de Vietnam que intenta sobrevivir cazando antlopes americanos o berrendos, Llewelyn Moss; a un asesino en serie (y en serio, aunque cause risa), un panclasta que va por ah, ngrimo, regando sangre y sembrando cadveres con una pistola neumtica idntica a la que sirve para matar ganado, Anton Chighur; al ex agente de las Fuerzas Especiales e infaltable emisario, Carson Wells, de un cartel mafioso u oficial-clandestino: el que al fin de la jornada recibe los dividendos del crimen organizado. Esto no significa que no haya cabida para el humor, negro, ni que en medio de tan oscuro panorama deje de filtrarse la luz de la inteligencia para, al paso del tiempo, permitir abrigar la esperanza de un cambio de rumbo para una humanidad agobiada y doliente, como dice el piadoso credo que tanto mal ha cohonestado y, ms que eso, causado a la misma humanidad que dice defender, ayudar, socorrer. La historia, aunque se enmarca en la dcada de 1980, le habla a los hombres de hoy en cuya mente agoniza la idea del respeto, as como los antiguos principios de tolerancia, justicia e igualdad, magna herencia, a la letra, de la Declaracin de Independencia de EE.UU del 4/julio/1776.

Normalmente, en relacin con los filmes, poco se habla del paisaje como personaje. Esto es palpable en No es pas para viejos, si se tiene en cuenta que, al mismo tiempo, el paisaje es el hombre. El hombre es la geografa. Sin el hombre no hay geografa posible. La geografa no puede prescindir del hombre. El paisaje es un personaje ms y, adems, en una tierra inhspita con una historia de violencia ancestral. El paisaje es inseparable de la historia y esta la hace el hombre. Segn Ethan Coen: Los decorados naturales son una de las razones por la que queramos rodar la pelcula ya que son parte ntegra del libro, de la historia. Representan un personaje ms. A lo que su hermano Joel aade: Es una tierra inhspita, con una historia de violencia. Al igual que en la novela, el paisaje es un personaje, no se separa de la historia. Ubicado en diversos lugares de Mxico y EE.UU: Albuquerque, en Nuevo Mxico; Big Bend National Park, de Texas; Garson Studios, College of Santa Fe; Las Vegas, Nuevo Mxico; Marfa, Texas; Santa Fe, Nuevo Mxico; Desert Sands Motel; Piedras Negras, Coahuila, Mxico. Difcil, en efecto, separar estos paisajes de la historia.

Llewelyn Moss, en lo alto de una colina situada al oeste de Texas, dispara sin dar en el blanco y los antlopes se alejan en zigzag. Cuando falla, con sus binculos avizora a lo lejos a un perro grande y sin cola, de pelo negro; lo observa; tiene la cabeza enorme, las orejas recortadas y cojea mucho; ms adelante, cuesta abajo por la loma, a kilmetro y medio, divisa a un grupo de camionetas Bronco, con neumticos todo terreno, faros en el techo y cabestrantes. Los hombres parecen estar muertos. Baja los binculos. Se sienta y observa, largo rato. Se acerca. Los balazos dejan una estela espaciada y rectilnea en las carroceras. Moss adivina que fue con armas automticas. En el primer carro, un cadver sobre el timn. Ms adelante, tres cuerpos tendidos en la zona desrtica. Un perro grande como el de la planicie, muerto, con las tripas afuera. El segundo vehculo, vaco. Abre la puerta del tercer Bronco y encuentra a un hombre en el asiento, que lo mira y le dice: Agua, hombre. Agua, por Dios. No llevo agua, responde Moss y se aleja echndose la ametralladora de aqul al hombro. Va adonde su mujer y discute con ella para regresar luego, con agua, al mismo sitio. Su indecisin primera, lo mete ahora en problemas. Mxime cuando, previamente, Moss ha tomado un cargamento de herona de un cartel de la droga y, de apa, un maletn con dos millones trescientos mil dlares. Surge, entonces, un nuevo filme sobre la avaricia.

Tambin Moss resulta presa de la culpa: en adelante, tratar de sacudirse de ella. Nunca se sabr si su falla estuvo en robar el botn mafioso o en soar con un mundo distinto para l y su esposa, Carla Jean, en un pas donde los sueos ya no caben en su presupuesto metafsico, un pas que con la rueda dentada de la globalizacin, movida por los polticos de cuyos nombres no vale la pena acordarse, pasa y despoja sin piedad a sus habitantes. Cuando el sheriff Bell visita a su to Ellis, ste, a propsito de la mujer del asesinado to Mac, le dice: Este pas es muy duro con la gente. No puedes evitarlo. No estn para servirte. Eso es vanidad. Y en la novela: Este pas te mata en un abrir y cerrar de ojos pero la gente lo sigue amando. Entiendes? Mientras, preocupado por Moss, Bell, prximo a jubilarse, con la culpa acechando y sin saber an si va por el camino correcto, con mayor razn despus de que fue condecorado por una accin de la que se avergenza, tras su regreso a Texas no piensa sino ayudar y hacer el Bien. Pero, las buenas intenciones se estrellan contra el muro del Mal, que para l encarna Anton Chighur, su principal obstculo en la va a la jubilacin y en la larga y fallida llegada de Dios: Siempre pens que cuando me volviera viejo, Dios vendra de algn modo. Y no ha venido. Y al parecer nunca vendr, parece recordar el presente, as como el final del filme de los a veces no bien ponderados hermanos Coen: en hebreo, sacerdote. Es decir, a quienes cabra bautizar, por su santo y puro oficio, los profanos sacerdotes del cine: bienaventurados y no malditos.

El bien intencionado sheriff busca a Moss para salvarlo de Chighur, esto es, de la muerte, la que ste lleva a cuestas, cual si fuera un enfermo, en una bala de oxgeno que de paso le sirve para activar su pistola neumtica, silenciosa arma con la que penetra cerebros y abre cerraduras. Tambin, porque tiene la noble intencin de ver unidos de nuevo a Moss y a Carla Jean. Lo que le permitira recuperar, en parte, su buena conciencia. Pero, Chighur no piensa igual; tampoco, ninguno de los otros competidores por el escurridizo botn y bien se sabe, por el capitalismo, que la competencia es el comienzo de toda guerra. Competidores para los que aqul representa un peligro superior al de la peste bubnica, metfora del Mal absoluto, de la conciencia sin dueo. Detrs de su carcter impasible, de su actitud robtica, Anton esconde una lgica tan implacable como la irracionalidad que muestra su pas con los desposedos, con los sin techo, con los negros. Detrs de cada accin suya hay toda una retrica y una argumentacin que dejan sin piso las de sus vctimas, como en el caso del hombre al que obliga a bajar del carro y al que le ordena quedarse quieto, hasta que l acciona su pistola; o en el de aquel otro al que le pide trasladar sus galpones para l poder utilizar el furgn. Pocos monstruos de la historia del cine fantstico inspiran tanto terror como este ejemplar de un cine realista y a la vez arquetipo de las sombras ms siniestras que avanzan hoy, sin reconocer a nadie, por suelo gringo, dejando a su paso solo ruinas, dolor y tragedia. Smbolo funesto del individualismo y de la vanidad y dardo crata en la cabeza de los Otros, a quienes no ve, Chighur opina acerca de lo que ha pasado con los viejos: Se han dedicado a otras cosas. No todo el mundo es apto para este trabajo. La perspectiva de unos beneficios desorbitados lleva a la gente a exagerar sus propias aptitudes. Y como los criminales se hacen cada vez ms jvenes, los viejos van saliendo de circulacin, algo que ya le va quedando claro (no slo) al sheriff Bell.

Tras el fragor de la lucha, con el botn en manos tal vez de quien menos se esperaba pero al tiempo de quien ms probabilidad tena de apropirselo, el sheriff Ed Tom Bell, tras enterarse de la muerte de Carla Jean y que sigue sin entender, ya en casa con su esposa Loretta, reflexiona sobre su pas: Me parece saber hacia dnde vamos. Nos estn comprando con nuestro propio dinero. Y no slo son las drogas. Hay por ah fortunas acumuladas de las que nadie tiene ni idea. Qu pensamos que va a salir de ese dinero? Un dinero que puede comprar naciones enteras. Ya lo ha hecho. Puede comprar este pas? Lo dudo. Pero har que tengas tratos con quien no deberas. Es decir, con quien no entiende de modales ni de respeto ni, mucho menos, de tica, ya no de moral Pero, por otra parte, tambin con pases que jams desearon ser invadidos y lo fueron aun resistindose.

Lo que al final del filme queda claro, tambin por parte del sheriff Bell, al referirse a la prdida del respeto: En cuanto dejas de or Seor y Seora el fin est a la vuelta de la esquina. Lo que no es moralina cvica, literaria ni flmica sino, apenas, una muestra de cmo anda el mundo en cuestin de buenas maneras, entendidas como tolerancia y respeto hacia los dems. Por ltimo, un pas en el que los criminales son cada vez ms jvenes y van cada da en aumento, no es para viejos: he ah una razn prctica, no inducida por retorcidos prejuicios morales ni maniqueos, por la que el filme no deba llamarse como se titul en espaol pues hace nfasis en el carcter mercantil y no artstico del mismo: para confirmar esto, se recuerda que el ttulo de la novela fue tomado del poema Sailing to Byzantium o Navegando hacia Bizancio, del irlands William Butler Yeats (1865-1939), tambin dramaturgo: That is no Country for Old Men (4) o Aquel no es un pas para viejos.

No es pas para viejos , termina con otra reflexin del sheriff Bell, esta vez con la alusin de dos sueos relacionados con su padre, de quien casi no ha hablado y a quien sabe, aun en la confusin de la culpa, no le ha hecho justicia, pese a que nunca lo decepcion y a quien le debe ms de lo que crea: uno, que no recuerda del todo y en el que se encuentra con l en la ciudad, recibe dinero suyo y cree que lo pierde. Otro, lo lleva de vuelta a los viejos tiempos, en los que Tom montaba a caballo por las montaas, a plena noche; cruza un desfiladero, hace fro y hay nieve en el suelo; su padre, a caballo, lo sobrepasa y sigue, sin decir palabra. Lleva un fuego en un cuerno y Tom puede ver el cuerno por la luz que hay dentro. Y en el sueo sabe que toma la delantera para preparar una gran fogata en alguna parte en medio de la oscuridad y que cuando l llegue su padre estar esperndolo. Y entonces el sheriff despierta. El espectador, entretanto, ha tenido una pesadilla: los Coen han mostrado que a la ilusin del sueo protector del sheriff se opone una fuerza concreta, abrumadora, letal, encarnada en la figura de Chighur, la del crimen que, aun herida, avanza por la calle, suelta, y a la vista, ciega, de todo el mundo. As, por ms pelcula que sea No es pas para, puede decirse con absoluta certeza, y no porque se anuncie una segunda parte o en efecto se realice, que la pesadilla contina. Ms, se trata de una pesadilla sin fin.


SAILING TO BYZANTIUM NAVEGANDO HACIA BIZANCIO WILLIAM BUTLER YEATS (1865-1939) Letra bilinge estrofa por estrofa. Tradujo: LCMS.

I
That is no country for old men. The young/ In one another's arms, birds in the trees/ -Those dying generations- at their songs,/ The salmon-falls, the mackerel-crowded seas,/ Fish, flesh, or fowl, commend all summer long/ Whatever is begotten, born, and dies./ Caught in that sensual music all neglect/ Monuments of unageing intellect.

Aquel no es un pas para viejos. Los jvenes/ Tomados del brazo, las aves en los rboles/ -Aquellas generaciones muriendo en sus canciones,/ Las cascadas de salmn, los mares repletos de atn,/ Peces, animales, aves, encomian todo el largo verano,/ Todo aquello que se produce, nace y muere./ Atrapado en esa msica sensual todo ignora/ Monumentos de un no envejecido intelecto.
II
An aged man is but a paltry thing,/ A tattered coat upon stick, unless/ Soul clap its hands and sing, and louder sing/ For every tatter in its mortal dress./ Nor is there singing school but studying/ Monuments of its own magnificence;/ And therefore I have sailed the seas and come/ To the holy city of Byzantium.

Un hombre viejo no es ms que una cosa miserable,/ Un abrigo andrajoso sobre un bastn, a menos/ Que el alma aplauda y cante, y cante ms fuerte/ Por cada arruga en su traje mortal./ Ni hay otra escuela de canto que el estudio/ De monumentos de magnificencia nica;/ Y por eso he navegado los mares y he venido/ A la santa ciudad de Bizancio.

III
O sages standing in God's holy fire/ As in the gold mosaic of a wall,/ Come from the holy fire, perne in a gyre,/ And be the singing-masters of my soul./ Consume my heart away; sick with desire/ And fastened to a dying animal/ It knows not what it is; and gather me/ Into the artifice of eternity.

Oh, sabios que estn en el fuego sagrado de Dios/ Y en el dorado mosaico de un muro,/ Vengan del fuego sacro, giren hasta m,/ Y sean los maestros de canto de mi alma./ Consuman mi corazn; enfermo de deseo/ Y atado a un animal agonizante/ No sabe ya lo que es; y llvenme/ A la ilusin de la eternidad.

IV
Once out of nature I shall never take/ My bodily form from any natural think,/ But such a form as Grecian goldsmiths make/ Of hammered gold and gold enamelling/ To keep a drowsy Emperor awake;/ Or set upon a golden bough to sing/ To lords and ladies of Byzantium/ Of what is past, or passing, or to come.

Una vez fuera de la naturaleza, no he de tomar/ Mi forma de ninguna cosa natural,/ Sino una forma como la que los herreros griegos hacen/ De oro repujado y esmalte dorado/ Para mantener despierto a un somnoliento Emperador;/ O ponen en una rama dorada para que cante/ A los seores y las damas de Bizancio/ Sobre lo pasado, lo presente, o lo por venir.

FICHA TCNICA: Ttulo original: No Country for Old Men. Ttulo en espaol: No es pas para viejos. Pas: EE.UU. Ao: 2007. Formato: 35 mm.; Color; 122 min. G/D: Joel & Ethan Coen. F: Roger Deakins. Msica: Carter Burwell. Intrpretes: Tommy Lee Jones (Ed Tom Bell); Josh Brolin (Llewelyn Moss); Javier Bardem (Anton Chighur); Carson Wells (Woody Harrelson); Carla Jean Moss (Kelly McDonald); Loretta Bell (Tess Harper); to Ellis (Barry Corbin). Producida por: Scott Rudin, Ethan & Joel Coen. Produccin: Scott Rudin/Mike Zoss. Presenta: Miramax & Paramount Vantage.

Notas:

(1) Y no la nica como dijo erradamente Toms Eloy Martnez (1934-2010), en El Espectador, 24 de febrero al 1 de marzo de 2008, p. 19: esto es, cuando el citado peridico era semanario y no diario, como hoy lo es.

(2) Revisin y puesta al da de los viejos gneros clsicos, no remake.

(3) McCarthy, Cormac. No es pas para viejos. Mondadori, 2006.

(4) Aquel no es un pas para viejos, poema original del irlands William Butler Yeats.

http://leereluniverso.blogspot.com/2011/01/poesia-navegando-hacia-bizancio-de-w-b.html

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Estudios de Zootecnia, U. N. Bogot. Periodista, de INPAHU, especializado en Prensa Escrita, T. P. 8225. Profesor Fac. de Derecho U. Nacional, Bogot (2000-2002). Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fbrica de Sueos: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estreo y U. N. Radio (1990-2014). Fundador y director del Cine-Club Andrs Caicedo desde 1984. Colaborador de El Magazn de EE. Ex Director del Cine-Club U. Los Libertadores y ex docente Transversalidad Hum-Bie (2012-2015). XXIV FILBO (4-16.V.11): Invitado por MinCultura a presentar el ensayo Arnoldo Palacios: Matar, un acto excluido de nuestras vidas (MinCultura, 2011), en Pabelln Juvenil Colsubsidio (13/may/11). Invitado al V Congreso Int. de REIAL, Nahuatzn, Michoacn, Mxico, con Roberto Arlt: La palabra como recurso ante la impotencia (22-25/oct/12). Invitado por El Teatrito, de Mrida, Yucatn, para hablar de Burgess-Kubrick y Una naranja mecnica (27/oct/12). Invitado al II Congreso Int. de REIAL, Cap. Colombia, Izquierdas, Movimientos Sociales y Cultura Poltica en Colombia, con el ensayo AP: Matar, un acto excluido de nuestras vidas, U. Nacional, Bogot, 6-8/nov/2013. Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al I Congreso Int. Modernismo y marxismo en poca de Pos-autonoma Literaria, ponente y miembro del Comit Cientfico (27-28/nov/2014). Invitado a la XXXIV Semana Int. de la Cultura Bolivariana con la charla-audicin El Jazz y su influencia en la literatura: arte que no entiende de mezquindades, Colegio Integrado G. L. Valencia, Duitama ( 28/may-1/jun/2015). Invitado al III Festival Int. LIT con el Taller Cine & Literatura: el matrimonio de la posible convivencia, Duitama (15-22/may/2016). Invitado al XIV Parlamento Int. de Escritores de Cartagena con Jack London: tres historias distintas y un solo relato verdadero (24-27/ago/2016). Invitado a la 36 Semana Int. de la Cultura Bolivariana con las charlas-audiciones Los Blues. Msica y memoria del pueblo y para el pueblo y Leonard Cohen: Como un pjaro en un cable, Duitama (21/jul/2017). Invitado al Encuentro de Escritores en Lorica, Crdoba, con La casa grande: estamos derrotados? (10-12/ago/2017). Escribe en: www.agulha.com.br www.argenpress.com www.fronterad.com www.auroraboreal.net www.milinviernos.com Corresponsal www.materika.com Costa Rica. Co-autor de los libros Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006), La muerte del endriago y otros cuentos (U. Central, 2007), Izquierdas: definiciones, movimientos y proyectos en Colombia y Amrica Latina, U. Central, Bogot (2014), Literatura, Marxismo y Modernismo en poca de Pos autonoma literaria, UFES, Vitria, ES, Brasil (2015) y Guerra y literatura en la obra de J. E. Pardo (U. del Valle, 2016). Autor ensayos publicados en Cuadernos del Cine-Club, U. Central, sobre Fassbinder, Wenders, Scorsese. Autor del libro Cine & Literatura: El matrimonio de la posible convivencia (2014), U. Los Libertadores. Autor contraportada de la novela Trashumantes de la guerra perdida (Pijao, 2016), de J. E. Pardo. Espera la publicacin de sus libros El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), Msicos del Brasil, La larga primavera de la anarqua Vida y muerte de Valentina (Novela), Grandes del Jazz, La sociedad del control soberano y la biotanatopoltica del imperialismo estadounidense, en coautora con Lus E. Soares. Su libro Ocho minutos y otros cuentos (Pijao Editores, 2017) fue lanzado en la XXX FILBO, Coleccin 50 Libros de Cuento Colombiano Contemporneo: 50 autores y dos antologas. Hoy, autor, traductor y, con LES, coautor de ensayos para Rebelin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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