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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2017

Una conversacin con Mara de Lourdes Santiago, vicepresidenta y comisionada electoral del Partido Independentista de Puerto Rico
Ningn sistema colonial est diseado para dar ventajas al dominado"

Luis Toledo Sande
Revista Bohemia


Sus enemigos polticos haran cualquier cosa para lograr que se desconozca su entereza, y pudieran hasta intentar reducirla a una mera imagen fsica. Tiene en verdad, aunque no le interese, un atractivo impresionante, pero su luz viene de la firmeza y la humildad, de la inteligencia y la honradez, de su sentido misional de la existencia.

Esas virtudes le ganan simpatas, un respeto que su conducta abona. Se apreci claramente en la entrevista durante la cual un experimentado y prestigioso comunicador de la televisin, defensor de nuestra Amrica, qued tan arrobado con las ideas que ella expresaba que hasta se le vio dejar de pensar en s mismo y concentrarse de lleno en ella y en sus respuestas, sin quitarle la vista de encima. Un espectador que reconoci haber aprendido mucho de Puerto Rico gracias ese dilogo, coment: El periodista la mira hasta con el monculo que le suple el ojo ausente, y aadi: Esa capacidad de sobrecogimiento lo honra.

Mara de Lourdes Santiago Negrn naci en la ciudad puertorriquea de Ponce el 13 de noviembre de 1968. Al licenciarse en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico empez a trabajar como oficial jurdico (asistenta de un juez) y como abogada en casos civiles. Pero renunci a lo que pudo haber sido una carrera de satisfaccin individual, enriquecimiento incluido, y en 1997 devino asesora legislativa del Partido Independentista de Puerto Rico (PIP). Fue una va para combinar profesin y conciencia poltica y no ser cmplice de las injusticias del sistema al que me habra visto obligada a servirle, comenta.

Escoger el camino

Su modelo de conducta lo hall en don Pedro Albizu-Campos, quien recuerda ella deca que si hubiera nacido en un pas libre, se habra dedicado a las ciencias y a las artes; pero, siendo hijo de una patria esclava, estaba llamado a luchar por su libertad. Heredera de aquel maestro, sostiene: Trabajar por la independencia es un imperativo moral de quien vive en una colonia.

Pronto sobresali en el cumplimiento de ese llamado: Fui electa al Senado en dos ocasiones, 2005-2008 y 2013-2016, y para las elecciones de 2016 fui candidata a la gobernacin, la primera mujer independentista en aspirar a ese puesto. Haba sido tambin la primera en ser senadora. Actualmente soy vicepresidenta y comisionada electoral del PIP.

Frente al criterio propalado en algunos crculos, segn el cual, de manera ms o menos generalizada, Puerto Rico disfruta las ventajas de ser colonia, ella opina: Ningn sistema colonial ninguna relacin de opresin o desigualdad est diseado para dar ventajas al dominado, sino para crear un espacio de comodidad aparente que sirva para inhibir en la mayora el deseo de rebelin. As, el dinero que llega desde los Estados Unidos y se destina a la beneficencia pblica no es para sacar a la gente de la pobreza, sino para desincentivar el trabajo y perpetuar la marginacin. De paso, se pone en manos de la gente dinero que ella consume en productos hechos en los Estados Unidos, que llegan en barcos de los Estados Unidos y se compran en tiendas de capital estadounidense.

Junto a otros factores, como las exenciones contributivas, eso permite que las empresas de los Estados Unidos se lleven cada ao 33 mil millones de dlares en ganancias, cifra que equivale a casi la mitad de nuestra impagable deuda pblica. No hay ventajas, hay mecanismos para que un pas empobrecido como Puerto Rico termine subvencionando al pas ms poderoso del mundo.

Ni la ilusin de la jaula de oro

Su respuesta propicia preguntarle sobre la situacin de la economa de Puerto Rico y cmo funciona esa realidad en los cimientos de la condicin colonial: Ya llegamos al punto de que la colonia no sirve ni para dar la ilusin de una jaula de oro. Puerto Rico est, literalmente, en quiebra. En los ltimos dos aos se han cerrado ms de un centenar de escuelas pblicas, la infraestructura elctrica sufre un deterioro alarmante, los servicios de salud pblica estn tan mermados que depender de ellos es casi una sentencia de muerte, y el costo de la Universidad del estado ha subido tanto que ser impagable para la mayora de las familias.

Se estima que en la ltima dcada un cuarto de milln de personas han tenido que emigrar porque no hay trabajo. No hay con qu pagarles a los que proveen de bienes y servicios al gobierno, y se anticipa una reduccin de la jornada y el sueldo de empleados pblicos, lo que tendr un devastador efecto en cadena. Todo esto ocurre bajo el mandato de la Junta de Control Fiscal, siete personas designadas por el gobierno de los Estados Unidos, que tienen poder de veto sobre toda decisin del gobierno puertorriqueo.

Lo peor es que el tema de pago de la deuda consume la discusin pblica, y opaca el problema de fondo: la ausencia de un proyecto de desarrollo econmico, ausencia que responde a su vez a la de herramientas polticas. No puede haber prosperidad si no podemos decidir con quin comerciar, cmo llegan las mercancas a nuestro suelo o qu medidas proteccionistas adoptar. Todo eso est en manos de los Estados Unidos. Nuestro problema econmico no es solo un problema administrativo: es tambin poltico.

Cabe aqu pedirle su valoracin, en particular, sobre la deuda de Puerto Rico, tema que ha ocasionado conflictos: An queda un sector del pueblo que no comprende la magnitud de la crisis, que se resiste a prever hasta dnde llegarn los efectos nefastos de las medidas de austeridad es decir: de pobreza para la gran mayora que impondr la Junta de Control Fiscal. Tal ceguera es una manifestacin ms del sndrome del colonizado: no comprenden que pagar la deuda significa despedir empleados pblicos, cerrar escuelas, racionar an ms los ya escasos servicios mdicos, vender a precio de liquidacin las propiedades del estado.

Contra prcticas de lesa humanidad

El rgimen colonial impuesto desde 1898 por los Estados Unidos ha hecho de Puerto Rico, entre otras cosas, un campo para experimentos que daan la salud: fomentan enfermedades como el cncer, y prcticas maltusianas como la esterilizacin masiva de mujeres. Durante aos esa realidad ha suscitado amplias respuestas por parte de la poblacin.

Las protestas en Vieques contra manejos de la marina estadounidense hicieron historia, y en similar camino se ubican las recientes contra el manejo de cenizas nocivas que se producen en Guayama y se depositan en vertederos en Peuelas y Humacao. Una empresa estadounidense contratada por el gobierno de Puerto Rico genera energa elctrica a base de quema de carbn, y produce diariamente cerca de 800 toneladas de cenizas que tienen contenido txico y se depositan en vertederos ubicados en vecindarios pobres, igual que la planta de carbn.

Esa empresa, AES [acrnimo, en ingls, de Applied Energy Systems: Sistemas de Energa Aplicada], recibe novecientos mil dlares diarios como pago, un dinero que sale del pueblo puertorriqueo: por medio de la Autoridad de Energa Elctrica el gobierno colonial le compra la energa a la mencionada empresa.

Durante aos el Partido Independentista ha reclamado, en apoyo a esas comunidades, que se prohba el depsito de cenizas y se cierre la planta, como parte de una transicin a formas sostenibles de generacin de energa. En los ltimos meses el reclamo ha ido creciendo, con expresiones de protesta y desobediencia civil. De hecho, fui arrestada el pasado noviembre junto a un grupo de manifestantes, por bloquear una carretera para que no pasaran los camiones que transportaban tales cenizas.

Es una lucha importante, porque en el caso de las cenizas convergen las mayores inequidades del sistema: el lucro desmedido de una empresa extranjera, la injusticia ambiental, el desprecio a las comunidades pobres, el poder del estado al servicio de los intereses econmicos, la sinrazn de una poltica energtica obsoleta.

Ms sal en la herida

El colonialismo lo mina todo, y la entrevistada analiza cmo funciona para Puerto Rico el hecho de que su poblacin se vea obligada a tener la ciudadana estadounidense y la mayor parte de sus pobladores residan en los Estados Unidos. A ello se suma la radicacin de estadounidenses en territorio puertorriqueo.

La emigracin forzada por la falta de empleo es uno de los elementos ms dolorosos de la crisis. No hay una sola familia en Puerto Rico que no lo est viviendo. Sobre todo entre los jvenes, la pregunta es: Por qu no te vas a los Estados Unidos?. Ya la pirmide generacional se desarticul y hay tantas muertes como nacimientos cada ao, con las consecuencias que eso tiene en cuanto a aportaciones a sistemas de retiro, gastos por pensiones y cuidados a adultos mayores.

El tener ciudadana estadounidense ha facilitado la emigracin como vlvula de escape, lo que permite disfrazar la magnitud de la crisis. En algunos municipios costeros Vieques, Culebra, Rincn ha ido en aumento la poblacin estadounidense, con el resultado de encarecer el costo de los inmuebles, hacindolos inaccesibles para los puertorriqueos.

En la zona metropolitana esos estadounidenses son inversionistas que adquieren propiedades a base de incentivos del gobierno. Aun cuando no se concentren en grandes cantidades en nuestro suelo, ese proceso que en ingls se llama gentrification le aade sal a la herida de la crisis en el plano econmico y en el moral: consiste en el desplazamiento de la poblacin local por inversionistas extranjeros que vienen a comportarse como dueos.

Sin pedir explicaciones a la noche

El lujo de contar con sus respuestas mueve a preguntarle si prev la posibilidad de que los Estados Unidos otorguen la independencia de Puerto Rico para desentenderse de ese pueblo, no por respeto a sus derechos. He aqu su juicio:

Deca Neruda: Yo a la noche no le pido explicaciones, yo la espero y me envuelve. La realidad es que hoy, despus de ms de un siglo de explotacin, poco queda de inters para los Estados Unidos en Puerto Rico. Tras la lucha de Vieques se vieron obligados a cerrar su principal base naval, as que ya no est presente el valor militar. La quiebra ha acabado con los prstamos al gobierno exentos de impuestos sobre las ganancias.

El propio Congreso elimin la legislacin de privilegios contributivos para la manufactura. Lo que les queda es hacer de agente cobrador para los inversionistas, y ese es el papel de la Junta de Control Fiscal. Pero hoy, ms que las motivaciones, lo importante es lograr un proceso de transicin que permita una relacin de igualdad entre nuestros dos pases.

Hay dos datos importantes al tratar de atisbar nuestro futuro. Uno es que ya los Estados Unidos, a travs de su Tribunal Supremo, de legislacin del Congreso y de acciones de su poder ejecutivo, han perdido su antiguo pudor, y no tienen empacho en mostrar la colonia al desnudo. Con la Junta de Control Fiscal se han quitado la ltima hoja de parra, para decir: En Puerto Rico mandamos nosotros.

El otro dato, aunque evidente, muchas veces se olvida: los Estados Unidos hacen lo que les parece donde les parece, y si quisieran que Puerto Rico fuera un estado ms en su federacin, hace mucho que habran impuesto esa decisin. Pero desprecian a los pueblos de la que Mart llam nuestra Amrica mestiza.

Tengo fe en que, en algn momento, la difcil situacin que estamos atravesando servir para que tanto en los Estados Unidos como en Puerto Rico surja un entendimiento claro de que la respuesta a los males del coloniaje es una sola: nuestra soberana.

Firmeza que despierta respeto

Para eso trabajan, luchan, verdaderos ejemplos del pueblo puertorriqueo, como la licenciada Santiago Negrn, conscientemente ubicada, por muy grande que sea su vocacin de humildad, en el camino que abrieron Ramn Emeterio Betances, Albizu-Campos y Lolita Lebrn quien la honr con su amistad, para solo mencionar unos pocos de los hroes y heronas que ya no estn en este mundo, pero siguen brindndole su ejemplo.

No es fortuito que la madre que, pensando en Jos Mart, le puso por nombres de pila a su hijo Jos Julin, se abra camino, ni que servidores del imperio procuren intilmente lesionar su imagen, mermar el respeto que se ha ganado incluso entre muchos de sus adversarios polticos. Ella prefiere no tocar el tema, pero fuentes de absoluta confianza le contaron al entrevistador una ancdota que vale por muchas.

Una joven periodista que la entrevist en San Juan le confes que la vergenza le haba impedido cumplir el encargo que recibi de la jefatura del rgano de prensa para el cual trabajaba: preguntarle acerca de lo que un medio propag que haba sido el vestido de diseo, y carsimo de una montaa de dlares, que haba lucido en un acto de su campaa por la gobernacin de Puerto Rico. Era un vestido de bajo costo que ella adquiri en un modestsimo establecimiento. Ah! dirn quienes sepan apreciar, que en ella se viera de maravilla es otra cosa.

Pero la multitud que atendi su discurso atenda las ideas defendidas por la luchadora independentista, quien cosecha respeto hasta en representantes del sistema colonial. Hace escasas semanas que, de madrugada, ella y su compaero, Orlando Flores, fueron vctimas de un asalto a mano armada, para robarles. Uno de los policas que acudieron a investigar el caso, al reconocerla, quiso fotografiarse con ella para que sus hijos vieran la foto. Ese es apenas uno de los ejemplos citables de la admiracin que despierta.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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