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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2017

Pensamiento crtico

Jorge Majfud
Rebelin


Cuando di por terminada la clase, Steven (su verdadero nombre era otro) se me acerc preocupado y me dijo que, luego de una hora y media de cuestionar a Tirios y Troyanos, tena las cosas ms confusas que al principio, que lo que se llamaba pensamiento crtico era una teora ​y, de existir, no vea cmo poda significarle algn beneficio.

Lo mir a los ojos. Lo conoca de antes. Era un muchacho de buenas intenciones, asustado (aterrorizado es un adjetivo ms justo) por sus convicciones religiosas (su mayor miedo eran los demonios; en su iglesia, desde que tena uso de razn, o de fe, haba sido cuidadosamente informado sobre la existencia de estos terribles seres, imposible de desvincular de la creencia de Dios, segn me dijo) y aterrorizado por la menor posibilidad de dudar de sus convicciones patriticas (la posibilidad de que Vietnam e Iraq no fuesen lo que se supona que fueron, era algo que combata cada da con estoicismo).

Cuando regres maltrecho de la guerra, el equipo de psiclogos y psiquiatras que lo trat por meses lo convenci de que l no haba sido una vctima. Negar la posibilidad de considerarse una vctima era la nica forma de curacin de todos los insoportables traumas que haba trado de tan lejos, segn los especialistas. Se habla muy poco, pero en Estados Unidos se suicidan ms soldados al regresar a su pas que los que mueren en combate.

Aquella vez tuve la cuestionable idea de preguntarle si acaso pensaba que en una guerra no haba vctimas, que en la gran poltica no exista la mentira, que si no le pareca que con semejantes maquillajes no estbamos condenados a repetir la tragedia de la historia, indefinidamente. No es que no tuviese compasin por aquel muchacho que finalmente termin abandonando mi curso y la universidad; simplemente nunca cre ni en el valor ni en la posibilidad de curacin alguna arrojando la verdad en la papelera de reciclaje. Curiosamente, el mismo psicoanlisis y hasta la confesin cristiana nace en base a ese principio tan simple: sin verdad no hay curacin ni redencin.

Unos meses atrs, Steven se haba referido a la teora de la evolucin como eso, una teora ms, algo con una relacin muy discutible con la verdad. Record que en otro estado, en Georgia, un senador quiso obligar a las universidades a ensear hechos, no teoras. Lo cual hubiese prescripto todo el pensamiento humano y hasta la definicin de los hechos mismos. Toda la ciencia est construida en base a teoras, y todas son discutibles por necesidad. Si a alguien teme un investigador serio es a la opinin de otros investigadores serios, no a las opiniones contundentes de los aficionados.

Las religiones tambin pueden entenderse como un conjunto de premisas y teoras, con la diferencia que las teoras religiosas no necesitan ningn compromiso con ningn hecho verificable. Lo cual, en su mbito, como dira Averroes, est bien. Son cuestiones de fe y ah no hay nada para discutir o para probar sino para repetir.

La teora de la evolucin es una de las preferidas por los indicios y las evidencias materiales, cosa que no se puede decir sobre la multimillonaria arca de No que levantaron en Kentucky y ni siquiera puede flotar; mucho menos albergar a representantes de la fauna del planeta. Y mi irona no es con Dios sino con su club de fanticos.

Steven confiaba y estimaba las convicciones slidas, y poner la historia patas arribas no estaba en sus planes. Ni en la de sus terapeutas.

Si el pensamiento crtico es una teora, le dije, es una teora muy prctica y necesaria, si es que todava tenemos alguna estima por la verdad, la cual no siempre coincide con nuestras slidas convicciones. De una forma o de otra, vivimos en alguna burbuja. Ah dentro estn las respuestas a cada problema. Ah dentro estn nuestras slidas convicciones, ah dentro nos sentimos cmodos, protegidos, seguros, arrogantes.

Esa es la realidad que conocemos. La nuestra. Eso es lo que llamamos Realidad, a secas, con mayscula o acompaado por su artculo nico, La realidad.

No podemos ver la burbuja desde adentro, no importa el color de su cristal. Si es azul, todas las dems burbujas se vern azules. Si es roja, todo lo dems ser rojo y sern los dems los incapaces de ver que son rojos o son azules.

Mucho menos podemos ver la burbuja que contiene a todas las burbujas. Si la vemos desde dentro.

Pero si tuvisemos un espejo por fuera de nuestra burbuja, podramos vernos atrapados y sonriendo, como vemos a los dems que nos miran desde sus propias burbujas.

Si tuvisemos un espejo por fuera de la burbuja que contiene a todas las burbujas, podramos vernos en nuestras propias burbujas y podramos ver a los dems en sus burbujas, todos juntos en una burbuja mayor.

Es decir, no podemos ver ninguna de las burbujas que nos contienen, pero podemos ver en el espejo nuestro reflejo.

El espejo puede ser turbio o puede deformar las imgenes, si es que una imagen curva es menos real que una plana, si es que una imagen turbia es menos real que una imagen ntida. Pero, al menos, al vernos en el espejo tenemos cierta idea, ya no solo de que estamos incluidos y atrapados en nuestras propias burbujas, sino que el espejo que refleja, nuestra reflexin, tambin tiene su propia naturaleza y sus propios lmites. Aunque revela algo nuevo, a veces distorsiona la realidad o nos dice que la realidad es mltiple, aunque nosotros queremos que sea una sola, como se quiere cuando se quiere intensamente.

Pero al menos ahora sabemos que hay algo ms. Ahora ya no tenemos las respuestas tan claras. Ahora sabemos que no sabamos tanto, que lo que creamos saber eran slo distracciones, convicciones slidas, pero arbitrarias; ruido, confort, mera arrogancia de creer.

Al menos ahora fuimos capaces, aunque ms no sea por un tiempo breve, de salir de nuestras burbujas sin salir de ninguna.

Este acto requiere de coraje intelectual, no slo para desafiar nuestras propias convicciones sino para sobrevivir a las convicciones ajenas que, con particular frecuencia, son las convicciones del poder de turno.

Eso es el pensamiento crtico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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