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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2017

Ms all de los huracanes Harvey e Irma
La militarizacin de la seguridad interior en la era del cambio climtico

Michael T. Klare
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


El nuevo rostro de la guerra en casa

Introduccin de Tom Engelhardt

Estados Unidos acaba de vivir el mayor acontecimiento lluvioso de su historia. Por primera vez desde que se lleva registro de los fenmenos climticos, dos huracanes de categora 4 Harvey e Irma golpearon en una sola estacin (nunca hasta ahora). Y, a principios de septiembre, San Francisco famoso por su clima fro vivi un inslito da de 41 C, mientras se produca una excepcional ola de calor en la Costa Oeste fundamentalmente una interminable tormenta de feroces incendios desde Los Angeles a British Columbia, rodeados de una nube de humo y ceniza (sin que siquiera pudisemos culpar a El Nio por ello). Y he mencionado acaso que ambos estados castigados por los recientes huracanes tienen gobernadores negacionistas del cambio climtico? O que el hombre que ahora gobierna en Washington tambin niega la realidad del cambio climtico (un cuento chino!) y ha llenado su administracin de un notable elenco de fervientes negacionistas (siendo el ltimo de ellos el director de la NASA), que fundamentalmente han eliminado cualquier referencia del calentamiento global de todas las pginas web imaginables, despedido a cientficos que estudian el cambio climtico y como equipo cuyos integrantes tienen su carrera respaldada por la corporacin de la gran energa parece empeado en recrear el Estados Unidos inundado de combustibles fsiles de la infancia de Donald [Trump] en los aos cincuenta del siglo pasado? 

Afortunadamente, como nos cuenta hoy Michael Klare, colaborador habitual de TomDispatch, la caballera est galopando para el rescate; ms o menos literalmente. En un gobierno que cierra cualquier cosa que est ligeramente conectada con el calentamiento global solo hay una institucin que hoy no est dirigida por negacionistas: las fuerzas armadas de Estados Unidos. Tal como seala Klare, sus mandos superiores continan haciendo planes para actuar en un planeta cambiado radicalmente por el clima. Desgraciadamente, estamos hablando de la misma institucin cuyos generales han estado en una guerra generacional para ganar al menos una de las interminables guerras que han lanzado o recorrido desde el 11-S. Pertenecen a una institucin el Pentgono que se ha engullido sumas siderales de dlares del contribuyente sin siquiera haber sido capaz de auditarse eficazmente. En otras palabras, nuestros posibles salvadores, en un momento en que el futuro del medioambiente que ha dado cobijo a la humanidad durante miles de aos es algo incierto, podran ser los incompetentes Keystone cops del siglo XXI.

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Ms all de Harvey e Irma

Desplegadas en la zona de Houston para ayudar a mitigar las consecuencias del huracn Harvey, las fuerzas armadas de Estados Unidos no haban completado su misin cuando fueron enviadas apresuradamente a Florida, Puerto Rico y las islas Vrgenes para hacer frente al Irma, el huracn ms violento jams registrado en el Atlntico. El gobernador de Florida Rick Scott, que haba mandado a integrantes de la Guardia Nacional del estado al devastado Houston, hizo que regresaran urgentemente mientras implementaba medidas de emergencia en su propio estado. Del mismo modo, una pequea flota de barcos militares, despachada en principio a la costa de Texas, recibi la orden de dirigirse al Caribe, mientras unidades de combate especializadas acantonadas tan lejos como Colorado, Illinois y Rhode Island eran enviadas urgentemente a Puerto Rico y las islas Vrgenes. Mientras tanto, miembros de la Guardia Nacional de California fueron movilizadas para combatir incendios arrasadores que ardan en todo ese estado (lo mismo que en gran parte del Oeste) en el verano ms abrasador de los que hay registro.

Consideremos esto como el nuevo rostro de la seguridad interior: la contencin del dao en los litorales martimos de Estados Unidos, los bosques y otras zonas vulnerables a los fenmenos climticos extremos cada vez ms frecuentes y destructivos debido al cambio climtico. Esta es una guerra que no tendr un nombre; no todava, no en la era Trump, pero no por eso menos real. El poder de fuego del gobierno federal ha sido ejercitado con el Harvey, como William Brock Long, administrador de la agencia federal de gestin de emergencias (FEMA, por sus siglas en ingls), lo expres categricamente con este enfoque militar. Pero no esperemos que alguno de los oficiales militares involucrados en esa accin identifique el cambio climtico como el origen de su nueva orientacin estratgica; eso no suceder mientras el comandante en jefe Donald Trump ocupe el Despacho Oval y rechace reconocer la realidad del calentamiento global o su papel en el aumente de la intensidad de las principales tormentas, mientras contine llenando su administracin de negacionistas del cambio climtico.

Sin embargo, antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca, los ms altos oficiales de las fuerzas armadas ya hablaban abiertamente en el Pentgono de las amenazas que el cambio climtico planteaba a la seguridad de Estados Unidos y de cmo este fenmeno poda alterar la naturaleza misma de su trabajo. Aunque hoy de eso no se habla, desde los primeros aos de este siglo los oficiales de las fuerzas armadas han enfocado y discutido regularmente estas cuestiones, haciendo pblicas sorprendentes advertencias sobre un inminente incremento de los fenmenos climticos extremos huracanes, lluvias prolongadas, extensas olas de calor y sequas y cmo estos podan significar un aumento constante del papel interno de los militares tanto en la respuesta a los desastres como en la planificacin para un futuro de condiciones climticas extremas.

Por supuesto, el futuro ya est aqu. Como otras personas bien informadas, los altos jefes militares se dan cuenta perfectamente de que es difcil atribuir con total seguridad cualquier tempestad Harvey e Irma, entre ellas al cambio climtico provocado por la actividad humana. Pero tambin saben que los huracanes extraen su fortsima energa del calor de los mares tropicales y que el calentamiento global est elevando la temperatura de esos mares. Est haciendo que tormentas como Harvey e Irma, cuando se dan, sean ms potentes y destructivas. Segn aumenta la emisin de gases de efecto invernadero, aumenta el nivel del mar, sube la temperatura media y se aceleran las pautas climticas graves, explica claramente el departamento de Defensa en la Revisin Cuatrienal de Defensa una sinopsis de la poltica de defensa de 2014. Esto, agrega, puede aumentar la frecuencia, la magnitud y la complejidad de las misiones futuras, entre ellas al apoyo de defensa a las autoridades civiles; justamente el tipo de crisis de las que hemos sido testigos en la ltimas semanas.

Tal como sugiere este informe, cualquier aumento de los fenmenos meteorolgicos extremaos que golpeen el territorio de Estados Unidos conducir inevitablemente a un aumento en consonancia del apoyo de las fuerzas armadas de Estados Unidos a las instituciones civiles, la desviacin de recursos claves militares y de equipo provenientes de otros sitios. Mientras el Pentgono pueda con certeza dedicar una capacidad sustancial a un nmero reducido de emergencias de duracin limitada, la multiplicacin y prolongacin en el tiempo de semejantes acontecimientos algo que claramente empieza a ocurrir en estos momentos, exigir un compromiso sustancial de fuerzas que, a su vez, significar una importante reorientacin de la poltica de seguridad estadounidense en la era del cambio climtico. Esto quizs no sea algo para lo que la Casa Blanca est preparada hoy en da, pero es posible que ms pronto que tarde se encuentre con que no hay otra opcin, sobre todo cuando parece tan decidida la desautorizacin de todas las acciones gubernamentales civiles relacionadas con el cambio climtico.

Movilizacin por Harvey e Irma

Comprensiblemente, cuando se trat de operaciones de emergencia en Texas y Florida, los medios informativos se centraron en las conmovedoras historias de las acciones de salvamento emprendidas por las personas del comn. Por lo tanto, el papel de las fuerzas armadas fue fcil no tenerlo en cuenta, aunque tuvo lugar en una escala muy grande. Cada rama del servicio armado el ejrcito, la marina, la fuerza area, la infantera de marina y el servicio de guardacostas desplegaron grandes contingentes en la zona de Houston, en algunos casos enviando equipo especializado normalmente empleado en importantes operaciones de combate. La respuesta combinada represent un compromiso extraordinario de recursos militares en esa desesperada y en gran parte inundada regin. Decenas de miles de integrantes de la Guardia Nacional y soldados en servicio activo, miles de vehculos militares Humvee y otros, cientos de helicpteros docenas de aviones de carga y una amplia gama de barcos de la marina. Y, justamente cuando las operaciones en Texas empezaban a reducirse paulatinamente, el Pentgono dio comienzo a una vasta movilizacin de caractersticas similares por el huracn Irma.

La respuesta militar al Harvey empez con las tropas de primera lnea de la Guardia Nacional (GN), el servicio de guardacostas de EEUU y unidades del comando norte de EEUU (USNORTHCOM), la fuerza conjunta responsable de la defensa interior. El gobernador de Texas Greg Abbott moviliz a toda la GN de su estado, unos 10.000 guardias; contingentes provenientes de otros estados tambin fueron desplegados con sus propios helicpteros y vehculos de todo tipo; el servicio de guardacostas proporcion 46 helicpteros y docenas de embarcaciones de poco calado, mientras USNORTHCOM aport 87 helicpteros, cuatro aviones de carga Hercules C-130 y 100 vehculos anfibios.

Adems, la fuerza area facilit varios aviones, entre ellos siete de carga C-17 y, algo fuera de lo comn, un E-3A Sentry, que es un sistema de control y advertencia aerotransportado (AWACS, por sus siglas en ingls). Este supersofisticado avin fue inicialmente diseado para supervisar posibles operaciones de combate en Europa en la eventualidad de una guerra total contra la Unin Sovitica. En cambio, este AWACS se ocup del trfico areo y vigilancia en la zona de Houston, recogiendo informacin y proporcionando conocimiento situacional a las unidades militares involucradas en los trabajos de socorro.

Por su parte, la marina despleg dos importantes navos, el Kearsarge, un barco de asalto anfibio, y el Oak Hill, un buque de desembarco. Estos barcos, inform la marina, son capaces de dar apoyo sanitario, transporte, seguridad martima, sostn logstico y apoyo areo pesado y mediano. Acompandolos, haba varios cientos de infantes de marina de la 26 unidad expedicionaria con base en Camp Lejeune, North Carolina, con sus vehculos de asalto anfibio y unos 12 helicpteros y aviones de despegue vertical MV-22 Osprey.

Cuando golpe el huracn Irma, el Pentgono orden una movilizacin similar de soldados y equipos. El Kearsarge y el Oak Hill con su unidad de infantes embarcados y helicpteros, por entonces frente a la costa de Houston, fueron enviados a Puerto Rico y las islas Vrgenes. Al mismo tiempo, la marina despach una flota ms importante, que inclua el portaaviones Abraham Lincoln (sobre cuya cubierta, el presidente George W. Bush solt su tristemente clebre Misin cumplida), el destructor misilstico Farragut el barco de asalto anfibio Iwo Jima y el transporte New York. En lugar de su acostumbrada dotacin de cazas de combate, el Abraham Lincoln zarp de su base en Norfolk, Virginia, transportando helicpteros; el Iwo Jina y el New York tambin llevaban varios helicpteros para misiones de socorro. Otra embarcacin anfibia, el Wasp, ya estaba frente a las islas Vrgenes descargando provisiones y evacuando a quienes necesitaban cuidados mdicos de urgencia.

Este tipo de movilizacin, esperable para una guerra en pequea escala, ha sido la tpica cuando, en el pasado, las fuerzas armadas de EEUU respondieron a importantes desastres meteorolgicos en el territorio nacional: los huracanes Katrina (2003) y Sandy (2012). En otros tiempos estos fenmenos eran raros, por lo tanto no eran vistos como estorbos importantes en el cometido normal de las fuerzas armadas: librar las guerras de Estados Unidos en el extranjero. Sin embargo, debido a la forma en que el calentamiento global est afectando al clima, desastres de la magnitud que hoy tienen estn empezando a suceder con mayor asiduidad y con una intensidad cada vez mayor. Por consiguiente, lo que antes era una circunstancial misin de socorro est amenazando convertirse en algo primordial para un Pentgono ya sobrecargado y los altos jefes militares son concientes el futuro solo promete mucho ms de lo mismo. Pensemos en esto como el nuevo rostro de la guerra al estilo estadounidense.

Redefinir la seguridad interior

Incluso si en el Washington de Donald Trump ya nadie est preparado ni deseando ocuparse del cambio climtico, las fuerzas armadas de Estados Unidos s lo estarn. A su manera, llevan largo tiempo preparndose para desempear un papel central en la respuesta a un mundo de recurrentes desastres naturales. Esto, a su vez, significar que, en los prximos aos, el cambio climtico dominar cada vez ms la agenda de la seguridad interior (gustr o no a la administracin Trump y sus seguidores; aunque lo admitan o no); indudablemente, esas emergencias nacionales sern militarizadas. La mismsima nocin de seguridad interior est destinada a cambiar.

Cuando en noviembre de 2002 en la estela que dejaron los ataques del 11-S se cre el departamento de Seguridad Interior (DHS, por sus siglas en ingls), su principal cometido era la evitacin de futuros ataques terroristas en el pas pero tambin ocuparse del contrabando de drogas, la inmigracin ilegal y otras cuestiones por el estilo. El cambio climtico nunca estuvo entre ellas. Aunque la FEMA y el servicio de guardacostas, importantes componentes del DHS se han visto lidiando con cada vez ms desastrosas consecuencias, el foco del departamento, puesto en la inmigracin y el terrorismo, no ha hecho ms que intensificarse con la llegada de Trump al gobierno. El presidente ha asegurado que el miope punto de vista se haga dominante mediante, entre otras cosas, un fuerte crecimiento del nmero de los agentes de patrulla fronteriza (y una mayor asignacin presupuestaria en las cuestiones relacionadas con el control de fronteras), mientras se elabora una drstica rebaja del presupuesto del servicio de guardacostas.

Tambin, por supuesto, se ha cuidado de que todos los organismos gubernamentales aparte de las fuerzas armadas que podan de alguna manera tener que ver con el cambio climtico estuviesen dotados y encabezados por negacionistas de ese cambio. Solo en el departamento de Defensa los funcionarios ms importantes describen todava el cambio climtico de una forma ms realista: como una realidad verificable que plantear nuevos peligros para la seguridad de Estados Unidos y crear nuevas pesadillas operacionales.

Hablando como soldado, dijo el ex jefe de estado mayor del ejrcito general Gordon Sullivan en 2007, nunca tenemos certezas totales. Si uno espera tener certezas totales, en el campo de batalla ocurrir algo malo. Lo mismo, continu, es verdad respecto al cambio climtico. Si seguimos haciendo las cosas como las hicimos siempre, llegaremos a un punto en el que las peores consecuencias sern inevitables.

Ese ao, el comentario del general Gordon fue incorporado al prestigioso informe La seguridad nacional y la amenaza del cambio climtico, publicado por la corporacin CNA, antes llamada Centro de Anlisis Naval, un centro de investigaciones financiado con fondos federales que asiste a la marina y el cuerpo de infantera de marina. Ese informe se centra con particular preocupacin por el riesgo del aumento de conflictos en el extranjero debido al impacto del cambio climtico, sobre todo si las sequas prolongadas y la creciente escasez de alimentos exacerban los cismas tnicos y religiosos existentes en un conjunto de pases pobres (principalmente en frica y el Gran Oriente Medio). Estados Unidos puede verse ms frecuentemente envuelto en esas situaciones, tanto en solitario como junto con sus aliados, para ayudar a proporcionar estabilidad antes de que las situaciones empeoren y sean aprovechadas por los extremistas, alertaba el informe.

Las mismas consecuencias climticas que podran dar lugar a un mundo ms acuciado por problemas podran tambin los analistas militares empiezan a especular provocar un aumento del riesgo para el propio Estados Unidos y de ese modo crear la necesidad de un cada vez mayor de implicacin del Pentgono en el territorio nacional. Fenmenos climticos extremos y desastres naturales, como los vividos por EEUU con el huracn Katrina, podran conducir a misiones ms importantes para un nmero de organismos estadounidenses, entre ellos los gobiernos estatales y municipales, el departamento de Seguridad Interior y nuestras ya exigidas fuerzas armadas, sealaba hace una dcada el informe de la CNA. En un proftico comentario, tambin adverta de que esto podra llevar a un conflicto de prioridades estratgicas. Si con el cambio climtico aumenta la frecuencia de los desastres naturales, los futuros lderes militares y polticos podran enfrentar opciones muy difciles sobre dnde y cundo intervenir.

Pensando en esto, un grupo de oficiales tanto en el servicio activo como retirados intent persuadir a los ms altos jefes de poner el cambio climtico en el centro de la planificacin estratgica (en ejemplo de sus acciones colectivas puede verse en el sitio web del Center for Climate and Security (centro para el clima y la seguridad), un grupo de ayuda creado por ex oficiales para promover el conocimiento de la cuestin). En 2014, esas actividades lograron un gran avance cuando el Pentgono dio a conocer el Mapa de adaptacin al cambio climtico*, un programa de accin del Pentgono para remediar situaciones en un mundo que est calentndose. Esa accin era necesaria, explicaba el secretario de defensa Chuck Hagel en el prlogo, porque que el cambio climtico crear ms conflictos en el extranjero y ms situaciones de emergencia en casa. Las fuerzas armadas podran ser llamadas para apoyar a las autoridades civiles y brindar asistencia humanitaria y socorro en zonas de desastre ante desastres naturales cada vez ms frecuentes e intensas. Por lo tanto, el departamento de Defensa y sus organizaciones constituyentes deben comenzar a integrar la consideracin del cambio climtico en nuestros planes, operaciones y adiestramiento.

Durante cierto tiempo, las fuerzas armadas adoptaron las instrucciones de Hagel y dieron pasos para reducir las emisiones de dixido de carbono y mejorar la preparacin para el futuro previsto. Diversos comandos regionales como el NORTHCOM y el comando sur de EEUU (SOUYHCOM), que cubre Amrica latina y el Caribe, respondieron con una ampliacin del adiestramiento y otros preparativos adecuados para los fenmenos climticos extremos y el aumento del nivel del mar en sus zonas de responsabilidad; un cambio reflejado en 2015 en un informe del departamento de Defensa para el Congreso titulado Implicaciones en la seguridad nacional de los riesgos relacionados con el clima y el cambio climtico.

En otros tiempos, esas acciones nunca permitieron que se distrajera el servicio de su supuesta funcin: responder a los enemigos exteriores de Estados Unidos. En estos momentos, tal como ha sucedido con Harvey e Irma, las responsabilidades locales de las fuerzas armadas estn en aumento a medida que el presidente les ha asignado cada vez ms (o mayores) misiones en la eterna guerra contra el terror, incluyendo una intensificacin de la presencia en Afganistn, como tambin en Iraq y Siria, ms importantes campaas areas en todo el Gran Oriente Medio y aumento del ritmo de las maniobras militares cerca de Corea del Norte. Tal como muestra una serie de colisiones con saldo de muertes en el Pacfico, en las que hubo barcos de guerra implicados, este alto ritmo de operaciones ya ha aumentado las exigencias a las fuerzas armadas incluso ms all de sus lmites en variados conflictos blicos en los que se ven incapaces de ganarlos o ponerles un fin. El resultado est a la vista: los recursos los humanos estn agotados y los materiales, demasiado exigidos. Con la enorme respuesta a los huracanes Harvey e Irma, estos recursos estn siendo aun ms requeridos.

En resumen, mientras el planeta Tierra contina calentndose, las fuerzas armadas y el pas todo enfrentan una crisis existencial. Por un lado, el presidente Trump y sus generales, entre ellos el secretario de Defensa Mattis, estn una vez ms completamente enfocados en el creciente empleo de las fuerzas armadas en el extranjero (y en la amenaza de ms de los mismo). Esto no solo incluye las guerras contra el Talibn, el Daesh, al Qaeda y un nmero de organizaciones subsidiarias, sino tambin los preparativos para un posible ataque a Corea del norte y quizs incluso, en un futuro, acciones contra instalaciones chinas en el mar de China Meridional.

A medida que se intensifica el calentamiento global, la inestabilidad y el caos incluso enormes oleadas de refugiados, no harn ms que crecer, propiciando sin duda ms intervenciones militares fuera de fronteras. Mientras tanto, el cambio climtico har crecer el caos y la devastacin en casa y fuera; en este escenario, tambin da la impresin de que Washington ver frecuentemente a las fuerzas armadas como la nica respuesta digna de confianza con que cuenta Estados Unidos. Por lo tanto, habrn de tomarse decisiones para poner fin a conflictos blicos estadounidenses en el extranjero y volver la mirada hacia el mbito nacional; de no hacerlo, las fuerzas armadas engullirn todava ms dlares federales y aumentarn an ms su poder en Washington. Aun as, sea lo que sea lo que las fuerzas armadas puedan (o no puedan) hacer, no son capaces de derrotar al cambio climtico, fundamentalmente porque es cualquier cosa menos un problema militar. Aunque hay soluciones posibles, estas tampoco de ninguna manera son militares.

A pesar de que, ahora mismo, los altos jefes del Pentgono tienen escasa disposicin para hablar pblicamente de asuntos medioambientales, tienen plena conciencia del problema que se viene. Saben que el calentamiento global, a medida que avanza, crear nuevos retos tanto en el mbito nacional como en el resto del mundo, unos desafos que tienen el potencial de estirar al mximo sus capacidades y dejar a este pas an ms expuesto a los estragos del cambio climtico sin ofrecer solucin alguna al problema. Por consiguiente, los generales estn ante una eleccin primordial. Pueden continuar autocensurando sus sofisticados anlisis del cambio climtico y sus posibles consecuencias, y de esa manera siendo cmplices en las prisas de la administracin hacia la catstrofe nacional, o pueden decir enrgicamente lo que piensan sobre la amenaza a la seguridad nacional planteada por el clima y de la consiguiente necesidad de una nueva y en absoluto militar posicin estratgica que site la accin contra el cambio climtico en lo ms alto de las prioridades nacionales.

* Vase esta pgina (en ingls): http://www.defense.gov/News/News-Release/News-Release-View/Article/605221

Michael T. Klare, colaborador habitual de TomDispatch, es profesor de Paz y Seguridad Mundial en el Instituto Hampshire y autor del recientemente publicado The Race for Whats Left. Una versin flmica documental de su libro Blood and Oil est disponible en la Fundacin de Educacin y Medios. Por Tweeter se le puede encontrar en @mklare1.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176327/tomgram%3A_michael_klare%2C_the_new_face_of_%22war%22_at_home/#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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