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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2017

Un general llam a un golpe y el jefe del ejrcito de Brasil no lo sancion
Militares en las favelas y al acecho

Dario Pignotti
Pgina 12

Temer utiliza las fuerzas de Defensa para la represin social en Ro de Janeiro, el estado ms castigado por el programa de shock neoliberal, como consecuencia del cual tiende a aumentar la poblacin en las favelas.


La guerra urbana se agrav desde la semana pasada en la favela Rocinha, la ms famosa de Ro, donde ayer continuaba apostada una decena de blindados del Ejrcito con sus ametralladoras apuntando hacia los transentes. Desde la mirilla de una tanqueta los ms de 80 mil vecinos de esa comunidad son vistos como narcos o amigos de los narcos: o sea como potenciales objetivos. La guerra de las drogas es la guerra del siglo XXI segn la definicin del general Antonio Mouro para quien al ingresar en un zona de marginales o se mata o se muere.

Esa contienda de militares y policas contra civiles causa inevitables efectos colaterales. Como los cerca de 3.000 chicos, de varias favelas, que ayer faltaron a clases debido a la inminencia de nuevas balaceras, o la seora que coloc una heladera en el ingreso a su casa de donde fue arrancada la puerta al ser alcanzada por proyectiles de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.

Este fin de semana el espectculo de la guerra en los morros cariocas rivaliz, en audiencia, con los partidos de ftbol y recitales de Rock in Ro donde miles de personas corearon Fuera Temer.

El presidente de facto haba demostrado su avance hacia el autoritarismo al ordenar la movilizacin del Ejrcito para la represin poltica a fines de de mayo en respuesta a la multitudinaria movilizacin realizada en Brasilia en demanda de elecciones directas y contra el ajuste. El despliegue de tropas de la capital federal fue criticado por la Comisin Interamericana de Derechos Humanos. Las crticas no impidieron que el mandatario emita otro decreto, en agosto, por el cual fueron enviados 8 mil militares para restablecer la ley y el orden en Ro de Janeiro.

De ese modo el rgimen de facto utilizaba a las fuerzas de Defensa para la represin social en el estado ms castigado por el programa de shock neoliberal como consecuencia del cual tiende a aumentar la poblacin en las favelas.

El impacto de los choques armados en Rocinha releg a un segundo plano el hecho poltico ms importante del mes protagonizado por el general citado arriba, Antonio Mourao, y el jefe del Ejrcito Eduaro Villas Boas.

Ante sus hermanos de la Masonera, que previamente le haban demandado el uso de la espada para restaurar las buenas costumbres, Mouro justific una intervencin militar. La eventual asonada propuesta por Mouro permitira refundar el sistema poltico con lderes nuevos. El golpe deseado no tiene plazo de ejecucin ni es una certeza. Se trata de un proceso que seguir madurando gradualmente, explic vistiendo su uniforme de general cuatro estrellas en actividad. Asegur que sus palabras reflejaban el pensamiento de sus colegas de alto mando del Ejrcito.

La apologa del golpe de segunda generacin, para quitar del Planalto a Michel Temer y erradicar la corrupcin, fue un acto de insubordinacin explcito.

En lugar de sancionar al militar levantisco el jefe del del Ejrcito Eduardo Villas Boas lo elogi.

Con borcegues y uniforme camuflado Villas Boas particip en un programa de la cadena Globo cuyo conductor ensalz su carrera y pidi un aplauso del pblico, el cual respondi de pie y algunas vivas. La entrevista condescendiente puso de relieve la simpata, o por lo menos la tolerancia, de la empresa de noticias y entretenimientos Globo con alguna forma de injerencia castrense.

Si los golpes de nuevo tipo, como el perpetrado hace un ao en Brasil y el de 2012 en Paraguay, prescindieron de la actuacin directa de las Fuerzas Armadas, esto no significa que stas fueron ajenas a tales movimientos sediciosos. En Brasil los generales, almirantes y brigadieres hicieron nada para garantizar la estabilidad institucional que hubiera permitido la continuidad de Dilma Rousseff, quien era tildada de subversiva en los actos del Club Militar que cada 31 de marzo celebra el aniversario del golpe de 1964.

En su tertulia televisada el jefe del Ejrcito Villas Boas realiz un repaso amable del perodo comprendido entre 1964 y 1985, al que le encomi el crecimiento econmico que permiti a Brasil ubicarse entra las primeras potencias econmicas del mundo.

En suma, el jefe del Ejrcito brasileo convalid la proclama golpista de su subalterno Mouro y tras cartn asegur que la Constitucin contempla la irrupcin de los militares si el pas estuviera hundido en un caos. Algo que por cierto no est escrito en la Carta Magna.

Ninguno de los partidos participantes de la asonada que derroc a Rousseff se manifest sobre las declaraciones de los generales.

En cambio Luiz Incio Lula da Silva dijo, ante dirigentes del PT, estar preocupado adems de considerar que la sociedad tiene que tomar las riendas de este proceso (crisis poltica) y garantizar la democracia.

El telogo Leonardo Boff, uno de los principales interlocutores del papa Francisco en Brasil, sostuvo que la degradacin del rgimen ha dado lugar a una democracia de bajsima intensidad.

Que Mouro haya defendido un golpe sin plazo y Villas Boas se sume a sus argumentos y al mismo tiempo asegure que defiende la estabilidad institucional es parte de una accin sicolgica preada de significado poltico: no existe la certeza de un golpe dentro del golpe, pero s de que los militares pretenden tutelar al rgimen de excepcin.

Ms: durante su conferencia Mouro expres duras crticas al PT, a Dilma y a Lula, y remarc la necesidad de que los jueces quiten de la vida pblica a todos los envueltos en casos de corrupcin. Lo cual puede ser interpretado como la venia a la proscripcin, por va judicial, del lder del PT de cara a las elecciones de 2018.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/65200-militares-en-las-favelas-y-al-acecho


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