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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2017

Julio Antonio Mella, hereje y ngel rebelde cubano

Christine Hatzky
Cuba Posible


Hace casi diez aos se public una edicin cubana de mi biografa sobre Julio Antonio Mella, basada en la primera publicada en Alemania en el 2004, y que fuera mi tesis doctoral, defendida un ao antes. Con la edicin cubana en el 2008 se realiz un anhelado sueo, pues desde el principio de la investigacin estuve convencida de que esta figura, tan importante para la historia cubana del siglo XX, pertenece a los cubanos y mi primer deseo fue entregarles esta biografa a ustedes. Con mucho esfuerzo de amigos y colegas logramos la edicin de amplia tirada, por la prestigiosa Editorial Oriente en Santiago de Cuba. Con gran alegra he podido ver que el libro tuvo bastante xito en toda la Isla y conmovi al pblico lector, as como a mis colegas acadmicos, historiadores y filsofos. Este pequeo ensayo es una reflexin sobre el pensamiento poltico de Mella y lo que trasciende a la actualidad.

Encuentros con Mella

A finales del siglo XX, hace casi 20 aos, yo era una posgraduada en Historia de Amrica Latina, de la Universidad de Colonia en Alemania, que por un sinnmero de coincidencias personales, polticas y cientficas se haba decidido a escribir una biografa de Mella. Llegu a esta decisin tras un profundo estudio de todos los textos accesibles de Mella despus de comprender que todas las escritas con anterioridad, las ediciones de sus textos y los artculos publicados sobre l en Cuba no reflejaban la complejidad de su vida ni la de su pensamiento. Lo publicado se encontraba mayoritariamente desvinculado de su contexto histrico, y careca de una investigacin histrica rigurosa y apegada a las fuentes originales. Uno de los puntos neurlgicos en esta biografa fue para m, entonces, la expulsin de Mella del Partido Comunista de Cuba (PCC)[1].

De ella, en aquel momento, solo conoca lo comentado en algunas notas al pie, sueltas en varios libros, y en un nmero especial de la renombrada revista cubana Pensamiento Crtico[2] del ao 1970, dedicada al primer Partido Comunista de Cuba. Ah un testigo de la poca, Blas Castillo, antiguo militante del PCC, admita muy tmidamente en una entrevista que el Partido fundado en 1925 por Mella, Balio y otros, haba visto con desagrado la huelga de hambre de Mella y le haba ordenado interrumpirla. Nada ms y nada menos. En publicaciones aparecidas fuera de Cuba hasta aquel entonces, solo haba ledo especulaciones sobre una expulsin del Partido motivada por la decisin de Mella de no interrumpir su huelga, pues la consideraban una insubordinacin. Las mismas surgidas mayoritariamente de resentimientos anticomunistas no pudieron aportar ni una sola prueba para esclarecer el asunto. Simultneamente con las especulaciones sobre su vida, siempre haba otras sobre su muerte violenta: el atentado del 10 de enero de 1929 que le cost la vida, y que hasta se le atribuy a la poltica estalinista de acabar con toda la oposicin dentro de sus filas. Tambin esto quedaba al nivel de rumor y nunca haba sido comprobado. Sin embargo, fueron un estmulo para reflexionar acerca de aquellos acontecimientos.

El desafo de escribir una nueva biografa sobre Mella

Me ayud a aproximarme a este desafo la fascinacin y la curiosidad del historiador que quiere desconstruir y reconstruir desinteresadamente y con rigor cientfico, a partir de las dismiles fuentes que pudieran encontrarse. Desde el inicio apliqu la tica mxima de mi profesin, apoyndome en un leitmotiv expresado por mi protagonista en 1923 en su Declaracin sobre los deberes y derechos del estudiante: buscar y decir la verdad. Tambin proporcion una perspectiva mltiple y amplia sobre los distintos motivos y especulaciones para el atentado contra su vida, pues una personalidad tan polmica como Mella tuvo tambin muchos enemigos y adversarios. Sin embargo, al final queda comprobado que el gobierno del presidente Gerardo Machado Morales haba movido medio mundo para construir un clima propicio a fin de cometer el atentado contra su antagonista ms poderoso en el exilio. La investigacin en s fue casi una aventura que merecera otro libro, una tarea para el futuro y me llev a muchos lugares: a Cuba por supuesto, donde pude finalmente consultar una parte del Archivo del Instituto de Historia de Cuba, la biblioteca del Instituto de Literatura y Lingstica, y el archivo de la Universidad de La Habana, entre otros.

Mucho aportaron los archivos en Mxico y fueron claves los de la Internacional Comunista en Mosc, accesibles a los investigadores a partir de la dcada de los noventa. Ah se me abri por primera vez la posibilidad de refutar el mito creado en torno de Mella como alguien con una trayectoria poltica comunista rectilnea. Con ayuda de aquellos documentos encontrados pude demostrar la suposicin que se me haba presentado ya: Mella fue expulsado del PCC por insubordinacin, justamente cinco meses despus de haberlo fundado. La documentacin completa de aquellos acontecimientos el tribunal interno organizado para esta sancin, as como las polmicas alrededor de la expulsin, que se prolongaron hasta su readmisin oficial en el 1927 la publiqu por primera vez completamente en la edicin alemana de la biografa en el 2004 y las mismas se hallan en la edicin cubana del 2008.

Esta posibilidad de poder viajar y consultar, comparar, analizar y presentar distintas fuentes y documentos, tuvo un resultado tambin inesperado para m: una biografa muy diferente a las escritas anteriormente. La figura de Mella con la que me encontr en todos estos lugares y la cual me habl a travs de muchos documentos desconocidos que emanaron en esta biografa es, al igual que su pensamiento poltico, multidimensional y rica en facetas, pero adems provocadora y bastante incmoda a veces. En fin, pienso que he podido presentar un Mella que no brinda respuestas acabadas, sino que estimula a pensar.

Las mltiples facetas de Mella: ngel rebelde y hereje.

Pero, cules son esas facetas novedosas en la vida de Mella? Me limito aqu a enumerar solo las ms importantes. He intentado ofrecer una nueva interpretacin de su vida, procurando liberarlo de los mitos de hroe y mrtir que lo rodearon y lo encadenaron sin crear otro mito, y entonces colocar la figura poltica y su vida personal en su contexto histrico. Mi objetivo fue presentar a Mella como un ser humano de carne y hueso, y como un actor poltico-social con todas sus rupturas y discontinuidades. Mella, por ejemplo, tena constantes conflictos con su familia y con instituciones sociales como la escuela y la Universidad. El mismo se present como ngel rebelde en la cubierta de la revista estudiantil Juventud que editaba: la imgen de un ngel desnudo y musculoso, que emerga con el puo en alto entre las llamas.[3] El rebelde que combata contra todo aquello que lo constriera o lo obligara a conducir su actividad segn principios contrarios a los suyos.

Poco tiempo despus, a la edad de 22 aos, luego de su expulsin de la Universidad de La Habana, cuya reforma haba naufragado, se defini a s mismo como un hereje. Son precisamente esas transgresiones e imperfecciones las que hacen su vida tan fascinante, tan irresistible. Para subrayar esto he aplicado el mtodo de contextualizar al hombre, sus pensamientos y sus acciones en su mbito social, poltico, cultural e histrico. Aunque Mella es el protagonista y el centro de esta biografa, l como persona y como lder poltico nunca estuvo solo, sino rodeado de compaeros, amigos, familiares, amantes y adversarios; una red a la vez personal e institucional. Por eso he revelado al actor poltico inserto en el tejido de las relaciones sociales de poder, los grupos sociales, las organizaciones polticas y las instituciones estatales. Aquella perspectiva que se nutre del anlisis no solo del contexto histrico, sino tambin de la red personal y organizativa, me ayud a realizar una nueva valoracin de su significacin poltica, sin silenciar las rupturas.

He podido demostrar que una de las grandes fascinaciones de Mella es exactamente su pensamiento multifactico: es profundamente cubano, profundamente latinoamericano, pero tambin profundamente internacional. La interrelacin entre la multifactica herencia de un pensamiento latinoamericano (el de Jos Mart y el de Jos Enrique Rod, para nombrar solo algunos) y la tradicin de las luchas independentistas (su abuelo, Ramn Matas Mella, fue uno de los padres de la patria en la Repblica Dominicana) con las teoras de Marx y Lenin que Mella comparta, produjo una mezcla explosiva: hizo de l una persona imprevisible para contrincantes y enemigos polticos, y tambin para quienes militaban en sus mismas filas. Mella no solo era un nacionalista latinoamericano, sino adems un comunista no ortodoxo. Sin embargo, durante su vida corta, no nos dej una teora revolucionaria perfecta, sino ms bien fragmentos de ideas que no llegaron a ser un edificio terico slido.

Con todo, muchos de sus escritos y artculos pueden hoy parecer raros, esquemticos o sobrepasados por la poca. Especialmente, aquellos pasajes en los que difunde la creencia en un determinismo histrico y en los cuales afirma la inevitabilidad de la revolucin; y donde se entusiasma demasiado con el papel del proletariado como vanguardia de estas revoluciones futuras dirigidas por los Partidos Comunistas y la Internacional Comunista. Pero esto no es nada excepcional, pues en la poca de los aos 20, para la mayora de los intelectuales marxistas y militantes polticos en los partidos comunistas, la revolucin social con esas caractersticas era vista como un hecho inevitable.

Mella se inscriba entonces en aquella lite intelectual de vanguardia, que mediante su acceso a los entonces ms modernos medios de comunicacin, poda dirigir discusiones a nivel global y reclamaba para s la tarea de sintetizar lo ms progresista del pensamiento de su poca. Lo ms importante, me parece, es reconocer que sus concepciones tericas se derivan de las necesidades y los desafos polticos de su coyuntura y de su propia militancia. En este sentido, Mella incorpor una unidad entre teora y prctica. Sus pensamientos y sus ensayos terico-polticos se derivan, adems, de sus observaciones del terreno poltico, econmico, social y cultural de un contexto que no se refera solo a la realidad cubana, mexicana, latinoamericana o norteamericana, sino tambin a escala mundial.

Siempre hay que observar y valuar sus posiciones polticas en las circunstancias de su tiempo, pues siempre las estructuras, las modas y el zeitgeist influyen en el individuo. No obstante, Mella era un individuo excepcional, y por la poca en la cual le toc vivir y actuar tena que ser un lder poltico con una visin universal. Exactamente, por esta interrelacin entre sujeto y ambiente apegada a la dialctica materialista, como bigrafa me impuse el reto de estudiar y dibujar el panorama nacional e internacional, a fin de descifrar sus textos y contextualizar sus planteamientos. Los mejores instrumentos para realizar esta visin global de una revolucin social mundial se le presentaron en aquella poca en la organizacin del comunismo a nivel internacional.

Por esta misma disposicin de tener una visin poltica amplia y global, Mella siempre fue una figura muy heterodoxa. Las disparidades que se encuentran en su trayectoria poltica se debieron, sobre todo, a sus permanentes conflictos con las organizaciones comunistas, tal como ya he mencionado. Todo comenz con su huelga de hambre de diciembre de 1925 en protesta contra la represin a la oposicin del gobierno del presidente Gerardo Machado. Sus conflictos no terminaron con su expulsin, sino, como un hilo rector en su biografa, continuaron en Mxico y hasta su muerte. Sin embargo, su relacin con el comunismo no estuvo, en modo alguno, marcada solamente por la disidencia, sino tambin por una fascinacin y una esperanza grande en la profunda transformacin social del futuro: hasta su ltimo aliento defendi pblicamente los principios del comunismo y de la Internacional Comunista. Sin embargo, Mella fue el antpoda del burcrata, del acatador de rdenes, del apparatschik. Se empe en la bsqueda de una concepcin revolucionaria que proporcionara una orientacin en correspondencia con las realidades sociales, culturales, polticas y econmicas de la Amrica Latina. Por eso, las dificultades de Mella con las organizaciones comunistas se agudizaron con el ascenso de Josef Stalin a la direccin poltica de la Unin Sovitica, el cual, despus de la muerte de Lenin, extingui a sus adversarios, ante todo a Len Trotsky, y se apoder del Partido y del Estado.

El objetivo de Stalin no era ya la promocin de una revolucin mundial, sino fortalecer y construir su propio poder personal, la proteccin de lo logrado, la edificacin del socialismo en la Unin Sovitica o sea, el socialismo en un solo pas. En consecuencia, los partidos comunistas en el mundo entero y su organizacin rectora, la Internacional Comunista, fueron reducidos al papel de defensores secundarios de la Unin Sovitica. El punto culminante de aquel giro poltico definitivo a nivel internacional fue el VI Congreso de la Internacional Comunista, efectuado en Mosc, en el verano de 1928. Lderes polticos y pensadores marxistas que, como Mella, se negaron a aplicar estas directivas, haban sido marginados del movimiento comunista. Aos ms tarde, en la dcada de los treinta, aquella poltica estalinista llev a una catstrofe, pues concluy con la eliminacin fsica de los adversarios al rgimen.

No solo estas heterodoxias dentro del movimiento comunista hacen de Mella una figura tan fascinante, sino tambin su capacidad de transgredir, de superar fronteras nacionales, de idiomas y de mentalidades. Al parecer, tena esta facilidad de pensar y actuar ms all de sus fronteras nacionales. Esa cualidad no es casual, mucho de ello se debi al hecho de que creci en el seno de distintos mbitos culturales: el cubano, el norteamericano y el caribeo, dominicano. Su padre, don Nicanor Mella, dominicano de origen, fue un sastre que posea un negocio floreciente frecuentado por la clase alta en la calle Obispo y una sucursal en Nueva York. All conoci a la madre de Mella, Cecilia McPartland, quien se convirti en su amante. Por esta razn, la lengua materna de Mella no fue el espaol, sino el ingls, pues su madre no dominaba aquel idioma. Adems, vivi buena parte de su infancia y su juventud en Estados Unidos, hecho que al parecer marc profundamente su juventud. Su identidad oscilaba entre esos dos rumbos.

Fue as que lleg como Mart a conocer Estados Unidos desde dentro, y ese conocimiento le ayud a analizar el fenmeno del imperialismo. Su dominio del ingls le sirvi despus para leer textos de Marx y Lenin, que en su mayora no haban sido traducidos al espaol. Es muy probable que l mismo hiciera algunas traducciones. El ingls y su conocimiento de otras culturas y contextos le permitieron, adems, moverse en las filas de la Internacional Comunista. Le sirvi durante su viaje a Europa en 1927, donde asisti al Primer Congreso mundial contra el imperialismo y la opresin colonial, celebrado en Bruselas.

Existe una carta de Mella a Willi Mnzenberg, organizador alemn de la Liga contra la opresin colonial, del ao 1927, en la cual le pide a este, en un ingls casi perfecto, que apoyara con dinero a las Ligas Antimperialistas en las cuales Mella milit en primera fila. Esta misiva tambin se reprodujo en el anexo documental de la biografa. Su dominio del ingls le sirvi, durante su estancia en Mosc, para participar en los medios de la Internacional Comunista y de la Internacional Sindical Roja. Adems de esto, su dominio del ingls le permiti organizar la Asociacin Nacional de Emigrados Revolucionarios de Cuba (ANERC), porque la mayora de los exiliados polticos como en los tiempos de Jos Mart, que haba establecido una organizacin semejante se encontraban en Estados Unidos. Solamente una minora, los ms radicales entre los exiliados cubanos, sindicalistas, anarquistas, y comunistas como Mella y Leonardo Fernndez Snchez, o lderes sindicales, entre ellos Sandalio Junco, cubano de descendencia africana, y Alejandro Barreiro, radicaban en Mxico. El ambicioso proyecto poltico de la ANERC, que sigui a partir de septiembre de 1928 y cuyo propsito era lograr el derrocamiento del rgimen de Machado por la va de las armas, es en mi opinin su proyecto polticamente ms maduro y conserva su trascendencia en la historia contempornea y en la actualidad. Ah Mella muestra su capacidad de superar los esquemas polticos que se les imponan a las organizaciones comunistas e intenta crear algo nuevo, basado en la realidad latinoamericana y las necesidades polticas del momento.

Mella ayer, hoy y maana.

Con la organizacin de la ANERC, cuyo eslogan era Cuba Libre!, Mella nos dej un ejemplo concreto de un proyecto de liberacin que una los propsitos de una revolucin social con los propsitos nacionalistas y antimperialistas, a tiempo que se mantena dentro de las tradiciones de lucha insurreccional, caracterstica de los movimientos independistas latinoamericanos. Como historiadora y bigrafa de Mella, mi tarea era proporcionar una reconstruccin del pasado por medio de las fuentes y me abstengo de derivar desde ah planteamientos para un futuro. Sin embargo, quisiera como un ltimo punto caracterizar brevemente la organizacin y los planteamientos de la ANERC, pues desde ah se podra tender un puente entre el pasado, el presente y el futuro.

Inspirado por la lucha armada del pequeo ejrcito loco de Augusto Csar Sandino en Nicaragua contra la ocupacin militar de Estados Unidos, Mella quera abrir en Cuba otro frente de combate contra el imperialismo. Su plan era que un grupo de hombres armados cruzara el Golfo de Mxico y llegara a Cuba para combatir. Para esto fund la ANERC como una alianza transclasista (en el sentido propio martiano) para llevar a cabo una revolucin con objetivos nacionales, democrticos y socialistas. Apoyndose en las concepciones de las ligas anti-imperialistas, Mella llamaba a todas las fuerzas nacionalistas, revolucionarias, democrticas y antimachadistas a unirse a la ANERC, organizacin que estaba contra la venta de la riqueza nacional al capitalismo extranjero, la discriminacin racial y la discriminacin social y poltica de las mujeres. Formulaba as, por primera vez, una nueva definicin inclusiva de la nacin cubana: a ella deban pertenecer, expresamente, tambin los cubanos con antepasados africanos y las mujeres. Segn el programa de la ANERC la nacin cubana dej de ser un proyecto oligrquico, burgus y blanco exclusivo.

Adems, por otras caractersticas el programa de la ANERC que hasta hoy lastimosamente solo se conoce por fragmentos publicados por Lionel Soto en su obra acerca de la revolucin de 1933 era extraordinario para su poca y muestra la capacidad de sus fundadores de acatarlo con creatividad y pragmatismo. El programa poltico que haban elaborado Mella y los organizadores de la ANERC profundamente inspirado por la Revolucin Mexicana y por su Constitucin revolucionaria del ao 1917 se enfoc en cinco puntos: relaciones internacionales, demandas econmicas y polticas, reforma educacional y derechos laborales y sociales. Para demostrar el carcter trascendental de aquel programa, basta enumerar algunos de sus planteamientos. En el plano de las demandas econmicas se exigi una reforma agraria y la entrega de tierras a campesinos pobres, el desarrollo de cooperativas agrarias de produccin y distribucin, adems de la creacin de un banco agrario de crdito controlado por las cooperativas campesinas. Se exigi la creacin de una produccin industrial nacional y la reconstruccin del comercio nacional. Al mismo tiempo se exigi una nacionalizacin de los centrales azucareros de propiedad extranjera, as como del monopolio industrial de los capitalistas forneos. En cuanto a los derechos laborales y sociales se exigi una jornada laboral de ocho horas, salario mnimo, derecho a la huelga, libertad de organizacin para los trabajadores en la ciudad y el campo.

Las demandas polticas se centraron en la organizacin de un Estado sobre la base de principios democrticos: la libertad de organizacin y de reunin, de palabra y de prensa, as como la eliminacin de la pena de muerte. Aquel planteamiento poltico, podra ser una indicacin de que, al parecer, Mella, al final de su vida, estuvo a punto no solo de alejarse de las organizaciones comunistas, sino tal vez tambin de despedirse del tipo de comunismo proclamado entonces? No lo sabemos con exactitud. Pienso que se debe poner fin a esos debates filosficos sobre qu tipo de marxista era o no Mella. Indiscutiblemente lo fue. Sin embargo, no se descarta la posibilidad de que ya estaba tomando otro rumbo (o quizs transitando hacia otro rumbo) sin prejuicio alguno para su ideologa poltica, al contrario, sus convicciones le impedan seguir el rumbo poltico de la Internacional Comunista, impuesto como resultado de su Congreso de 1928.

En mi opinin, para entender y asumir la capacidad, aptitudes y legado de Mella como fuente inspiradora en estos tiempos, no hay que centrarse en el examen de su marxismo, que por dems no escapara a la especulacin y la subjetividad. Si como han adelantado algunos estudiosos de su pensamiento, Mella estuvo a punto de abandonar tambin el marxismo, pienso que fue ms por su pragmatismo que por no estar convencido del mismo. Muy propio de Mella, lder revolucionario e inteligente, habra sido el razonamiento nada descabellado de que en aquella coyuntura, si no se poda llegar a la derrota de Machado al amparo de la Internacional Comunista, debido al rumbo que impuso en 1928, cuando proclam la tctica de clase contra clase, habra que continuarla sin descanso hasta el aplastamiento del dictador, con la aprobacin comunista o sin ella, asentada en la lucha armada y la unidad popular. La creacin de la ANERC es un ejemplo real de ese pensamiento. Si se pretende tomar a Mella como fuente inspiradora en la actualidad no bastar con examinar su marxismo. Distante de suposiciones, derivaciones o especulaciones, lo ms importante, vlido y til para los tiempos que corren, es subrayar la fuerza poltica creadora de Julio Antonio Mella, inspirada en el marxismo sin copiarlo. Esa es la trascendencia de esta figura.

(Este texto es una versin modificada y actualizada de un artculo que se haba publicado en 2014 en la revista online El Sudamericano, Historia Poltica, Latinoamrica).

Notas:

[1] Entre mis colegas cubanos siempre hemos discutido si Mella fue expulsado o separado del Partido Comunista. Por mi perspectiva de historiadora sigo con la conviccin de que este acto constituy una expulsin. Primero, porque en alemn no hay otra posibilidad o expresin: o uno est fuera o dentro de un partido. Segundo, por las discusiones largusimas que, por ltimo, despus de casi dos aos, llevaron a su readmisin al Partido. Esto se constata claramente mediante los documentos que se encuentran en el anexo de la biografa.

[2] Uno de los editores de Pensaminto Crtico era el recin fallecido filsofo cubano Fernando Martnez Heredia. Fernando acompa mi proyecto de investigacin sobre Mella desde un principio y con muchas simpatas. Recuerdo numerosas y ardientes discusiones con Fernando acerca de la biografa de Mella.

[3] Juventud, Revista de los estudiantes renovadoes de Cuba, La Habana 1924, fundado por el mismo Mella y dirigido por Leonardo Fernndez Snchez.

Christine Hatzky Profesora Titular de Historia de Amrica Latina y del Caribe del departamento de Historia de la Universidad de Leibniz, Hannover, Alemania. Directora del Centro para Estudios Atlnticos y Globales y directora regional del Centro para Estudios Avanzados sobre Amrica Latina; ambos de la propia universidad.

Fuente: http://cubaposible.com/mella-hereje-angel-rebelde/


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