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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2017

La omisin del Estado y la administracin de la tragedia

Tejiendo Organizacin Revolucionaria


Los acontecimientos alrededor del sismo del pasado 19 de septiembre ponen a la vista la estrategia que adopt el Estado mexicano para administrar la tragedia en su beneficio, ocultar su negligencia, lucrar con ella y aprovechar la oportunidad que se viene para engrosar los bolsillos de quienes ms tienen. Es esto lo que convierte un desastre natural en una tragedia.

Quien protagoniza la tragedia es la negligencia, no el temblor; evidencia de ello es que ste fue presentado como inesperado, aunque es por dems sabido que se dio en zona ssmica; evidencia son los ms de treinta aos en que no se avanz en la prevencin: las revisiones fallidas despus del temblor del 7 de septiembre no arrojaron datos de que hubiera escuelas mal construidas o con daos estructurales; evidencia es que los reglamentos de construccin son letra muerta, asesinada por la corrupcin de los diversos niveles de gobierno y los negocios inmobiliarios.

La urgencia de la tragedia convoc a la solidaridad inmediata y la presin del tiempo urgente ocult un hecho fundamental: el Estado s cuenta con los recursos materiales y humanos para enfrentar la catstrofe; cuenta con maquinaria pesada, equipo y personal especializado, infraestructura de comunicacin, dinero, etc., si no los ocup fue porque deicidio no hacerlo, no porque se viera rebasado.

El Estado mexicano tiene recursos de alta tecnologa para espiarnos, por ejemplo, pero no los puso al servicio de los rescatistas para localizar vida dentro de los escombros. Tampoco se us la estructura estatal para proporcionar informacin fidedigna y pronta que pudiera salvar vidas y canalizar la ayuda. Es ms, ni los rescatistas internacionales fueron bien aprovechados, aunque los haba.

La participacin del Estado en las zonas ms afectadas fue bajo la lgica de contener y controlar. As actuaron sus efectivos castrenses, la milicia y la marina, al presentarse con armas de alto calibre a establecer permetros de seguridad, que no slo obstaculizaban el pronto rescate de vidas humanas, sino que pretendan cohibir la organizacin de la gente. Es importante mencionar que hubo elementos del ejrcito y polica custodiando las tiendas trasnacionales de supuestos intentos de rapia. No es difcil concluir que su plan era lavarle la cara al ejrcito, cuya presencia fue ms evidente en aquellos puntos que mediticamente eran ms explotables. Todo esto bajo una lgica de guerra y de barrer de manera pronta con los escombros.

El Estado permiti y foment que se le pidiera a la poblacin gastar su salario en acopios individuales, que luego busc administrar de forma clientelar y asistencialista, mientras, los impuestos que de por si paga el pueblo fueron a parar al fideicomiso Fuerza Mxico, fideicomiso que canalizar los recursos pblicos y privados generando una acumulacin de capital nada desdeable para quienes lo administran: las grandes empresas; esas, que brillaron por su ausencia cuando se hizo el llamado general a la solidaridad y que ahora piden donaciones como si fuesen la vctimas de la tragedia.

Para el Estado y los grandes capitalistas, a quienes realmente representa, el territorio de la tragedia Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Ciudad de Mxico es visto como un espacio para generar ganancias, invirtiendo y especulando con las vidas de la gente.

Lo nico que podr detenerlos es la organizacin de los afectados por el sismo, la organizacin de la gente solidaria que desbord las calles y acudi segura de que su ayuda era indispensable, porque sabamos que el gobierno no hara nada.

El triple propsito de la estrategia estatal fue primero, ponernos a resolver la situacin como pudiramos y as canalizar la energa social, segundo, aparecer codo a codo con la gente para lavar su imagen y, tercero, aumentar las ventas de las grandes empresas.

Si algo aprenden los que insisten en dominarnos es que abajo siempre nos organizamos en su contra, as sucedi con el terremoto de 1985, as sucede ahora. Eso es lo que temen los de arriba y lo que intentaran contener a cualquier costo. El caos que han fomentado en forma de vaco institucional, desinformacin, tragedia y muerte tiene por primer objetivo ese: imposibilitar la organizacin. Despus de largos aos atacando las mltiples formas de organizacin popular y social han dejado a una sociedad aislada, dividida, individualizada; no obstante, esta sociedad ahora intenta restablecer los lazos, buscamos reconocernos como compaeros de los mismos problemas.

Junto a la desorganizacin hay un segundo objetivo del Estado, encauzar nuestra indignacin y nuestra solidaridad. Dejar que la sociedad civil tenga que resolver lo urgente y vital de la tragedia para as impedir que lo denunciemos; con estas formas el Estado nos desgasta, nos va quitando esperanzas y evita que nos organicemos para cambiarlo en el futuro. Nos quieren dejar la carga de la tragedia, quieren que seamos los responsables del fracaso.

La apuesta desde arriba es que no vamos a ser capaces de organizarnos pero estn equivocados, nosotros, desde abajo, vamos a demostrarlo porque nos va la vida en ello.

Por eso llamamos a la organizacin solidaria y no slo a la solidaridad. Hay que organizarnos que esto va pa' largo, hay que reconocernos con un enemigo en comn: el sistema capitalista al que defiende y representa el Estado. Pero adems, y ms importante, hay que reconocernos con una causa comn: tener una vida digna, digna porque podemos organizarnos para salvar vidas sin que ninguna instancia autoritaria nos lo impida; digna porque podemos participar y garantizar que la reconstruccin de las viviendas afectadas se haga con los requerimientos necesarios. Denunciemos la omisin, la negligencia y la administracin que el Estado hace de la tragedia. Impulsemos la autoorganizacin de los de abajo para la reconstruccin del pas desde los escombros.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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