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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2017

Discusiones sobre el fin del capitalismo y lo que vendr

Claudia Cinatti
La izquierda diario


El capitalismo como modo de produccin histrico es un sistema que va a terminar y su fin no est demasiado lejos, incluso quizs ya estamos viviendo el comienzo de este final anunciado. Su muerte no ser un acontecimiento violento precipitado por una revuelta de los explotados sino un proceso prolongado y la causa de defuncin, una sobredosis de s mismo. Lo que hay por delante son dcadas de decadencia econmica, poltica, social y moral. Palabras ms o menos, esta es la principal tesis del socilogo alemn Wolfgang Streeck sobre la situacin actual y su dinmica ms probable.

La radicalidad de su anlisis y lo sombro de su pronstico son una muestra ms de la profundidad de la crisis econmica, poltica, social, estatal orgnica que ha abierto la Gran Recesin de 2008. Sobre todo viniendo de un intelectual que antes de formular esta versin sui generis de la teora del derrumbe capitalista, militaba en las las del mainstream socialdemcrata.

Los ensayos de Streeck, centrados fundamentalmente en la crisis de la Unin Europea y el capitalismo occidental, abrieron un intenso debate y provocaron la repuesta tanto de defensores del neoliberalismo, como Martin Wolf, como tambin de representantes de la intelectualidad socialdemcrata bien pensante, entre ellos Jnger Habermas, con quien ha sostenido una dura polmica sobre el futuro de la Unin Europea. Su lectura adquiri un renovado inters a la luz de los nuevos fenmenos polticos, en particular, con el ascenso de populismos de signos polticos opuestos, y otros eventos relativamente sorpresivos como el Brexit y la presidencia de Trump.

Sin embargo, la agudeza de su anlisis contrasta con sus conclusiones polticas. Streeck sostiene una visin fatalista segn la cual el capitalismo va camino a implosionar por sus propias contradicciones, lo que abrir inexorablemente una nueva etapa de barbarie. Descartada la perspectiva de la revolucin social, la nica alternativa supuestamente realista sera desglobalizar al capitalismo y restaurar la soberana del Estado-nacin frente a los mercados. En sntesis se tratara de sustituir el viejo reformismo socialdemcrata (incluyendo sus variantes neo como Syriza) con un igualmente ajado soberanismo que aunque se anuncie por izquierda, entraa los peligros del nacionalismo y recrea ilusiones en la colaboracin de clases.

El agotamiento de la gran transformacin neoliberal y la victoria prrica del capital

A riesgo de simplificar, podra decirse que la premisa fundamental que subyace a las elaboraciones de Streeck1 es que la historia del capitalismo es la de sus crisis y no la de su equilibrio, como sostienen los tericos funcionalistas y racionalistas. La cuestin es por qu y cmo ha sobrevivido hasta ahora y si podr resurgir de la Gran Recesin de 2008.

Segn Streeck la resiliencia del capitalismo, que la ideologa predominante confunde con inmortalidad, tiene una explicacin poltica concreta: el salvataje ha venido de las fuerzas antagnicas a la expansin ilimitada de los mercados. Es decir, el sistema capitalista es frgil e histricamente ha dependido de reparaciones extraeconmicas. Se podra decir que hay una lgica de la crisis en la que confluyen economa y poltica, o para usar sus trminos, capitalismo y democracia, que se ha expresado histricamente en el ascenso y cada del llamado capitalismo democrtico de la segunda posguerra que Streeck considera como un perodo excepcional de crecimiento econmico de Occidente. Segn esta lgica, el capitalismo fue rescatado de sus tendencias predatorias por la democracia, que funciona en su esquema terico como un cierto significante de la poltica estatal en general y del reformismo en particular. En los trminos del anlisis de clase de la sociedad, al que Streeck retorna parcialmente en una suerte de neomarxismo, el movimiento obrero haba logrado el suficiente volumen de fuerza para imponer un compromiso al capital y lo ejerca a travs de instituciones sindicatos fuertes, socialdemocracia, y variantes del keynesianismo como el New Deal lo que en ltima instancia contribua a mantener cierta soberana del Estado-nacin sobre los mercados, aunque este siempre cristaliza alguna relacin entre soberana y dependencia2. En esta definicin se transparenta la deuda terica de Streeck con el doble movimiento de Karl Polanyi3entre la tendencia a la expansin de la economa de mercado ms all de sus dominios y las demandas sociales, y el rol del Estado como rbitro y a la vez corrector.

Streeck critica las teoras de la crisis de la Escuela de Frankfurt, en particular a Habermas y Claus Offe, que crean que el capitalismo siempre iba a funcionar en modo keynesiano y por lo tanto haban desplazado las contradicciones de la esfera de la economa (y la lucha de clases) a la de la cultura, afirmando que el capitalismo enfrentaba una crisis de legitimacin. Para su sorpresa, fueron los capitalistas, y no el movimiento obrero, los que pusieron n a este capitalismo democrtico ante las primeras seales de la crisis a principios de la dcada de 1970.

Segn Streeck, la restauracin neoliberal signific una victoria prrica para el capitalismo, porque en su vorgine termin devorndose las instituciones que vistas dialcticamente lo haban protegido de s mismo. Barridas las barreras a la lgica del mercado lase sindicatos fuertes, (social)democracia, intervencin estatal para la redistribucin el desenfreno capitalista solo pospuso la crisis durante cuatro dcadas, literalmente comprando tiempo con dinero mediante la financierizacin, la globalizacin y el endeudamiento4. La crisis de 2008 es el punto culminante de esta transformacin neoliberal que segn Streeck llevar a su implosin porque se han agotado los mecanismos (y el dinero) para comprar tiempo.

Los tres jinetes del apocalipsis son el estancamiento econmico, la deuda pblica (en particular la conversin del Estado deudor del neoliberalismo al Estado de consolidacin de los aos de la austeridad) y la desigualdad socio-econmica. Estas tres crisis tanto en su dimensin econmica como poltica se retroalimentan y profundizan las tendencias al colapso que se preanuncia en cinco sntomas mrbidos: estancamiento, redistribucin oligrquica, saqueo del dominio pblico, corrupcin y anarqua global producto de la crisis de hegemona norteamericana, que agrega el dramatismo de la posibilidad de accidentes que escalen con ictos internacionales y emparente la situacin con la de 1930, aunque an no est planteado un enfrentamiento entre grandes potencias.

De esta fenomenologa y lgica de la crisis de 2008 (o ms precisamente de la disolucin postergada del capitalismo democrtico) surgen dos conclusiones interrelacionadas que alimentan la perspectiva de barbarie que sostiene Streeck.

La primera es que el capitalismo est muriendo a causa de su xito, por una sobredosis de s mismo. Y esta es una muerte lenta, por miles de cortes, es decir, por una acumulacin de contradicciones que estn llevando a una decadencia prolongada.

La segunda es que producto de su xito, el capitalismo habra liquidado a su sepulturero: son los capitalistas y no el proletariado los que estn cavando su propia fosa.

Staatsvolk vs. Markvolk?

La transformacin hayekiana que implic el neoliberalismo signific segn Streeck el n del matrimonio por conveniencia entre capitalismo y democracia, que solo fue posible en el perodo excepcional de la segunda posguerra. Aunque la ofensiva neoliberal extendi la democracia formal, lo hizo separndola completamente de la economa, en sus palabras, deseconomiz la democracia y desdemocratiz el capitalismo a travs de sustraer sus instituciones de la presin democrtico-electoral, lo que tiene su mxima expresin en la independencia de los bancos centrales. Junto con la globalizacin implic una doble prdida de soberana del Estado-nacin, por lo tanto de la democracia que solo puede ejercerse en el mbito nacional.

Segn Streeck estas condiciones configuran el modelo de lo que llama el Estado deudor (y posteriormente de consolidacin o austeridad), cuya principal misin es recortar el gasto pblico y repagar la deuda a instituciones internacionales. Este Estado estara entre dos pueblos: el llamado Staatsvolk, es decir, la ciudadana del Estado-nacin; y el Markvolk, literalmente el pueblo del mercado que sera internacional5. El resultado de este proceso es la transformacin del sistema poltico en un espectculo, en una post democracia6, no porque haya habido un putsch o golpe; de hecho se siguen realizando elecciones peridicas, pero la soberana se ha desplazado de instituciones electas (gobiernos y parlamentos) a instituciones no electas trasnacionales. Son los mercados, no los electores, los que imponen la poltica a travs de mecanismos extrapolticos y antidemocrticos. Una vez ms, la muestra acabada de este proceso es la Unin Europea y la troika (remember Grecia), tras el cual asoma el liderazgo hegemnico del imperialismo alemn. Pero la formulacin del esquema de los dos pueblos resulta una simplificacin insostenible, y quizs sea el aspecto ms dbil de la elaboracin de Streeck.

Se trata de dos abstracciones: no solo el mercado no constituye un pueblo siquiera en sentido metafrico, sino que el Staatsvolk neutro que postula Streeck tampoco existe: existen las clases y fracciones de clase. Si bien Streeck reconoce que en ltima instancia el mercado tambin est en el Estado, es decir, que la burguesa existe como clase en las fronteras del Estado-nacin, en su esquema los antagonismos y la lucha de clases no tienen ninguna centralidad y la contradiccin principal es entre el Estado nacional y la globalizacin. De hecho plantea que esta nueva estructuracin de la economa y la geopoltica internacional divide a los Estados en acreedores y deudores y los hace homogneos en su estructura interna, difuminando los intereses antagnicos de explotados y explotadores. En ltima instancia, y ante la crisis de los partidos del extremo centro, esta es la sustancia sobre la cual se erigen los neopopulismos de extrema derecha y de izquierda que le han dado una voz de colaboracin de clases a los perdedores de la globalizacin.

Interregnum, socialismo y barbarie 

Entre la muerte no definitiva del capitalismo globalizado y la ausencia de una alternativa superadora, Streeck ve por delante un prolongado Interregnum plagado de fenmenos aberrantes, usando la clebre afirmacin de Antonio Gramsci. Sin un proletariado que pueda llevar al socialismo el capitalismo colapsar por el peso de sus propias contradicciones, ni vivo ni muerto. En este Interregnum equivalente a la Edad oscura y caracterizado por la entropa social, un puado de ricos se aislarn (incluso fsicamente) de las mayoras empobrecidas, y en el marco de la ingobernabilidad harn su agosto seores de la guerra y dictadores.
Ms all de la poesa Streeck no logra demostrar que el proletariado en todo el mundo ha sido barrido y reducido a polvo social, sencillamente porque no se corresponde con la realidad. Las huelgas con que la clase obrera griega intent frenar el ajuste de la troika, las luchas y movilizaciones sindicales contra la reforma laboral en Francia, la existencia de sindicatos fuertes en varios pases a pesar de la ofensiva neoliberal, desmienten la tesis sociolgica y poltica fundamental de Streeck. Eso no quiere decir que no haya derrotas, pero si las hay es porque hay lucha de clases.

La tendencia al cesarismo y a la dominacin ms abiertamente desptica del capital no est en discusin. Fue lo que se puso de manifiesto con la crisis y es lo que muestra sin ir ms lejos el gobierno de Trump, un bonapartismo dbil surgido de la polarizacin social y las profundas divisiones del aparato estatal.

La utilizacin de las categoras de Gramsci es oportuna para definir la situacin: efectivamente la crisis de 2008 ha abierto elementos de crisis orgnicas en los pases centrales, expresados en la crisis de los partidos tradicionales. Pero esto no solo ha dado populismos burgueses que buscan capitalizar el descontento con demagogia nacionalista y xenfoba. Los nuevos fenmenos polticos como las decenas de miles de jvenes que se sumaron a la campaa de Jeremy Corbyn en Gran Bretaa o a la campaa de Sanders en Estados Unidos, son muestras de que lo que prima es la polarizacin social y poltica. Streeck tiene razn cuando plantea su escepticismo no solo con respecto al reformismo socialdemcrata tradicional sino tambin de sus variantes neoreformistas, como Syriza y, nosotros agregaramos, de los recambios como los de Corbyn o Sanders. Pero frente a estos nuevos gestionadores del capital, apenas propone desglobalizar el capitalismo y restaurar la soberana del Estado-nacin, un coqueteo peligroso con el nacionalismo que incluso ya le cost una polmica por sus posiciones cuestionables sobre la crisis de los refugiados en la Unin Europea7.

Por ltimo, Streeck plantea que el n del capitalismo no puede ser decretado por algn comit central leninista y descarta la perspectiva socialista como una utopa, surgida de un supuesto prejuicio marxista (o ms en general, moderno) segn el cual el capitalismo solo terminar cuando haya listo un modelo superador, repitiendo sin mucha problematizacin la caricatura determinista del marxismo. Supuestamente para escapar de este determinismo, anuncia el n del capitalismo sin asumir la responsabilidad poltica de qu lo reemplazar. Al nal del da, en el esquema terico-poltico de Streeck la barbarie acta como idea reguladora a la manera que lo haca el socialismo para el reformismo socialdemcrata, para sostener la nada novedosa poltica de la colaboracin de clases dentro de las fronteras nacionales.

Notas:

(1) Los conceptos aqu discutidos se encuentran desarrollados fundamentalmente en: W. Streeck, Comprando tiempo. La crisis pospuesta del capitalismo democrtico, Buenos Aires, Katz Editores, 2016; How Will Capitalism End? Essays on a Failing System, Londres, Verso, 2016, y El retorno de lo reprimido, New Left Review (en espaol) N. 104, mayo-junio de 2017.

(2) Gastn Gutirrez y Paula Varela, La democracia y su secreto. Resea de Naturaleza y forma del Estado capitalista, IdZ 33.

(3) Wolfgang Streeck, How will capitalism end?, New Left Review N. 87, mayo-junio de 2014.

(4) Streeck sostiene que la Gran Recesin de 2008 es la ltima etapa de la crisis iniciada en la dcada de 1970, las tres anteriores son: la inflacin de 1970, la deuda estatal de 1980 y la deuda privada de 1990-2000 que deriv en la crisis de las hipotecas subprime. Estas crisis fueron acompaadas por sucesivas transformaciones del Estado, que pas de Estado fiscal a Estado deudor y finalmente a Estado de consolidacin. Estos movimientos marcan el giro de la soberana nacional hacia la dependencia de los mercados internacionales.

(5) El Staatsvolk abarca los siguiente trminos: ciudadanos, nacional, derechos civiles, votantes, elecciones, opinin pblica, lealtad, servicios de inters general. El Markvolk se emparenta con: internacional, inversores, demandas, acreedores, subastas, tasas de inters, confianza, servicio de la deuda. Ver: Wolfgang Streeck, La reforma neoliberal: del Estado fiscal al Estado deudor, en Comprando tiempo, ob. cit., pg. 85.

(6) La situacin postdemocrtica se corresponde a la famosa frase de Margaret Thatcher de que no hay alternativa al neoliberalismo (TINA, como se conoci por su sigla en ingls). Es similar al concepto de postpoltica de Chantal Mouffe, al de extremo centro de Tariq Ali y al partido del crtel de Peter Mair.

(7) Streeck denuncia correctamente que detrs de la poltica de Merkel durante la crisis de refugiados de la UE estaba el inters nacional alemn, pero llega a sugerir que sera democrtico que los pases de la UE discutieran la cuota de inmigrantes que estaran dispuestos a aceptar. Ver: Wolfgang Streeck, Scenario for a Wonderful Tomorrow, London Review of Books vol. 38, N. 7, 31 de marzo de 2016.

Claudia Cinatti, analista internacional e integrante del staff de la revista Estrategia Internacional.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/ideasdeizquierda/discusiones-sobre-el-fin-del-capitalismo-y-lo-que-vendra/



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