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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2017

Cielo azul, mundo gris, espejos

Miguel Casado
Rebelin


Las montaas del noroeste de Mongolia, valles y altos picos del Altai, son el solar del pueblo tuva, de su tradicional pastoreo nmada, sus tiendas de fieltro; es tambin el espacio de los relatos de Galsan Tschinag (1944), quiz el nico escritor mongol cuya obra se ha difundido ampliamente en Europa. Por ejemplo, Cielo azul, libro premiado en Alemania y traducido a numerosas lenguas, incluido el castellano. El narrador es un nio, el pequeo de su familia, y por su voz pasa el curso de lo cotidiano, el circuito de los rebaos que van a pastar, el ritmo de una naturaleza hermossima e implacable que todo lo empequeece; y puede el lector ir reconociendo sus hilos: el elemental de la sucesin de las estaciones, siempre afilado en la vida de los detalles, o el documental que se detiene en las tareas y los aperos, en las comidas y la conducta humana, o el que va atravesando una lengua remota, asumiendo la adherencia de sus ritos y frmulas. La escritura de Tschinag es tan viva, tan flexible, que resiste todas las pruebas las del clich y la exaltacin, las de lo extico y lo fcilmente naturalista y, sobre ese tejido fundamental que hace legible un mundo tan ajeno, consigue momentos de memorable intensidad, escenas que valen de por s. El nio adopta a una abuela, lanzndose a los brazos de una anciana calva y desamparada y negndose a soltarla hasta que logra que se integre en la familia; el fluir de la relacin de ambos, la transmisin del saber, los sueos y sentimientos compartidos, supone un admirable ejercicio de pulso narrativo en su extrema sencillez, preservando siempre un activo espacio de extraeza, cua que hiende la rutina.

En medio de una primavera heladora, la familia dedica largas sesiones a ordear apenas unas gotas a las ovejas famlicas; el instrumento, junto a las manos, es el canto, una msica salmdica surgida en un taller fontico de frases improvisadas, reiterativas, asombrosamente poticas. Y el nio encuentra entonces en su boca los versos que le permiten hablar al mundo y pensarse a s mismo. La mirada del nio es desde su vnculo fsico, inmediato, con la lengua la clave de la narracin, lo que hace vibrar el delgado lmite entre lo animal y lo humano, permeable sin embargo a los afectos, lo que permite la infiltracin de lo nuevo en el poroso cuenco de una cultura intemporal. Y eso, hasta el estallido que abre crudamente una madurez prematura, cuando a la muerte de la abuela y las enormes prdidas en los rebaos, se suma la muerte del perro, el ser con el que ms horas conviva, envenenado en una trampa de caza. La catarsis de ese nio poeta adquiere una violencia temible, que explota en improperios contra los dioses y los padres, una rebelin desgarrada: la conciencia existencial surge en la experiencia de la prdida y de la no aceptacin. La identidad como poderosa energa negativa que se aferra, sin pactos, a la vida. Pocas veces cabe leer una expresin tan dura y transparente del destino humano sin paliativos, como esta del nio narrador.

La naturaleza es, pues, grandiosa, extraordinaria, y tambin, quiz sobre todo, cruel. Y las gentes, los semejantes, llegan en esto a superarla. La experiencia de la escuela estalinista, en El mundo gris, suma a sus componentes previsibles la imposicin de la lengua oficial (el mongol frente al tuva) o la obsesin por eliminar las tradiciones nmadas. Y la protagonista de Dojnaa el otro libro de Tschinag traducido al castellanoconoce el machismo social de las presiones y los sobreentendidos, de los papeles obligatorios, y el machismo individual arraigado en la psicologa del marido, en su tortuoso proyecto de dominacin. Dos formas de una maldad ms daina que la de las heladas y los lobos. Pero siempre, en estas novelas, la lucha a brazo partido contra todo sistema de opresin; siempre, tambin, lucha contra uno mismo, como una revolucin necesaria y dolorosa de la intimidad. As, Dojnaa se presenta en el campamento de quien haba intentado abusar de ella y, al fracasar, haba lanzado la bomba de la murmuracin; all llega de noche, con el rifle heredado de su padre, y ante los ojos de todos mata a tiros a un perro de esa familia, permanece quieta para no perderse los detalles atroces de la muerte, y luego les da la espalda lentamente, sintiendo el silencio ganado.

Novelas? Algunas lo seran, sin duda; pero un fuerte hilo autobiogrfico va componiendo un fenmeno singular: con su potencia literaria elaboran un mito, cuyo protagonista es el autor. Tschinag estudi en Leipzig, en los tiempos de la RDA, y desde entonces su lengua narrativa ha sido el alemn. Vuelto a Mongolia, fue sucesivamente expulsado de la Universidad en la que era profesor, de un peridico, de unos estudios de cine, aislado y sometido a marginacin; pero, a la cada del comunismo oficial, su xito europeo, el continuo inters de los medios, las pelculas, documentales, entrevistas, hicieron de l un personaje meditico, que decidi asumir el papel de lder de la minora tuva y defensor de sus tierras y tradiciones. La caravana cuenta la marcha de centenares de personas y animales, durante 105 das, a travs de estepas, desiertos y montaas, hacia su comarca originaria, en una epopeya inslita a la altura de 1995, haciendo abstraccin de las peripecias que la mirada corrosiva del hroe hroe atpico no deja de anotar: borracheras y robos, mezquindades e infortunios, con el premio del Altai al trmino. Segn recoge el libro ms reciente que conozco, Chamn, publicado en 2008, Tschinag, despus de una dcada residiendo en Ulan Bator, la capital mongola, como representante tuva de facto, decide regresar al nomadismo en el cierre de su vida, y es recibido con los honores de un jefe, un santo, el ms poderoso chamn de este tiempo.

Es el ltimo desafo, apasionante, de su obra, y no sabra pronunciarme acerca de l: la creciente implicacin entre lo real y lo mtico, la desembocadura de todos los elementos en la figura de quien los rene y se mira en ellos, cmo gestionar en definitiva el ser un mito viviente: el mito ha sido elaborado por l mismo, pero a la vez existe con independencia. Solo tal vez la escritura puede salvar este reto imposible, una escritura que fluye con lentitud en la descripcin de la naturaleza y en los meandros ceremoniales, pero de pronto restalla como una cascada. O crece con las aguas de una inundacin, arrollndolo todo. Como en una de sus escenas fundadoras: la beca en Leipzig depende de una redaccin sobre el futuro imaginado para uno mismo; se debe escribir en ruso, del que era un estudiante mediano; su rival es rusoparlante, educado en una escuela oficial. Este escribe medio folio impecable de ortografa, sintaxis e ideologa, mientras Tschinag se arrebata en un torrente de folios, cuajados de faltas, pero adivinamos con ese poder incontenible que ha marcado su vida. Y de modo milagroso, el tribunal, movido por un viejo profesor al que nunca lleg a conocer, se inclina ante la escritura.

 

Lecturas

Galsan Tschinag, Cielo azul. Traduccin de Cristina Garca Ohlrich. Madrid, Siruela, 1995.

Le Monde gris. Traduccin al francs de Dominique Petit. Pars, Mtaili, 2001.

Dojnaa. Traduccin de Joaqun Polo Marco. Tafalla (Navarra), Txalaparta, 2007.

La caravane. Traduccin al francs de Dominique Petit y Franoise Toraille. Arls, Philippe Picquier, 2006.

Chaman. Traduccin al francs de Isabelle Liber. Pars, Mtaili, 2012.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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