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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2017

La necesaria movilizacin de las fuerzas democrticas frente a los herederos del franquismo

Vicen Navarro
Pblico.es


El coste de la desmemoria histrica

La escasa recuperacin de la Memoria Histrica en los crculos polticos, mediticos e incluso acadmicos espaoles explica que no se haya corregido la tergiversada historia de este pas, tergiversacin que contina dominando el relato del pasado y del presente. No hay plena conciencia ni hay pleno reconocimiento, por ejemplo, de que la Guerra Civil fue un golpe militar contra un sistema democrtico gobernado por unas fuerzas polticas promotoras de reformas urgentes y necesarias que estaban afectando los intereses de las clases privilegiadas y dominantes que, siendo una minora de la poblacin, necesitaron de una enorme y cruel represin frente a la mayora de la poblacin, que eran las clases populares. De no ser por la enorme resistencia popular en la mayor parte de los territorios espaoles, aquel golpe militar se hubiera impuesto en cuestin de dos o tres meses. Pero a pesar de la ayuda de las tropas nazis alemanas y fascistas italianas, y de la escasa ayuda militar que el gobierno republicano recibi de los supuestamente democrticos gobiernos occidentales (temerosos estos de que las reformas altamente populares del Frente Popular contaminaran a sus propias clases populares), no pudieron conseguir someter a la mayora de la poblacin hasta tres aos ms tarde, estableciendo uno de los regmenes ms represivos, crueles y terroristas (es decir, que el terror era una poltica del Estado) que hayan existido en Europa durante el siglo XX. Nunca hay que olvidar que por cada asesinato que cometi Mussolini, el rgimen de Franco cometi diez mil.

La Guerra Civil fue una lucha de clases. Pero tambin fue una lucha de dos visiones de lo que es Espaa 

No hay duda de que la Guerra Civil fue una lucha de clases, de las oligarquas y de las burguesas en contra de la clase trabajadora de los distintos pueblos y naciones de Espaa. Los vencedores de aquella lucha de clases establecieron el Estado dictatorial, y, cuarenta aos ms tarde, fueron las fuerzas dominantes en la transicin de la dictadura a la democracia, definida errneamente como modlica. Y digo errneamente porque el desequilibrio de fuerzas en aquel proceso fue tan grande a favor de los vencedores de la Guerra Civil y en contra de los vencidos (las izquierdas que lideraban las fuerzas democrticas) que era imposible que el resultado de aquella transicin fuera modlico. Su producto, la democracia espaola, era y contina siendo enormemente limitada y el Estado del Bienestar fue y contina siendo muy insuficiente. Los datos que avalan tal observacin estn ah para el que quiera verlos. Los muestro en mis libros (ver Bienestar insuficiente, democracia incompleta. De lo que no se habla en nuestro pas. Anagrama, 2002; y El subdesarrollo social de Espaa: causas y consecuencias. Anagrama, 2006). 

Ahora bien, hay otra parte de la desmemoria histrica que est incluso ms ocultada. Es poco conocido hoy en Espaa que adems de la lucha de clases que apareci en la mayora de los pueblos y naciones de Espaa, hubo otra lucha que se sinti con especial nfasis en las naciones perifricas, como Catalunya y el Pas Vasco (y tambin en Galicia). La represin en contra de la cultura e identidad nacional en Catalunya fue una caracterstica de aquel golpe militar y del rgimen que estableci. Puedo dar constancia de ello, como cataln que soy. No soy muy dado a referirme a experiencias personales, pero me permito hacer una excepcin en este artculo en mi intento de explicar una dimensin poco conocida del pasado de nuestro pas a mis amigos al sur del Ebro, a quien est dirigido predominantemente este artculo. Cuando yo era un nio, alrededor de los 10-11 aos, un gris (la polica franquista) en Barcelona se molest por dirigirme a l, en la calle, en cataln mi lengua materna- dicindome no hables como un perro, habla como un cristiano. Recuerdo bien la frase, a la que respond escupindole en la cara. Adems de la paliza y el bofetn que me dio, me llev al cuartelillo de la polica, desde donde llamaron a mis padres, maestros republicanos que fueron brutalmente represaliados por su apoyo a las reformas educativas de la Repblica y a la Generalitat de Catalunya (ver Una breve historia personal de nuestro pas. biografa de Vicen Navarro, en www.vnavarro.org). Mi padre me acarici la cabeza, y hablando para s mismo dijo Tan jove, ja (tan joven, ya), y mi madre, delante de los grises, me dio uno de los besos ms grandes y ms polticos que una madre haya dado a su hijo en Catalunya, mostrando lo enormemente orgullosa que estaba de m.

En muchas partes de Espaa parece no conocerse que siempre ha habido en Catalunya un sentimiento de identidad que no tiene por qu ser excluyente o insolidario. Es cierto que este sentimiento puede lamentablemente traducirse en un nacionalismo excluyente. As pas con Jordi Pujol, el mayor punto de referencia poltico del nacionalismo catalanista conservador, cuando escriba que los inmigrantes murcianos y andaluces que vena a trabajar a Catalunya (a los que la burguesa catalana y los nacionalistas pujolianos llamaban charnegos) tenan una capacidad intelectual inferior a la de los catalanes. Ahora bien, siempre hubo otro sentimiento identitario solidario caracterstico de las izquierdas catalanas, opuesto al anterior. En el mismo periodo que Jordi Pujol promova aquel nacionalismo, yo escog ser mdico de los charnegos en el barrio ms pobre de Barcelona, el Somorrostro. La resistencia antifascista que se haba infiltrado en el sindicato fascista, el SEU, fund el SUT (el Servicio Universitario del Trabajo), que haba establecido el nico centro sanitario en aquel barrio y cuyos habitantes representaban la clase trabajadora venida de otras parte de Espaa que estaba construyendo el pas y luchando, muchos de ellos, en la resistencia antifascista. Las izquierdas catalanas siempre vimos que la lucha social y la lucha por la recuperacin de la identidad catalana estaban unidas, pues la causa de su opresin era la misma: el Estado fascista. Y esta diversidad de identidades regionales y nacionales era la riqueza del pas. Nuestro deseo era que tal diversidad quedara reflejada en la configuracin del Estado cuando se estableciera la democracia.

La Espaa plurinacional fue siempre la visin preferente dentro de las izquierdas catalanas y espaolas

La tergiversada historia de Espaa, heredada de la dictadura, ha ocultado que siempre ha habido dos versiones de Espaa. Una, la uninacional, de las derechas espaolas, cuya mxima expresin se dio durante el fascismo. Esta visin de Espaa es la visin de los vencedores de la Guerra Civil. Pero la de los vencidos era la visin plurinacional y pluri-identitaria, caracterstica de las izquierdas. No se conoce en Espaa que tanto el PSOE como el PCE, durante la resistencia antifascista, tenan en su programa el reconocimiento de dicha plurinacionalidad, garantizada por el derecho de decisin o autodeterminacin, que aseguraba que la deseada unin de Espaa estuviera basada en la voluntad de las distintas regiones y naciones de Espaa, en lugar de estar unidas por la fuerza, tal como exige la actual Constitucin Espaola, que asigna nada menos que al Ejercito la funcin de asegurar tal unin (clusula impuesta por el Monarca y el Ejrcito en el redactado de la Constitucin). En esta ltima versin, la uninacional, se consideraba a la visin plurinacional como la anti-Espaa, siendo brutalmente reprimida por el rgimen dictatorial, y todava ocultada o discriminada durante el rgimen del 78 iniciado en la inmodlica transicin, como resultado de la pervivencia de la cultura franquista, todava muy extendida en los aparatos del Estado espaol, incluyendo su judicatura y sus rganos de seguridad.

La represin fascista contra los que la dictadura defini como rojos y separatistas

La mayor represin fruto del golpe militar fascista y del rgimen que le sigui fue dirigida a los que fueron definidos como rojos y separatistas, categoras que incluan en Catalunya a aquellas personas que haban luchado por una Espaa justa, libre y democrtica (a las que definan como rojos), y a aquellas personas que luchaban por una Espaa plurinacional (a las que definan como separatistas). Y lo peor de esta represin era que a uno se le definiera como rojo y separatista, como lo fue gran parte de mi familia, incluyendo mi padre, al que se le supuso separatista por haber sido secretario de la Asociacin en Defensa de la Repblica Catalana en la Federacin Espaola. Mi padre era federalista, no secesionista. Y amaba profundamente a Espaa y a Catalunya. Era valenciano de origen y maestro ilusionado, junto con mi madre, tambin maestra ilusionada, con las reformas docentes realizadas por la Generalitat de Catalunya y por la II Repblica. Que los considerasen a ellos, mis padres (y mis tos y tas que tuvieron que dejar Espaa y ms tarde luchar contra el nazismo en la Francia ocupada) como anti-Espaa, es absurdo y ofensivo en extremo, pues lucharon y dieron lo mejor de su vida por otra Espaa diferente a la Espaa monrquica borbnica, centrada en la capital del Reino, Madrid (que no tena nada que ver con el Madrid popular), radial, jerrquica, corrupta e injusta. Su Espaa era republicana, democrtica, justa y plurinacional. Pero para los nacionales (as se definan a s mismas las fuerzas fascistas), los que apoyaban la otra visin de Espaa eran antiespaoles. Para ellos, separatistas eran todos aquellos que no compartan su visin uninacional. El president Companys (al que los fascistas fusilaron), que haba sido director de una revista titulada Nueva Espaa, y que fue Ministro del gobierno espaol republicano, era un federalista, no un secesionista. Y sorprender tambin a muchos lectores saber que los mrtires y hroes cuya vida y muerte se homenajea el da nacional de Catalunya, el 11 de septiembre, por defender los derechos de Catalunya frente a Felipe V, de la realeza borbnica, tambin luchaban por el bien de Espaa, dato que las derechas nacionalistas espaolistas y los independentistas siempre ocultan en su historia tergiversada de Espaa. Cito textualmente las palabras del General Villarroel, que dirigi a los luchadores que se enfrentaron a las fuerzas borbnicas que los derrotaron, eliminando los derechos de la nacin catalana: Seores, hijos y hermanos: hoy es el da en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos tiempos ha ejecutado nuestra nacin. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes e hijos legtimos de nuestros mayores. Por nosotros y POR LA NACIN ESPAOLA PELEAMOS! Hoy es el da de morir o vencer (el original no est en maysculas, las aado para que se pueda leer bien). Queda claro que los hroes masacrados por las tropas borbnicas luchaban por otra visin de Espaa, claramente plurinacional, cuya memoria es recordada el 11 de septiembre, la Fiesta Nacional de Catalunya. El Da Nacional en la primera versin de Espaa la uninacional borbnica- es el da de la Raza (tal como se llamaba) en el que se celebra la victoria y conquista de un nuevo continente. En Catalunya, sin embargo, el Da Nacional es un homenaje a los derrotados defendiendo otra visin de Catalunya y de Espaa.

El renacer del plurinacionalismo

Esta visin plurinacional ha continuado viva en las izquierdas catalanas durante la poca democrtica. Fue precisamente un gobierno de izquierdas -el gobierno tripartito del socialista Pasqual Maragall- el que prepar el Estatut de Catalunya que fue vetado, despus de ser aprobado por el Parlament de Catalunya, por las Cortes Espaolas y refrendado por la poblacin en Catalunya, por el Tribunal Constitucional (TC), controlado por el PP. Tal veto (de partes esenciales de aquel Estatut, como considerar a Catalunya como una nacin) y la pasividad del PSOE han creado la situacin actual. La derecha espaola en general, y el PP en particular, han sido una fbrica de independentistas. El nacionalismo espaolista y su versin y expresin uninacional son la mayor causa del crecimiento del independentismo.

Dicho esto, me niego a creer que el gobierno Rajoy est aplicando claras polticas represivas que estn incrementando el independentismo como resultado de su incompetencia, como algunas voces de izquierdas estn indicando. El Sr. Rajoy encaja perfectamente en el molde extremista del nacionalismo uninacional heredado del franquismo. Cree, como tambin creen muchas personas de derechas, e incluso de izquierdas, que los partidos independentistas son los responsables de haber creado este enorme movimiento en Catalunya, sin querer darse cuenta de que la realidad es precisamente lo contrario. Ha sido el hecho de ver desodas las justas demandas de redefinicin de Espaa lo que ha convertido el deseo de reconocimiento en un deseo de separacin. Y el hecho de que la visin uninacional sea todava la dominante en Espaa, en parte debido a la renuncia por parte de las izquierdas tradicionales de su visin plurinacional, explica el comportamiento electoralista de Rajoy, totalmente comprensible desde el punto de vista electoral, pues lo beneficia a nivel de votos.

La demanda por un referndum

En Catalunya, segn las encuestas, la mayora favorece una consulta o un referndum sobre si Catalunya debera separarse o no de Espaa. Tal apoyo va (segn la encuesta) de un 70 a un 80%. Sin embargo, la mayora no es favorable a la independencia. La prohibicin del referndum por parte del Estado y del gobierno Rajoy, consecuente con su historia de falta de sensibilidad hacia las peticiones provenientes de Catalunya, ha generado una gran protesta, claramente instrumentalizada por los partidos independentistas que gobiernan Catalunya, que han utilizado a su vez mtodos sectarios y antidemocrticos en su instrumentalizacin del referndum, el cual se ha transformado ms en un plebiscito de apoyo a la independencia que en un autntico proceso de debate democrtico sobre los mritos o demritos de tal opcin, libremente expresados en los medios pblicos de la Generalitat. En realidad, tales medios han sido meros instrumentos independentistas.

Esto ha dado pie a desarrollar una enorme represin contra las instituciones de la Generalitat de Catalunya que est siendo llevada a cabo por los aparatos del Estado uninacional (el judicial y el policial) bajo el gobierno Rajoy, represin que estn afectando los derechos polticos y civiles de toda la poblacin mediante medidas que, como han indicado varios juristas y constitucionalistas de conocido prestigio (como el Sr. Jos Antonio Martn Palln, fiscal y magistrado emrito del Tribunal Supremo, el Sr. Baltasar Garzn o el profesor Javier Prez Royo), son ilegales.

Crtica a algunas respuestas de sectores de izquierdas

Ante esta situacin es sorprendente el silencio de la intelectualidad espaola. Me parece bien que unas personas de izquierdas publicaran en El Pas (hoy uno de los diarios ms hostiles a la transformacin social y nacional de Espaa) una carta indicando que el referndum no es un referndum. Debo ser una de las personas en Catalunya que ha sido ms crtica con Junts Pel S y su mal llamado referndum. Ahora bien, me parece muy mal que no critiquen la continua y agresiva intervencin del Estado, tanto por parte del gobierno como por parte de los aparatos del Estado, dirigidos por un coronel de la Guardia Civil, procedente de una familia de Fuerza Nueva y hermano de un ex miembro del TC, hecho ampliamente conocido en Catalunya. El sistema judicial y constitucional espaol dista mucho de ser el sistema democrtico que el pas tendra si hubiera habido una ruptura con el Estado anterior. Y lo mismo ocurre con las fuerzas de seguridad. Es preocupante que miembros de la Guardia Civil saludaran a miembros de la ultraderecha que los vitoreaban cuando estaban reprimiendo manifestaciones totalmente pacficas y no violentas. Hemos visto estos das la llegada a Barcelona de grupos civiles fascistas que estn intentando agredir a la poblacin, que se est manifestando pacficamente. Estos mismos grupos fascistas rodearon el centro de Zaragoza, donde fuerzas democrticas estaban reunidas para realizar un acto poltico que pudiera contribuir a resolver uno de los mayores problemas que hoy existen en Espaa. No ha habido ninguna detencin de miembros de dichos grupos. Y los polticos que acudieron al acto tuvieron que encerrarse en el lugar donde ste se realizaba. 

La llamada a la movilizacin democrtica

Cualquier persona democrtica, sea o no catalana, consciente de la historia real y no tergiversada del pas, necesita movilizarse y decir NO a esta ocupacin de Catalunya por los aparatos del Estado central, dirigidos por un gobierno corrupto que utiliza el Estado y sus aparatos de represin para fines partidistas y personales. Escribir ahora diciendo que el referndum propuesto por la Generalitat de Catalunya no es legal me parece insuficiente. Lo que estamos viendo hoy es la movilizacin de las fuerzas herederas del fascismo, los sper patriotas de siempre, que estn, como tambin hicieron en el 36, recurriendo a una represin que (por desgracia y como resultado de la insuficiente recuperacin de la memoria histrica est contando con la simpata de amplios sectores de la poblacin espaola), reforzando as su dominio sobre Espaa y su Estado. La victoria de Rajoy en su enfrentamiento con la Generalitat de Catalunya (conseguida, una vez ms, con la pasividad del PSOE) debilitar enormemente a las fuerzas democrticas en Espaa. De ah la importancia de las fuerzas espaolas que se reunieron en Zaragoza representando esa otra Espaa, la plurinacional, sin la cual ser tambin imposible resolver el gran problema social creado a su vez por el mismo Estado uninacional (tambin con la pasividad del PSOE). La democracia en Espaa est en peligro y el mximo responsable de ello es la persistencia de la cultura franquista en el Estado espaol.

El movimiento democrtico iniciado en Catalunya que debera extenderse al resto de Espaa 

La represin ha movilizado a la mayora de las asociaciones progresistas de la sociedad civil, desde los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT, hasta los movimientos vecinales, asociaciones de pequeos empresarios, clubs de ftbol, etc. que se estn organizando para oponerse a tanta represin. La gran mayora de dichas asociaciones no son independentistas, pero se sienten ofendidas por la brutal represin que est hoy teniendo lugar en Catalunya. Y un elemento muy importante es que se ha diluido el protagonismo que los partidos independentistas y los movimientos afines como la ANC y OMNIUM CULTURAL han tenido hasta ahora, dirigiendo las movilizaciones. Los sindicatos son las asociaciones civiles ms grandes de Catalunya, y junto con la clase trabajadora, que no es independentista y no se moviliz en las campaas independentistas, se estn ahora movilizando para defender las instituciones catalanas y la democracia. Es significativo que los trabajadores del puerto no estn abasteciendo a los barcos que han utilizado las tropas enviadas a Catalunya para ocuparla. El movimiento pro-independentista grande, pero no mayoritario, se est ampliando en un movimiento ms grande a favor de la democracia, de las instituciones catalanas y de la plurinacionalidad de Espaa. Hoy, significativamente reunidos en el Museo de Historia de Catalunya, han aprobado un manifiesto en el que se convoca a la sociedad civil catalana a defender la democracia en Catalunya, violada ahora por el intervencionismo judicial y poltico del Estado espaol. Por el bien de Catalunya y de Espaa es importante que se haga esta movilizacin de todas las fuerzas democrticas en contra de las polticas antidemocrticas y represoras que estn siguiendo los herederos de la dictadura que oprimi tanto a las clases populares de los distintos pueblos y naciones de Espaa.

Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra.

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2017/09/28/la-necesaria-movilizacion-de-las-fuerzas-democraticas-frente-a-los-herederos-del-franquismo/


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