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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2017

La solidaridad con el proceso cataln debe hacerse sin condiciones
Cuatro tesis sobre la crisis catalana

Miguel Manzanera Salavert
Rebelin


Tesis 1: La crisis catalana ha sido provocada por los aparatos de Estado de la monarqua liberal espaola, con la intencin de controlar las consecuencias polticas sobrevenidas por la crisis econmica del neoliberalismo.

Lo que sucede en Catalua estos das no es una causalidad; va mucho ms all del choque de trenes, pronosticado por Anguita, entre dos sectores de la burguesa, espaola y catalana. La confrontacin con el pueblo cataln no solo con su burguesa-, ha sido directamente buscada por los poderes fcticos del Estado. No se trata de un error de clculo; aunque el grado de movilizacin popular de la sociedad catalana es imprevisible, la actuacin del gobierno popular parece haber sido planificada en detalle. Esa provocacin constituye la suprema dificultad que los catalanes tienen que superar para poder acceder a un futuro digno, en ruptura con el reino de Espaa subrayo lo de reino, pues no hablo de una ruptura con una hipottica repblica espaola, que pudiera resolver pacficamente la cuestin-.

Los hechos que corroboran esta versin de los acontecimientos polticos en Catalua son conocidos:

a) el inicio: tras considerar una serie de recursos impulsados por el partido conservador, en el 2010 el Estado espaol anula una reforma del Estatuto de Autonoma de Catalua de 2006. Como se sabe ese Estatuto haba sido: 1) aprobado por el Parlamento de Catalua, 2) aprobado por las Cortes espaolas, 3) aprobado por referndum de los ciudadanos catalanes, 4) perfectamente asimilable dentro del orden poltico de la monarqua liberal.

b) el proceso: la reaccin de la ciudadana catalana fue espectacular con una enorme movilizacin que culmin con una manifestacin de un milln y medio de personas en julio de 2010 bajo el lema somos una nacin, nosotros decidimos. Esa movilizacin no ha dejado de crecer y desarrollarse desde entonces, en las diadas Da Nacional de Catalua, 11 de septiembre- y otros acontecimientos polticos, como por ejemplo los referndums simblicos promovidos por la CUP. Frente a lo cual el Estado espaol solo tiene una respuesta: la aplicacin de medidas represivas, condenando a los dirigentes polticos de la Comunidad Autnoma de Catalua con diversas penas como multas desorbitas, inhabilitacin para ejercer cargos polticos, detenciones arbitrarias y juicios penales con fuertes amenazas de prisin.

c) la culminacin: la negacin del dilogo y la ilegalizacin del referndum frente a una ciudadana catalana cada da ms crticamente movilizada contra las imposiciones del Estado espaol; ste, dirigido por su ala ms reaccionaria, acta de modo cada vez ms represivo negndose a cualquier solucin conciliatoria del problema, que supondra la reforma de la Constitucin espaola de 1978. Al gobierno del PP no le ha importado tensionar el problema cataln, hasta desembocar en la actual crisis de legitimidad de la monarqua liberal entre la ciudadana catalana, para reforzar as su legitimidad ante el resto de los espaoles.

Con estos antecedentes la cuestin ms decisiva es por qu ha actuado as el gobierno conservador, incluso poniendo en riesgo la estabilidad poltica del Estado liberal? La respuesta ms obvia es que la estabilidad poltica del Estado ya estaba en riesgo por la crisis econmica y la confrontacin con Catalua es una estratagema para sostener las estructuras monrquicas del poder poltico.

Tesis 2: Los planes de la oligarqua financiera para Espaa, en sintona con la deriva autoritaria de las sociedades europeas, tienen como objetivo recortar las libertades y reforzar los poderes represivos del Estado.

Partiendo del principio de que el PP no acta en nombre propio, sino al servicio de los intereses de la oligarqua financiera internacional, intereses representados en el Estado espaol por las instituciones de la monarqua liberal, resulta imprescindible entender los planes estratgicos de la oligarqua para poder contrarrestarlos: la actuacin del gobierno conservador no es improvisada y caprichosa, sino un plan de actuacin poltica conscientemente diseado.

Hay una primera intuicin obvia: muy profunda tiene que ser la crisis social para que se haya decidido actuar as. Y en efecto, el 15-M mostr que las instituciones del sistema liberal estaban extensamente deslegitimadas, especialmente entre los jvenes, y se corra el riesgo de hundir el sistema de dominacin en el Estado espaol mxime cuando procesos similares se extendan por toda el rea mediterrnea, en el norte de frica, en Oriente Medio y el sur de Europa-. El movimiento del 15-M trajo a la arena poltica una cuestin fundamental en el desarrollo econmico del neoliberalismo espaol: su carencia de futuro, el hecho de haber construido una economa crematstica y desequilibrada que se hunda aceleradamente en la miseria, junto con las instituciones polticas y la ideologa que la haban sustentado.

Esa clara conciencia se hizo evidente al estallar la crisis econmica. Tenemos que sealar las races del problema:

  1. El modelo econmico basado en la desindustrializacin del pas, promovida por los gobiernos del PSOE a raz de la entrada en Europa, causa del enorme paro estructural de la economa espaola los contratos basura no pueden considerarse una verdadera solucin a este problema-;

  2. El modelo poltico funciona mediante la corrupcin estructural de la clase poltica asociada con los empresarios, especialmente en el sector de la construccin urbana, que condujo a la crisis de superproduccin en el sector.

El bipartidismo liberal fue denunciado como un sistema poltico incapaz de afrontar los problemas del pas y los ciudadanos entendieron que la corrupcin era un obstculo insalvable para superar la crisis econmica.

Una segunda observacin evidente: la reaccin autoritaria y represiva es tpica de la clase dominante capitalista la oligarqua financiera- en momentos de ruptura del orden social, ha vuelto a ponerse en prctica en el ltimo lustro en todos los pases imperialistas agrupados en la OTAN. La fraccin espaola de esa oligarqua est representada polticamente por la monarqua, que se ha distinguido histricamente por manejar con eficacia el resorte de la represin a travs de los aparatos coercitivos del Estado amparados por los aparatos ideolgicos, la Iglesia catlica especialmente hoy sustituida eficazmente por los medios de comunicacin social-.

Dentro del contexto de involucin autoritaria del imperialismo, se puede entender la creacin del problema cataln como una aagaza tctica con profundas implicaciones estratgicas, que tiene por objetivo hacer aceptable la violencia estatal y fascista de la minora ultraderechista para la mayora de los ciudadanos espaoles. Amplios sectores del Estado, como el ejrcito y la judicatura, amn de importantes instituciones privadas como la Iglesia catlica, estn controlados por las minoras fascistas, y el propio PP tiene dentro una fraccin dominante de carcter filo- o para-fascista. La intencin evidente de humillar a las instituciones catalanas de autogobierno es una provocacin para ampliar y hacer plausible el uso de la represin poltica, que ya se viene utilizando ampliamente para contener la movilizacin popular en todo el Estado espaol.

Una vez resuelto provisionalmente el problema vasco, el Estado espaol se haba quedado sin instrumentos para justificar su poltica antidemocrtica y el recorte de las libertades. La represin contra el movimiento ciudadano mediante una legislacin que limita extensamente las libertades polticas- no ha sido contestada suficientemente por la movilizacin ciudadana; pero hay que entenderla como una poltica defensiva de la monarqua liberal, que en la actual coyuntura corre el peligro de quedar enterrada para siempre en el pasado de los pueblos en el Estado espaol. Las denuncias contra la corrupcin han puesto contra las cuerdas a la derecha conservadora vase el discurso de Irene Montero en la mocin de censura contra el gobierno de Rajoy-. El golpe contra Catalua el estado de excepcin no declarado, pero real en la prctica-, es un intento de pasar a la ofensiva cuando todava no estn completamente deteriorados los instrumentos liberales del poder poltico al servicio de la oligarqua financiera.

La represin del referndum cataln quiere dar credibilidad al gobierno conservador completamente desprestigiado, como garanta de la unidad de Espaa amenazada por el separatismo cataln. Busca endosar su incompetencia a las instituciones catalanas, diluyendo su imagen criminosa en la ofensiva contra los enemigos de la patria. Y recurdese que la condena del separatismo fue una de las consignas de la agitacin de extrema derecha en los aos de la II Repblica, y una de las razones alegadas por el ejrcito fascista para el golpe de Estado que condujo a la guerra civil. Esa unidad espaola significa la dominacin de la oligarqua financiera internacional sobre las estructuras del Estado espaol y a travs de ste sobre sus poblaciones agrupadas en diferentes tradiciones nacionales. Una dominacin ejercida bajo delegacin en instituciones que han demostrado suficientemente un enorme grado de corrupcin y su gran ineficacia en la direccin poltica de nuestros asuntos comunes.

Tesis 3: La correlacin de fuerzas alcanzada en la lucha poltica de Catalua y la resolucin de esta crisis determinar la calidad democrtica del conjunto de las estructuras polticas en el Estado espaol.

La crisis catalana no es todava una crisis revolucionaria, y es probable que no lo llegue a ser dado su carcter regional y sus dificultades para involucrar a los pueblos del resto del Estado espaol, incluso teniendo en cuenta la debilidad actual de ste. Pero puede transformarse en un conflicto poltico permanente dentro del Estado surgido de la Segunda Transicin, que sustituya al conflicto vasco momentneamente pacificado.

La contradiccin principal a resolver por los polticos liberales, debe quedar clara: legitimar la dominacin fraudulenta de la oligarqua financiera en tiempos de crisis generalizada del capitalismo tardo. Y en esa contradiccin necesitan jugar con los sentimientos nacionales, enfrentando unos pueblos contra otros. Pero el internacionalismo propio de la clase proletaria no puede olvidar, bajo riesgo de perder la batalla por el futuro de la humanidad, que realidades sociales tan profundas como el sentimiento nacional no son slo mscaras de la dominacin. En el tema nacional se dirime la hegemona poltica de la clase obrera, que consiste en la alianza necesaria con otras clases sociales como la pequea burguesa y el campesinado rural para construir el bloque histrico republicano.

La configuracin futura de las instituciones polticas a medio plazo tal vez otros 40 aos- vendr determinada por el resultado de la confrontacin poltica en la crisis social presente (llammosla Segunda Transicin en paralelo al proceso poltico de los aos 70) y de la correlacin de fuerzas que se consiga alcanzar en la lucha poltica catalana. En estas circunstancias traicionar la lucha democrtica de la ciudadana catalana, equivale a traicionar la lucha por la democracia en el Estado espaol.

Pues lo que debe quedar claro es que la lucha por la democracia no se lleva contra o a favor de un Estado abstracto o un identidad ilusoria, sino contra instituciones concretas de gobierno, que son las que determinan las orientaciones generales del desarrollo social. Las leyes del desarrollo histrico estn determinadas y son insoslayables, la cuestin es si podemos darles una orientacin definida de forma alternativa a la direccin capitalista, autoritaria y corrupta, que se ha transformado en una monstruosidad por su destructividad social y ecolgica. La lucha de los movimientos sociales puede modificar esa direccin en un grado muy limitado, que al da de hoy parece insuficiente por la deriva fascista de las sociedades del bloque imperialista comandado por la OTAN. Luchar contra esa deriva es la lnea poltica ms decisiva en la actual coyuntura histrica.

La monarqua liberal representa la dominacin de la oligarqua financiera internacional sobre la poblacin espaola, pero esa dominacin se establece en un grado determinado por la cohesin social y la capacidad de auto-organizacin de los pueblos. El principio de autodeterminacin es un instrumento para la difusin del poder poltico hacia la ciudadana y las instituciones populares, que debe ser ejercido del modo ms amplio posible en cada momento histrico. Solo un poder poltico autoritario puede temer la libre determinacin de los pueblos; en esa perspectiva la ingobernabilidad de la democracia es la consigna neoliberal para limitar los derechos ciudadanos.

Tesis 4: La solidaridad con Catalua define la lucha poltica en la actual coyuntura histrica.

El hecho de que la dinmica poltica lleve a la opcin rupturista ms radical en el bando popular republicano, ha sido denunciado por sectores de la izquierda reformista como resultado de maniobras burguesas. La ausencia de la clase obrera en la lucha independentista es un argumento utilizado por los reformistas contra la movilizacin catalana, sin querer reconocer que la pasividad de la clase obrera europea y las concesiones al liberalismo de sus dirigentes polticos son una causa directa del ascenso del fascismo en los pases imperialistas. Sin embargo, la clase obrera ha comenzado a movilizarse contra la represin desatada por el gobierno conservador en Catalua. El instinto de clase puede despertar ante los acontecimientos polticos que se estn desarrollando, revertiendo la tendencia hacia la subordinacin de los movimientos fascistas rampantes.

De otro modo, es de temer que la clase obrera espaola se deslice hacia un proceso poltico como el que est desarrollndose en Europa. El reformismo poltico de la izquierda liberal ha sido incapaz de ofrecer una alternativa de lucha a importantes sectores de la clase obrera que se hunden en la miseria, y sus defensores parecen contemplar el incremento de la explotacin capitalista como un mal necesario, o incluso como un curioso fenmeno social. La clase obrera europea prefiere echarse en brazos del fascismo, antes que soportar la hipocresa de esos polticos que aparecen como la muleta reformista del rgimen capitalista en tiempos donde no hay nada que reformar.

En estos momentos no se trata de encerrarse en el debate entre las opciones de independencia (S/S, en trminos de eslogan) frente espaolismo autoritario (No/No), pues existe una tercera posibilidad que es aceptar el referndum votando en contra de la independencia (S/No). Esta tercera posibilidad fue defendida por la izquierda parlamentaria, representada tradicionalmente por IU con su propuesta de Repblica federal y hoy en da por al menos un sector de Podemos. Sin embargo, la dinmica de la confrontacin en Catalua hace aparecer difuminada esta tercera va intermedia. Es claro que el poder estatal ha maniobrado para que sea as, pero tambin es cierto que la propia IU ha mostrado su incapacidad para dirigir la lucha social nacida al calor de la crisis. Y si bien su reconversin a travs de Podemos puede resolver los problemas organizativos ms graves de la izquierda en el pasado, debe tambin reconocer sus errores y tomarse en serio su propio programa poltico, cuya culminacin estriba en la proclamacin de la Repblica. Y es de esperar que tras los acontecimientos de Zaragoza el 22/09 comprendan ms claramente la gravedad de la situacin. Los defensores de una Repblica federal deben hacer causa comn con el pueblo cataln contra la represin del Estado.

La solidaridad con el proceso cataln debe hacerse sin condiciones, aunque cada cual debe defender las propias posiciones polticas con plena consciencia de sus implicaciones y buscando la mxima coherencia posible. La opcin que deba aplicarse depender de la correlacin de fuerzas que se produzca a lo largo de la crisis, pero en todo caso las fuerzas republicanas no tienen ms opcin que aceptar el reto lanzado por la oligarqua espaola, sabiendo que la lucha se ha entablado en inferioridad de condiciones para los demcratas y afrontando la represin desatada contra los pueblos peninsulares e insulares bajo el Estado espaol.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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